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Volver a mí

Me equivoqué.

Estuve mucho tiempo persiguiendo cosas que no tenían verdadero sentido para mí.

Me tropecé con un montón de piedras que le sacaban el gusto a disfrute a lo que hacía y cometí el error de darles poder.

Quise pertenecer y me convertí parcialmente en alguien que no era, cuestionando hasta mis bases.

Y cuando esas bases temblaron, fui mi propio terremoto y me quebré.

Entré en la rosca de pensarlo todo y todo el tiempo, de recuperar temores antiguos y enterrados, como si con ellos fuera a recuperar el tiempo perdido.

Saqué mil conclusiones, lo analicé todo, me busqué y busqué sanación, goce y abundancia por todas partes, allá afuera, cuando nada parecía brillar por dentro.

Tomé malas decisiones, erradiqué yuyos que eran nutritivos, y los vomité intentando devolverles la vida, para enmendar al menos algún error.

Todo me dijo que tenía que PARAR.

Ir más despacio, dar pequeños pasos.

Comencé a aprender diseño humano y supe que lo tenía que digerir lentamente, que si iba a incorporar algo no podía ser a los mordiscones como antes, que tenía que hacerlo carne y experiencia primero.

Y en las ansias de recuperar mi naturaleza, no supe cómo hacerlo si no era de manera radical e intempestiva.

Me dí cuenta, luego de tocar otra profundidad, mucho más densa que las anteriores, que estaba usando máscaras que no son yo, que en lugar de complementarme me asfixiaban. Me dolía más sostenerlas que arrancarlas.

Me cuestioné la estructura de mi realidad pero me fui de mambo y me cuestioné hasta mi vida.

Y cuando abrí los ojos, tenía ganas de vomitar, desintoxicarme, de vaciarme de todo lo que pretendí ser y de lo que mi mente cree que debo ser. No quiero ser más yo.

Así que me estoy vaciando. Estoy volviendo a sentir, porque de tanta mente había apagado, yo sola, mi fuego.

La serpiente se desenroscó y es hora de que pierda el miedo de mirarse a sí misma y reconocerse hecha de magia, abundancia y poder. Ser canal, qué complejo ha sido hacerme cargo.

La verdadera libertad es aceptar.

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Sol en Géminis

El 20 a las 22:22 hs el Sol ingresó a Géminis y su regente, Mercurio, se unió a él el 21, marcando así la mitad de su período de retrogradación.
Lo que podamos ir reevaluando hasta el 3 de junio tendrá mucha más claridad que la primera parte de esta retrogradación.

Hacernos preguntas desestabiliza. Genera caos y más si la pregunta es incómoda. Pero es necesario cuestionarnos para poder salir de moldes preestablecidos y crecer. Quien no se atreve a cuestionarse, a preguntarse, a dudar de sí para realinearse, se estanca.

Preguntarnos cosas desde la humildad, nos permite salir de una posición inmadura para abrir la puerta hacia la adultez emocional, vincular, laboral. Nada que nos podamos preguntar nos dará la razón, porque la idea de la pregunta es la de romper con la rigidez interna, con los mandatos, con creencias, e incluso con la aparencia de seguridad que nos hace repetir experiencias una y otra vez.

¿En qué área repetís experiencias y culpás a un agente externo de vivir “siempre lo mismo”?

Las preguntas simples que puedas hacerte sobre eso, deshabilitarán el juicio que hagas hacia ese agente externo, porque te harán tomar responsabilidad. Y qué incómodo es, en general, tomar responsabilidad. Lógicamente excluímos en esto los ámbitos de violencia o donde no hay privilegios que permitan tomar responsabilidad, eso está claro.

No tomar responsabilidad significa que, si tenés la suerte de elegir, elegís siempre lo mismo porque es lo cómodo, lo conocido. Para salir de allí se necesitan privilegios, terapia, procesos, humildad, desarmarse para reencontrarse, abrazar la propia sombra, deconstruir al ego.

La pregunta habilita a la experiencia porque no siempre necesita ser respondida desde la mente, o con otra persona. Es entregarte a lo que sea que pueda llegar a tu vida luego de abrir el portal de tus preguntas más profundas, más íntimas, más complejas, en pos de vivir más simple.

Nos hacemos preguntas porque somos seres complejos, y necesitamos recordar que la vida es mucho más simple de lo que pensamos.
Nos hacemos preguntas para apoyar a que nuestro ego se siga sintiendo poderoso, teniendo la razón, cuando en realidad necesitamos que deje de tener el control.
Nos hacemos preguntas porque precisamos un norte, una guía, saber hacia dónde ir para no equivocarnos, para evitar el error. Y desde el error se aprende tanto que, si le dejáramos de temer, viviríamos mucho más relajados.

Hacernos preguntas no significa volvernos locas preguntándonos todo.
Significa atrevernos a hacernos las preguntas correctas y a dejarlas sin responder.
Significa aprender de la espera, dejar que la vida traiga la respuesta en forma de experiencia.
Y soltar el control de querer definir el cómo, cuándo y dónde de esa experiencia.

Se necesitan mucha humildad y valor para preguntarse cosas de verdad.
Y mucha más para reconocer que, aunque nos lo preguntemos todo, la verdad es que no sabemos nada.

La temporada de eclipses terminará el 30 de mayo con la Luna nueva en el grado 9°03′ de Géminis. Todas las preguntas que te hagas en este período tendrán ecos de aquí a seis meses, en la próxima temporada de eclipses.

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Sol conjunción Urano en Tauro

Te despertás angustiada, harta, con cero motivación para lo que tenés que hacer en el día.
No estás sintiendo la conexión ni siquiera con las excusas de siempre.
Te bajonea pensar en crear ingresos de la misma manera en la que lo venís haciendo, pero más te hunde la idea de no saber qué hacer.
Estuviste demasiado tiempo perdida como para no tener ganas de disipar la neblina de un sopapo.

Capaz es que llegó la hora de encarar el cambio, de dar el primer paso, de moverte fuera de la seguridad para crear nuevas realidades, para darte más tiempo para el placer, el disfrute.
Estar vivos no puede ser tener que sobrevivir todo el tiempo.
El sistema nos consume, somos presas de nuestros miedos y creencias, de nuestras inseguridades, incluso de nuestras tristezas.
No puedo sostener más lo que no me motiva.
Lo que me hunde, me estanca, me destruye.
Lo que aparentemente me da algo pero me quita todo, hasta el aire, las ganas de confiar en que hay luz al final del túnel.

Seguir el llamado interno es atravesar la incertidumbre, es arriesgarse a lo desconocido y probar nuevos sabores de la vida que antes ni pensábamos que podíamos o íbamos a querer probar.

¿Qué pasa con el miedo al cambio?
Mejor que se vaya porque es hora de cargar la batería por completo.

El #Sol se unió anoche a #Urano y el hambre de mutación es más grande que la zona cómoda.

Tal vez sea hora de despertar a la medicina interior, seguir un camino propio, romper reglas, miedos, creencias y mandatos limitantes.
Tal vez la sanadora interior quiere tomar el mando.
Tal vez tu ser creativo te pide que lo escuches.
Tal vez tu magia necesita salir porque el mundo está precisando de ella.
La idea de vender tu magia no es algo que molesta: le estarías haciendo un favor al mundo dándole eso que sólo vos podrías darle.
Entonces tal vez sea hora de ser caradura, de animarte a lanzarte a ese camino que vislumbrás en el horizonte, de dejar de estar sometida a tus miedos.
Porque…

¿Cuántos miedos más te van a frenar de vivir disfrutando la única vida que tenés?

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Ser espiritual es ser humano

Podemos intentar definir qué es lo espiritual o qué es ser espiritual sin llegar a consenso alguno.
Podemos definir diez mil estereotipos.
Pero no podemos decirle a otra persona cómo ejercer su propio camino de retorno a su esencia, su conexión con su espiritualidad, ni enjuiciar cómo lo hace.
Porque sencillamente es otra persona, tiene otra historia, otras perspectivas, otras preocupaciones, otro todo.

Ayer me dejaron muchísimas respuestas en historias al respecto de lo que sienten o creen que es “ser espiritual”. Muchas coincidían en lo mismo: somos en realidad seres de energía, de espíritu, viviendo una experiencia en un cuerpo terrenal. Coincido plenamente: todos somos espirituales porque estamos vivos en esta Tierra.

Otras me respondieron sobre vivir en coherencia, en ser leal a una misma, ser consciente, abrazarse completa, ser íntegra, llevar lo espiritual a lo mundano, escucharte fuera de las presiones sociales, estar en armonía y/o conectada con vos misma, habitar la búsqueda consciente de una coherencia entre cuerpo, mente y alma, sentirse en unión con el universo y lo infinito, ser un ser político, una filosofía de vida con valores que contemplan el bien común (a mi Luna en Sagi le gusta esto) y mucho más, como:

-Ser espiritual es una falacia porque no es opción, es parte de lo que somos
-Es vivir y ya
-Ser
-Cultivar el propio mundo interior sin romperle las bolas a nadie
-Estar aquí y ahora
-Abrir la cabeza
-Presencia, atención, respirar, sentir

Me extrañó que nadie incluyera “abrazar a mi sombra para sentirme completa”, pero esa la agrego ahora entre una lista de cosas que intentamos definir con la mente-ego. Y como alguien respondió: “Cuando a la vida se la intenta explicar con el lenguaje, ya no es. Y ahí racionalizamos el espíritu”.

Ser espiritual es existir, con todo lo que eso implica.
Y en la tercera dimensión que vinimos a masterizar, el dinero es -al menos actualmente- la moneda de intercambio.

No te hace más o menos espiritual cobrar tu trabajo terapéutico, espiritual o el que sea.
No te hace mejor que otros hacerlo gratis.
No te hace juntar karma cobrarlo (alguien me comentó que esa creencia existe)

Ser espiritual es ser humano.

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Sos tu propósito

Tengo una variada cantidad de intereses. Muchos hobbies.
Me gusta sumergirme en el arte, hacer música como pueda, y escribir.
Me encanta investigar sobre la medicina del sonido ahora.
Siempre me obsesiono con nuevos aprendizajes y hasta no escurrir la última gota y saciarme -o saturarme- no paro.
Me gusta trabajar de lo que ahora mismo me apasiona y dejar meterse en ese trabajo todo lo demás que me gusta hacer. Es como trabajar de lo que soy, y ya.
A veces me molestan las etiquetas porque no hay una sola que resuma todo lo que hago. Me limitan pero sé que son necesarias a veces para dar forma.

Hay cosas que son para ser hobbies y tener tiempo de jugar, también.
Tengo un título profesional que comencé hace 20 años (REAL) y que ya no uso. Que quedó relegado a uso personal cuando lo necesitara.

Vivo procesos internos que acompañé con terapia y con aprendizajes para ser mi propia medicina. Eso hace que yo trabaje hoy de lo que soy. De lo que siempre he sido.

Y todo eso que fui y todo eso que soy, se mezcla y se conjuga en el camino de mi presente.
Lo personal se vuelca hacia lo laboral y allí es donde siempre busco el equilibrio.
Sé que mi coherencia es mi propósito, mi vida lo es.

Y tu vida también es tu propósito, ser quien sos, permitir todos los juegos y combinaciones posibles entre lo que te gusta de lo que has sido y lo que sos, y entre lo que no te gusta y decidiste dejar atrás, también.

Hace 20 años, dije.
Nada tiene manifestación inmediata.
Sos tu propósito, si algo como tal existe.
Afuera hay muchas cosas que te pueden guiar pero en realidad te guían hacia adentro. A convertirte en todo eso que ya sos pero que no recordás.
Tenete paciencia.
Sobretodo ante cada lienzo en blanco que comiences a pintar.

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Mi Luna natal

Según mi mecanismo lunar, voy a lo profundo como una obsesión por obtener respuestas que no están en el plano concreto. Intento comprenderlo todo, racionalizarlo todo. Leo, estudio, investigo en una eterna búsqueda, saco conclusiones para entender y en eso aprendo que cada situación trae un aprendizaje.

Cuando me hago consciente de todo esto, surge el don lunar. Y me rindo. Entrego mi libre albedrío a mi Yo Superior. Le digo que estoy dispuesta a todo en pos de la evolución planetaria, incluso a atravesar los miedos y dolores más oscuros.

Dejo de leer, de buscar, de ir al fondo de cada abismo, pregunta existencial y cuestionamiento. Me digo que nada de lo que creo es verdad y que todo al mismo tiempo, lo es. Que no sé nada y lo sé todo. Me animo a ver que quizás nunca, ni después de la muerte física, pueda responderme mis preguntas más cósmicas o existenciales. Lo más terrible para mí es no saber qué hay en los rincones más recónditos y desconocidos del multiverso en el que creo. Qué es lo que lo organiza todo, qué hay detrás del telón de esta ilusión que llamamos realidad, cuál o cuáles son las verdades que rigen el Universo. Y me digo que quizás todo lo que creo ni existe o no es así. Me desafío a la ruptura. Me silencio.

Entonces me dice -quién sabe quién- que no será necesario atravesar el dolor cuando simplemente ya renunciaste al control de evitarlo. Que por el hecho de rendirte ante la sabiduría del universo, estás siendo guiadx por el camino correcto. Siempre es el camino correcto.

La realidad tiene mil formas y tenemos miedo porque intuímos que acá no se termina la crisis, sino que estamos yendo hacia el abismo que asusta al ego porque es desconocido y aterra, como perder el control. Este proceso es para dejar un planeta mejor de lo que estaba cuando llegamos. Para poder estar bien necesitamos atravesar esto.

Mi Luna, mi esencia, no sabe mentir.
No te voy a decir que mañana va a estar todo bien. Pero sí te puedo decir que si te rendís, si soltás el control, fluís mejor con la locura que es la vida estos años. Que, al final de todo, la Luna en Sagitario sabe que siempre volvemos a salir. Aunque cueste mil procesos de transformación en el camino.

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Desaprender para recordar la esencia

“Para llegar al gran momento del des-aprendizaje, hay que renunciar a todas las creencias, a todo el sistema de creencias que canaliza nuestros pensamientos, sentimientos y emociones hacia nuestro cuerpo. Podríamos decir que todas nuestras creencias convergen en el cuerpo.

Desaprender implica tomar plena conciencia de que nuestras vidas están regidas por unos programas inconscientes, heredados de nuestro inconsciente familiar y colectivo, que se expresan en nuestro inconsciente individual y se manifiestan en nuestras vidas en forma de circunstancias, situaciones, relaciones interpersonales, síntomas y enfermedades.

Tenemos que estudiar las emociones si queremos liberarnos de todos los condicionamientos que gobiernan nuestras vidas. Lo que nos causa dolor y sufrimiento no son los hechos en sí mismos, sino los pensamientos activados por los sentimientos y emociones acumulados en nuestro inconsciente. Una emoción puede generar muchos sentimientos y éstos, a su vez, crear miles de pensamientos.”
Enric Corbera.

Cuando desaprendemos, nos quitamos de encima un montón de programas, etiquetas, máscaras y roles que lejos de ayudarnos, bloquean la expresión de nuestra verdadera esencia.

Mercurio ya está en Géminis donde va a comenzar a retrogradar el 29, el 26 tenemos un eclipse lunar total en Sagitario, Júpiter ingresa a Piscis el 13 (por un ratito, luego retrograda y vuelve a Acuario), y Saturno va a comenzar a retrogradar en Acuario el 23. Si hay algo que podemos aprovechar bajo esta próxima temporada de eclipses y retrógrados, es la oportunidad de romper creencias, desafiar mandatos, desaprender todo lo que no nos hemos animado a cuestionar previamente.

Lo revolucionario es romper con todo lo que nos ha formado para tener determinadas cosas, para creer que nuestro valor radica en lo que hacemos o en eso que tenemos -o en lo que nos falta-. Cuando nos atrevemos a ver que somos mucho más que lo que el patriarcado y el capitalismo pretenden de nosotros, estamos siendo parte de la revolución.
Una revolución donde la igualdad y la equidad representan el poder que tiene el pueblo al reconocer su propio valor: el de ser quienes han venido a ser.

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Cambiar creencias en relaciones

Hace unos días en Instagram les pregunté qué creencias habían roto recientemente acerca de vínculos en general, y me asombró cómo muchas coincidían en algunas. Estas son las más repetidas:

-Que una misma nunca está completa, sino que necesita de un otro, estar en una relación, para completarse. La famosa y tan dañina creencia de la “media naranja”.

-Que tenemos que salvar al otro

-Que lo vamos a cambiar

-La monogamia como regla vincular e incuestionable

Las creencias que sostenemos al respecto de nuestras relaciones también cambian y se actualizan, se transforman a medida que crecemos y evolucionamos como seres humanos. Lo vincular es una manera de aprender en esta dimensión, ya que sin espejos no seríamos capaces de atravesar muchos procesos o aprendizajes destinados a nuestro crecimiento.

El alma gemela

Bueno, acá podría hablar largo y tendido pero es un tema muy exprimido ya y tan romantizado, que es necesario des-romantizar (si es que la palabra existe).

Gracias a Platón la idea de un alma dividida en dos se hizo “popular” y ahí vamos por la vida -sobretodo gracias a la Era de Piscis- tratando de encontrar quién tiene esa otra mitad de mi alma, y (atentos) “quién, al completarme, me hará feliz por fin”.

Miren, tengo a Venus y Marte juntos en Piscis así que novelas, películas, historias y documentos sobre almas gemelas, llamas gemelas, almas afines, relaciones kármicas, vidas pasadas y todo eso, he consumido como droguitas.

La historia idealizada es realmente muy romántica, muy princesa clásica de Disney que precisa ser salvada porque es indefensa, no sabe cómo empoderarse o sentirse completa.

El alma gemela, antes que nada, no es eso tan mágico y fluído que creemos ni tampoco nos asegura la completa felicidad. Y almas gemelas podemos tener muchísimas, y lo que es mejor: no necesariamente tienen que ser relaciones románticas (mucho menos exclusivamente monógamas o heterosexuales, pfff).

Para conocer, establecer un vínculo y poder sostenerlo con un alma gemela, hay que estar muy clara y bien plantada en la vida. El alma gemela te desafía, te fuerza a ir hacia tu incomodidad, tu Ascendente y tu Nodo Norte, las zonas de crecimiento más difíciles de nuestra carta natal. Encontrar a una -o varias- almas gemelas lo que más trae es aprendizaje.

Y no siempre nuestro ego puede soportar estar a su lado, porque pide trascender las actitudes egoicas y no suele ser sencillo. Los ciclos de Saturno hablan mucho de deudas y relaciones kármicas que piden ser concretadas y liberadas. Las almas gemelas nos despiertan consciencia de manera abrupta y gigante. Duele, muchas veces duele el ego con esos encuentros.

Por otro lado, hay almas afines, también existen las relaciones kármicas, etc… pero lo importante es: ¿por qué creemos que estamos incompletas?

Te la dejo ahí para que te lo respondas.

Tenemos que salvar al otro

Ufff, mi ex-posición favorita en todos los vínculos. Creía que lo que me daba valor era ser la Jesucrista (?) del otro, salvarlo con mi amor de sus miserias, mejorarle la vida con mi cariño, con mi presencia (amiga ese ego) y nutrirle todo el ser.

Bueno, no. Al menos en mis historias yo daba todo, me perdía en el otro y lo nutría a pleno, y yo me quedaba no sólo desnutrida, sino también vacía. Vacía de amor.

¿Por qué?

Porque cuando queremos salvar al otro lo que tenemos es la creencia de que la gente precisa ser salvada o ayudada por algo externo, como si “nos necesitaran”. También, porque esa es nuestra manera de buscar cariño, amor y aprobación. Porque, sencillamente, no nos estamos amando a nosotras mismas.

Y no, no es fácil cambiar el diálogo interno y las creencias, aprender o recordar cómo quererse. Pero una vez que abrís los ojos, todo comienza a tomar otro color. Además, esto se conecta con el siguiente punto:

Vamos a cambiar al otro

Otra patraña dañina que sostenemos para no romper la idealización de que el otro es “la” persona de nuestra vida.

Como si hubiera “una” persona destinada para nosotros, al mejor estilo alma gemela del que hablaba más arriba.

Y no, no vamos a cambiar al otro para adaptarlo a lo que nosotros buscamos de alguien, porque las personas no son moldeables, no son arcilla que podemos diseñar a nuestro gusto. Y hablando de eso, no siempre te tiene que gustar el 100% de una persona, de hecho si te pasa con alguien, contame. No tengo registros de eso.

No vamos a cambiar a los demás porque la única persona que podemos “cambiar” para seguir creciendo, es a nosotros mismos.

La monogamia como regla

Esto es absolutamente personal y la destrucción de la monogamia como regla para vincularse va de la mano con la ruptura social con la iglesia, con la -ojalá- caída del patriarcado y con las propias creencias de cómo me dijeron que tienen que ser mis vínculos.

Al fin y al cabo, van a ser los vínculos más sanos aquellos que sean creados desde el deseo, el respeto mutuo y el amor propio de ambos integrantes.

Post data: relaciones tóxicas

Excluyendo aquí vínculos seriamente violentos y abusivos (que los hay, igual que personas con esos comportamientos) las que llamamos “relaciones tóxicas”, nos vienen a mostrar lo tóxicas que somos con nosotras mismas creyendo y tratando de crear todo lo anteriormente expuesto desde un lugar romantizado e idealizado.

Lo que más precisamos es aprender que ya estamos completas y que tenemos tremendo potencial de amor dentro, que sólo necesita ser expresado sin miedos, abriendo el corazón.

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¿Está todo escrito?

Una de las creencias sobre nuestra vida como humanos, es que antes de encarnar en un cuerpo físico elegimos todo lo que será nuestra vida. Aprendizajes, vínculos, fecha de nacimiento (y carta natal), entorno que tendrá feedback de creación con esa carta natal, fecha para desencarnar, etc. Como si todo en nuestras vidas estuviera escrito. Todo.

Si tenemos libre albedrío, entonces lo que “firmamos” antes de venir es lo más importante, el QUÉ, pero podemos elegir libremente el CÓMO.

Por ejemplo, si alguien tiene que aprender sobre una enfermedad, tiene la opción de hacerlo desde alguna medicina o desde la vivencia de la enfermedad en sí. Pero esa elección va a depender de muchísimas elecciones previas. Nadie sabe de todos modos cuánto de todo eso hemos firmado en nuestro contrato, y qué es parte del libre albedrío en realidad.

El asunto es: creer que las cosas están escritas porque “así tienen que ser” nos pone en un lugar de cero responsabilidad con nuestra vida, nuestro entorno y el medio ambiente. Fue cuando me dí cuenta que me justificaba con mis creencias que decidí dudar de ellas. Yo no soy mis creencias.

Por ejemplo: hay un incendio forestal provocado por una irresposabilidad humana. ¿Tengo que creer que esos árboles y animales eligieron esa manera de irse de este plano, o mejor me hago cargo de que soy parte de una raza que se manda miles de cagadas y trato de mejorar cada día al respecto?

Siento que cuando nos justificamos porque “elegimos todo antes de nacer” nos dejamos estar, evadiendo la responsabilidad humana excusándonos en la divina.

No importa si lo elegimos antes de nacer o no, importa saber atravesar lo que vivimos y aceptar que estamos eligiendo todo el tiempo, en el aquí y en el ahora, el único tiempo posible de creación. No sabremos nunca si estaba escrito o si fue más “humano” (divino al fin y al cabo) creado en un mundo donde todo está conectado siempre para poder despertar nuestra semilla y ser parte del cambio en el mundo.

¿Qué mundo queremos dejar para las generaciones futuras? ¿Uno de creencias que nos justifican el actuar erráticamente o uno donde somos responsables de cuidarlo?

Saturno en Acuario viene fuerte, eh.

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Urano directo + Sol junto a Plutón

El poder de nuestras creencias es mucho más grande de lo que imaginamos.

Las creencias crean falsos límites que nos encuadran en lo que supuestamente podemos y no podemos lograr en la vida.
Desde los privilegios de género, pasando por pertenecer a tal o cual clase social hasta la educación y el tipo de cuerpo, entre mil cosas más, todo nos determina, nos encasilla.

Las creencias está asociadas a algo importante o de determinado valor para nosotros, a un sentimiento. Este lenguaje (las creencias y los sentimientos asociados) es el que crea nuestra realidad.
Claro que nuestras creencias más positivas crean un presente y consecuentemente un futuro “sin problemas”, pero las de más baja vibración son las que terminan convirtiéndose en piedras en nuestro camino.

En ese camino de desarrollo personal, una piedra, un problema o cualquier tipo de obstáculo, está ahí naciendo desde el inconsciente y pidiéndonos que veamos la fuerza y el poder internos que realmente tenemos. Todo desafío está ahí poniéndonos a prueba con nosotros mismos, no hay nadie a quien demostrarle nada.

(Recordemos que no todos tenemos la suerte de tener la tranquilidad como para jugarnos a cambiar nuestras creencias).

Júpiter se va a cuadrar a Urano el 17 y hay mucha creencia que romper, sobretodo al respecto de quién soy en el mundo, qué estoy dando, dónde siento que pertenezco, qué me da seguridad, y qué creencias están limitando el desarrollo de todo mi potencial.

Socialmente, estamos moviéndonos, saliendo lentamente del canal de parto, pero como Urano dejó de retrogradar ayer 14/1 y el 20 se encontrará allí con Marte, tal vez el parto se adelante un poco. Pareciera que una pandemia no ha sido sacudida suficiente, parece que siempre precisamos de mayores terremotos hasta que por fin decimos “basta”, hasta que dejamos de ser egoístas y aprendemos a valorarnos, tanto a nosotros mismos como a los demás y al mundo que habitamos.

El Sol anda en conjunción a Plutón en Capricornio: ¿qué etiquetas te definen? ¿Y cuáles tienen que transformarse porque ya no te representan? ¿Sentís ese renacer en la zona Capricornio de tu carta?

¿Qué piel estás dejando atrás?
¿Qué disfraz del mundo estamos dejando atrás?
¿Será que realmente estamos tan hartos del patriarcado, de los abusos del capitalismo y de la destrucción, que nos vamos a levantar como un tsunami contra todo lo que nos reprime y lastima?

Ojalá que sí, lo merecemos.