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Venus rx sextil Neptuno

Venus rx en Capricornio está perfeccionando un sextil a Neptuno en Piscis que, aunque breve, apunta hacia la claridad de nuestra búsqueda, tanto vincular como de nuestros propios deseos.

Es un momento de lucidez espiritual, de seguir los dictados del Alma, de despertar consciencia al respecto de cuánto nos han apresado los sistemas de educación y obediencia, para convertirnos en modelos seriados de personajes que en realidad no somos. Para hacernos olvidar de nuestra magia, del poder de lxs ancestrxs que llevamos en la sangre.

Buscando la pertenencia y la aceptación nos hemos herido a nosotrxs mismxs, por creer que teníamos que ser como se nos ha impuesto que debíamos ser y funcionar. Y ha llegado la hora de rebelarse desde el amor.

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Venus y la Luna representan arquetipos inconscientes que nos llevan a la búsqueda de respuestas del misterio que somos, indistintamente del género con el que hayamos nacido. Nos guían en nuestros ciclos, en momentos de luz y marea alta y también cuando necesitamos entrar a la cueva para encontrarnos cara a cara con los miedos, el dolor, la propia herida. Son energías que entendemos instintivamente, y que si seguimos su juego en el cielo, podemos comprender mucho de nosotrxs mismxs.

Estos dos personajes cósmicos se alían mes a mes para ayudarnos a recordar nuestro hogar, a la Diosa Creadora, a la Fuente, incluso. Siguiendo sus ritmos es que entendemos que todo está vivo, todo pulsa, late, y sigue un fluir armónicamente sincrónico.

Lo que haga Venus junto a Neptuno, su octava mayor, y junto a la Luna, nos propone despertar hacia la verdad interior, al balance de nuestras energías yin y yang interiores, a reconectar con la Diosa Creadora, con los arquetipos femeninos de nuestra psique que tan ocultos y bastardeados estuvieron por siglos.

Venus es la guía para recuperar el contacto con nuestra energía primigenia, el origen. La magia.

Mientras sigue en el inframundo sin verse, va a unirse al Sol en unos días y marcar así la mitad de su retrogradación. También indicará el inicio del peregrinaje en que les propongo seguir sus pasos para reconectar con el amor propio, la magia, las sombras, las luces y la Diosa.

¿Me acompañan?

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Último eclipse en Sagitario

La aceptación libera.
Elimina resistencias, energía estancada, sostenida a la fuerza por el miedo de ceder el control a lo desconocido o no deseado.
Aceptar nos hace la vida más simple y nos ayuda a estar presentes.

En temporadas de eclipses el ego vive lecciones para aprender a silenciarse y ubicarse en su lugar de compañero, no de jefe de nuestra vida. Toma las riendas el alma, la esencia, el Yo Soy, esa energía primigenia de cada uno, el centro de la carta natal.

Se dice que tiene una naturaleza algo violenta, porque cuando no entendemos las lecciones que repetimos una y otra vez, nos sacude de golpe para que sí lo hagamos. Y eso duele, nos conecta con lo reprimido, nos hace VER lo oculto. Nos victimizamos, preguntamos “¿por qué a mí?”, y nos frustramos por no poder salirnos con la nuestra o por estar viviendo algo complejo cuando evitándolo veníamos re bien. Nos fuerza a cerrar etapas, finalizar experiencias y contratos, soltar el control.

Todo el tiempo vivimos ciclos dentro de ciclos que nos hacen vivenciar constantes “dejar ir”, porque de otro modo, aferrándonos a todo, no habría espacio para la expansión, las nuevas experiencias, la creación y gestación de nuevas formas de vida, creencias, valores.
Se nos pide flexibilidad. Y en ella, aceptar lo que debe irse y poder honrarlo, nos alinea en coherencia con lo que verdaderamente somos.

Porque el miedo no es lo que somos, aunque a veces sea catalizador o protector.
La comodidad no es lo que somos, porque todos nuestros cuerpos son energía en movimiento.
El malestar no es lo que somos, la enfermedad tampoco.
Cuando aceptamos, honramos y agradecemos los cierres, entendemos que todo muere todo el tiempo porque otra cosa debe nacer. Y siempre es para crecer.

Al aferrarnos a cualquier cosa, desde el temor a la soledad, la carencia, lo desconocido, el dolor o a la misma felicidad, bloqueamos el flujo de la evolución. Y el humano nació para evolucionar como individuo y como especie.

Quedarnos quietos no es una opción.
Soltar las resistencias nos ayuda a vivir más livianos.
El eclipse anuncia que algo deberá mutar, transformarse o irse para que puedas seguir creciendo.
Porque nadie nació para estancarse.