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Último eclipse en Sagitario

La aceptación libera.
Elimina resistencias, energía estancada, sostenida a la fuerza por el miedo de ceder el control a lo desconocido o no deseado.
Aceptar nos hace la vida más simple y nos ayuda a estar presentes.

En temporadas de eclipses el ego vive lecciones para aprender a silenciarse y ubicarse en su lugar de compañero, no de jefe de nuestra vida. Toma las riendas el alma, la esencia, el Yo Soy, esa energía primigenia de cada uno, el centro de la carta natal.

Se dice que tiene una naturaleza algo violenta, porque cuando no entendemos las lecciones que repetimos una y otra vez, nos sacude de golpe para que sí lo hagamos. Y eso duele, nos conecta con lo reprimido, nos hace VER lo oculto. Nos victimizamos, preguntamos “¿por qué a mí?”, y nos frustramos por no poder salirnos con la nuestra o por estar viviendo algo complejo cuando evitándolo veníamos re bien. Nos fuerza a cerrar etapas, finalizar experiencias y contratos, soltar el control.

Todo el tiempo vivimos ciclos dentro de ciclos que nos hacen vivenciar constantes “dejar ir”, porque de otro modo, aferrándonos a todo, no habría espacio para la expansión, las nuevas experiencias, la creación y gestación de nuevas formas de vida, creencias, valores.
Se nos pide flexibilidad. Y en ella, aceptar lo que debe irse y poder honrarlo, nos alinea en coherencia con lo que verdaderamente somos.

Porque el miedo no es lo que somos, aunque a veces sea catalizador o protector.
La comodidad no es lo que somos, porque todos nuestros cuerpos son energía en movimiento.
El malestar no es lo que somos, la enfermedad tampoco.
Cuando aceptamos, honramos y agradecemos los cierres, entendemos que todo muere todo el tiempo porque otra cosa debe nacer. Y siempre es para crecer.

Al aferrarnos a cualquier cosa, desde el temor a la soledad, la carencia, lo desconocido, el dolor o a la misma felicidad, bloqueamos el flujo de la evolución. Y el humano nació para evolucionar como individuo y como especie.

Quedarnos quietos no es una opción.
Soltar las resistencias nos ayuda a vivir más livianos.
El eclipse anuncia que algo deberá mutar, transformarse o irse para que puedas seguir creciendo.
Porque nadie nació para estancarse.

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Permitirse mutar

Siento que soy una tormenta eléctrica.
El mar retirándose a punto de volver con más fuerza.
La ola que al retornar lo inunda todo.

Soy una con las flores, plantas y árboles, con el mar, los animales, la naturaleza.
Soy el alimento que me ofrece la tierra. Ese olor a ozono cuando recién comienza a llover, las gotas frías en la cara y en la hierba, los truenos que hacen temblar nuestras bases. El viento, el viento fresco que te cierra los ojos, el que despeina y divierte, el que arremolina las hojas y las hace danzar.
Soy esa energía que se recuerda cuando se rodea del resto de los reinos.

No puedo trabajar, me cuesta escribir lo que es del hemisferio izquierdo. No tengo foco para otra cosa que no sea mi vida personal. Mis ritmos, mis ciclos internos, mi casa y todo lo que la habita, me pide atención. No me cuesta dársela, pero me es incómodo no ser una adicta al trabajo, no trabajar todo el día para evadir.

Me doy cuenta que el cuerpo y el alma me piden otra forma de llevar adelante el trabajo, dejando de hacerlo racional, lógica e intelectualmente, incluso cuando enseño. No es dejar de trabajar, es transmutar la forma. Transformar.

En el encuentro con mi casa, la naturaleza y ese otro yo con quien convivo, siento que soy lo que he venido a ser, y es por eso que la energía de la tormenta me es necesaria: necesito arrasar, destruir, revolcarme en el barro para salir nueva, renacida, transparente.

Mis momentos nutricios ya no pueden seguir siendo volátiles y efímeros. Ya no pueden ser sólo momentos y la nutrición no es sólo el alimento.
Aunque sembrar previo a la Luna nueva se siente fuerte: comeré aquello que he cuidado, que he nutrido, para que me nutra a mí.

Necesito cerrar la etapa de una tal Alejandra, para que la que surge desde adentro pueda romper la armadura y salir del cascarón.

En el abrazo del romero, de las caléndulas, las rosas y el lino floreciendo, la belleza de la pasionaria y la paz de los árboles, me siento en casa.
De allí nace todo lo que luego podré dar, pero mientras tanto tengo que ocuparme de la energía que conlleva el proceso de florecer.

Mientras se ordenan mis caminos interiores, qué lindo es pasar el día culo pa’rriba entre las plantas.

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Mi vida entre las plantas

🌱Mi vida entre las plantas🌺

Toda mi infancia y hasta el final de mi adolescencia viví en la casa de mis abuelos. Los mejores recuerdos que tengo eran de jugar sola, armando carpas o construcciones de ladrillos y escombros -que eran mi refugio- y siempre estaban rodeadas de plantas. El patio rebalsaba de tan lleno de macetas, lo recuerdo y me parece una locura. Pero miro a mi patio y no estoy tan lejos de eso la verdad…ahhh, lo heredado.

En el jardín, un laurel gigante. Enorme guardián de mis juegos, de la casa y sus habitantes. Un limonero, hibiscos rojos, amarillos, rosas y naranjas. Rosa china, lo conocí con ese nombre. Ruda, el remedio con el que la abuela curaba todo. Enredaderas, lantanas, violetas, taco de reina, esponjas vegetales que había plantado mamá, malvones y ortiga. Siempre había ortiga y yo siempre me pinchaba hasta que empecé a hablarle. Sé que si hago memoria, puedo recordar muchas plantas más.

El abuelo había plantado un níspero, que siguió creciendo después de que Pascual dejara este plano. Y un día mi primo lo taló. Todavía me duele, no puedo explciar cuánto.

Mis primeras compañías viviendo sola fueron un falso incienso y otras que iba robando de la casa de mi mamá, en gajitos. Y un día, al lado de la puerta de entrada, había nacido un palán palán. Recuerdo clarísimo ese día porque fue cuando una chispa interna me dijo que investigara, que fuera profundo. Que mirar crecer a las plantas entre el cemento, o resplandecer en lugares que les hacían felices, también hablaba de mí. Yo soy esa misma naturaleza, misma energía, mismo planeta. Yo también soy eso.

En Uruguay tuve que esperar a mudarme a la costa para poder tener espacio para más plantas que se irían sumando. No llevo la cuenta, pero sé que en casa somos muchas. Nos entendemos, escuchamos, ofrecemos asistencia -mutuamente, claro- y nos cuidamos, entre todas.

Lloro de sólo darme cuenta cuánto las plantas han guiado mi vida, junto con los astros pero con una presencia tanto más visible y tanto más sutil.

La naturaleza habla, susurra, y cuanto más estás en ella, más la escuchás. Para mí, eso es la magia.

Y por eso las plantas guiarán las formaciones de 2022 🌹
Yo les avisé😁

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La esencia no se puede copiar

Al respetar tus procesos de conexión con tu propia esencia para florecer, es natural que otras personas quieran florecer igual.
En la naturaleza, ninguna flor es igual a otra: cada una conoce su singularidad y la expresa sintiéndose bella por el mero hecho de existir.
Y, aunque algunas bailen al ritmo de climas cálidos, las que florecen con frío respetan su propio ciclo, no se apuran por florecer sólo porque otras ya lo han hecho. Saben que seguir su proceso individual es lo que les permitirá expresarse con toda su personalidad.

A los humanos nos cuesta respetar nuestros propios tiempos, ser pacientes con nosotros mismos. Especialmente cuando vemos que personas que nos inspiran florecen sin pudor ni limitación, en todo su esplendor.

Cada vez que siento que vuelvo a florecer, luego del período de incubación de mi propia semilla, se despiertan nuevas cosas en mí. Sobretodo cuando me doy tiempo de desconexión virtual y silencio, para conectar conmigo.

Todo lo que ofrezco en mi trabajo (sesiones, cursos, experiencias) nace de esos momentos: cuando siento que mi Yo Superior me “da la orden”.
Pertenezco a esos seres cuyo propósito colectivo nace de la propia misión evolutiva personal. Sin meterme en las palabras “propósito” y “misión” (en esto profundizaré luego), muchas personas sentimos la necesidad de ofrecer nuestros procesos personales como servicio al mundo. Y desde allí creamos nuevas formas, bailando entre procesos, pausas, hibernación, pequeñas muertes y grandes renacimientos de florecimiento.

Y ya he visto muchas veces que un tiempo después de lanzar algo nuevo o de mutar, alguien más ofrece algo casi idéntico.
Creo que las ideas nos llegan a muchos al mismo tiempo, pero la manera en las que las bajamos a tierra dependerá de nuestra esencia y de nuestra conexión con nosotras mismas.

Alguien podrá copiarte, sí. Pero esa persona no es vos, ni tiene tu esencia.
En el camino de descubrir la suya puede sentir inseguridades que la llevan a “inspirarse” en vos.
Paciencia. No sabemos porqué lo hace, ni importa. Todos a veces estamos un poco perdidos.

Ocupate de florecer a tu ritmo, que lo que resuena con tu esencia siempre encuentra el camino de llegar a vos.

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Desde que comencé a menstruar, siempre viví la llegada de la menstruación con mucho dolor. Al principio era porque tenía ovarios poliquísticos, que en la adultez se fueron gracias a la toma de anticonceptivos orales.

Pero en 2012 comencé a tener migrañas horribles. En mi cerebro estaba todo bien, pero el neurólogo me dijo que probara dejando de tomar anticonceptivos. Y así fue. Dejé de tomar (ya me daban náuseas) y nunca más volví a tener migrañas.

Para la astrología maya, mi kin tiene el sello de la Serpiente. Y la serpiente es uno de los niveles de consciencia de Escorpio, mi ascendente. Como si fuera poco, mi Nodo Norte natal se encuentra en la casa ocho. Toda esa energía me dice lo mismo de diferentes maneras: que escuche a mi cuerpo, al envase de mi Alma. Que escuche latir mi sangre, rugir mis vísceras, hablar a mis órganos. Que ser espiritual es también estar bien anclado en la Tierra.
Cada piedra en el camino de mi salud me llevó una y otra vez a re observar mi cuerpo físico y lo que ingería.

Desde ese 2012 empecé el viaje de aprender a alimentarme en base a qué me nutre y qué me intoxica. Y es mi mantra, lo uso para todo en mi vida y lo repito en las sesiones. Aprender a discernir eso me es clave.
Pero este año mi dolor menstrual creció y cada vez que me despierto, me duele la espalda. Agradezco a mi constante atención para con mi cuerpo haber investigado junto a mi nutricionista sobre la causa: una inflamación intestinal.

Los intestinos contienen uno de nuestros cerebros y lo manejan todo, al nivel que si se inflaman, “empujan” órganos y nervios que generan otros malestares. La causa principal de muchas enfermedades y dolencias, se halla en el mal estado de nuestros intestinos.

Como dice @dralejandrojunger “Para que la desintoxicación sea profunda y completa, es preciso contar con un nivel básico de salud intestinal”.

Dolores de cabeza, de útero, de espalda, intolerancias alimenticias, hasta cardiopatías, alergias y depresión, por citar solo algunos ejemplos, tienen su raíz allí, en nuestro segundo cerebro.
Y esta información me parecía necesaria comunicarla.

Libro recomendado de @vientolibreria : El método Clean para el intestino, de A. Junger.

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No soy un ser de luz

Elegir un rol terapéutico antes era tener impecabilidad.
Pero cada vez más vamos descubriendo que cuanto más naturales y humanos somos, cuanto menos robots programados nos mostramos, mejor se expresa nuestra esencia. Y mejor se sienten las personas que se acercan.

Sea desde el rol terapéutico o desde el propio trabajo constante interior, puedo hacer lo que se me cante sin querer encajar en ningún estereotipo.

Puedo hablar “mal”, equivocarme, tener humor negro o sarcástico, puedo tener pesadillas, miedos, enfermedades. Sí, también me puedo enfermar o sentir malestar. Puedo no saber cómo expresar mis emociones aunque pueda decirte cómo hacerlo. Atravesarme en mil procesos o trabajar como terapeuta no me hace mejor, ni más iluminada ni un ejemplo para nadie. Soy ejemplo para mí misma solamente, así como me sano cuando acompaño a otros a despertar a su sanador interior, porque toda persona que llega es un espejo para mi vida y mi crecimiento.

Puedo putear, enojarme, insultar, tener emociones de lo más bajas y degradantes, puedo sentirme como la mierda y después animarme a dejar todo eso atrás y renacer, las veces que sean necesarias.

Puedo no ser un ser de luz porque estoy tratando de hacerme consciente siempre de mi propia sombra. Puedo no jugar a la gurú, ni a ilusionar personas, ni a dar fórmulas mágicas.

Puedo no ser inmediata.
Puedo validar lo que no me gusta. Puedo poner límites, no tener ganas, puedo estar harta, cansada, agotada. Puedo sentirme mal con mi cuerpo, con el dinero, con el amor, con la salud, con la abundancia, con la familia, con lo que se me cante si lo tengo que procesar para hacerlo carne.
Puedo no ser ese ser de luz que esperás que sea porque la sociedad ha creado una imagen distorsionada y mecanizada de cómo tengo que recibirte en una sesión, qué decirte y cómo escucharte.

Si llegás a mí en sesiones o en grupos, sos mi espejo. En algo, en algún momento, me voy a sentir tan familiar con tu proceso que vas a darte cuenta que yo no te guío, que llegaste a mí porque necesitabas sentirte comprendida, menos extraña, más tranquila. Y ahí te acompaño.
Puedo no ser un ser de luz pero sí tengo luz propia y sé cómo encenderla.
Igual que vos🌞

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Enojate, carajo

Con planetas en Virgo y en Libra, podemos ser demasiado amables con los demás, anteponer sus necesidades a las nuestras, priorizar la búsqueda inconsciente de aprobación en lugar de darnos tiempo, espacio y de permitirnos sentir toda emoción.

Y las emociones, cuando no las reconocemos y sentimos, crecen para que las escuchemos. Como nuestra sombra. Entonces se hace natural estar enojadas, iracundas, pero con una máscara de amabilidad y condescendencia agotadora.

Enojate, sentí esa ira, esa caca, eso que tanto te duele que está enmascarado por esas emociones. Andá ahí, decí lo que te pasa, bailalo, cantalo en la ducha, gritalo fuerte en la playa. Pero sacalo de adentro. Guardar las emociones de enojo nos asfixia las células, los cuerpos, y además carga al inconsciente colectivo con más enojo, que alguien se ocupará de liberar. Entonces mejor liberate, liberá esas emociones, escribilas en una carta y quemala, o en un diario, sacalas corriendo o haciendo deporte, como puedas, pero no las dejes ahí. Que no te consuman.

Son emociones humanas y vos no sos ellas, sólo piden atravesarte para transmutar y señalarte que, de fondo, hay algo que no soportás más. Algo que te duele mucho, tanto que lo escondiste allá, inaccesible.

Si lo guardás, nunca pasa. Se queda ahí, latente, esperando el momento para estallar. Y cuando lo hace, todo se quema. Si lo guardás, no hacés espacio para nuevas emociones luminosas puedan entrar, porque te quedás rumiando en lo que te molesta o enoja. Así nunca sanás, más te contaminás, más crece.

Permitite el enojo, poner el límite, decir que no y decir basta, hasta acá. Dejá de permitir que te pasen por encima para ser querida y aprobada, que se vayan a cagar los que no te quieren tal cual sos.

Sos vos así, encendida. Expresando tu esencia, permitiendo que las emociones sean maestras y te ayuden a crecer y transformarte. El enojo permite abrir la herida, ver lo que te duele para dejar salir la luz.

Nunca dejamos de transformarnos, cambiar y crecer. Así que mejor sacá de adentro lo que te estanca, lo viejo, lo agobiante.
Vos naciste para ser libre.

Mercurio en Virgo está en trino a Urano rx en Tauro. El cuerpo grita si la boca no habla.

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Dejarse en paz

Porque también es válido dejarte en paz, recordar que sos humana, y simplemente SER.

En el camino de desarrollo interior, es muy natural comenzar a ser tan observadoras de nuestros pensamientos, palabras y comportamientos, que nos terminamos volviendo juezas implacables de nosotras mismas.

Ser humanos también es recaer en comportamientos repetitivos que estamos intentando evitar, pero:

-Si ponemos atención en lo que deseamos evitar, crece. En ese caso es mejor enfocarnos en el nuevo comportamiento a adoptar (cambiar una creencia negativa suplantándola por una en presente y en positivo, por ejemplo).

-Si somos exigentes en no recaer nunca, estamos entrando en una prohibición y todo lo prohibido -especialmente si ha sido costumbre- es imposible de erradicar de un día para el otro. Es como hacer dieta. No se trata de eliminar radicalmente, sino de tener la paciencia de ser gentil y amable con vos misma: es algo que tal vez estés aprendiendo por primera vez. No te castigues tanto, no seas tan dura con vos. Tratate como tratarías a tu niña si la tuvieras enfrente.

-Y sé paciente, de verdad. Está bien recaer y repetir, siempre que estés siendo consistente en el compromiso con tu proceso. La impecabilidad y la búsqueda de perfección no son objetivos realistas, al menos al comienzo del camino interior. El cambio se manifiesta abrazando tu dualidad, tus miedos y siendo lo más dulce que puedas con vos misma.

Permitite la caída, ya sabés que sos la responsable de ponerle la vendita a la lastimadura.

#Venus ayer ingresó a #Libra: date un baño con música relajante, velas encendidas, rico aroma, unas hierbas en el agua o en una bolsita colgada de la ducha (o un ramo de romero y eucalipto dentro del espacio de la ducha), encremate, ponete linda para vos.

En un día Enlazador de Mundos Cristal, las viejas costumbres pueden llevarte a repetirlas y si lo hacés, a sentir culpa y criticarte. Disfrutá la paz de dejarte tranquila y si algo te duele, molesta o da miedo, abrazáte fuerte. Abrazarte y serte paciente, sana.💜

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Honrar el proceso

La Luna acaba de ingresar a Escorpio. Desde allí, como cada mes, se va a oponer a Urano en Tauro. Y el eje Tauro-Escorpio es el eje de los procesos, de ir paso a paso, poco a poco.

En el último tiempo noté muchas cosas en común en consultas de carta natal, registros akáshicos y energía generalizada, y hasta en cosas que hablé con amigas, que me gustaría compartirles:

1- Cuando descubrimos, aprendemos o leemos sobre alguna herramienta o terapia, la primera pregunta que surge es “¿Cómo lo hago?”. Cómo. El cómo inevitablemente invita y abre un proceso. Y esto implica que no hay respuesta o solución mágica inmediata. La única respuesta es siempre ATRAVESAR EL PROCESO.

2- Fórmulas mágicas para sanar o integrar nuestra sombra por ejemplo, NO HAY. Y sin embargo se las encuentra generalizadas en las redes por doquier. Es necesario cuidar no sólo lo que consumimos sino también lo que comunicamos y cómo. La información repetida satura, y de eso también hay un montón: repetición para no perderme, para pertenecer. ¿A qué costo?

3- Hacer un proceso terapéutico de la herramienta que te resuene con el terapeuta de tu confianza, no te hace terapeuta. Estudiar un curso de terapeuta holística en seis meses, tampoco.
Estamos acostumbrados al certificado que avala el conocimiento, pero en lo terapéutico o en lo psicológico el conocimiento no es ni puede ser lo único: el terapeuta también necesita atravesar su propio proceso.

Y no, lo inmediato no es nunca lo que funciona.

4- Ser terapeuta, psicólogo o coach NO ES SER UN SALVADOR, ni un sanador. Nadie salva o sana a nadie, más que a sí mismo.

5- Una vez que entramos en el gran proceso de observarnos a nosotras mismas, el error es no dejar de hacerlo ni cagando. Ríanse, pero no nos dejamos en paz. Es agotador observar la sombra y la proyección todo el tiempo, a la jueza interna, al moralista interior. El silencio, la calma, soltar la autocrítica y autoobservación exagerada, ser una persona chota por un rato, putear, entrar en la mierda para desahogarnos, eso también es SER HUMANAS.

Coherencia, presencia, responsabilidad, y proceso.
Están siendo mis palabras favoritas.
¿Y las de ustedes?

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Date tiempo

Qué semanas estas, ¿no?

¿Ustedes también sienten el cansancio? La constante actividad física, mental y emocional, la cantidad de trabajo, el estrés, el no poder dormir bien…

Los tres planetas personales -Mercurio, Venus y Marte- andan transitando Virgo y sentimos muy fácilmente la culpa de dejar algo para después, de no hacer lo que nos toca, de “fallar”. La culpa, la crítica, el machacazo mental.
La falta y necesidad de descanso, de vacaciones. El foco que se pierde en mil cosas al mismo tiempo, y que no permite terminar ninguna a menos que nos organicemos, ordenemos, hagamos listas, prioricemos.

Estamos atravesando la Onda Encantada del Águila en el sincronario maya, la que nos pide focalizarnos, elegir, estar presentes mirando más allá de las apariencias. Ser del mundo sin pertenecerle, sin dejarnos abrumar por él. El águila tiene perspectiva, usarla junto a nuestra creatividad para llevar adelante el día a día lo hace menos cerrado y tedioso.

Con el revuelo de energía virginana más el Sol en Leo, claro que necesitamos ser creativos para no caer en la autoexigencia, en el perfeccionismo, y es preciso reconectar con la verdadera esencia para no mentirnos más a nosotros mismos, siendo alguien que ya no queremos ser.

Puede haber demasiada energía mental y sobreestimulación en redes, y es por eso que hace tiempo notan mi ausencia: no quiero ser parte de la contaminación visual ni del exceso saturante de información, mucho menos repetitivo. Además de estar inmersa en mis procesos y en mucho trabajo, estoy reaprendiendo a comunicar y a hacerlo desde mi esencia. Toma tiempo y es por eso que les agradezco a todos ustedes por estar acá, por resonar.

Si les gusta que les cuente sobre astros y energía maya del momento, me cuentan, ¿si? Porque estoy observando mucho la alineación energética desde ambos lados y me encanta.

#LibroRecomendadoPorElViento: Rituales para una vida creativa, de @anikovillalba y Carolina Chavate 📚 Lo encontrás en Viento Librería

¡Feliz jueves! Procurá tomar alguna infusión con hierbas para calmar el sistema nervioso si andás muy a full: tilo, lavanda, manzanilla, pasiflora. 🌱