Publicado el

Sol conjunción Nodo Norte en Tauro

El cambio que viene de afuera siempre es deseado, nace de adentro, pero no lo estábamos escuchando.

Los eclipses en Tauro/Escorpio con Urano envuelto nos están desafiando la noción de seguridad. Saturno está envuelto cuadrando a los Nodos y a la conjunción de hoy de Sol y Nodo Norte en Tauro.

Apoyados por la introspección a la que nos guía Mercurio retrogradando en una de sus casas -Géminis- aparecen preguntas como:

¿Cuál es mi valor?
¿Qué tiene valor para mí y en mi vida?
¿Qué es lo seguro?
¿Será que es momento de ganar dinero haciendo algo que amo?
¿Será que llegó la hora de abrirme a compartir mis recursos y dones con el mundo?
¿Qué es el trabajo y cuánto tiempo le estoy destinando en mi vida?
¿Es necesario que siga sosteniendo estructuras que no van con mi esencia y que nada me aportan?
¿Será que es hora de cambiar las creencias para abrirme a algo mayor que mi necesidad de control y de repetición?

“Cuando tú compras algo, no lo compras con plata. Lo compras con el tiempo de vida que tuviste que gastar para tener esa plata.” dijo una vez José Mujica.

Pero…¿qué pasa si nos atrevemos a desafiar ese concepto tan arraigado de la cultura del trabajo y el esfuerzo? ¿Acaso no puedo ganar mucho dinero en poco tiempo y haciendo lo que amo? ¿Implicaría eso que estoy jugando sucio, cagando a alguien o siendo mala persona? ¡En absoluto! El dinero es energía y como tal, podemos desafiar nuestra propia noción de cómo recibimos dinero, a través de cuál inversión de tiempo, recursos, conocimientos, etc.

¿Qué pasa si quiero trabajar menos, ganar más, establecer el valor que me parece justo por mis conocimientos y sabiduría, y desafiar todas las nociones, creencias, reglas y estructuras que siempre me dieron seguridad porque las conozco, pero no me dan nada más que una ilusoria apariencia de control, de que conozco el camino?

¿Qué pasa si me atrevo al camino menos transitado, al desconocido?

¿Qué pasa si suelto el control y sigo mi norte, mi camino, si creo mi propia aventura desafiando al deber ser y a mis propias normas mentales?

Casi nunca nos guía la mente 100%, siempre nos guían el corazón, el alma, la intuición, las tripas.

A vos, ¿qué te guía hoy?

Publicado el

Vocación

Podemos entender que la palabra vocación define a algo así como a un llamado de la voz interior, un llamado divino. Algo que no se ejecuta, sino que se sigue. Es esa voz interior que está directamente relacionada con el llamado eclesiástico. Entonces seguir tu vocación sería algo así como renunciar a todo menos a Dios.

Si lo miramos desde un punto de vista metafísico, tiene sentido seguir a la propia divinidad porque un poco la vida se trata (creo yo) de expresar la propia esencia y divinidad en la Tierra. Un proceso que va mucho más allá de la mera profesión o trabajo que ejerzamos, porque necesita de mucho autoconocimiento previo.

Claro que es un concepto que el capitalismo ama, porque si tenés una vocación y la convertís en tu profesión, listo, quedás encarrilada en eso y sirviendo a ese “propósito” el resto de tu vida.

Pero pregunto…

¿Podemos seguir el mismo camino toda la vida como si fuera algo fijo e inmutable? ¿Es la vocación el camino entero o es una meta que creemos que nos hará felices cuando la encontremos? ¿Es definitiva o tenemos muchas vocaciones en una vida? ¿Podemos renunciar para siempre a la materia que es la que en esta dimensión nos enseña a habitar el mundo? ¿Podemos “iluminarnos” igual?

Encontrar tu vocación no es garantía de felicidad: porque no es algo único, fijo.
La vocación muta, se transforma, muere y renace en formas, a veces, completamente diferentes entre sí. No es algo que encontrás y te resuelve la vida, te hace feliz y te llena de dinero.
Es, como todo, un proceso.

Si es un llamado, entonces que el camino, la búsqueda para responder ese llamado, sea la vocación misma. Que no te de ansiedad recorrer, sino que puedas detenerte, disfrutarlo, entender que ese camino ya es tu propósito porque éste es todo lo que hacés en tu vida para evolucionar.

La vocación y el propósito no son algo que encontrás y te salva. Son el desarrollo de todos tus procesos, los caminos que atravesás en tu vida y la expresión de tus dones, talentos, sabiduría.
No pueden ser nunca conceptos que aprisionen y te encierren en un rol para siempre: son conceptos mutables, en continuo movimiento.
Y por eso deben ser libres.
Como la vida misma.

Publicado el

Vocación & Propósito

Todos nacemos con un propósito que va más allá de la vocación y el trabajo, es lo que los japoneses llaman ikigai. Tu ikigai es tu manera de encontrarle sentido a la vida y de hacer lo que sea que hagas (más allá de lo laboral) por placer, con alegría y disfrute.
También -creo- el propósito de todo lo que creamos y experimentamos en la vida es evolutivo, es de crecimiento espiritual a través de todos los tiempos y espacios que habitemos, pero acá me pongo muy esotérica. 😅

El ikigai no es laboral, pero dentro de él podemos encontrar a nuestra vocación, que es parte de ese gran propósito que es nuestra existencia. Y tu vocación te permite ganar ingresos y vivir en la Tierra sintiendo que tenés una vida con sentido y ya no funcionando en automático para sobrevivir en lugar de gozar y honrar tu existencia entera.

No se trata de responder al mandato social de “tener que tener” una vocación profesional para ser funcional a la idea del obrero del capitalismo, sino de encontrar realmente lo que te llena el alma para poder VIVIR GOZANDO tu existencia en esta Tierra, en lugar de sobrevivir en automático. Porque, sí, plata para vivir precisamos todos y mejor hacerla disfrutando.

Hacer lo que amás no tiene que ser un trabajo. Pero cualquiera sea el trabajo que hagas, es hermoso que sea algo que ames. Porque sino la vida pierde sentido, respondemos y actuamos en automático bajando la cabeza ante lo injusto, temiendo todo el tiempo a la carencia, al cambio, a los desafíos. Pero ojo, hacer lo que amás no es garantía de llenarte de guita (ojalá así fuera) porque emprender, descubrir tu camino, tu medicina, requiere un plan definido.

Y para todo eso creé este proceso de sesiones llamado Vocación & Propósito: para ayudarte a descubrir tu vocación, lo que le da sentido a tu vida (tu ikigai) y para poder crear un emprendimiento que llene de belleza, armonía y abundancia tu mundo. El proceso consta de once sesiones pero no las llevamos a cabo solas: nos guía también con su sabiduría mi socia Eve @semillaemprendedora

¿Estás lista para ese cambio que necesitás?

Encontrás toda la info aquí.

¡Esperamos ser parte de tu camino!

Publicado el

Sol conjunción Urano en Tauro

Te despertás angustiada, harta, con cero motivación para lo que tenés que hacer en el día.
No estás sintiendo la conexión ni siquiera con las excusas de siempre.
Te bajonea pensar en crear ingresos de la misma manera en la que lo venís haciendo, pero más te hunde la idea de no saber qué hacer.
Estuviste demasiado tiempo perdida como para no tener ganas de disipar la neblina de un sopapo.

Capaz es que llegó la hora de encarar el cambio, de dar el primer paso, de moverte fuera de la seguridad para crear nuevas realidades, para darte más tiempo para el placer, el disfrute.
Estar vivos no puede ser tener que sobrevivir todo el tiempo.
El sistema nos consume, somos presas de nuestros miedos y creencias, de nuestras inseguridades, incluso de nuestras tristezas.
No puedo sostener más lo que no me motiva.
Lo que me hunde, me estanca, me destruye.
Lo que aparentemente me da algo pero me quita todo, hasta el aire, las ganas de confiar en que hay luz al final del túnel.

Seguir el llamado interno es atravesar la incertidumbre, es arriesgarse a lo desconocido y probar nuevos sabores de la vida que antes ni pensábamos que podíamos o íbamos a querer probar.

¿Qué pasa con el miedo al cambio?
Mejor que se vaya porque es hora de cargar la batería por completo.

El #Sol se unió anoche a #Urano y el hambre de mutación es más grande que la zona cómoda.

Tal vez sea hora de despertar a la medicina interior, seguir un camino propio, romper reglas, miedos, creencias y mandatos limitantes.
Tal vez la sanadora interior quiere tomar el mando.
Tal vez tu ser creativo te pide que lo escuches.
Tal vez tu magia necesita salir porque el mundo está precisando de ella.
La idea de vender tu magia no es algo que molesta: le estarías haciendo un favor al mundo dándole eso que sólo vos podrías darle.
Entonces tal vez sea hora de ser caradura, de animarte a lanzarte a ese camino que vislumbrás en el horizonte, de dejar de estar sometida a tus miedos.
Porque…

¿Cuántos miedos más te van a frenar de vivir disfrutando la única vida que tenés?

Publicado el

Venus en Aries

Venus ingresó ayer a Aries y el fuego se enciende en el cielo y en el centro del pecho.

¿Dónde sentís que perdiste la pasión y que es momento de recuperarla?
¿Qué es lo que enciende tu fuego y hace mucho no lo hacés?
¿Y si ese fuego es una señal de hacia dónde ir cuando te sentís perdida?

¿Qué pasó estos meses con tanta agua, con Piscis pujando para que sigas el llamado del Alma en lugar de seguir actuando en automático?

¿Qué amarías hacer pero no te animás?
¿Qué te dicta tu deseo pero hay miedos que te limitan?
¿Cuántas excusas te estás poniendo para no sentir, para no sentirte de verdad?

¿Cuántos mandatos y “deber ser” ajenos estás siguiendo que te apagan?

Venus en Aries enciende el deseo y se disparan las ganas de movernos por lo que de verdad nos apasiona.

Ya no podemos seguir negociando las cosas a medias, grises, haciendo por costumbre y no por amor.

Si tenés ganas de descubrir tu norte, de reconocer hacia qué expresión de tu Ser te está llevando tu Alma, quedate por acá.
Que de cambios está lleno este año y aunque no parezca, la necesidad de mutar recién empieza.

Publicado el

¿Y si trabajo de otra cosa?

¿Y si trabajo de otra cosa?

Nos venden que el trabajo dignifica, que si somos obreros como nos pretende el sistema, hijos del sacrificio y de la lucha, de vivir peleándola, entonces nos vamos a merecer cosas buenas. Como si no las mereciéramos ya por existir, nomás. Nos hacen creer que merecemos sólo si nos portamos bien, si nos sacrificamos.

Que si trabajamos ocho horas cinco o seis días a la semana, podemos descansar uno o dos para reponer energías, para seguir después en una rutina que muchas veces nos agobia.

A los diecisiete años nos hacen elegir una carrera que -excepto milagrosas excepciones- terminaremos tirando por la borda cuando descubramos que no podemos vivir toda la vida sintiendo el mismo fuego por las mismas tareas. Si es que tenemos la suerte de poder comenzar a estudiar una carrera…

Vamos por ahí creyendo que sin títulos, certificados y comprobantes de estudios, no podremos lograr nada, porque no seremos nadie sin esos papeles que nos aprueben. Hasta pedimos certificados cuando aprendemos un hobbie, para sentir la validez personal en un pedazo de papel que quedará en una pared amarilleándose, sino en el olvido.

No nos damos cuenta que podemos cambiar de trabajo, de carrera o de la llamada vocación, todas las veces que deseemos en nuestro camino.
Nadie nos dice que somos libres de salir de la aparente seguridad que nos da un trabajo estable, aunque lo odiemos, sea insalubre o hayamos creído que era lo único a lo que podíamos aspirar con nuestros estudios. Porque, sí, muchas veces aunque seas el mejor autodidacta, aunque tengas sabiduría directa de la práctica y de la experiencia, aunque sepas cosas que nadie sabe, si no tenés el comprobante, nadie te cree. Nadie se puede jugar o arriesgar para hacerlo.

¿Y vos? ¿Te arriesgás? ¿Creés en tu potencial? ¿Estás lista/o para hacer un cambio, una movida que te sacuda las bases porque te tiene harta/o seguir en un trabajo que apesta porque temés no encontrar nada más?

Podemos entender la situación social, sin dudas, pero también podemos preguntarnos qué hay más allá, un poco más allá de nuestros miedos, donde el llamado del alma se une con la materia y puede hacer realidad ese cambio que anhelamos.

Estamos en temporada de eclipses y Mercurio está en sombra pre retrógrada….momento de evaluar nuestro norte de vida y todo lo que deseamos dejar atrás.