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En la oscuridad se esconde el tesoro

O como canta Florence Welch: “Its always darkest before the dawn” (siempre es más oscuro antes del amanecer).

Le tenemos miedo a la oscuridad. A la de los demás, a la del mundo, a la nuestra. Tememos porque es territorio desconocido y juzgado desde la antigüedad.

Tenemos miedo porque no queremos soltar el control. Porque tomamos decisiones que no nos llevan adonde esperábamos y no nos gusta o no sabemos hacernos cargo.

Tenemos miedo de que nos pasen cosas malas porque no nos amamos, no nos creemos merecedores del bienestar y también le tememos a nuestro propio poder.

Tememos porque no nos conocemos.

Nos aterra transformarnos y no queremos hacer el trabajo.

Queremos que elijan por nosotros, que otros hagan la tarea, que nos sanen, nos salven, cuiden y transformen, pero sin que tengamos que atravesar el proceso. Porque hacerlo duele y aún si no doliera, lo querríamos evitar igual.

Nos gusta el cambio pero cuando el ritmo del ego lo desee. No nos gustan los imprevistos, los despertares aparentemente abruptos que en realidad nos dieron muchas chances antes, para no ser repentinos.

Tememos no saber, no pisar sobre seguro, equivocarnos, fallar, fracasar, errar, como si el error no fuera parte de la experiencia de la vida. Como si todo tuviera que ser impecablemente perfecto. Qué ridículos que somos.

Nos aterra perder el tiempo pero no lo atravesamos con eficiencia. Ni siquiera sabemos regular nuestra energía.

Queremos llegar de A a Z sin hacer el recorrido. Que nos lleven a upa.

Nos asusta lo que podamos encontrar si miramos hacia adentro.

La vida nunca es tan complicada como la hacemos, como lo creemos.

Venimos equipados para que todo sea sencillo pero la mente toma el control y preferimos dárselo “porque sabe”. Lo que no sabemos es que sólo sabe sobre el pasado, que tendemos a repetir una y otra vez. Si la mente dirige, no hay apertura, ni flexibilidad ni perspectivas. Hay una ilusión de seguridad que de nada nos sirve sostener: es una comodidad incómoda.

La mente ya no puede ser nuestra autoridad como lo venía siendo. Es hora de devolverle su lugar, de recuperar nuestro poder y, sobretodo, de animarnos a la transformación que nos llevará a expresar lo que realmente somos: esencia divina.

Escribime si querés hacer un proceso de transformación conmigo o dirigite directamente a la Tienda.

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Ansiedad & Mercurio retro

Es natural que con Mercurio retro sintamos mucha más ansiedad que de costumbre, como si los pensamientos fuera surgiendo de un volcán, uno tras otro. Perdemos el foco, se nos “cruzan los cables”, no hay claridad, nos cuesta expresarnos como de costumbre e incluso pensamos cosas random que ni sabíamos que teníamos en mente o que podrían aparecer.

Recuerdos y nostalgias del pasado se hacen presentes, mientras queremos seguir manteniendo un ritmo diario igual al que teníamos antes de que Mercurio comenzara a retrogradar (si estás canchera con #DiseñoHumano, y tu Centro de la Cabeza está abierto, esto se siente aún más intenso).

Pero no podemos pretender seguir ese ritmo porque todo lo que está pidiendo el cielo es que, justamente, 𝗟𝗢 𝗛𝗔𝗚𝗔𝗠𝗢𝗦 𝗗𝗜𝗙𝗘𝗥𝗘𝗡𝗧𝗘. Prioricemos nuestra salud mental, emocional, física y energética. Demos espacio a que las cosas sucedan en lugar de seguir forzando a que lo hagan. Nos sentemos a tomar un té con nosotras mismas sin más compañía que la nuestra.

Que salgamos a la naturaleza, que caminemos, que despejemos la mente. Que creemos, disfrutemos más, nos enrosquemos menos.

Tomate a #MercurioRetrógrado como unas vacaciones mentales y, si podés, empezá a organizar tu año para no estar enloquecida en estos ciclos (ni en las temporadas de eclipses).

Estamos por iniciar un nuevo equinoccio, hay tensiones en el cielo, Marte ya está en sombra pre retrógrada en Géminis. Hay mucho pasando por dentro que no podemos controlar pero sí podemos aprender o reaprender a relajarnos.

Conociéndote, realineándote con tu naturaleza, puede ser un poquitito más fácil.

Personalmente, es la primera vez en mis 39 años que tuve que tomar un relajante para la ansiedad mental. Sentí que no podía conmigo y tuve que reconocer que, más allá de mis herramientas, a veces necesito ayuda. Estoy poniendo al celu en modo avión muy seguido porque no puedo responder como antes siquiera.

Me estoy dejando de exigir a mí misma ser como creo que esperan que sea.

Y qué sano es mostrarse vulnerable, reconocer que no podemos solos y que nada es más importante que nuestra salud y bienestar general.

✨No es egoísta ponerte primera. Es necesario.✨

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¿Cómo lo hago?

Diseño Humano me permitió responder los “¿Cómo lo hago?” que siempre surgen en las sesiones astrológicas.

Porque la respuesta es tan sencilla como: “𝘀𝗲𝗴𝘂𝗶𝗿 𝘁𝘂 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁𝗲𝗴𝗶𝗮 𝘆 𝘁𝘂 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱”. No hay otro secreto, y de hecho para cada ser humano no se pueden recomendar recetas generales, porque las únicas que funcionarán son las acordes a tu propia vida, a tu autoconocimiento, a tu diseño.

Cuando están muy mentales, se repreguntan sobre lo mismo: “Pero… ¿cómo sigo mi estrategia y mi autoridad? “

Cuando conectás con ellas en una sesión, se te explica -incluso con ejemplos claros- de qué se tratan y cómo aplicarlas de la mejor manera de acuerdo a tu diseño. Y no hay más nada que rebuscar o ahondar, ¡es tan simple como eso!

Pero la mente/ego siempre quiere más. Quiere saber a fondo cómo lo hace, cómo es que funciona, quiere comprobarlo y, en lo posible, desestimarlo.

Porque no siempre nos creemos merecedoras de una transformación.

Porque nos da miedo transformarnos. Nos da miedo darnos cuenta que para que llegue esa transformación, tendremos que dejar morir a esa persona que creíamos que éramos. Y nos va a doler. Y vamos a perder el control. Y vamos a pasarla mal mientras se nos arrancan los condicionamientos de las células, como si fuera nuestra propia piel.

No es divertido desprogramarse, cambiar, mutar, morirse y renacer.

Porque, como si fuera poco, también nos pide tiempo y en ese tiempo, paciencia.

“No tengo tiempo” o “No tengo paciencia”, son tus excusas favoritas cuando no querés comenzar un proceso de decondicionamiento, que para ser total, requerirá de siete años de tu vida. Y te asusta comprometerte con vos misma “por tanto tiempo”. Como si no hubieras vivido años y años siendo “otra persona”.

En realidad no te conocés, porque tenés miedo de verte de verdad, de ver a cuántos lugares no pertenecés, de ver cuánto forzaste ser alguien que no sos por responder al deber ser y a los condicionamientos de tu entorno.

Si tenés ganas de ser quien sos, el proceso puede comenzar hoy, con el primer paso que es comprometerte con vos misma. Porque te vas a destruir pero también vas a renacer.

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Los tipos energéticos en Diseño Humano

Para entender por dónde comenzar con DH, el primer paso es conocer tu tipo energético.

Cada tipo (son 4 y un subtipo o hay quienes directamente cuentan 5) tiene su propio tipo de aura, y su propia estrategia; pero cada persona tendrá, además, una propia autoridad interna para manifestar, tomar decisiones o elegir.

La autoridad interna es la que de verdad tiene que tomar las decisiones, por eso en DH se le da a la mente el lugar que tiene que tener, que no precisamente es el de directora de nuestra vida, como estamos acostumbradas.

Al principio parece complejo pero, en realidad, se trata de volver a nuestra naturaleza esencial y con la práctica se vuelve maravillosamente fluido y sincrónico.

Estamos tan acostumbradas a responder al deber ser social, cultural y familiar, que hemos usado muchísimos roles, máscaras y disfraces para cumplir con lo que se supone (o creemos) que tenemos que cumplir, por supervivencia o para ser aceptadas, queridas y no abandonadas. Pero… a costa de perdernos a nosotras mismas.

Conociendo nuestro tipo en Diseño Humano, conectamos con nuestra verdadera esencia, con nuestra naturaleza y nos prepara y guía para alinearnos con quienes realmente somos.

La parte inicial implica conocer tu tipo energético, su estrategia y tu autoridad interna. (Si sos Generador Manifestante, en ese caso leé la parte del Generador)

❤️‍🔥 Te dejo más info en las imágenes, donde vas a poder leer sobre tu tipo y tu estrategia.

Aquí podés profundizar conmigo en tu carta de Diseño Humano.

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Diseño Humano

¿Sabías que toda reprogramación mental de tus creencias, se establece en tu cuerpo físico en un período de siete años?

Los ciclos de Urano nos marcan evolutivamente desde 1781 -el año de su descubrimiento- y como su ciclo total es de 84 años, si lo dividimos en doce (los doce signos, las doce casas de la carta natal) nos habla de períodos de siete años de despertares de consciencia y crecimiento evolutivo.

Es decir, una vez que comenzás a transformar tus creencias, a amarte más y a cambiar tus condicionamientos, tu proceso de transformación celular comienza y finalmente se establece al cabo de siete años.

De la mano del Diseño Humano, este cambio puede acelerarse (en su inicio, ya que para todos durará siete años) y te puede ayudar a reconocer tu impronta natural más allá de los condicionamientos aprendidos o heredados.

Esto significa que te vas a alinear con quien sos de verdad, para dejar de hacer fuerza intentando amoldarte a fórmulas generales y creencias que no te permiten brillar en esencia.

Tu gráfico o carta de Diseño Humano en conjunto con la carta natal, para mí, tienen la ventaja no sólo de complementarse sino también de poder decirte cuál es tu “¿Cómo lo hago?” personal y único.

Por algo también se le llama “La Ciencia de la Diferenciación”, porque plantea que todos somos seres únicos en nuestra encarnación.

Urano comenzó a retrogradar hoy y ¿qué te parece comenzar ese proceso de descondicionamiento para abrazar a quien sos en realidad?

Hay mucho más que quiero contarte sobre esto porque es un universo sumamente profundo y complejo -como cada ser- pero mientras tanto, si te interesa conocerte a ese nivel, estoy ofreciendo lecturas en dos sesiones (porque es mucho y no entra en una sola).

Podés reservar las tuyas aquí.

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Dejarse en paz.

Hacer mil terapias agota.

Creemos que estamos rotas, que tenemos que arreglarnos, y hasta nos han hecho creer que “tenemos que” sanar, sanar al árbol, sanar por los descendientes, sanar para ser felices, etc.

Nos abruman los avisos de cursos para aprender a sanar a mi niña, sanar mi relación con el dinero, sanar mis relaciones, sanar sanar sanar. Y para sanar parece, también, que tengo que aprender un curso -con mi lógica- para dejar de sentirme como el cul@.

Estar sana parece una zanahoria en el horizonte que nunca alcanzamos porque a medida que ahondamos en nuestra identidad, aparecen más y más capas ocultas, como personajes de una película de terror.

Pero dejarte en paz también es válido. Es necesario.

No necesitás nada más para sanar, más que tomar responsabilidad de las cosas que sí sabés que te hacen bien.

No necesitás aprender mil cursos de terapias para sanarte, sólo identificar cuáles son las que realmente resuenan con lo que te pasa.

No necesitás sanar.

Lo que necesitás es cambiar de punto de vista y dejar al pasado atrás. Porque la herida está ahí, donde creíste que todo tenía que ser de una manera en la que no fue.

Perdonarte, aceptar.

Meter todo el tiempo el dedo en la herida no la deja cicatrizar.

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Invertir en vos

Me cuesta mucho decir que mi camino es por la vía espiritual.

Que para llegar a vivir en armonía, mi aporte tiene un camino guiado por lo divinidad que soy y que tod@s somos.

Que para llegar a la coherencia con la propia naturaleza, mi manera de guiar tiene pasos necesarios: hacerse consciente de lo que nos genera dolor (“despertar”), abrazarlo (amigarse con la sombra), desprogramarse de viejas creencias y reprogramarse para recordar y expresar la propia esencia.

Y eso que ofrezco al mundo es lo que hago en mi vida, cada día. No puedo más que ser ejemplo de lo que comunico, porque de otro modo sería hipócrita.

Este camino también tiene muchas instancias de peregrinaje sagrado para recordar lo que nos ha traído a esta vida: a veces se necesita psicoterapia, otras la sanación viene con registros akáshicos y regresiones, y muchas otras, con comprometerse con la propia sacralidad meditando con mantras, volver al cuerpo con yoga y ayurveda, sumergirse en escritos y sabidurías sagradas de la antigüedad, relacionarse con las diosas interiores, etc.

Me dió vergüenza, muchas veces, admitir mi sabiduría. Me avergonzaba por el qué dirán, porque así como mucha gente habla sin saber, yo también lo he hecho.

Pero seguir ocultándome por temor a eso, sólo me dejaba cada vez más chiquita, temiendo que me creyeran egocéntrica por vivir en una sociedad que no habilita el amor propio. Entonces dejé de darle energía a mirar a los demás. Y me sigo liberando -cada día un poco más- del miedo al qué dirán.

Lo que te ofrezco con mi trabajo es todo lo que vivo día a día: la desprogramación constante a nivel mental y genético (gracias a la astrología, diseño humano y llaves genéticas) para ser canal de tu divinidad a nivel espiritual. Para tener una vida armónica y coherente. Soy eso, eso doy, ese es mi aporte al mundo en este momento. Mañana no lo sé, ni lo voy a controlar, debo seguir el llamado siempre.

Y para llegar a reconocer mi magia, habitar mi sabiduría e integrar el conocimiento en el cuerpo, me tuve que conocer a fondo. Lo hago cada día, es un viaje sin final y sin retorno.

Y para todo eso, tuve que invertir en mí. Tuve que dejar de temerle al compromiso, a hacerme cargo, a invertir tiempo, dinero y energía en mí misma. Porque soy mi mejor creación y es preciso permitirme volver a mi perfección original, a reconocer lo sagrada que soy y lo importante que es mi lugar en el mundo, como el tuyo.

No es pérdida de tiempo ni de dinero, no te empobrece invertir en vos: te llena de la abundancia que sos al reconocerte rica, agradecida, alineada. Comprender que sos mucho más que tu identidad te permite vivir una vida más libre de ataduras, lealtades o condicionamientos que te ahogan.

Invertir en vos es permitirte gozar la vida en lugar de seguir resistiéndote a reconocer y compartir tu magia interior.

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Mi propósito es ser quien soy

Muchas veces llegan a las sesiones o procesos astrológicos conmigo buscando su propósito, como si algo tan enorme y trascendental pudiera resumirse, explicarse o ponerse en palabras.

Y sé que la gran mayoría lo buscamos hasta el hartazgo, o hasta darnos cuenta que ninguna búsqueda externa, por más exhaustiva que sea, dará frutos sinceros.

Si buscamos al propósito pensando en trabajar de eso, estamos buscando a nuestra vocación, que no le llega a los talones al primero.

Desde la primera vez que me encontré con la palabra “propósito” quise saber cuál era el mío, pesquisando en todos lados a ver si encontraba a esa definición divina que me salvara de mí misma. Pero en realidad tenía que salvarme -sanarme- primero yo para entender de qué se trataba todo.

Somos energía divina anclada en la Tierra gracias al cuerpo físico, somos dones de la divinidad expresándose en esta encarnación, ¡y ese ya es nuestro propósito! ¡Ser! ¡Existir! Dejarnos ser en paz debería ser la única regla a respetar desde que nacemos, para nosotros y para los demás.

En la construcción de nuestra identidad terminamos creyendo que eso es todo lo que somos, que lo que nos define nos imprime algún tipo de valor y que nuestros condicionamientos protectores demuestran que “yo soy así”.

Al terminar la escuela, nuestr@s compañer@s nos escriben “no cambies nunca”, como si fuera la peor premonición del resto de nuestras vidas. Nadie desea un epitafio que diga “Nació, vivió y no cambió nunca.” (“y por eso se murió”)

¿Cómo no voy a cambiar, si me construí en base a algo que no soy y necesito, lo más urgente posible, reencontrarme con mi esencia?

El propósito es hacer el camino de vuelta a casa, de deconstrucción, desprogramación de esos seres en los que nos convertimos siguiendo normas, deber ser y herencias, para recordar nuestra única verdad. Ojo, por algo nos convertimos en eso y no en otra cosa: todo en nuestra vida tiene su propósito. Y el nuestro es permitirnos atravesar todas esas etapas, construcciones y destrucciones, ciclos y experiencias, que nos forman y nos transforman.

El propósito es ser quienes somos, animarnos a cambiar, a hacer alquimia en nuestro ser, convertirnos en oro. Y ese es el oro del espíritu viviendo en la Tierra.

En estos días estamos sintiendo la triple conjunción de Marte, Urano y el Nodo Norte en Tauro. Tu propósito es expresar tu verdad, tu esencia, alinearte con tu naturaleza y experimentar una vida creativa, cambiante y llena de disfrute.

Merecés eso, y más.

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El placer de aceptar

𝙇𝙖 𝙢𝙚𝙙𝙞𝙘𝙞𝙣𝙖 𝙙𝙚 𝙌𝙪𝙞𝙧𝙤́𝙣 𝙚𝙨 𝙡𝙖 𝙙𝙚 𝙖𝙗𝙧𝙖𝙯𝙖𝙧 𝙖𝙡 𝙥𝙖𝙨𝙖𝙙𝙤 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙩𝙧𝙖𝙨𝙘𝙚𝙣𝙙𝙚𝙧 𝙡𝙖 𝙥𝙧𝙤𝙥𝙞𝙖 𝙝𝙞𝙨𝙩𝙤𝙧𝙞𝙖.

👉 Si queremos sanar, avanzar, crecer y estar cada vez más alineadas con el ser que verdaderamente somos, habrá que hacer trabajo quironiano y de consciencia.

👉 Si queremos dejar de comportarnos en automático, de estar a la defensiva, de actuar con inmadurez, inseguridad y buscando siempre la comodidad de lo conocido, habrá que abrazar a Quirón.

👉 Si queremos dejar de luchar contra el ego/mente para integrar la dualidad que somos, si queremos abrazar y expresar sin miedos el espíritu que habita al cuerpo, tenemos que trascender nuestro pasado, nuestra historia personal y animarnos a renacer desde la sabiduría que hemos ido integrando.

👉 Si queremos dejar de luchar en base a nuestros deseos, también hay que trascender al deseo, que nos apresa, nos limita y nos engaña con un placer ínfimo y superficial.

✨Los verdaderos deseos, al menos los más transformadores y profundos, no deberían darnos placer momentáneo, sino permitirnos vivir sin buscar el placer sensorial en todo. Porque el verdadero placer es la paz que se experimenta en la aceptación de Todo lo que Es.✨

Cuando aceptamos, estamos listas para que llegue la energía del Maestro o Maestra que nos guíe hacia nuestra propia iniciación. Nos rendimos a dejar de buscar afuera, para buscar dentro y expresar lo que ya somos; dejamos de buscar que algo externo nos complete o nos dé placer, para sentir el disfrute en expresar nuestra #esencia. Bajar el cielo a la Tierra, le dicen.

#Quirón comenzó a retrogradar ayer.

𝐓𝐚𝐥 𝐯𝐞𝐳 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫𝐧𝐨𝐬 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐫 𝐢𝐫 𝐞𝐬𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐟𝐮𝐢𝐦𝐨𝐬 𝐲 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐫𝐨𝐠𝐫𝐚𝐦𝐚𝐫 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐨𝐬 𝐦𝐞𝐜𝐚𝐧𝐢𝐬𝐦𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐟𝐞𝐧𝐬𝐚.

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Volver a mí

Me equivoqué.

Estuve mucho tiempo persiguiendo cosas que no tenían verdadero sentido para mí.

Me tropecé con un montón de piedras que le sacaban el gusto a disfrute a lo que hacía y cometí el error de darles poder.

Quise pertenecer y me convertí parcialmente en alguien que no era, cuestionando hasta mis bases.

Y cuando esas bases temblaron, fui mi propio terremoto y me quebré.

Entré en la rosca de pensarlo todo y todo el tiempo, de recuperar temores antiguos y enterrados, como si con ellos fuera a recuperar el tiempo perdido.

Saqué mil conclusiones, lo analicé todo, me busqué y busqué sanación, goce y abundancia por todas partes, allá afuera, cuando nada parecía brillar por dentro.

Tomé malas decisiones, erradiqué yuyos que eran nutritivos, y los vomité intentando devolverles la vida, para enmendar al menos algún error.

Todo me dijo que tenía que PARAR.

Ir más despacio, dar pequeños pasos.

Comencé a aprender diseño humano y supe que lo tenía que digerir lentamente, que si iba a incorporar algo no podía ser a los mordiscones como antes, que tenía que hacerlo carne y experiencia primero.

Y en las ansias de recuperar mi naturaleza, no supe cómo hacerlo si no era de manera radical e intempestiva.

Me dí cuenta, luego de tocar otra profundidad, mucho más densa que las anteriores, que estaba usando máscaras que no son yo, que en lugar de complementarme me asfixiaban. Me dolía más sostenerlas que arrancarlas.

Me cuestioné la estructura de mi realidad pero me fui de mambo y me cuestioné hasta mi vida.

Y cuando abrí los ojos, tenía ganas de vomitar, desintoxicarme, de vaciarme de todo lo que pretendí ser y de lo que mi mente cree que debo ser. No quiero ser más yo.

Así que me estoy vaciando. Estoy volviendo a sentir, porque de tanta mente había apagado, yo sola, mi fuego.

La serpiente se desenroscó y es hora de que pierda el miedo de mirarse a sí misma y reconocerse hecha de magia, abundancia y poder. Ser canal, qué complejo ha sido hacerme cargo.

La verdadera libertad es aceptar.