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Sol en Géminis

El 20 a las 22:22 hs el Sol ingresó a Géminis y su regente, Mercurio, se unió a él el 21, marcando así la mitad de su período de retrogradación.
Lo que podamos ir reevaluando hasta el 3 de junio tendrá mucha más claridad que la primera parte de esta retrogradación.

Hacernos preguntas desestabiliza. Genera caos y más si la pregunta es incómoda. Pero es necesario cuestionarnos para poder salir de moldes preestablecidos y crecer. Quien no se atreve a cuestionarse, a preguntarse, a dudar de sí para realinearse, se estanca.

Preguntarnos cosas desde la humildad, nos permite salir de una posición inmadura para abrir la puerta hacia la adultez emocional, vincular, laboral. Nada que nos podamos preguntar nos dará la razón, porque la idea de la pregunta es la de romper con la rigidez interna, con los mandatos, con creencias, e incluso con la aparencia de seguridad que nos hace repetir experiencias una y otra vez.

¿En qué área repetís experiencias y culpás a un agente externo de vivir “siempre lo mismo”?

Las preguntas simples que puedas hacerte sobre eso, deshabilitarán el juicio que hagas hacia ese agente externo, porque te harán tomar responsabilidad. Y qué incómodo es, en general, tomar responsabilidad. Lógicamente excluímos en esto los ámbitos de violencia o donde no hay privilegios que permitan tomar responsabilidad, eso está claro.

No tomar responsabilidad significa que, si tenés la suerte de elegir, elegís siempre lo mismo porque es lo cómodo, lo conocido. Para salir de allí se necesitan privilegios, terapia, procesos, humildad, desarmarse para reencontrarse, abrazar la propia sombra, deconstruir al ego.

La pregunta habilita a la experiencia porque no siempre necesita ser respondida desde la mente, o con otra persona. Es entregarte a lo que sea que pueda llegar a tu vida luego de abrir el portal de tus preguntas más profundas, más íntimas, más complejas, en pos de vivir más simple.

Nos hacemos preguntas porque somos seres complejos, y necesitamos recordar que la vida es mucho más simple de lo que pensamos.
Nos hacemos preguntas para apoyar a que nuestro ego se siga sintiendo poderoso, teniendo la razón, cuando en realidad necesitamos que deje de tener el control.
Nos hacemos preguntas porque precisamos un norte, una guía, saber hacia dónde ir para no equivocarnos, para evitar el error. Y desde el error se aprende tanto que, si le dejáramos de temer, viviríamos mucho más relajados.

Hacernos preguntas no significa volvernos locas preguntándonos todo.
Significa atrevernos a hacernos las preguntas correctas y a dejarlas sin responder.
Significa aprender de la espera, dejar que la vida traiga la respuesta en forma de experiencia.
Y soltar el control de querer definir el cómo, cuándo y dónde de esa experiencia.

Se necesitan mucha humildad y valor para preguntarse cosas de verdad.
Y mucha más para reconocer que, aunque nos lo preguntemos todo, la verdad es que no sabemos nada.

La temporada de eclipses terminará el 30 de mayo con la Luna nueva en el grado 9°03′ de Géminis. Todas las preguntas que te hagas en este período tendrán ecos de aquí a seis meses, en la próxima temporada de eclipses.

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Sol conjunción Nodo Norte en Tauro

El cambio que viene de afuera siempre es deseado, nace de adentro, pero no lo estábamos escuchando.

Los eclipses en Tauro/Escorpio con Urano envuelto nos están desafiando la noción de seguridad. Saturno está envuelto cuadrando a los Nodos y a la conjunción de hoy de Sol y Nodo Norte en Tauro.

Apoyados por la introspección a la que nos guía Mercurio retrogradando en una de sus casas -Géminis- aparecen preguntas como:

¿Cuál es mi valor?
¿Qué tiene valor para mí y en mi vida?
¿Qué es lo seguro?
¿Será que es momento de ganar dinero haciendo algo que amo?
¿Será que llegó la hora de abrirme a compartir mis recursos y dones con el mundo?
¿Qué es el trabajo y cuánto tiempo le estoy destinando en mi vida?
¿Es necesario que siga sosteniendo estructuras que no van con mi esencia y que nada me aportan?
¿Será que es hora de cambiar las creencias para abrirme a algo mayor que mi necesidad de control y de repetición?

“Cuando tú compras algo, no lo compras con plata. Lo compras con el tiempo de vida que tuviste que gastar para tener esa plata.” dijo una vez José Mujica.

Pero…¿qué pasa si nos atrevemos a desafiar ese concepto tan arraigado de la cultura del trabajo y el esfuerzo? ¿Acaso no puedo ganar mucho dinero en poco tiempo y haciendo lo que amo? ¿Implicaría eso que estoy jugando sucio, cagando a alguien o siendo mala persona? ¡En absoluto! El dinero es energía y como tal, podemos desafiar nuestra propia noción de cómo recibimos dinero, a través de cuál inversión de tiempo, recursos, conocimientos, etc.

¿Qué pasa si quiero trabajar menos, ganar más, establecer el valor que me parece justo por mis conocimientos y sabiduría, y desafiar todas las nociones, creencias, reglas y estructuras que siempre me dieron seguridad porque las conozco, pero no me dan nada más que una ilusoria apariencia de control, de que conozco el camino?

¿Qué pasa si me atrevo al camino menos transitado, al desconocido?

¿Qué pasa si suelto el control y sigo mi norte, mi camino, si creo mi propia aventura desafiando al deber ser y a mis propias normas mentales?

Casi nunca nos guía la mente 100%, siempre nos guían el corazón, el alma, la intuición, las tripas.

A vos, ¿qué te guía hoy?

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Vocación

Podemos entender que la palabra vocación define a algo así como a un llamado de la voz interior, un llamado divino. Algo que no se ejecuta, sino que se sigue. Es esa voz interior que está directamente relacionada con el llamado eclesiástico. Entonces seguir tu vocación sería algo así como renunciar a todo menos a Dios.

Si lo miramos desde un punto de vista metafísico, tiene sentido seguir a la propia divinidad porque un poco la vida se trata (creo yo) de expresar la propia esencia y divinidad en la Tierra. Un proceso que va mucho más allá de la mera profesión o trabajo que ejerzamos, porque necesita de mucho autoconocimiento previo.

Claro que es un concepto que el capitalismo ama, porque si tenés una vocación y la convertís en tu profesión, listo, quedás encarrilada en eso y sirviendo a ese “propósito” el resto de tu vida.

Pero pregunto…

¿Podemos seguir el mismo camino toda la vida como si fuera algo fijo e inmutable? ¿Es la vocación el camino entero o es una meta que creemos que nos hará felices cuando la encontremos? ¿Es definitiva o tenemos muchas vocaciones en una vida? ¿Podemos renunciar para siempre a la materia que es la que en esta dimensión nos enseña a habitar el mundo? ¿Podemos “iluminarnos” igual?

Encontrar tu vocación no es garantía de felicidad: porque no es algo único, fijo.
La vocación muta, se transforma, muere y renace en formas, a veces, completamente diferentes entre sí. No es algo que encontrás y te resuelve la vida, te hace feliz y te llena de dinero.
Es, como todo, un proceso.

Si es un llamado, entonces que el camino, la búsqueda para responder ese llamado, sea la vocación misma. Que no te de ansiedad recorrer, sino que puedas detenerte, disfrutarlo, entender que ese camino ya es tu propósito porque éste es todo lo que hacés en tu vida para evolucionar.

La vocación y el propósito no son algo que encontrás y te salva. Son el desarrollo de todos tus procesos, los caminos que atravesás en tu vida y la expresión de tus dones, talentos, sabiduría.
No pueden ser nunca conceptos que aprisionen y te encierren en un rol para siempre: son conceptos mutables, en continuo movimiento.
Y por eso deben ser libres.
Como la vida misma.

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Vocación & Propósito

Todos nacemos con un propósito que va más allá de la vocación y el trabajo, es lo que los japoneses llaman ikigai. Tu ikigai es tu manera de encontrarle sentido a la vida y de hacer lo que sea que hagas (más allá de lo laboral) por placer, con alegría y disfrute.
También -creo- el propósito de todo lo que creamos y experimentamos en la vida es evolutivo, es de crecimiento espiritual a través de todos los tiempos y espacios que habitemos, pero acá me pongo muy esotérica. 😅

El ikigai no es laboral, pero dentro de él podemos encontrar a nuestra vocación, que es parte de ese gran propósito que es nuestra existencia. Y tu vocación te permite ganar ingresos y vivir en la Tierra sintiendo que tenés una vida con sentido y ya no funcionando en automático para sobrevivir en lugar de gozar y honrar tu existencia entera.

No se trata de responder al mandato social de “tener que tener” una vocación profesional para ser funcional a la idea del obrero del capitalismo, sino de encontrar realmente lo que te llena el alma para poder VIVIR GOZANDO tu existencia en esta Tierra, en lugar de sobrevivir en automático. Porque, sí, plata para vivir precisamos todos y mejor hacerla disfrutando.

Hacer lo que amás no tiene que ser un trabajo. Pero cualquiera sea el trabajo que hagas, es hermoso que sea algo que ames. Porque sino la vida pierde sentido, respondemos y actuamos en automático bajando la cabeza ante lo injusto, temiendo todo el tiempo a la carencia, al cambio, a los desafíos. Pero ojo, hacer lo que amás no es garantía de llenarte de guita (ojalá así fuera) porque emprender, descubrir tu camino, tu medicina, requiere un plan definido.

Y para todo eso creé este proceso de sesiones llamado Vocación & Propósito: para ayudarte a descubrir tu vocación, lo que le da sentido a tu vida (tu ikigai) y para poder crear un emprendimiento que llene de belleza, armonía y abundancia tu mundo. El proceso consta de once sesiones pero no las llevamos a cabo solas: nos guía también con su sabiduría mi socia Eve @semillaemprendedora

¿Estás lista para ese cambio que necesitás?

Encontrás toda la info aquí.

¡Esperamos ser parte de tu camino!

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¿Y si trabajo de otra cosa?

¿Y si trabajo de otra cosa?

Nos venden que el trabajo dignifica, que si somos obreros como nos pretende el sistema, hijos del sacrificio y de la lucha, de vivir peleándola, entonces nos vamos a merecer cosas buenas. Como si no las mereciéramos ya por existir, nomás. Nos hacen creer que merecemos sólo si nos portamos bien, si nos sacrificamos.

Que si trabajamos ocho horas cinco o seis días a la semana, podemos descansar uno o dos para reponer energías, para seguir después en una rutina que muchas veces nos agobia.

A los diecisiete años nos hacen elegir una carrera que -excepto milagrosas excepciones- terminaremos tirando por la borda cuando descubramos que no podemos vivir toda la vida sintiendo el mismo fuego por las mismas tareas. Si es que tenemos la suerte de poder comenzar a estudiar una carrera…

Vamos por ahí creyendo que sin títulos, certificados y comprobantes de estudios, no podremos lograr nada, porque no seremos nadie sin esos papeles que nos aprueben. Hasta pedimos certificados cuando aprendemos un hobbie, para sentir la validez personal en un pedazo de papel que quedará en una pared amarilleándose, sino en el olvido.

No nos damos cuenta que podemos cambiar de trabajo, de carrera o de la llamada vocación, todas las veces que deseemos en nuestro camino.
Nadie nos dice que somos libres de salir de la aparente seguridad que nos da un trabajo estable, aunque lo odiemos, sea insalubre o hayamos creído que era lo único a lo que podíamos aspirar con nuestros estudios. Porque, sí, muchas veces aunque seas el mejor autodidacta, aunque tengas sabiduría directa de la práctica y de la experiencia, aunque sepas cosas que nadie sabe, si no tenés el comprobante, nadie te cree. Nadie se puede jugar o arriesgar para hacerlo.

¿Y vos? ¿Te arriesgás? ¿Creés en tu potencial? ¿Estás lista/o para hacer un cambio, una movida que te sacuda las bases porque te tiene harta/o seguir en un trabajo que apesta porque temés no encontrar nada más?

Podemos entender la situación social, sin dudas, pero también podemos preguntarnos qué hay más allá, un poco más allá de nuestros miedos, donde el llamado del alma se une con la materia y puede hacer realidad ese cambio que anhelamos.

Estamos en temporada de eclipses y Mercurio está en sombra pre retrógrada….momento de evaluar nuestro norte de vida y todo lo que deseamos dejar atrás.

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Sanar es cambiar de perspectiva

Al cambiar de punto de vista, interpretamos de otra manera aquello que nos sucedió.

Tenemos heridas por nuestra manera de sentir y, porque tenemos sentimientos tan fuertes, les tememos tanto que terminamos presas de ellos.

Los sentimientos y emociones reprimidas se enredan tanto que pueden bloquear el flujo energético dentro nuestro. Necesitamos desenredar la madeja de vez en cuando, y volver a tejer un patrón sensato en lugar de seguir bloqueando el flujo, sólo porque le tenemos miedo a SENTIR.

Si todos supiéramos el poder que radica en algo tan hermoso como nuestra capacidad de sentir, dejaríamos de temerle tanto a todo tipo de emoción, sensación y sentimiento.

Si interpretamos todo lo que creemos que nos sucedió desde otro punto de vista, podemos desenredarla: que una relación se terminara no fue algo que “te sucedió”, sino algo que creaste porque necesitabas de esa separación para tener una nueva oportunidad de amar o de crecer.

O creés que viviste una separación cuando en realidad la vida te muestra que no era la persona con quien crear de allí en adelante. Visto desde otro lugar, te uniste a alguien que te enseñó cosas pero por tiempo “limitado” porque se atrajeron como espejos, pero como no viste que era hora de partir en determinado momento, se creó la separación para que puedas avanzar en lugar de estancarte a su lado. No porque el otro sea una persona estancada, sino que porque juntos ya habían llegado a integrar los aprendizajes necesarios. ¿Lo ves ahora?

El dolor no se genera por lo que pasa afuera, sino por la resistencia a entender que lo creamos para evolucionar (porque creemos que solamente con el dolor se aprende, por ejemplo) y por desear que las cosas sean siempre como deseamos.

Nos duele no aceptar los ciclos de la vida porque no se corresponden con lo que queremos, nos duele soltar el control y nos duele aún más tener la pretensión de tenerlo.

Al dolor tampoco lo genera un otro, muchas veces es un patrón repetido de fidelidad al clan o incluso a uno mismo.

¿Cómo vas a mirar a tu pasado hoy? Tal vez sea hora de mirarlo a lo lejos y de dejar de traerlo siempre al presente, repitiéndolo. Tal vez es momento de cambiar la perspectiva.

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2022

Este es un año de cambio para mí porque decidí retomar y encaminar muchas de las cosas que guardaba por temor a la crítica, a que me cataloguen de “new age” o lo que sea. La verdad es que ya estoy grande para la pavada del miedo al qué dirán y de no dar todo lo que sé que puedo dar. El domingo me van a entender mejor, jiji. Spoiler: sí, obvio que habrá lanzamiento y re-lanzamiento, también.

Comenzamos un año con vibración 6 y de la mano de Venus retrogradando en Capricornio, quien nos guía a retomar el contacto con lo realmente sagrado, con lo ancestral y ritual, con la Diosa y la necesidad de abrazar a Gaia como madre, como hogar, como co-creadora de lo que somos.

Sirio está muy presente este año y la vibración del número 22 es la de María, la de Magdala. Muchxs dicen directamente que es el año de ella, y me gusta que tengamos una guía para entender qué se nos propone, no sólo desde nuestro mundo interior, sino también desde el cosmos. El 22 nos guía a crear, gestar y manifestar los sueños que nos dicta el Alma.

Existen códigos de luz transmitidos en frecuencias energéticas que las personas más sensibles sabrán sentir o al menos percibir, y que este año se sentirán con mayor asiduidad. Más allá de los días portales que gustamos definir por el calendario gregoriano (22/02/2022 por ejemplo) es hora de reconectar con los portales de los ciclos naturales, como por ejemplo las lunaciones, conjunciones importantes en el cielo y las estaciones, entre otros.

Muchas personas comenzamos el año sintiendo extremo cansancio, desequilibrios a nivel físico, emocional y mental o malestares generales: estamos atravesando un momento energético muy fuerte e importante, que va más allá del año nuevo (porque en el cosmos no hay calendario).
Nos estamos desintoxicando de viejas formas, aceptando nuevos códigos de luz que encienden nuestras memorias más antiguas y animándonos a ser quienes realmente hemos venido a ser, sin miedos, ni caretas ni filtros para adornar nuestra verdad interior.

El despertar de consciencia es masivo.

Además, Venus está transformándose, cambiando de fase y dejándose de ver al anochecer para renacer al amanecer.

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Último eclipse en Sagitario

La aceptación libera.
Elimina resistencias, energía estancada, sostenida a la fuerza por el miedo de ceder el control a lo desconocido o no deseado.
Aceptar nos hace la vida más simple y nos ayuda a estar presentes.

En temporadas de eclipses el ego vive lecciones para aprender a silenciarse y ubicarse en su lugar de compañero, no de jefe de nuestra vida. Toma las riendas el alma, la esencia, el Yo Soy, esa energía primigenia de cada uno, el centro de la carta natal.

Se dice que tiene una naturaleza algo violenta, porque cuando no entendemos las lecciones que repetimos una y otra vez, nos sacude de golpe para que sí lo hagamos. Y eso duele, nos conecta con lo reprimido, nos hace VER lo oculto. Nos victimizamos, preguntamos “¿por qué a mí?”, y nos frustramos por no poder salirnos con la nuestra o por estar viviendo algo complejo cuando evitándolo veníamos re bien. Nos fuerza a cerrar etapas, finalizar experiencias y contratos, soltar el control.

Todo el tiempo vivimos ciclos dentro de ciclos que nos hacen vivenciar constantes “dejar ir”, porque de otro modo, aferrándonos a todo, no habría espacio para la expansión, las nuevas experiencias, la creación y gestación de nuevas formas de vida, creencias, valores.
Se nos pide flexibilidad. Y en ella, aceptar lo que debe irse y poder honrarlo, nos alinea en coherencia con lo que verdaderamente somos.

Porque el miedo no es lo que somos, aunque a veces sea catalizador o protector.
La comodidad no es lo que somos, porque todos nuestros cuerpos son energía en movimiento.
El malestar no es lo que somos, la enfermedad tampoco.
Cuando aceptamos, honramos y agradecemos los cierres, entendemos que todo muere todo el tiempo porque otra cosa debe nacer. Y siempre es para crecer.

Al aferrarnos a cualquier cosa, desde el temor a la soledad, la carencia, lo desconocido, el dolor o a la misma felicidad, bloqueamos el flujo de la evolución. Y el humano nació para evolucionar como individuo y como especie.

Quedarnos quietos no es una opción.
Soltar las resistencias nos ayuda a vivir más livianos.
El eclipse anuncia que algo deberá mutar, transformarse o irse para que puedas seguir creciendo.
Porque nadie nació para estancarse.

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Permitirse mutar

Siento que soy una tormenta eléctrica.
El mar retirándose a punto de volver con más fuerza.
La ola que al retornar lo inunda todo.

Soy una con las flores, plantas y árboles, con el mar, los animales, la naturaleza.
Soy el alimento que me ofrece la tierra. Ese olor a ozono cuando recién comienza a llover, las gotas frías en la cara y en la hierba, los truenos que hacen temblar nuestras bases. El viento, el viento fresco que te cierra los ojos, el que despeina y divierte, el que arremolina las hojas y las hace danzar.
Soy esa energía que se recuerda cuando se rodea del resto de los reinos.

No puedo trabajar, me cuesta escribir lo que es del hemisferio izquierdo. No tengo foco para otra cosa que no sea mi vida personal. Mis ritmos, mis ciclos internos, mi casa y todo lo que la habita, me pide atención. No me cuesta dársela, pero me es incómodo no ser una adicta al trabajo, no trabajar todo el día para evadir.

Me doy cuenta que el cuerpo y el alma me piden otra forma de llevar adelante el trabajo, dejando de hacerlo racional, lógica e intelectualmente, incluso cuando enseño. No es dejar de trabajar, es transmutar la forma. Transformar.

En el encuentro con mi casa, la naturaleza y ese otro yo con quien convivo, siento que soy lo que he venido a ser, y es por eso que la energía de la tormenta me es necesaria: necesito arrasar, destruir, revolcarme en el barro para salir nueva, renacida, transparente.

Mis momentos nutricios ya no pueden seguir siendo volátiles y efímeros. Ya no pueden ser sólo momentos y la nutrición no es sólo el alimento.
Aunque sembrar previo a la Luna nueva se siente fuerte: comeré aquello que he cuidado, que he nutrido, para que me nutra a mí.

Necesito cerrar la etapa de una tal Alejandra, para que la que surge desde adentro pueda romper la armadura y salir del cascarón.

En el abrazo del romero, de las caléndulas, las rosas y el lino floreciendo, la belleza de la pasionaria y la paz de los árboles, me siento en casa.
De allí nace todo lo que luego podré dar, pero mientras tanto tengo que ocuparme de la energía que conlleva el proceso de florecer.

Mientras se ordenan mis caminos interiores, qué lindo es pasar el día culo pa’rriba entre las plantas.

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Mi vida entre las plantas

🌱Mi vida entre las plantas🌺

Toda mi infancia y hasta el final de mi adolescencia viví en la casa de mis abuelos. Los mejores recuerdos que tengo eran de jugar sola, armando carpas o construcciones de ladrillos y escombros -que eran mi refugio- y siempre estaban rodeadas de plantas. El patio rebalsaba de tan lleno de macetas, lo recuerdo y me parece una locura. Pero miro a mi patio y no estoy tan lejos de eso la verdad…ahhh, lo heredado.

En el jardín, un laurel gigante. Enorme guardián de mis juegos, de la casa y sus habitantes. Un limonero, hibiscos rojos, amarillos, rosas y naranjas. Rosa china, lo conocí con ese nombre. Ruda, el remedio con el que la abuela curaba todo. Enredaderas, lantanas, violetas, taco de reina, esponjas vegetales que había plantado mamá, malvones y ortiga. Siempre había ortiga y yo siempre me pinchaba hasta que empecé a hablarle. Sé que si hago memoria, puedo recordar muchas plantas más.

El abuelo había plantado un níspero, que siguió creciendo después de que Pascual dejara este plano. Y un día mi primo lo taló. Todavía me duele, no puedo explciar cuánto.

Mis primeras compañías viviendo sola fueron un falso incienso y otras que iba robando de la casa de mi mamá, en gajitos. Y un día, al lado de la puerta de entrada, había nacido un palán palán. Recuerdo clarísimo ese día porque fue cuando una chispa interna me dijo que investigara, que fuera profundo. Que mirar crecer a las plantas entre el cemento, o resplandecer en lugares que les hacían felices, también hablaba de mí. Yo soy esa misma naturaleza, misma energía, mismo planeta. Yo también soy eso.

En Uruguay tuve que esperar a mudarme a la costa para poder tener espacio para más plantas que se irían sumando. No llevo la cuenta, pero sé que en casa somos muchas. Nos entendemos, escuchamos, ofrecemos asistencia -mutuamente, claro- y nos cuidamos, entre todas.

Lloro de sólo darme cuenta cuánto las plantas han guiado mi vida, junto con los astros pero con una presencia tanto más visible y tanto más sutil.

La naturaleza habla, susurra, y cuanto más estás en ella, más la escuchás. Para mí, eso es la magia.

Y por eso las plantas guiarán las formaciones de 2022 🌹
Yo les avisé😁

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Ser espiritual es ser humano

Podemos intentar definir qué es lo espiritual o qué es ser espiritual sin llegar a consenso alguno.
Podemos definir diez mil estereotipos.
Pero no podemos decirle a otra persona cómo ejercer su propio camino de retorno a su esencia, su conexión con su espiritualidad, ni enjuiciar cómo lo hace.
Porque sencillamente es otra persona, tiene otra historia, otras perspectivas, otras preocupaciones, otro todo.

Ayer me dejaron muchísimas respuestas en historias al respecto de lo que sienten o creen que es “ser espiritual”. Muchas coincidían en lo mismo: somos en realidad seres de energía, de espíritu, viviendo una experiencia en un cuerpo terrenal. Coincido plenamente: todos somos espirituales porque estamos vivos en esta Tierra.

Otras me respondieron sobre vivir en coherencia, en ser leal a una misma, ser consciente, abrazarse completa, ser íntegra, llevar lo espiritual a lo mundano, escucharte fuera de las presiones sociales, estar en armonía y/o conectada con vos misma, habitar la búsqueda consciente de una coherencia entre cuerpo, mente y alma, sentirse en unión con el universo y lo infinito, ser un ser político, una filosofía de vida con valores que contemplan el bien común (a mi Luna en Sagi le gusta esto) y mucho más, como:

-Ser espiritual es una falacia porque no es opción, es parte de lo que somos
-Es vivir y ya
-Ser
-Cultivar el propio mundo interior sin romperle las bolas a nadie
-Estar aquí y ahora
-Abrir la cabeza
-Presencia, atención, respirar, sentir

Me extrañó que nadie incluyera “abrazar a mi sombra para sentirme completa”, pero esa la agrego ahora entre una lista de cosas que intentamos definir con la mente-ego. Y como alguien respondió: “Cuando a la vida se la intenta explicar con el lenguaje, ya no es. Y ahí racionalizamos el espíritu”.

Ser espiritual es existir, con todo lo que eso implica.
Y en la tercera dimensión que vinimos a masterizar, el dinero es -al menos actualmente- la moneda de intercambio.

No te hace más o menos espiritual cobrar tu trabajo terapéutico, espiritual o el que sea.
No te hace mejor que otros hacerlo gratis.
No te hace juntar karma cobrarlo (alguien me comentó que esa creencia existe)

Ser espiritual es ser humano.

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Honrar el proceso

La Luna acaba de ingresar a Escorpio. Desde allí, como cada mes, se va a oponer a Urano en Tauro. Y el eje Tauro-Escorpio es el eje de los procesos, de ir paso a paso, poco a poco.

En el último tiempo noté muchas cosas en común en consultas de carta natal, registros akáshicos y energía generalizada, y hasta en cosas que hablé con amigas, que me gustaría compartirles:

1- Cuando descubrimos, aprendemos o leemos sobre alguna herramienta o terapia, la primera pregunta que surge es “¿Cómo lo hago?”. Cómo. El cómo inevitablemente invita y abre un proceso. Y esto implica que no hay respuesta o solución mágica inmediata. La única respuesta es siempre ATRAVESAR EL PROCESO.

2- Fórmulas mágicas para sanar o integrar nuestra sombra por ejemplo, NO HAY. Y sin embargo se las encuentra generalizadas en las redes por doquier. Es necesario cuidar no sólo lo que consumimos sino también lo que comunicamos y cómo. La información repetida satura, y de eso también hay un montón: repetición para no perderme, para pertenecer. ¿A qué costo?

3- Hacer un proceso terapéutico de la herramienta que te resuene con el terapeuta de tu confianza, no te hace terapeuta. Estudiar un curso de terapeuta holística en seis meses, tampoco.
Estamos acostumbrados al certificado que avala el conocimiento, pero en lo terapéutico o en lo psicológico el conocimiento no es ni puede ser lo único: el terapeuta también necesita atravesar su propio proceso.

Y no, lo inmediato no es nunca lo que funciona.

4- Ser terapeuta, psicólogo o coach NO ES SER UN SALVADOR, ni un sanador. Nadie salva o sana a nadie, más que a sí mismo.

5- Una vez que entramos en el gran proceso de observarnos a nosotras mismas, el error es no dejar de hacerlo ni cagando. Ríanse, pero no nos dejamos en paz. Es agotador observar la sombra y la proyección todo el tiempo, a la jueza interna, al moralista interior. El silencio, la calma, soltar la autocrítica y autoobservación exagerada, ser una persona chota por un rato, putear, entrar en la mierda para desahogarnos, eso también es SER HUMANAS.

Coherencia, presencia, responsabilidad, y proceso.
Están siendo mis palabras favoritas.
¿Y las de ustedes?

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Date tiempo

Qué semanas estas, ¿no?

¿Ustedes también sienten el cansancio? La constante actividad física, mental y emocional, la cantidad de trabajo, el estrés, el no poder dormir bien…

Los tres planetas personales -Mercurio, Venus y Marte- andan transitando Virgo y sentimos muy fácilmente la culpa de dejar algo para después, de no hacer lo que nos toca, de “fallar”. La culpa, la crítica, el machacazo mental.
La falta y necesidad de descanso, de vacaciones. El foco que se pierde en mil cosas al mismo tiempo, y que no permite terminar ninguna a menos que nos organicemos, ordenemos, hagamos listas, prioricemos.

Estamos atravesando la Onda Encantada del Águila en el sincronario maya, la que nos pide focalizarnos, elegir, estar presentes mirando más allá de las apariencias. Ser del mundo sin pertenecerle, sin dejarnos abrumar por él. El águila tiene perspectiva, usarla junto a nuestra creatividad para llevar adelante el día a día lo hace menos cerrado y tedioso.

Con el revuelo de energía virginana más el Sol en Leo, claro que necesitamos ser creativos para no caer en la autoexigencia, en el perfeccionismo, y es preciso reconectar con la verdadera esencia para no mentirnos más a nosotros mismos, siendo alguien que ya no queremos ser.

Puede haber demasiada energía mental y sobreestimulación en redes, y es por eso que hace tiempo notan mi ausencia: no quiero ser parte de la contaminación visual ni del exceso saturante de información, mucho menos repetitivo. Además de estar inmersa en mis procesos y en mucho trabajo, estoy reaprendiendo a comunicar y a hacerlo desde mi esencia. Toma tiempo y es por eso que les agradezco a todos ustedes por estar acá, por resonar.

Si les gusta que les cuente sobre astros y energía maya del momento, me cuentan, ¿si? Porque estoy observando mucho la alineación energética desde ambos lados y me encanta.

#LibroRecomendadoPorElViento: Rituales para una vida creativa, de @anikovillalba y Carolina Chavate 📚 Lo encontrás en Viento Librería

¡Feliz jueves! Procurá tomar alguna infusión con hierbas para calmar el sistema nervioso si andás muy a full: tilo, lavanda, manzanilla, pasiflora. 🌱