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Teorías conspirativas: ¿cuál es el límite?

Illuminatis que gobiernan al mundo, chips en las vacunas, la Tierra es plana porque la Nasa nos miente, y la lista sigue. Puedo nombrar sin repetir y sin soplar un montón de teorías conspirativas (conspiranoicas) y expresar sin problema a cuáles adhiero y a cuáles no.

Una teoría conspirativa es una teoría alternativa al respecto de un suceso importante para la humanidad, nacida de la desconfianza ante la historia “oficial” y es esa desconfianza la que nos lleva, muchas veces, al despertar de consciencia.

Pero hay un límite muy delgado entre el despertar y creer que todo es una conspiración. Es el mismo límite el que nos lleva a ser tremendamente egoístas al momento de tomar una postura en asuntos que involucran a gran parte de la población.

Léase usar teorías conspirativas en contra de la legalización del aborto (lo que lleva a esas personas a apoyar un statu quo creado por otra teoría -la del Nuevo Orden Mundial de los illuminati- y por ende al capitalismo y al patriarcado, porque lo que molesta es la libertad de elegir de la mujer de dejar de ser gestadora de mano de obra); o para oponerse a la aplicación de vacunas -poniendo en riesgo la salud de un montón de personas-; y para tantas cosas más que nos ayudan a evolucionar en libertad y en igualdad de condiciones.

Las teorías se activan cuando alguien siente miedo de perder su estatus social, su poder o sus privilegios. E incluso cuando sienten la necesidad de sentirse superiores: “tengo información privilegiada que te ayudaría a despertar”. Así, lo espiritual se opone a lo científico como si de nuevos Mesías conspirativos se tratara, en lugar de probar el camino del medio que, a mi parecer, realmente nos traerá la evolución: la unión entre ciencia y espiritualidad.

Hay teorías y hay límites.
No está mal creer en lo que nos hace bien. Lo que termina siendo nocivo es defender con ceguera y egoísmo lo que yo creo que es cierto sin pensar ni un segundo en la cantidad de personas a las que mi creencia pone en peligro.
Porque no todas las teorías conspirativas nos despiertan: algunas nos amenazan.
Y si me da la razón pero es peligrosa, la teoría no es más que una fantasía de mi ego para sentirse superior.

Yo creo…

  1. Creo en la teoría -que la ciencia está comenzando a confirmar- que dice que nuestro ADN fue modificado intencionalmente y que, por ende, provenimos de una raza fuera de la Tierra. Específicamente adhiero a la teoría de los Annunaki del planeta Nibiru y a las 31 otras razas que pusieron de su información genética en nuestro ADN. Por ende, no creo en la teoría darwinista de la evolución.
  2. Creo en los ovnis, en seres de otros sistemas estelares y de otras dimensiones. Y tengo pruebas al respecto, incluyendo una fotografía que me voló la cabeza cuando ví en la cámara lo que había captado. Creo y vivo en comunicación con seres de otros sistemas, dimensiones y con versiones de mí misma multidimensionales. Confío en eso porque lo vivo, sea que otros piensen que estoy loca o lo que sea. Ya ni me interesa.
  3. Creo en las abducciones e investigaciones alienígenas que se realizaron hasta el 8/8/1988 cuando seres protectores de la Tierra pusieron límites de acceso a la humanidad a quienes las realizaban, los llamados Grises o Zeta Retículi.
  4. Creo en una agrupación que intenta controlar al mundo, sin dudas, y que incluye a las personas más más más poderosas del planeta, vinculadas con reptilianos y otros seres que no sólo pretenden mantenernos en la ignorancia, sino sostener su poder en nosotros a través del miedo. No sé si son illuminati, masones, o qué.
  5. Creo que la Tierra es redonda como el resto de los planetas del Sistema Solar, creo en la gravedad y en que las fotos desde el espacio son reales.
  6. Creo en los guías, maestros, arcángeles y ángeles guardianes, pero también creo que jamás me dirán que haga o comunique algo que nos amenaza como humanidad o nos separa. Siempre hablan desde el amor y la unidad. Mi ego es el canal que comunica, solamente.
  7. Y mucho más que no viene al caso.

Todo esto lo podría explayar muchísimo, porque son cosas en las que creo y, sin embargo, poco a poco me estoy abriendo a sorprenderme. Mucho de lo que se ha movido con los eclipses Géminis-Sagitario fue parte de esto, las cosas en las que creía ciegamente y que ahora sostengo con un poco más de…pruebas, por decirlo de alguna manera. No pruebas únicamente científicas o de 3D, sino emocionales, lo que me dice mi cuerpo cuando pienso o leo algo al respecto.

Nuestras creencias nos ayudan muchísimo a sostener nuestra ideología, filosofía de vida y fe; y de hecho nos abren a nuevas creencias todo el tiempo. Pero si somos inflexibles, le tememos al cambio y sostenemos nuestra soberbia sólo para sentirnos superiores o “menos ignorantes” que el resto, entonces los que pretenden sostener el control se salen con la suya y nos siguen separando.

Mi intención al comunicar no es decir “esta es mi web y escribo lo que quiero”, porque de verdad quiero ayudar al mundo a despertar consciencia. Si me parara en el lugar del egoísmo intentaría convencerte de mis creencias exclusivamente, pero elijo invitarte a cuestionar las tuyas mientras también cuestiono las mías. Porque ganamos más en comunión -como humanidad-si somos flexibles. Y si nos aceptamos creyendo lo que sea que creamos sin que eso nos amenace literal y/o metafóricamente.

Para cristalizado y estructurado ya tenemos al statu quo que ha llevado al planeta y a nosotros, al estado actual.

Si queremos cambiar algo, debería ser más allá de la soberbia, del egoísmo y de las teorías que sostenemos para seguir separándonos. Porque al fin y al cabo, con eso seguimos inspirando miedo en lugar de abrir nuevas puertas para dialogar como comunidad, desde el amor y la búsqueda de respuestas en conjunto.

Si nos ponemos en contra unos de otros, si elegimos sostener y defender con uñas y dientes banderas que nos separan o ponen en peligro a los que no piensan como nosotros, somos más ególatras que “despiertos”.

Está bueno ser lo suficientemente humilde como para soltar la necesidad de tener la razón, y la de sentir que somos mejores que los demás por tener determinados privilegios.

O seguimos separándonos o nos unimos. Es nuestra decisión.

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¿Está todo escrito?

Una de las creencias sobre nuestra vida como humanos, es que antes de encarnar en un cuerpo físico elegimos todo lo que será nuestra vida. Aprendizajes, vínculos, fecha de nacimiento (y carta natal), entorno que tendrá feedback de creación con esa carta natal, fecha para desencarnar, etc. Como si todo en nuestras vidas estuviera escrito. Todo.

Si tenemos libre albedrío, entonces lo que “firmamos” antes de venir es lo más importante, el QUÉ, pero podemos elegir libremente el CÓMO.

Por ejemplo, si alguien tiene que aprender sobre una enfermedad, tiene la opción de hacerlo desde alguna medicina o desde la vivencia de la enfermedad en sí. Pero esa elección va a depender de muchísimas elecciones previas. Nadie sabe de todos modos cuánto de todo eso hemos firmado en nuestro contrato, y qué es parte del libre albedrío en realidad.

El asunto es: creer que las cosas están escritas porque “así tienen que ser” nos pone en un lugar de cero responsabilidad con nuestra vida, nuestro entorno y el medio ambiente. Fue cuando me dí cuenta que me justificaba con mis creencias que decidí dudar de ellas. Yo no soy mis creencias.

Por ejemplo: hay un incendio forestal provocado por una irresposabilidad humana. ¿Tengo que creer que esos árboles y animales eligieron esa manera de irse de este plano, o mejor me hago cargo de que soy parte de una raza que se manda miles de cagadas y trato de mejorar cada día al respecto?

Siento que cuando nos justificamos porque “elegimos todo antes de nacer” nos dejamos estar, evadiendo la responsabilidad humana excusándonos en la divina.

No importa si lo elegimos antes de nacer o no, importa saber atravesar lo que vivimos y aceptar que estamos eligiendo todo el tiempo, en el aquí y en el ahora, el único tiempo posible de creación. No sabremos nunca si estaba escrito o si fue más “humano” (divino al fin y al cabo) creado en un mundo donde todo está conectado siempre para poder despertar nuestra semilla y ser parte del cambio en el mundo.

¿Qué mundo queremos dejar para las generaciones futuras? ¿Uno de creencias que nos justifican el actuar erráticamente o uno donde somos responsables de cuidarlo?

Saturno en Acuario viene fuerte, eh.

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Luna nueva en Escorpio: inicia la temporada de eclipses.

A las 2:07 de la madrugada se perfecciona la Luna nueva en el grado 23°17′ de Escorpio, iniciando así la última temporada de eclipses del año.

¿Qué es una temporada de eclipses?

Es el período en que tenemos eclipses en el cielo. Normalmente tenemos eclipses cada seis meses, es decir, dos temporadas de eclipses por año, pero como este año los Nodos del Karma cambiaron de signos, tuvimos un eclipse en enero y ahora tendremos otros dos, así que hubo tres temporadas en total, sumando 6 eclipses anuales.

Las temporadas de eclipses se abren en la Luna nueva anterior al primer eclipse y se cierran con la Luna nueva o llena siguiente al último eclipse de la serie (dependiendo del tipo de eclipse). Esta temporada inicia el 15/11 y finaliza entre el 30/12 con la Luna llena en Cáncer y el 2/1/2121, aproximadamente.

Los eclipses.

Los eclipses son eventos astrológicos que se dan en puntos matemáticos llamados Nodos Lunares o Nodos del Karma y no son solamente astrológicos, sino que existen para la astronomía también. Estos puntos donde suceden los eventos, son muy importantes en astrología: hablan sobre nuestra vida pasada y lo que dejamos sin aprender -que debemos aprender en esta- y sobretodo de nuestra misión.

Para la metafísica y algunas religiones, todos los seres humanos nacemos con un propósito, que al cumplirse, no sólo eleva nuestra vibración y nuestra alma, sino que ayuda a mejorar el mundo, el universo. Parece que fuéramos super pequeños dentro del universo, pero cada uno tiene una importancia enorme y vital para el desarrollo de su propia consciencia y la de los demás.
La misión usualmente implica ayudar a los demás, y esto puede ser desde nuestro conocimiento como desde nuestras acciones, un trabajo, un voluntariado, un proyecto que ayuda a muchos a evolucionar, etc. Y ése es el punto: nuestra misión la aceptamos porque manifestarla implicará una gran evolución álmica.

Los eclipses, entonces, son como esa pinza que dobla alambres torcidos: nos enderezan en el camino de desarrollar nuestra misión, nos alejan de situaciones y personas que nos estancan y provocan muchos cambios de dirección, como si nos forzaran a encauzarnos en nuestra misión.

La energía de la carta natal es un juego de adentro-afuera, es psíquica, psicólogica, es destino también, y requiere que nos esforcemos, que hagamos nuestra parte. Sin embargo, los eclipses traen los cambios directamente frente a nuestras narices, quieras o no, te muevas o no. Por supuesto siempre nos conviene estar alineadas con nuestro propósito y nuestros deseos, para que el cambio no sea tan drástico o dramático. Lo vivirás con mucha más naturalidad y fluidez si sabés de qué se tratan, qué traen «entre manos» para vos. Comprender los códigos de cada eclipse y aplicarlos en la propia carta es una gran guía.

Cada eclipse tiene mucho poder, se podría decir que triplicado: los eclipses de Luna son como tres Lunas llenas (finales, energía femenina que se eclipsa) y los de Sol, como tres Lunas nuevas (inicios, energía masculina que se eclipsa).

Apuntes más importantes sobre las temporadas de eclipses en general:

-Los eclipses nos impulsan a desarrollar nuestro propósito. Estos eventos se conectan y nos van haciendo ver las cosas que debemos eliminar en nuestra vida y hacia donde debemos enfocarnos.
Si no hacemos el trabajo de tomar acción -por miedo, comodidad, etc- los eclipses lo harán por nosotras. Acá no vale el libre albedrío: nuestra alma nació con un propósito de evolución y hacia él nos dirigimos.

-Cuanto más nos negamos al cambio, más nos resistimos a desprendernos, más nos duelen los movimientos que nos obligan a hacer los eclipses. Son tirones para aprender del desapego. Lo principal es no resistir el cambio, porque cuanto más resistamos, más va a doler. Los eclipses son escorpiónicos.

-En estos períodos nos encontramos con personas predestinadas, las situaciones se sienten conectadas, mágicas, como si todo estuviera perfectamente calculado en el Universo. Hay vínculos de Almas que nacen o renacen para apoyarnos mutuamente en nuestros propósitos evolutivos.

-Todo lo que sucede en temporada de eclipses, tiene durabilidad, es algo que va a existir por largo plazo o que nos hará crecer muchísimo.

-Lo mejor para transitar los eclipses es no aferrarse a nada externo, sólo a la claridad de que siempre nos tenemos a nosotras mismas. No hay que ser catastrófica, porque todo, absolutamente todo lo que sucede, tiene un mensaje, una enseñanza muy grande para nosotras.

-Parejas, sociedades o relaciones que se separan: no te quedes enganchada. Si los eclipses te impulsan a terminar o darle punto final a una relación que estaba en el limbo, es porque llegó la hora de avanzar y dar un paso más grande, que seguramente es con alguien más indicado para tu nivel de consciencia y evolución.

– Nos podemos encontrar con personas que parece que conocemos de toda la vida, porque los eclipses suelen ayudarnos a encontrar almas gemelas.

– Cada eclipse, activa tus propios Nodos Lunares. Cliqueá para conocer un poco más de los tuyos.

Los eclipses que vienen son:

– 30 de noviembre: eclipse penumbral lunar en el grado 8°38′ de Géminis.

-14 de diciembre: eclipse solar total en el grado 23°08′ de Sagitario. Su influencia se sentirá incluso hasta enero de 2021.

Por supuesto que más adelante les traeré información minuciosa y completa sobre cada eclipse, pero mientras tanto ya se pueden ir preparando para transitar este período lo más entregadas al Universo que puedan.

Sé que es mucha info para absorber, pero el tema principal es: no se resistan. Acepten que a veces quieren cosas de manera caprichosa que no son las que le harían mejor a su Alma, conecten con su centro, con su intuición.

Mediten, hagan yoga, aprendan cosas que les gusten y las ayuden a aumentar su vibración, practiquen hobbies, lean y escuchen cosas que las alimenten y no que las consuman.

Sobre la Luna nueva en Escorpio

Sus aspectos más importantes son el sextil a la triple conjunción capricorniana- y Marte, su co-regente, ya directo en Aries.

Qué renacimiento hemos atravesado y seguimos transitando.

Hace poco describí al 2020 como el año de los dolores de parto y al 2021 como el parto de la Nueva Humanidad: que la Luna nueva escorpiana abra un período de seis meses donde vamos a transformarnos, renacer de nuestras cenizas, y autoparirnos junto a Gaia, despierta nuestros códigos genéticos y energéticos para recordar cómo hacer alquimia en nuestras vidas.

El 2020 ha sido y sigue siendo EL año más desafiante de todos. Pero… ¿para qué?

Para que realmente surja la humanidad que no va a atentar contra sí misma, sino que regenerará sus vínculos, las rejillas energéticas de Gaia, que sabrá sostenerse en los brazos de la Tierra que a nutre y que elevará su consciencia para poder vivir desde el amor, rompiendo las cadenas de mando que la atan al miedo.

El 2021 seguirá sacudiéndonos y esta Luna nueva abre sus piernas como para comenzar a pujar, porque las contracciones que estuvo teniendo ya no se soportan.

No habrá nueva normalidad: habrá nueva humanidad.

Que la Luna nueva abra un ciclo en tu vida que te guíe a renacer.

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Cada persona vive su propia espiritualidad de acuerdo a su propósito evolutivo.

Desde el punto de vista metafísico, en el caos del Universo hay un orden impecable, divino.

Para llegar a ese orden y al equilibrio que propone, debo primero atravesar el desorden. Si quiero llegar a la felicidad debo conocer lo que es sentirme infeliz, y así marcar la diferencia. Para encontrarme, primero debo saber qué es estar perdido. Es allí, en donde no me hallo, que se despiertan mis ansias de búsqueda, me motivo.

Cada ser humano vive su espiritualidad a través de su propia historia personal, experiencias, creencias. Cada uno tiene un propósito evolutivo personal y para el planeta, y cuanto más alineados estamos en coherencia con nuestro espíritu y vida en la Tierra, más orden podremos encontrar en nuestras vidas.

Lo que nos aleja de creer que todo es perfecto, es mantenernos en la ilusión de la dualidad. Claro, nos permite conocer la moral y vivir en la Tierra, su uso no está limitado a un bloqueo. Pero si yo conozco la dualidad, si la reconozco en mí, le quito poder y ya no me maneja. Es como integrar mi sombra.

Por un lado tenemos la espiritualidad práctica, mundana o terrenal, que es bajar el cielo a la tierra en actos rituales, pequeños, constantes. Va de la mano con nuestro crecimiento personal y procesos psicológicos. Es la parte de ir recordando qué soy en esencia y que tengo un cuerpo viviendo una experiencia humana. Alimentarme de manera sana, elegir mis batallas para proteger mi energía, tener un determinado proceso de higiene energética, saber intencionar para manifestar: esos son actos del día a día que me permiten realinearme con mi esencia, con mi Yo Superior.

Siguiendo, está el camino más profundo, el que desarma toda pretensión del ego en pos de su trascendencia: es la búsqueda de iluminación, de Ser mi propio Propósito Sagrado, de peregrinar hacia mí misme.

En la antigüedad, para iluminarse, había que ser asceta, encerrarse en un monasterio y meditar todo el día, cosa no muy posible para la vida actual. Experimentar este tipo de espiritualidad hoy en día, requiere disciplina, responsabilidad, consciencia social y mucha tridimensión. Rendición también: adiós juez y víctima, las posiciones egoicas más usuales dentro nuestro.

Desde este lugar, podemos elegir dejar de quejarnos, de enojarnos, de sentirnos inferiores, abandonados, que no pertenecemos, o lo que sea que nos ponga en una posición victimista. Desde aquí podemos hacer consciente nuestra capacidad y potencial para vivir en la 3D desde el amor. Podemos elegir cambiar de perspectiva.

Cada cual tiene su propia verdad, creencias y su manera de buscar cambiar el mundo, a través del cambio personal primero.

Habrá quienes lo hagan desde el fuego incendiario del hartazgo, poniéndole fin a históricos abusos a través de manifestaciones, actos, gritos desde el fuego interior, haciéndose notar y quemando todo a su paso. A esas personas las admiro con el alma.

Otres lo harán desde el agua, lo emocional, lo nutricio, abriendo el corazón, protegiendo, habitando su elemento desde el lugar que más conecte con su Alma.

Por otro lado estarán quienes lo hagan desde el aire, desde la palabra, la comunicación, la expresión del intelecto y del Alma, la enseñanza, como si fuera el éter divino compartiéndolo todo. Aquí está el trabajo energético que se trata de sostener y elevar la vibración del planeta, junto a quienes lo hacen desde la Tierra, Gaia, la Pachamama, abrazando todo lo que ella implica y nos sostiene a nosotros.

Entonces, de acuerdo a nuestra esencia y a nuestro Propósito Divino, podremos vivir nuestra espiritualidad de una forma o de la otra. Alguien que trabaje en un puesto de mando de una empresa multinacional, por ejemplo, tal vez no tenga tanto tiempo para desarrollar su espiritualidad o no le interese tanto como a un terapeuta energético, sólo por citar un ejemplo sencillo y que por supuesto no necesariamente siempre es así, es sólo para graficar.

Los caminos son diferentes y cada quien tendrá contacto consigo mismo de manera diferente, así como también habrá personas que directamente no tengan interés en desarrollar este aspecto de su vida. Y está bien, nos necesitamos a todos en conjunto. Cada cual juega su parte en este mundo, en esta vida.

Es en vano juzgar al que aporta diferente sólo por creer que “mi aporte” es el único válido, el que va a cambiar al mundo por fin, como si no fuéramos nosotros los que tuviéramos que cambiar primero.

La pluralidad de granos de arena de acuerdo a la complejidad de nuestros elementos personales hace del colectivo algo único, flexible. Y lo hacemos paso a paso mientras vamos creciendo y aprendiendo.

Amor por el proceso, respeto por el otre.

Para llegar a ese orden y al equilibrio que propone, debo primero atravesar el desorden. Si quiero llegar a la felicidad debo conocer lo que es sentirme infeliz, y así marcar la diferencia. Para encontrarme, primero debo saber qué es estar perdido. Es allí, en donde no me hallo, que se despiertan mis ansias de búsqueda, me motivo.

Cada ser humano vive su espiritualidad a través de su propia historia personal, experiencias, creencias. Cada uno tiene un propósito evolutivo personal y para el planeta, y cuanto más alineados estamos en coherencia con nuestro espíritu y vida en la Tierra, más orden podremos encontrar en nuestras vidas.

Lo que nos aleja de creer que todo es perfecto, es mantenernos en la ilusión de la dualidad. Claro, nos permite conocer la moral y vivir en la Tierra, su uso no está limitado a un bloqueo. Pero si yo conozco la dualidad, si la reconozco en mí, le quito poder y ya no me maneja. Es como integrar mi sombra.

Por un lado tenemos la espiritualidad práctica, mundana o terrenal, que es bajar el cielo a la tierra en actos rituales, pequeños, constantes. Va de la mano con nuestro crecimiento personal y procesos psicológicos. Es la parte de ir recordando qué soy en esencia y que tengo un cuerpo viviendo una experiencia humana. Alimentarme de manera sana, elegir mis batallas para proteger mi energía, tener un determinado proceso de higiene energética, saber intencionar para manifestar: esos son actos del día a día que me permiten realinearme con mi esencia, con mi Yo Superior.

Siguiendo, está el camino más profundo, el que desarma toda pretensión del ego en pos de su trascendencia: es la búsqueda de iluminación, de Ser mi propio Propósito Sagrado, de peregrinar hacia mí misme.

En la antigüedad, para iluminarse, había que ser asceta, encerrarse en un monasterio y meditar todo el día, cosa no muy posible para la vida actual. Experimentar este tipo de espiritualidad hoy en día, requiere disciplina, responsabilidad, consciencia social y mucha tridimensión. Rendición también: adiós juez y víctima, las posiciones egoicas más usuales dentro nuestro.

Desde este lugar, podemos elegir dejar de quejarnos, de enojarnos, de sentirnos inferiores, abandonados, que no pertenecemos, o lo que sea que nos ponga en una posición victimista. Desde aquí podemos hacer consciente nuestra capacidad y potencial para vivir en la 3D desde el amor. Podemos elegir cambiar de perspectiva.

Cada cual tiene su propia verdad, creencias y su manera de buscar cambiar el mundo, a través del cambio personal primero.

Habrá quienes lo hagan desde el fuego incendiario del hartazgo, poniéndole fin a históricos abusos a través de manifestaciones, actos, gritos desde el fuego interior, haciéndose notar y quemando todo a su paso. A esas personas las admiro con el alma.

Otres lo harán desde el agua, lo emocional, lo nutricio, abriendo el corazón, protegiendo, habitando su elemento desde el lugar que más conecte con su Alma.

Por otro lado estarán quienes lo hagan desde el aire, desde la palabra, la comunicación, la expresión del intelecto y del Alma, la enseñanza, como si fuera el éter divino compartiéndolo todo. Aquí está el trabajo energético que se trata de sostener y elevar la vibración del planeta, junto a quienes lo hacen desde la Tierra, Gaia, la Pachamama, abrazando todo lo que ella implica y nos sostiene a nosotros.

Entonces, de acuerdo a nuestra esencia y a nuestro Propósito Divino, podremos vivir nuestra espiritualidad de una forma o de la otra. Alguien que trabaje en un puesto de mando de una empresa multinacional, por ejemplo, tal vez no tenga tanto tiempo para desarrollar su espiritualidad o no le interese tanto como a un terapeuta energético, sólo por citar un ejemplo sencillo y que por supuesto no necesariamente siempre es así, es sólo para graficar.

Los caminos son diferentes y cada quien tendrá contacto consigo mismo de manera diferente, así como también habrá personas que directamente no tengan interés en desarrollar este aspecto de su vida. Y está bien, nos necesitamos a todos en conjunto. Cada cual juega su parte en este mundo, en esta vida.

Es en vano juzgar al que aporta diferente sólo por creer que “mi aporte” es el único válido, el que va a cambiar al mundo por fin, como si no fuéramos nosotros los que tuviéramos que cambiar primero.

La pluralidad de granos de arena de acuerdo a la complejidad de nuestros elementos personales hace del colectivo algo único, flexible. Y lo hacemos paso a paso mientras vamos creciendo y aprendiendo.

Amor por el proceso, respeto por el otre.

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Responsabilidad espiritual

Repasando el manual de la Técnica del Arca (que después de aprender Tameana se redespertó en mí, igual que los Registros Akáshicos) encontré un párrafo sobre la responsabilidad espiritual en lo social que me resultó fascinante. Patricia, una de las creadoras de la técnica, cuenta:

“Ese día me crucé con uno de ellos -un niño pidiendo dinero con un cachorrito en sus brazos-, que lloraba a metros de mi consultorio, ante la total indiferencia de los centenares de personas que pasaban frente a él (era el mediodía). Las imágenes sumadas del chico abandonado y el perrito fueron demasiado para mí y estallé en un enojo interno: “¿Dios, cómo podés permitir algo así?”, pregunté con una fuerte carga de desconsuelo y enojo.

De pronto, fue como si el tiempo se detuviese para todos menos para mí.
El mundo estaba quieto y silencioso, como una película en “pausa” y una voz clarísima pero sin palabras y llena de autoridad y amor sonó en mi cerebro.

Me dijo algo como: “El Ser Humano tiene el Don del (libre) albedrío. Por lo tanto, no estoy en condiciones de intervenir. Esa escena del niño y el perro la presencian miles de personas por semana. En algunos casos, la ignoran.

Aunque muchos se enojan, sea porque consideran al chico una víctima o un timador, el resultado es que cada uno de ellos le cargó a esa alma una intención negativa (frustración, ira, desprecio, fastidio…) pero nadie, ni siquiera uno, me pidió que la ayudara. Y basta con que uno solo me convoque o pida la asistencia de un Ángel para que su situación comience a cambiar. No sólo no pasa eso sino que ese niño llevará el lastre de todas esas intenciones, las seguirá acumulando a lo largo de su vida y las pasará a la siguiente generación. Cuando apenas es necesario que alguien dé el primer paso para cortar esa cadena”.

Esta historia responde mucho con una simpleza absoluta: no somos superiores al otro por tener tiempo y seguridad para ocuparnos de nuestra espiritualidad, por tener dinero o trabajo. Todos vibramos, somos energía y nuestras intenciones crean tanto nuestro presente como el de los que nos rodean.

Responsabilidad espiritual.

Cada cual tiene su elemento para dar, el que sea, mirando al de al lado.

Tal vez algunes donan cosas o dinero, otres hacen trabajo voluntario, otres se suman a manifestar por sus derechos, otres lo hacen desde un lugar de sostén energético y amor… pero todes aportamos al colectivo desde nuestro lugar.
Es en vano juzgar al que aporta diferente sólo porque creo que mi aporte es el válido, verdadero, el más importante o real.

La pluralidad de granos de arena de acuerdo a cómo vibramos en la complejidad de nuestros elementos personales, hace del colectivo algo único, flexible. Nadie tiene un método o una verdad certera sobre cómo ser mejores para que el mundo retome su salud integral.

Lo hacemos paso a paso, a medida que vamos creciendo y aprendiendo, recordando nuestro propósito, que es nuestro camino.

Amor por el proceso. El cambio está cerca de llegar.

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Todos somos canalizadores.

La capacidad de ser canales de comunicación de entidades no físicas, la tenemos todos, sólo debemos desarrollarla, o recordarla, mejor dicho.

También tenemos la capacidad de ser médiums, y por ello es que primero es necesario establecer la diferencia.

Canalizar es permitir que un ser no físico utilice tu cuerpo para expresar su mensaje (hablando, escribiendo, etc): es como si se metiera en tu cuerpo, por decirlo de alguna forma. No es de la manera en la que solemos creer que un espíritu nos invade, porque nosotros le damos permiso. Más que nada se genera en estado de trance. La sensación de canalizar es bastante terapéutica porque nos deja en un estado de calma, paz y expansión. O al menos así debería sentirse. Canalizamos generalmente a ángeles, guías -aunque estos pueden no necesitar ese acceso- a nuestro Yo Superior (por supuesto) y también a Maestros Ascendidos. Nunca perdés el control de tu cuerpo durante una canalización, aunque al finalizar puede que no recuerdes nada de lo que dijiste o escribiste. Siempre es bueno hacerlo con algún registro (escribir todo, grabar, filmar…).

La mediumnidad es más “sencilla”, porque el ser se te acerca y te comunica sus palabras, emociones, etc. No necesita ingresar a tu cuerpo. Suele ocurrir mucho con seres desencarnados: ancestros, familiares o amigos que fallecieron, pero hay personas que lo hacen con seres desconocidos para ayudar a sus familiares o amigos, si es que el fallecido se quedó con la necesidad de dar un mensaje, por ejemplo.

En ambos ejemplos, lo que hacemos es elevar nuestra vibración para permitirle al ser el acceso a nosotros, ellos por su parte deben bajarla un poquito generalmente, a menos que realmente tengas un gran nivel de manejo de tu frecuencia.

Pero hay un tercer ejemplo de todo esto, bastante conocido también, que es el de leer Registros Akáshicos.
Para poder realizarlo, también necesitamos elevar nuestra vibración energética, pero esta vez se necesita un protocolo determinado. Quien realiza la lectura, se comunica con el guardián de los registros de la persona, animal, lugar…o algún maestro o guía indicado, y lo puede hacer de acuerdo a sus sentidos: canalizando o siendo médium, con clarividencia (ver), clariaudiencia (escuchar), clarisentencia (sentir), y más.

Estas capacidades, relacionadas con la limpieza de nuestros chakras y con las glándulas timo y pineal, pueden ser recordadas a través de la práctica. Como todo lo que requiere una frecuencia elevada, nos dice que para poder lograrlo, debemos masterizar la materia, nuestro cuerpo como vehículo: evitar ingerir alimentos y bebidas que tengan densa vibración o que nos la bajen, hacer algún tipo de ejercicio para mantener al cuerpo en movimiento, activo, y meditar para poder vincularnos con nuestros cuerpos y Yo Superior de manera más fluída, son algunos ejemplos.

Te recomiendo comenzar meditando con perseveranciacy asiduidad, practicar el silencio e investigar al respecto de las energías, o hacer algún taller de registros akáshicos por ejemplo, para que alguien te enseñe sobre cómo protegerte para evitar el contacto con energías no deseadas.

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Creando la Nueva Tierra somos un montón.

Dicen que la humanidad se divide en cuatro grupos de almas:

1-El grupo que vino a despertar y a guiar a otros hacia el despertar de consciencia/espiritual
2-El grupo que vino a despertar
3-El grupo de quienes acordaron no despertar en esta encarnación
4-Y el grupo de quienes nos prefieren dormidos, porque eligen estar en el bando contrario al despertar, en el del miedo y el control.

Entonces, tenemos a la mitad de la humanidad despertando y buscando generar un cambio, personas preguntándose y cuestionando todo el sistema actual. Somos la mitad y eso significa que podemos ayudar al planeta a vibrar en una mayor frecuencia de consciencia, porque además tenemos a un montón de seres no físicos y a la naturaleza entera apoyando este cambio.

Nuestra responsabilidad es contagiar este despertar hacia el Amor incondicional a todas las personas que podamos, para ascender la vibración del planeta. Esto catapultará a la Tierra hacia un nivel de consciencia mayor, lo que se busca para que llegue el momento del gran Evento. El “Gran Evento” -que suena a algo sectario pero no lo es- es un momento en que la frecuencia del planeta esté lista para recibir una infusión de energía cósmica amorosa, directa de la Fuente, de la energía Madre-Padre Divina. Esto es lo que finalmente marcará el inicio de la Nueva Tierra y el salto dimensional hacia la frecuencia de la 5D -lo cual puede estar muy vinculado al inicio de la Era de Acuario también- que se corresponderá al fin del mundo como lo conocemos.

No entren en pánico y lean bien: el fin del mundo conocido. Nada de apocalipsis literal, el verdadero apocalipsis lo sufrirán quienes no estén alineados con su Yo Superior y sigan negando que hay otra realidad creadora de esta Matrix tridimensional.

Los Trabajadores de la Luz, las Semillas Estelares, estarán asistiendo a la humanidad porque es su contrato álmico en esta vida, para sostener y estabilizar el cambio. Los dos primeros grupos colaborarán entre sí, con otros seres ascendidos y con la Tierra, para anclar la dimensión del amor, 5D, entre nosotros. Esto creará una nueva manera de vivir en la que sabremos intuitivamente cuándo mover nuestra consciencia a la 5D y cuándo enfocarnos en la 3D -que no será destruída como muchos piensan-. Si sentís que formás parte del grupo 1, estás siendo llamada a ser la voz de la razón, del AMOR. Ayudarás a anclar la quinta dimensión, del Amor Incondicional, a través de la Calma y la Paz. Elegirás el camino del Perdón y de “Dejar ir el Pasado”, finalmente.

El tercer grupo será representados por los incrédulos y las personalidades que reconocemos fácilmente porque sólo viven en la 3D y se burlan de todo aquello que no se vea, de “los jipis”, y todo lo vinculado a lo espiritual. Eligen la negación. Sentirán el Evento pero no serán capaces de incorporar esa energía en sus vidas porque eligieron no ascender en esta encarnación. No deberemos insistir ni pretender cambiarlos, ha sido su decisión y seguirán en la 3D como si nada hubiera cambiado.

Acerca del último grupo, se divide en dos: quienes saben lo que está sucediendo en el planeta y quienes no. Los primeros reconocerán que su tiempo ha llegado a su fin. Ambos grupos tendrán dos caminos: 1- el retorno a la Luz y al Amor, o 2- volver a la Fuente para reencarnarse en otro planeta que tolere la dualidad y la separación, como la han creado en la Tierra. Seguirán “jugando” su rol de oscuridad y control pero luego de un reinicio, ya que en el Universo hay libre albedrío.

No sabemos a ciencia cierta cuándo será el Evento, o si siquiera será algo de una sola vez, o si, por ejemplo, ya está sucediendo gradualmente y es lo que nos está ayudando a ascender en consciencia, pero sí que será/es necesario para marcar el cambio vibracional hacia la Nueva Tierra. Lo habían canalizado para el 2018, pero de momento no tenemos información de que ya hubiera ocurrido. ¿No te parece que una cuarentena marca el momento ideal para que cada uno eleve la vibración desde su hogar mientras la naturaleza se purifica? Es muy interesante…

Si sentís que éste es tu llamado, atendé porque es urgente. 🙂

Fuente: https://www.raphaelshealingspace.com.au/post/the-great-event-is-coming-~-sananda-12-march-2018

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Cómo contactar con los elementales.

Lo mejor de conectar con los espíritus de la naturaleza o elementales de la segunda dimensión, es que comenzamos a percibir el maravilloso apoyo del que disponemos y a conocer hasta qué punto nuestro espíritu forma parte de los diversos niveles de seres espirituales que nos rodean. Ellos están ansiosos de servirnos, complacernos, inspirarnos y apoyarnos, y lo harán si se los solicitamos con permiso y reverencia. Reconozcamos que están a nuestro lado y ellos aparecerán.

Para estar saludable y mantener tu fuerza vital equilibrada, conectate con los elementales del aire, fuego, agua y tierra al menos una vez al día. 
Te dejo algunos ejercicios:

-La mejor forma de conectar con los elementales de la tierra es dejar lo que estás haciendo y mirar por la ventana o salir al exterior. Si tenés la suerte de vivir cerca de algún entorno natural, aprovechá y sentate en silencio, concentrándote en el zumbido de la vida que brota de la tierra. Si te acostás e inhalás el espíritu de la tierra por cada uno de tus poros, es más efectivo aún. 

-Elevá tu consciencia para captar a los espíritus del agua cuando estás en el río, el mar, bajo la lluvia o bañándote, pidiéndoles que te ayuden a renovar las energías gastadas o a liberarte de ellas. Apreciá sus propiedades curativas y pediles que limpien tu cuerpo, mente y aura, así como que te liberen de cualquier tipo de energía de baja vibración y negatividad.

-Una forma muy potente de solicitar la presencia de los espíritus del aire es inspirar lentamente por la nariz y luego, golpeteando suavemente con la palma de tu mano sobre el corazón, exhalar con fuerza mientras se pronuncia en voz alta “ah”. Esta ténica activa tu espíritu, abre los canales telepáticos y aleja los pensamientos negativos en tu mente. Es una forma rápida de volver a alinearte con tu espíritu y centrar tu atención en el presente.

-Un método seguro de pedir a los espíritus del fuego que atraigan la pasión y las emociones creativas a tu vida, es encendiendo velas, quemar incienso o dejar que “arda un fuego” en tu corazón. Pedile a las salamandras que despierten tu coraje y tu potencial, que no te permitan quedarte “dormida” ni olvidarte de quién sos realmente. El fuego hay que tratarlo con respeto: si encendés velas, vigilalas. Si encendiste el hogar o estufa, chequeá el tiraje y las chispas que puedan saltar.

 

Ilustración de Pablo Amaringo.

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Seres elementales: la segunda dimensión sostiene a la tercera.

Si repasamos la historia de la humanidad como la conocemos (2000 años hacia atrás desde el cristianismo, por ejemplo) observamos que el concepto de “infierno” fue dado hacia la dimensión inferior, es decir, debajo de nuestros pies. La realidad es que la historia de la humanidad comenzó muchísimo antes…

Seamos cristianos o no, es preciso reconocer el recorrido que hizo la Iglesia junto a otras sectas, con el objetivo de hacernos creer que no teníamos poder, que éramos meramente esclavos de quien sí lo poseía: a quienes tuvieran el tupé de reconocer su poder interno y su vínculo con todo aquello que estuviera debajo de nuestros pies, se lo quemó en la hoguera -por citar el ejemplo más conocido-.

El asunto es, vivimos sobre dos dimensiones y en la inmediata debajo nuestro, llamada segunda dimensión, existen muchos seres que son necesarios para la vida como la conocemos. Y la primera dimensión, aún más abajo, se encuentra el centro de hierro cristal (así como lo leen) de la Tierra, que late a una frecuencia mucho más lenta que la nuestra. Así que no, no hay infierno debajo: hay conocimiento y poder. Claro que les convenía que le temiéramos, no?

Precisamente en la 2D (segunda dimensión) se encuentran los seres elementales: aquellos que pertenecen al reino de los 4 elementos y que crean el sostén de la vida en la Tierra.

Ellos son los guías espirituales del reino natural, y no hay que confundirlos con los animales de poder, que son otro tipo de guías.
Podemos conocerlos como:

Elementales de la Tierra: duendes, gnomos, hadas, elfos.
Seres mitológicos: centauros.

Se incluyen todos los conocidos como devas y la Madre Tierra misma. ¿Acaso nunca te diste cuenta de la sanación que provoca recostarse en la playa o en el pasto, o bañarse en el mar? Gaia es nuestra madre orgánica. Muchos dicen que no somos hijos de la Tierra porque provenimos de las estrellas, sino que somos sus habitantes. Y para mí nuestra esencia energética sí viene de las estrellas, pero es demasiado obvio como para ser negado, que nuestro cuerpo le pertenece. Ella lo sostiene, acuna y regenera si es necesario. Por algo la llamamos Madre.
Si te sentís agotado, desconectado, estresado, pedile a la Madre Tierra que te envuelva en sus brazos y te cuide y alimente. Y, si podés, acostate en algún entorno natural, mojá tus pies en algún cauce de agua o abrazá un árbol. El cambio de ánimo y energía es poderoso y muy notable.

Los espíritus de las flores trabajan para calmar y equilibrar el cuerpo emocional, y la manera más sencilla de conectar con ellas es oliendo su perfume, o incluso regándolas y hablándoles. También podés tomar esencias florales, por ejemplo.

Elementales del Aire: sílfides, silfos.
Seres mitológicos: grifos.

Ellos se hacen sentir como brisas suaves, pero también como tornados. Nos ayudan a revitalizarnos, a calmar la mente y aclarar el alma. Respirar es la clave para conectarnos con ellos, inhalar y exhalar conscientemente, pidiéndoles que nos ayuden a aclarar nuestras mentes,  a recibir la vida con entusiasmo y claridad y que refresquen nuestra sangre, que la oxigenen.

Cuando tengas miedo o ansiedad (todos asuntos de la mente, regida por el aire) pedile guía y ayuda a las sílfides.

Incluso también cuando tengas que tomar una decisión importante, ir a una entrevista de trabajo, hablar en público, hacer negociaciones… ellos nos ayudan a evitar confusiones mentales, a dejar fluir nuestros pensamientos y a sintonizar con las frecuencias de nuestros otros guías espirituales. Son guardianes de la telepatía.

Elementales del Agua: ondinas, náyades, ninfas de mar.
Seres mitológicos: sirenas.

Los elementales o espíritus del agua son depurativos y poderosos y podemos trabajar con ellos para despejarnos de todo lo antiguo o desgastado. Sin embargo, también pueden ser feroces cuando es necesario, porque comunican los mensajes de la Tierra, como en los tsunamis, por ejemplo.

Los sueños que tenemos donde aparece el elemento agua nos hablan de su sabiduría, son sueños para prestarles mucha atención. Yo sueño mucho con el agua, siento que es una gran transmisora de mensajes, y hace poco una noche me acosté pensando en un miedo que tengo. En mi sueño apareció una inundación y en el agua flotaba (como haciendo la plancha) un águila. Que luego salía, se secaba y se quedaba mirando al horizonte. Sumando la necesidad de desprendimiento que implica el agua (desprenderme de mi miedo), el águila como animal de poder me estaba mostrando que ese miedo no es más que un renacimiento (ya que el águila es un símbolo de renacimiento, entre otras cosas).

En cualquier momento en que estés en contacto con el agua, sus elementales estarán trabajando con vos.

Elementales del Fuego: salamandras.
Seres mitológicos: Ave Fénix.

Ellas son energías danzantes que chisporrotean, crujen, excitan nuestra pasión y creatividad, nos ayudan a reforzar la sensación de que podemos hacer lo que nos proponemos y que gozamos de una juventud eterna. Cuando sentimos que perdimos el brillo o la pasión y nuestra mente es un nido de culpa, responsabilidades y demasiado estrés, hay que invocarlos, ya que nos liberan de los miedos cotidianos, de bloqueos y frenos autoimpuestos.

Ellos nos ayudan a hacer borrón y cuenta nueva, sobretodo cuando uno mismo no se da cuenta de que lo necesita. Nos piden ser flexibles, ingeniosos, que tengamos adaptabilidad y fiereza por lo que amamos. Pero nunca podemos dar por sentado si nos ayudarán, es decir, siempre hay que mantener “viva la llama” con ellos. Encender un fuego para invocarlos representa quedarse con él hasta que se extinga porque a ellos les gusta ser observados…y si no lo son, pueden provocar un incendio. 

En el próximo artículo les cuento varios consejos sobre cómo contactar con ellos.

 

Ilustración de Pablo Amaringo.

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Contactar con tus guías y ángeles.

Hay muchas formas de sentirte en contacto con tus guías.

Y cuando escribo “guías”, no estoy incluyendo a los ángeles, pero de todos modos las formas de contactarlos o de sentir su presencia son muy similares.
Los ángeles suelen ser más directos en cuanto a mensajes con plumas y monedas, por lo cual sabemos que cuando aparecen esos elementos en nuestro camino, hay un ángel apoyándonos y mostrándonos su amor incondicional y presencia en nuestras vidas.

A la hora de contactar con guías y ángeles, no podemos esperar recibir respuestas de manera racional: no nos van a hablar como otro ser humano -a menos que canalices, claro, capacidad que todos tenemos- y sus mensajes tienen que ser interpretados.

Algunos consejos:
-Preguntate cuán lista estás para abrirte a este nuevo contacto
-Comentales cuáles son tus maneras favoritas de respuesta, ellos no lo harán así 100% pero tratarán de acercarse a tu tipo de percepción
-Aprendé a aquietar tu mente y a escuchar lo que pasa por dentro, al menos una vez al día durante cinco minutos como mínimo (mientras te bañás, por ejemplo)
-Hacé algún tipo de ejercicio, porque mover el cuerpo ayuda al espíritu a ser más receptivo y reflexivo
-No te hagas la víctima ni culpes a los demás de lo que te sucede. Los guías están ahí para ayudarnos a tomar responsabilidad y mejores decisiones
-No juzgues, perdoná y no guardes rencores, eso purifica tus emociones
-Escuchá a tu intuición
-Prestale atención a las sincronías, a los números, a tus sueños…allí se están expresando con un mensaje 
-¡Escribiles o conversá con ellos! Por más loco que suene, que ellos sientan que aún sin verlos creés en su presencia y en su ayuda, abre el canal de contacto con mayor facilidad y flexibilidad 
-Les es placentero ayudarte desde lo más micro hasta lo más macro, por lo cual, si precisás “ver pruebas” pediles ayuda en algo sencillo y esperá. Tenés que confiar, no hacerlo para comprobar que tu mente tiene razón…

La cuestión principal es no esperar el contacto de determinada manera, porque eso viene desde tu mente racional y ellos no se comunican así. Vas a tener que expandir tu paciencia, tus canales perceptivos y trabajar más con tu hemisferio derecho del cerebro, aquel que rige la comunicación no verbal. También es recomendable meditar, hacer caminatas en la naturaleza y hacer ejercicios para reactivar la glándula pineal.

 

*Créditos de ilustración desconocidos.

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Ángeles: compañeros de camino.

Los ángeles son seres celestiales, que nunca estuvieron encarnados en un cuerpo físico, y que, de acuerdo al significado de su nombre, se los considera “mensajeros de Dios”. Sin entrar en categorías religiosas, podemos definir a Dios como a la energía divina que está presente en todo, con la diferencia de que, en su mayor vibración, son los ángeles quienes pueden vincularse con ella y no nosotros (ni aunque estuviéramos muuuuy elevados espiritualmente podríamos soportar la luminosidad de encontrarnos “cara a cara” con la energía de donde provenimos, nos quemaría el cuerpo físico). En general, podemos considerar a los ángeles como energía portadora de amor.

Se dice que en algún momento hubo ángeles encarnados, pero lo hacen o hacían con propósitos específicos, cuando las personas suelen negar su lado espiritual, por ejemplo, y precisan ayuda urgente.

Doreen Virtue, una gran autora dedicada al trabajo con ángeles, dice que todos contamos con, al menos, dos ángeles de la guarda. Es decir, ¡no tenemos sólo uno! Es más, podemos tener muchos más, basta con solicitarlos, por ejemplo. 

Los Ángeles de la Guarda son nuestros ángeles personales, permanecen junto a nosotros durante toda nuestra vida terrenal y jamás se apartan de nuestro lado. Nos aman de manera incondicional y jamás se sienten enojados, frustrados o aburridos por nuestros actos. No tienen juicios de valor como nosotros, son energía divina.

Supuestamente, los ángeles no tienen alas: en el Renacimiento quienes comenzaron a pintarlos (y creo que directamente a verlos) interpretaron su aura de luz como alas, y así terminaron apareciendo en todas las obras de arte. De hecho, así es como reconocemos a un ángel, ¿cierto? La cuestión es: ellos no tienen forma. Pueden presentarse como personas, puntos de luz, formas de energía, etc, (sí, incluso con alas, para que los reconozcamos y no les temamos) 

Hay una división llamada “Los nueve coros” que explica cómo se dividen los ángeles, en tres esferas de tres categorías cada una, y aquí les cuento:

-Serafines: el orden superior de los ángeles, son resplandecientes y son pura luz, porque son los que se encuentran más próximos a la Fuente de Energía Divina. Cantan la música de las esferas y regulan el movimiento de los cielos según emana de la Fuente.
-Querubines: son los que se representan como niños con alas estilo Cupido. Ellos son amor puro, son los custodios de la Luz y de las estrellas.
-Tronos: son ángeles acompañantes de los planetas, y para la Tierra hay un trono específico.

-Dominios: son los “supervisores” o “directores” de los ángeles, es decir, gobiernan las actividades de todos los grupos angélicos que están a continuación. Sirven para integrar los mundos espiritual y material. Reciben órdenes divinas y rara vez se contactan con nosotros, pero su trabajo está vinculado con nuestra realidad. 
-Virtudes: gobiernan el orden del universo físico y se encargan de “vigilar” a las luminarias (Sol y Luna) y a los planetas. Pueden proyectar grandes niveles de energía divina. Trabajar con ellos nos ayuda a infundir mayor energía espiritual en el planeta.
-Poderes: son guerreros pacíficos que purifican el universo de energías inferiores. Portan la conciencia de toda la humanidad, conservan nuestra historia colectiva. A esta categoría pertenecen los ángeles del nacimiento y la muerte. Ellos pueden trabajar con la energía del Plan Divino y enviarnos visiones de una red espiritual mundial (para unirnos en pos del cuidado y salvación del planeta). Se encargan del cuerpo espiritual de la Tierra, que son nuestras creencias y también las religiones.

-Principados: son los que supervisan al planeta, con el fin de asegurar que exista paz en la Tierra. Son guardianes de grandes grupos en general, como ciudades y países. También se los llama ángeles integradores. 
-Arcángeles: también llamados ángeles superlumínicos, se ocupan de las zonas más amplias del quehacer humano. Son supervisores de la humanidad. Cada uno posee un rasgo distintivo de la Divinidad.
-Ángeles: los más cercanos a nosotros, con los que estamos más familiarizados y se ocupan de asuntos humanos. Hay muchas clases diferentes, con muchísimas funciones. Son acompañantes (aquí están los ángeles de la guarda) y son nuestros guías hacia una consciencia cada vez mayor.

Hay ángeles para absolutamente todo: para la abundancia, sanadores, para las mudanzas, para los viajes, hay ángeles de la forma física (para ayudarnos a cuidar nuestro cuerpo) y muchos más. En un próximo artículo les cuento sobre ellos más en profundidad. 
Tanto a ellos como a los ángeles de la guarda, los podemos llamar cuando sea, no importa la hora, el momento, el lugar, ¡ellos están para ayudarnos! No sientan que pueden molestarlos, en absoluto. Y tampoco sientan que por llamar a muchos ángeles le están quitando ángeles a otro: ellos son multidimensionales y trabajan fuera de la noción humana de tiempo y espacio, por lo cual pueden estar en varios lugares al mismo tiempo.

El contacto con ellos se puede sentir en el cuerpo físico (sensación de paz, de amor, hasta escalofríos y piel erizada), pueden hablar con ellos, escribirles cartas, pintarlos, dedicarles música (clásica, que es la que les gusta), pedirles señales (suelen presentarse con monedas, plumas, cartas que se encuentran, libros que se caen y abren en una página determinada, hasta los animales pueden ayudarlos a expresarse, etc…) y hasta pueden pedirle su nombre, sobretodo al ángel de la guarda. Él puede responder de la manera que mejor encuentre: sueños, nombres que aparecen random en la mente (no suelen tener nombres “humanos”), y cualquier tipo de señal. 

Prueben establecer contacto y no esperen verlos o tener manifestaciones de su presencia super grandes: ellos saben que nos podemos asustar y van a ir apareciendo de a poco, pero cuando sientan un gran amor y/o paz interna, es porque un ángel anda por allí.

 

*Créditos de imagen desconocidos.

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Guías Espirituales

En el proceso del despertar de consciencia, es decir, de despertar a la noción de que “esto no es lo único que existe” y de conocernos espiritualmente -por sintetizarlo de alguna manera- comenzamos a observar que no somos los únicos habitando este planeta. De hecho, se dice que los humanos podemos acceder hasta 9 u 11 dimensiones -de las miles probables- con todo nuestro potencial desarrollado, y en cada dimensión hay seres acordes a la vibración de la misma. E incluso, somos “visitados” por seres de muchos sistemas estelares y que están más cerca de la Fuente de Energía Divina que nosotros (la Diosa-Dios). Estos seres incluyen a los ángeles y arcángeles, maestros ascendidos (que tuvieron una o varias vidas terrenales donde masterizaron la materia), energía en forma de diosas y dioses (se dice que la energía tiene una intención y es interpretada por el humano en forma de un maestro o diosa/dios que la mente puede identificar y con quien se siente seguro, confiado, pero que por sí misma no tiene forma reconocible), seres estelares como pleyadianos, sirianos, oriones…y en un nivel más “cercano”, cada ser humano cuenta con su ángel de la guarda y con un máximo de 33 guías.

Los guías no son tan conocidos como los ángeles pero para mí son igualmente importantes. Podemos contactar con ellos de manera mucho más “fácil” que con los ángeles, que tienen una vibración mucho más elevada porque siempre fueron ángeles, son energía divina. En cambio, la gran mayoría de los guías ha experimentado algún tipo de vida o existencia, sobretodo tridimensional, y ha ascendido para seguir con su tarea de servicio.

Para conectar con ellos, lo primero es reconocer que sos energía, espíritu, un Alma cósmica viviendo una experiencia material. Tu Alma es fácilmente identificable con las cosas que amás, los juegos que preferías en la infancia y tu energía primaria: activa, pasiva, enérgica y emprendedora, creativa y apasionada, aventurera y dinámica, intensa y fuerte, arremolinada y fresca, etc…

El primer paso antes de conectar con tus guías personales, es reconocer qué te gusta, qué te hace feliz, y así abrir las puertas de contacto con tu propia Alma, para alimentarla, nutrirla. ¿Cómo podés hacer esto? -Escuchando la música que más feliz y alegre te pone
-Cantando y bailando
-Celebrando estar viva
-Dándote un baño relajante con tus aromas favoritos
-Meditando
-Decorando tu casa o rincón favorito, ¡armando un altar!
-No haciendo nada
-Haciendo lo que más ames en el mundo sin sentir culpa ni excusarte (claramente no tiene que ser algo que lastime a otro ser vivo)
-Pasear en la naturaleza
-Hacer ejercicio
-Escribiéndole o hablándole, al fin y al cabo tu Alma es vos misma
-Riéndote a carcajadas
-Confesándote a vos misma qué harías si no tuvieras miedo
(el miedo es una forma en la que “somos controlados” por fuerzas dominantes que no nos quieren despiertos ni conscientes)
-Haciendo algo creativo sin importar el qué dirán: pintar, escribir, dibujar, cocinar algo nuevo, salir a caminar por una zona que no es la acostumbrada, reciclando prendas o accesorios, etc…
-Estando en silencio

Una vez que comiences a nutrir a tu Alma, el contacto será cada vez más fluído. Te sugiero que comiences hablándole como si fuera tu mejor amiga, porque cuando hacemos las cosas “para un otro” es mucho más fácil que hacerla para nosotros mismos, sobretodo al iniciar algo tan profundo…pero llegará un momento en que comiences a hablarle como parte tuya, no dual y separada, sino como tu propia esencia. El Alma sabe cuál es nuestro camino, nuestro Norte, y RECONOCERNOS COMO UN ALMA es la meta de todos estos pasos. No es algo ajeno o separado de vos, TU ALMA SOS VOS.

En astrología el Alma es vinculada con la Luna, con Neptuno y hasta con Plutón, aunque la Luna y el Sol son el fiel reflejo de su pureza, en su estado de vibración más alto. En general, creo que el Alma se refleja en toda la carta, es un combo de espíritu + personalidad (alma + ego si preferís llamarlo así).

Los Guías Espirituales han estado ligados a la tierra al menos una vez y por eso pueden ayudarnos con su visión “terrenal”. Nuestros ángeles nos guían y ayudan en todo momento, pero los guías únicamente pueden hacerlo si les pedimos que así sea. Como mucho, ellos querrán atraer nuestra atención para que les pidamos ayuda porque ven cosas que nosotros no podemos percibir.

Los guías pueden ser familiares desencarnados, seres que en otra vida han colaborado de manera muy cercana con nosotros, maestros espirituales, etc… Provienen de muchas dimensiones y campos energéticos diferentes, y todos están en algún proceso de evolución de su Alma, en servicio. También pueden ser seres de otras galaxias y sistemas solares. Pero los guías más “famosos” son los animales, llamados “Animales de Poder” para el chamanismo. Nuestras mascotas ya fallecidas pueden ser guías nuestras incluso.

En general, podemos tener un máximo de 33 guías espirituales, pero a medida que expandimos nuestra consciencia y elevamos nuestra vibración, ellos pueden ser muchos más.
Hay claves para vincularte con ellos:
1- Preguntarte cuán lista estás para recibirlos
2- Aprender a aquietar la mente y a escuchar a tu interior
3- Hacer ejercicio
4- No hacerte la víctima, sino responsabilizarte 100% de tu vida
5- Perdonar y no juzgar
6- No tener expectativas
7- Comenzar por escribirles

Más adelante les voy a seguir compartiendo consejos para contactarse con sus propios guías.

 

*Créditos de ilustración desconocidos.

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Intenciones de Luna nueva

Cuando leí “El Secreto”, me decepcioné bastante. Es un libro que utiliza como base una de las 7 leyes metafísicas universales para decirnos que podemos lograr lo que queremos, pero casi todos sus ejemplos son materiales y se olvidan de advertir que las cosas que deseemos deben ser con cuidado.

¿Qué quiero decir con esto? Que sí, que podemos obtener absolutamente todo lo que deseemos, material o no, porque tenemos todo el poder del Universo dentro nuestro, pero al mismo tiempo nos olvidamos de que nuestros deseos afectan a otros.
Por ejemplo: si yo deseo encontrar dinero en la calle, olvido que eso significa que alguien lo perderá.
Entonces, ese “detalle” que el libro y la película omiten, es desear “bajo la gracia y de manera perfecta para mí y para todo el mundo”, lo cual implica que mi deseo, al cumplirlo, se hará en equilibrio con los demás, sin dañar ni afectar negativamente a nadie más.
Esto es parte de la Ley del Mentalismo, una ley universal que plantea que todo es mente y que los pensamientos son cosas, los podemos materializar.

Lo que sí me dejó de bueno este libro, fue la idea de visualizar gráficamente todo lo que deseo, que es algo que también aprendí mientras estudiaba metafísica.
Comencé pegando en una cartulina todas las imágenes del tipo de vida que quería tener, la casa, el auto, etc…con el tiempo fui refinando mis deseos y armando mejores collages, sobretodo al respecto de mi crecimiento interno. Te recomiendo hacerlo del modo vieja escuela: tijera, revistas y pegamento. El cerebro trabaja de diferentes maneras cuando hacemos algo artesanalmente y de manera digital, y el primero es un modo más primitivo y directo de comprender lo que estamos deseando materializar. 

Cada Luna nueva es una apertura energética. Es la época de sembrar, de iniciar, de comenzar a trabajar en nuestras intenciones de manifestar deseos, sueños, proyectos.
Aprovechar esta oportunidad para plasmar en papel lo que nos gustaría lograr (así sea en collage ode manera escrita, pintura, dibujo, etc…) implica comprender que desde nuestra mente se inician todas las acciones y se llevan a cabo a partir de nuestras manos.

Nacimos con la capacidad de soñar -y algunos bien en grande- así que eso significa que tenemos la capacidad de hacer de esos sueños una realidad. No sería justo que tuviéramos una imaginación o inspiración muy fructífera y no pudiéramos usar el arte como manifestación de ellas, por ejemplo. Soy una convencida de que no hay imposibles a la hora de concretar todo aquello que vinimos a vivir, pero siempre depende de cuánto lo deseemos, que el cumplimiento de ese deseo no le haga mal a nadie, y que lo trabajemos. Si además esa manifestación puede ir de la mano con quienes vinimos a ser -con nuestra misión de vida- entonces no cabe duda que será posible hacerlo realidad.

Para esto, primero tenemos que saber bien qué deseamos y armar una lista de prioridades: si yo quiero, por ejemplo, comprarme una casa para tener estabilidad, pero no tengo trabajo, entonces mi prioridad será entender mi deseo de estabilidad interna y conectarlo a mi capacidad de sentirme estable (comprendiendo qué significa eso para mí) y entonces conseguir un trabajo que me permita ahorrar, para luego comprarme la casa. No es sencillo manifestar un deseo de viajar a China si le tengo miedo a los aviones, porque primero tengo que sanar ese miedo, ¿se entiende?

Una vez que entendamos que todo deseo necesita una base emocional e interna que lo sustente, podremos desarrollar la idea principal y a partir de eso enfocarnos en lo que está a nuestro alcance, todo aquello que podemos hacer, con y sin ayuda de los demás. Los vínculos siempre suelen ser de mucha ayuda para concretar nuestros deseos.

A partir de esto, ya podemos poner manos a la obra y comenzar a buscar o investigar qué necesitamos para lograrlo. Si quiero mudarme de país, después de comprender todos los cambios emocionales que eso conlleva, lo siguiente será averiguar todos los trámites legales y requisitos necesarios. Organizar el deseo es una gran ayuda a la hora de hacerlo real.

*Créditos de imagen: Pinterest