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Abundancia

🤯 𝗔𝗽𝘂𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗰𝗵𝗮𝗿𝗹𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗺𝗶 𝗽𝘀𝗶𝗰𝗼́𝗹𝗼𝗴𝗮

El Sol en Escorpio se opuso a Urano retro en Tauro: los recursos son bienes naturales, innatos, y no están hechos para explotarse, sino para compartirse.

Tus dones y talentos son bienes que demuestran tu abundancia interior, para que en su expresión puedas crear lo necesario para vivir.

Qué lindo sería que todos tuviéramos las mismas posibilidades de entenderlo y poder disfrutar de ellos.

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Invertir en vos

Me cuesta mucho decir que mi camino es por la vía espiritual.

Que para llegar a vivir en armonía, mi aporte tiene un camino guiado por lo divinidad que soy y que tod@s somos.

Que para llegar a la coherencia con la propia naturaleza, mi manera de guiar tiene pasos necesarios: hacerse consciente de lo que nos genera dolor (“despertar”), abrazarlo (amigarse con la sombra), desprogramarse de viejas creencias y reprogramarse para recordar y expresar la propia esencia.

Y eso que ofrezco al mundo es lo que hago en mi vida, cada día. No puedo más que ser ejemplo de lo que comunico, porque de otro modo sería hipócrita.

Este camino también tiene muchas instancias de peregrinaje sagrado para recordar lo que nos ha traído a esta vida: a veces se necesita psicoterapia, otras la sanación viene con registros akáshicos y regresiones, y muchas otras, con comprometerse con la propia sacralidad meditando con mantras, volver al cuerpo con yoga y ayurveda, sumergirse en escritos y sabidurías sagradas de la antigüedad, relacionarse con las diosas interiores, etc.

Me dió vergüenza, muchas veces, admitir mi sabiduría. Me avergonzaba por el qué dirán, porque así como mucha gente habla sin saber, yo también lo he hecho.

Pero seguir ocultándome por temor a eso, sólo me dejaba cada vez más chiquita, temiendo que me creyeran egocéntrica por vivir en una sociedad que no habilita el amor propio. Entonces dejé de darle energía a mirar a los demás. Y me sigo liberando -cada día un poco más- del miedo al qué dirán.

Lo que te ofrezco con mi trabajo es todo lo que vivo día a día: la desprogramación constante a nivel mental y genético (gracias a la astrología, diseño humano y llaves genéticas) para ser canal de tu divinidad a nivel espiritual. Para tener una vida armónica y coherente. Soy eso, eso doy, ese es mi aporte al mundo en este momento. Mañana no lo sé, ni lo voy a controlar, debo seguir el llamado siempre.

Y para llegar a reconocer mi magia, habitar mi sabiduría e integrar el conocimiento en el cuerpo, me tuve que conocer a fondo. Lo hago cada día, es un viaje sin final y sin retorno.

Y para todo eso, tuve que invertir en mí. Tuve que dejar de temerle al compromiso, a hacerme cargo, a invertir tiempo, dinero y energía en mí misma. Porque soy mi mejor creación y es preciso permitirme volver a mi perfección original, a reconocer lo sagrada que soy y lo importante que es mi lugar en el mundo, como el tuyo.

No es pérdida de tiempo ni de dinero, no te empobrece invertir en vos: te llena de la abundancia que sos al reconocerte rica, agradecida, alineada. Comprender que sos mucho más que tu identidad te permite vivir una vida más libre de ataduras, lealtades o condicionamientos que te ahogan.

Invertir en vos es permitirte gozar la vida en lugar de seguir resistiéndote a reconocer y compartir tu magia interior.

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La abundancia se expresa al comprometerse

Estaba chiquita.

😣 Caminaba encorvada, me contracturaba, vivía con dolor de panza, de lumbares, de cuello, de alma.

🤯 Pensaba demasiado, me había enroscado en mí misma.

🧐 Buscaba respuestas y manifestaciones en el mundo externo que me salvaran, me dieran seguridad, me dijeran que todo estaría bien.

🛑 Pero no fue hasta que me paré, me dejé de exigir, me animé a ser grande, mandé a cag@r lo que dirían los demás -y lo que la gente dañina siempre seguirá diciendo- e incluso, también solté mi propia manera de decir algo sobre los demás, que pude levantarme. Enderezarme.

Para que funcione mi negocio -sencillamente trabajar de lo que amo- me tuve que hacer cargo de lo que me apasionaba hacer. Y comprometerme con ello, responsabilizarme de dar lo mejor de mí para cada persona que resuene conmigo y que elija mis sesiones, cursos o mentorías.

Estaba chiquita porque tenía miedo de comprometerme y de responsabilizarme de mi propia esencia. Tenía miedo de crecer porque ¿cómo lo voy a poder sostener? Pues sosteniendo. Siendo. Amando lo que hago. Esa es mi manera de ayudar al mundo.

Porque cuando amo lo que hago, mi energía cambia, cambia la de mi hogar, mi entorno y la de las personas que llegan a mí.

Estaba chiquita porque creía que todo era demasiado esfuerzo, incluso la abundancia o la felicidad. Porque tenía demasiados miedos mentales, era mi propia restricción.
Y así no crecía ni se expresaba mi abundancia.

Estaba siendo la niña todo el tiempo, no me estaba poniendo límites, me estaba victimizando, y estaba asustada. ¿Asustada de qué? ¿De vivir? ¿De ser mi propia madre?

Cuando me dí cuenta que era grande, a todo nivel, pude verme y dejar de imaginarme. Me comprometí conmigo y con mi esencia.

Me permití y me sigo permitiendo ser enorme en lo que hago. Porque también me dí cuenta de que soy buena, ¡excelente! en hacer lo que más amo. Y en ser, sencillamente al existir y permitirme vivir en calma conmigo misma. Y la abundancia se empezó a manifestar.

Ahora la niña juega, la adulta la materna y ambas hacen lo que aman en un entrelazado energético que se mueve dentro mío.

Porque soy todas las que fui y, al mismo tiempo, cada día ya no soy la que fui ayer.