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Ansiedad & Mercurio retro

Es natural que con Mercurio retro sintamos mucha más ansiedad que de costumbre, como si los pensamientos fuera surgiendo de un volcán, uno tras otro. Perdemos el foco, se nos “cruzan los cables”, no hay claridad, nos cuesta expresarnos como de costumbre e incluso pensamos cosas random que ni sabíamos que teníamos en mente o que podrían aparecer.

Recuerdos y nostalgias del pasado se hacen presentes, mientras queremos seguir manteniendo un ritmo diario igual al que teníamos antes de que Mercurio comenzara a retrogradar (si estás canchera con #DiseñoHumano, y tu Centro de la Cabeza está abierto, esto se siente aún más intenso).

Pero no podemos pretender seguir ese ritmo porque todo lo que está pidiendo el cielo es que, justamente, 𝗟𝗢 𝗛𝗔𝗚𝗔𝗠𝗢𝗦 𝗗𝗜𝗙𝗘𝗥𝗘𝗡𝗧𝗘. Prioricemos nuestra salud mental, emocional, física y energética. Demos espacio a que las cosas sucedan en lugar de seguir forzando a que lo hagan. Nos sentemos a tomar un té con nosotras mismas sin más compañía que la nuestra.

Que salgamos a la naturaleza, que caminemos, que despejemos la mente. Que creemos, disfrutemos más, nos enrosquemos menos.

Tomate a #MercurioRetrógrado como unas vacaciones mentales y, si podés, empezá a organizar tu año para no estar enloquecida en estos ciclos (ni en las temporadas de eclipses).

Estamos por iniciar un nuevo equinoccio, hay tensiones en el cielo, Marte ya está en sombra pre retrógrada en Géminis. Hay mucho pasando por dentro que no podemos controlar pero sí podemos aprender o reaprender a relajarnos.

Conociéndote, realineándote con tu naturaleza, puede ser un poquitito más fácil.

Personalmente, es la primera vez en mis 39 años que tuve que tomar un relajante para la ansiedad mental. Sentí que no podía conmigo y tuve que reconocer que, más allá de mis herramientas, a veces necesito ayuda. Estoy poniendo al celu en modo avión muy seguido porque no puedo responder como antes siquiera.

Me estoy dejando de exigir a mí misma ser como creo que esperan que sea.

Y qué sano es mostrarse vulnerable, reconocer que no podemos solos y que nada es más importante que nuestra salud y bienestar general.

✨No es egoísta ponerte primera. Es necesario.✨

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Sólo se renace muriendo

Mi temor a la muerte es el miedo al dolor y a la soledad.

Le temo a mi propia muerte porque le temo a lo desconocido, y le temo a la muerte de mis seres queridos por la soledad y el dolor que representarían.

Mi relación con la Muerte, con mayúscula, es de amiga a la que a veces invito a charlar y otras veces prefiero ignorar. Reprimo ese temor porque sencillamente no lo puedo controlar, es compulsivo, panicoso, angustiante.

Es un miedo latente que sé que viene de otras vidas, y que también reconozco que está llegando el momento de trascender.

Plutón pasó varias veces sobre mi Mercurio natal y estará ingresando en breve a mi casa cuarta, a mi base, anunciando que de ahora en más no puedo pretender ignorarlo: se hace cada vez más presente, late desde mi inconsciente cuando no puedo dormir y siento ansiedad, cuando camino por la calle sintiéndome insegura, cuando miro a mis últimos años y veo que, aún amando la aventura, me he recluído para evitar lo desconocido. Porque eso puede representar la muerte de mi ego, de mi conocimiento. Del control.

Quienes sepan de Diseño Humano me entenderán mejor si les digo que soy un perfil 6/3: estoy en la parte del medio del ciclo, donde desée retirarme pero me terminé aislando. Y en ese aislamiento el miedo comenzó a habitar mi propia cueva y a creerse cada vez más el dueño de mi vida. Me retiré para integrar mis experiencias pero terminé aislándome para evadir nuevas.

Me cuesta, todavía, salir de casa sin protegerme con mil mecanismos de defensa, algunos que se han tornado en tocs. Me cuesta disfrutar una salida, juntarme fuera de lugares conocidos, vivir como viví en mis veintes, confiar en las experiencias, entregarme a la aventura como antes.

Y ahora me doy cuenta de que estuve un poco muerta.

Ya no quiero máscaras, armaduras o escondites para evadir todo lo que esté fuera de mi control. Ya no quiero limitarme de vivir experiencias porque me da pánico lo desconocido, o la entrega o la vulnerabilidad.

Ya no quiero seguir sintiéndome chiquita e indefensa al salir de mi zona de confort.

Te espero en mi casa cuarta con mi Sol, Plutón, para rendirme a todo tu poder.
Y renacer de la manera en la que tenga que hacerlo.

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Todo es cuestión de equilibrio

Me cansé de pensar que los retrógrados exclusivamente representan revisiones, reevaluaciones.

El otro día leía a mi colega adorada @escuelasagitario y ella usó la mejor palabra: receptividad.

Creemos que lo normal en este mundo es avanzar, estar activas y proactivas, movernos, iniciar, actuar. No es costumbre el momento de la pausa, la integración de la experiencia, la calma para develar la sabiduría.

Es más usual estar en la cima yang de las cosas, haciendo, pensando, en el constante “ando” del verbo, que virar a la receptividad de lo yin, a la paciencia de los procesos.

Me parece que los retrógrados no son sólo la pausa antes de actuar, son la otra parte del cielo, su complemento, ese hemisferio derecho yin, creativo, donde se gesta lo que más adelante se manifestará.

Creía que las temporadas con muchas retrogradaciones al mismo tiempo eran un exclusivo momento de cueva, cuando en realidad -siento ahora- son el momento de cosecha o de gestación (depende cómo estés en tus ciclos personales), de vacaciones o de creación, de relax disfrutable o de profundo placer.

Todo en el universo es una cuestión de equilibrio, donde hasta el caos es necesario, donde, como dice Liz Gilbert: “perder el equilibrio por amor es parte de vivir una vida equilibrada”. Por amor, por caos o por lo que sea, la constante es la oscilación. Hoy arriba celebrando, mañana abajo procesando; un día en éxtasis al otro en integración, y así. Todo es dual, todo tiene dos polos, todo busca el equilibrio. Y el cielo también.

Porfa dejá de temerle a la idea de soltar el control: al final nunca lo tuviste, aún cuando creías que sí.

Dejá de asustarte con Mercurio retro y tomalo como la pausa que te permite respirar, descansar, integrar la información.

Dejá de creer que las cosas “van a salir mal” porque seguís con el mismo chip todo el año: a veces tienen que salir mal para que aprendas cuándo parar.

Dejá de temerle al error.

Ojo, todo esto si tenés ganas, no porque lo diga yo.

Creo que los retrógrados son el mejor momento para practicar con tu estrategia y autoridad de tu tipo de diseño humano, porque ya la mente no tiene el control como antes.

¿Probaste ya?

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Desacelerar

Pasar de funcionar exclusivamente con la lógica del hemisferio izquierdo, a hacerlo más creativamente, con el hemisferio derecho.

Revisar lo que descartamos por impulso y lo que sostenemos por costumbre.

Bajar el ritmo, ceder al descanso.

Surfear la ola y dejarse arrastrar hacia el camino correcto.

Soltar el control, el capricho, hasta la intención.

Dejar de querer tener la razón, de insistir en lo que no sale, de hacer fuerza.

Entregarnos al caos y lo aparentemente inarmónico, necesario para llegar al equilibrio.

Dejar de depender del ritmo social y entregarse al personal.

Recuperar el contacto con la niña interna, con el juego, lo lúdico, lo creativo.

Aprovechar para hacer cosas que dejamos pendientes (porque estamos acostumbradas a dejarnos para después)

Arreglar lo que siempre esquivamos arreglar.

Tener esas conversaciones incómodas de una vez.

Dejar de salga lo que tenga que salir en sueños, en escritos, en pensamientos, en palabras.

Liberarnos de la culpa del “no hacer”.

Darnos cuenta que no podemos funcionar como máquinas, ni de manera automática.

Tomarnos más recreos y menos las cosas en serio.

Descansar más, correr menos.

Bajar el ritmo para escucharnos.

Tener paciencia. Sobretodo con nosotras.

Mercurio retro no es tu enemigo, no te detiene la vida: te da la chance de mirar todo con otro cristal.

No vas a funcionar igual que lo venías haciendo, las cosas no van a salir como lo estás deseando: sencillamente porque ante lo sincrónico del Universo, me parece que lo mejor es entregar las expectativas y el control, porque nos manejamos -siempre- desde el inconsciente.

Y ahora habla mucho más fuerte que antes.

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Mi energía es preciada

Es por este motivo que cuando vuelvo a Argentina elijo qué hacer en base a lo que me resuene, a las personas que realmente amo y quiero ver. Mi energía es preciada.

Hace años dejé de hacer un tour para juntarme o visitar a personas con las que no hablo, que ni me saludan para mi cumpleaños o con las que sencillamente ya no comparto nada.

Pierdo el interés ante vínculos que no se sostienen en el tiempo, porque a todas las relaciones hay que alimentarlas.

Las personas emocionalmente exigentes suelen tildar de fríos a los acuarianos, pero la verdad es que sabemos distinguir los vínculos reales de los demás, y nos desapegamos muy fácilmente de esos últimos.

Una relación que no es equilibrada, que es completamente vacía o completamente demandante, no nos interesa.

Podemos tener relaciones de toda la vida con esas personas con las que nos sentimos como en casa, con las que cada vez que nos vemos es como si el tiempo no hubiera pasado, y a esas las atesoramos con el alma.

Pero si el vínculo no es nutricio, no existe o del otro lado hay demandas para que demos amor como la persona quiere -implícitamente demostrando una no aceptación de quienes realmente somos- no nos interesa.

Estoy generalizando, y cada persona es un mundo, así que quienes tengan algo en Acuario podrán resonar o no, y quienes no tengan nada en ese signo, también.

No voy a ir a ver a personas que para mí ya son desconocidas. Que no estuvieron nunca o que quieren forzar el vínculo sólo cuando llego, porque si no estoy para ver en vivo al último modelo del celular o auto que se compraron, ni me recuerdan.

Puede sonar rencoroso pero es mi manera de poner límites, de no ser hipócrita, de cuidar mi energía y de valorarme.

Porque si para llegar a la armonía hay que atravesar el conflicto, ya no tengo ningún problema en declarar mi verdad.

Estamos llegando a la Luna llena en Piscis y a Mercurio retro en Libra.
Cuando no hay vuelta atrás, sólo se usa para tomar distancia, ganar perspectiva, y luego seguir adelante.

El Sol está en trino al Nodo Norte en Tauro y en sextil al Nodo Sur: dejar ir duele pero más duele dejarte pasar por encima. Tu valor y tu energía son lo más importante.

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El placer de aceptar

𝙇𝙖 𝙢𝙚𝙙𝙞𝙘𝙞𝙣𝙖 𝙙𝙚 𝙌𝙪𝙞𝙧𝙤́𝙣 𝙚𝙨 𝙡𝙖 𝙙𝙚 𝙖𝙗𝙧𝙖𝙯𝙖𝙧 𝙖𝙡 𝙥𝙖𝙨𝙖𝙙𝙤 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙩𝙧𝙖𝙨𝙘𝙚𝙣𝙙𝙚𝙧 𝙡𝙖 𝙥𝙧𝙤𝙥𝙞𝙖 𝙝𝙞𝙨𝙩𝙤𝙧𝙞𝙖.

👉 Si queremos sanar, avanzar, crecer y estar cada vez más alineadas con el ser que verdaderamente somos, habrá que hacer trabajo quironiano y de consciencia.

👉 Si queremos dejar de comportarnos en automático, de estar a la defensiva, de actuar con inmadurez, inseguridad y buscando siempre la comodidad de lo conocido, habrá que abrazar a Quirón.

👉 Si queremos dejar de luchar contra el ego/mente para integrar la dualidad que somos, si queremos abrazar y expresar sin miedos el espíritu que habita al cuerpo, tenemos que trascender nuestro pasado, nuestra historia personal y animarnos a renacer desde la sabiduría que hemos ido integrando.

👉 Si queremos dejar de luchar en base a nuestros deseos, también hay que trascender al deseo, que nos apresa, nos limita y nos engaña con un placer ínfimo y superficial.

✨Los verdaderos deseos, al menos los más transformadores y profundos, no deberían darnos placer momentáneo, sino permitirnos vivir sin buscar el placer sensorial en todo. Porque el verdadero placer es la paz que se experimenta en la aceptación de Todo lo que Es.✨

Cuando aceptamos, estamos listas para que llegue la energía del Maestro o Maestra que nos guíe hacia nuestra propia iniciación. Nos rendimos a dejar de buscar afuera, para buscar dentro y expresar lo que ya somos; dejamos de buscar que algo externo nos complete o nos dé placer, para sentir el disfrute en expresar nuestra #esencia. Bajar el cielo a la Tierra, le dicen.

#Quirón comenzó a retrogradar ayer.

𝐓𝐚𝐥 𝐯𝐞𝐳 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫𝐧𝐨𝐬 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐫 𝐢𝐫 𝐞𝐬𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐟𝐮𝐢𝐦𝐨𝐬 𝐲 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐫𝐨𝐠𝐫𝐚𝐦𝐚𝐫 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐨𝐬 𝐦𝐞𝐜𝐚𝐧𝐢𝐬𝐦𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐟𝐞𝐧𝐬𝐚.

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Sol en Géminis

El 20 a las 22:22 hs el Sol ingresó a Géminis y su regente, Mercurio, se unió a él el 21, marcando así la mitad de su período de retrogradación.
Lo que podamos ir reevaluando hasta el 3 de junio tendrá mucha más claridad que la primera parte de esta retrogradación.

Hacernos preguntas desestabiliza. Genera caos y más si la pregunta es incómoda. Pero es necesario cuestionarnos para poder salir de moldes preestablecidos y crecer. Quien no se atreve a cuestionarse, a preguntarse, a dudar de sí para realinearse, se estanca.

Preguntarnos cosas desde la humildad, nos permite salir de una posición inmadura para abrir la puerta hacia la adultez emocional, vincular, laboral. Nada que nos podamos preguntar nos dará la razón, porque la idea de la pregunta es la de romper con la rigidez interna, con los mandatos, con creencias, e incluso con la aparencia de seguridad que nos hace repetir experiencias una y otra vez.

¿En qué área repetís experiencias y culpás a un agente externo de vivir “siempre lo mismo”?

Las preguntas simples que puedas hacerte sobre eso, deshabilitarán el juicio que hagas hacia ese agente externo, porque te harán tomar responsabilidad. Y qué incómodo es, en general, tomar responsabilidad. Lógicamente excluímos en esto los ámbitos de violencia o donde no hay privilegios que permitan tomar responsabilidad, eso está claro.

No tomar responsabilidad significa que, si tenés la suerte de elegir, elegís siempre lo mismo porque es lo cómodo, lo conocido. Para salir de allí se necesitan privilegios, terapia, procesos, humildad, desarmarse para reencontrarse, abrazar la propia sombra, deconstruir al ego.

La pregunta habilita a la experiencia porque no siempre necesita ser respondida desde la mente, o con otra persona. Es entregarte a lo que sea que pueda llegar a tu vida luego de abrir el portal de tus preguntas más profundas, más íntimas, más complejas, en pos de vivir más simple.

Nos hacemos preguntas porque somos seres complejos, y necesitamos recordar que la vida es mucho más simple de lo que pensamos.
Nos hacemos preguntas para apoyar a que nuestro ego se siga sintiendo poderoso, teniendo la razón, cuando en realidad necesitamos que deje de tener el control.
Nos hacemos preguntas porque precisamos un norte, una guía, saber hacia dónde ir para no equivocarnos, para evitar el error. Y desde el error se aprende tanto que, si le dejáramos de temer, viviríamos mucho más relajados.

Hacernos preguntas no significa volvernos locas preguntándonos todo.
Significa atrevernos a hacernos las preguntas correctas y a dejarlas sin responder.
Significa aprender de la espera, dejar que la vida traiga la respuesta en forma de experiencia.
Y soltar el control de querer definir el cómo, cuándo y dónde de esa experiencia.

Se necesitan mucha humildad y valor para preguntarse cosas de verdad.
Y mucha más para reconocer que, aunque nos lo preguntemos todo, la verdad es que no sabemos nada.

La temporada de eclipses terminará el 30 de mayo con la Luna nueva en el grado 9°03′ de Géminis. Todas las preguntas que te hagas en este período tendrán ecos de aquí a seis meses, en la próxima temporada de eclipses.

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No tenés que sobrevivir a Mercurio retro

Basta de guías para “sobrevivir” a un tránsito planetario como si los planetas nos hicieran cosas.
Basta de asustar y basta de temer que nos sucedan “cosas malas”.
Reíte más de los contratiempos: te están salvando de algo.
Agradecelos más.

Las sincronías, desorganizaciones, planes que se caen y cosas que funcionan mal o que salen fuera de lo planeado: te están enseñando paciencia.
Rendite a que la vida no siempre puede ser tan organizada como una agenda. Es más, dejá de paranoiquearte con la hora, el reloj. Animate a salir un poco del tiempo, del estrés, de los apuros. Disfrutá más, descansá mejor.

Atrevete a desafiar tus costumbres de queja y pesimismo con un poco de optimismo. Ya sabemos que pasan cosas de mierda, que hay gente dañina y otros que la pasan muy mal. No te quejes entonces, hacé lo que esté a tu alcance.
Rendite más a la sabiduría de la vida y jugá menos a sabértelas todas.
En realidad sabemos poco y nada.

Dejate de joder con las resistencias, los caprichos, el control. Lo único que controlás es lo que elegís pensar, decir, y hacer cada día.
Aprovechá este período para la reflexión, la revisión, el paso a paso y el descanso.
No te tires de cabeza al pasado: ¡es una trampa! No extrañás a la persona, extrañás cómo te sentías con ella.

Si ya no vuelve -por el motivo que sea- agradecé el tiempo compartido y seguí adelante.

Si me seguís hace tiempo sabés que no soy de tirar postas positivas porque sí, especialmente porque no me gusta negar la realidad. Pero a veces necesito reírme, tener esperanza, confiar y tener fe.

No tenés que sobrevivir a Mercurio retro: tu vida no se detiene.
Pero no le escribas al ex si no estás clara/o porque después te podés arrepentir. 😂