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Venus en Cáncer

Entre tanto movimiento revolucionario astrológico, y tanta crítica a espacios relacionados a la espiritualidad -que con el tiempo se convirtieron en exclusivos para determinados estratos sociales-, me perdí.

Ser astrólogo e incentivar el despertar espiritual con herramientas no astrológicas parece ser un combo de la misma chantada. Mucho me sacudió y otro tanto me llevó a ocultarme, a sentirme chiquita, a buscar pertenecer.

Me cuestioné mis muchos privilegios, mientras también cuestionaba los ajenos; caí en la trampa de creer que el new age es todo lo mismo y que todos son chantas espirituales. Creí que la caída del gurú era dejar de consumir a aquellos “chantas” y en realidad la caída es la de mi propia gurú interior.

Porque yo no soy guía de nadie más que de mí misma. Si mi propia historia, conocimientos y sabiduría se tornan inspiración o resuenan para alguien, entonces ese es el camino, pero será sin creer que la etiqueta que me define en parte -con diploma o no- es lo que me da valor.

En todo esto, olvidé mi propia divinidad y tuve enojos con el concepto de lo divino. La injusticia social me atraviesa y sigo buscando respuestas numinosas que me cuesta visibilizar y expresar.

Sé que la búsqueda de justicia social se da porque no existe la justicia real. Pero nos desequilibramos en procura de cancelar gente que consideramos que no tiene que tener la exposición que tiene, intentando expresar el odio hacia todo aquello que no nos representa. Odiamos lo que repudiamos y lo que repudiamos nos está hablando desde adentro.

Entre mil máscaras y armaduras me escondí, señalando a la persona cancelada para no sentir que me estaba fallando a mí misma. Porque eso hice, me alejé de mi norte, de mi esencia y de mi coherencia por pertenecer a un escracho social.

Y un día decidí revelar mi esencia ante mi propia presencia y no menor fue mi sorpresa.

Soy todo eso que envidiaba, soy aquello que tienen las personas que me inspiran, soy la que atraviesa la sombra para encender su propia luz. Y si eso te sirve en tu camino, bienvenida/o a acompañarme.

Porque nadie está arriba de nadie, no importa cuán iluminada/o parezca o cuánta sabiduría y conocimientos parezca tener.

Con Venus en Cáncer todos queremos volver a casa. Volvamos al Alma, la casa que nos habita siempre.

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La romantización del propósito

“Quiero saber cuál es mi propósito en la vida”, “Estoy buscando mi propósito”, “Quiero que me digan cuál es mi propósito”. Podemos formular mil preguntas y enunciados de forma diferente que siempre va a significar lo mismo:

¿Cuál es el propósito de mi vida? como si indefectiblemente se tratara de una sola cosa que venimos a despertar y a hacer por el resto de nuestras vidas.

Es desesperante -para nosotros mismos- comenzar la búsqueda de manera tan idealizada y romántica. Es angustiante creer que hay una sola cosa que, una vez descubierta, se convertirá en nuestra profesión y nos librará de todos los males, e incluso solucionará nuestros problemas.

Vamos de a poco

Una de las creencias más grandes que nos deja la Era de Piscis, es que todos nacemos con UN propósito. Es decir, nuestra vida tiene un propósito, tenemos uno sólo por existir. Como si fuera una sola cosa y además definida, concreta, clara. Esto se refiere al plan del Alma, al “contrato” que firmó el Yo Superior -o quien sea, ni eso sabremos a ciencia cierta- acerca de esta encarnación, de lo que en general venimos a aprender. Podríamos llamarle “los lineamientos de la evolución que vengo a incorporar en la Tierra”.

Si bien la New Age se apropió de todo lo que al Alma, al Yo Superior y al Espíritu se refiera, hay cosas que me hacen sentido más allá de cómo la llenaron de pavadas y brillitos de colores.
Y, no sabría decirles porqué, surgió con todo esto la idea de que ese propósito es algo que nos hará felices, como viviendo el cielo en la tierra una vez que lo descubramos y nos embarquemos en él. Se lo ha vinculado con la vocación y por ende, con la profesión. Listo, lo descubrí, se acabaron mis problemas. (?)

Sin embargo, olvidamos lo esencial del viaje del Alma aquí en la Tierra, la meta de estar vivos: evolucionar aprendiendo y disfrutar.

He aquí que cuando nos sentimos estancados, o vemos que no estamos disfrutando de la vida, se nos despierta el arquetipo interno del buscador y allá vamos, entre mil madejas enredadas de creencias heredadas, nuevas, patrones, laberintos, a ver si encontramos el tesoro entre tanta humanidad.

Pues bien, como todo el mundo me he embarcado en esa búsqueda y ha sido tremendamente agotador, porque sencillamente descubrí que:

1- El propósito no tiene un nombre, ni etiqueta definida, ni es una profesión cuyo diploma te salvará de tus inseguridades y sombras

2- El propósito es algo que no sólo te nutre a todo nivel, sino que también nutre a otros, es como una semilla que dejás en el mundo

3- Esa semilla nace de tu propio camino de autoconocimiento y, sin ir hacia adentro, resulta muy difícil encontrar eso “para lo que naciste”, sea una o diez mil cosas.

4- El propósito muta. Hoy me siento feliz haciendo sesiones y cursos de astrología, mañana no sé. Entonces, el propósito no es fijo, no es “para siempre” (a menos que ese para siempre sea el constante ahora), y te desafía a ser flexible y a cuestionarte a vos misma todo el tiempo

5- El propósito es todo lo que vivimos desde que nacemos hasta que desencarnamos, porque cada elección, situación, trabajo, persona, relación, etc… trae un aprendizaje que es fundamental para nuestro crecimiento. Es decir, no es un trabajo, sino la manera en la que me atrevo a encontrarle el significado a cada suceso de mi vida -no necesariamente de manera racional- para darme cuenta que incluso cuando duele, todo me ayuda a crecer, a madurar, a volverme sabia/o.

6- Muchas veces no es una sola cosa. Si decimos que el propósito de alguien es ser maestro, puede mutar el sector de la rama sobre la que enseña. Si alguien es terapeuta, puede ir siéndolo con determinadas herramientas, pero a medida que siga avanzando en su vida sumará otras, algunas intelectuales y otras por experiencia, y un día puede combinar todas, o elegir nuevas para seguir creciendo y ofreciendo su guía al mundo. O tal vez un músico elige ponerse a pintar, o a dar clases, por ejemplo.

7- Puede que exista algo tal como el propósito personal (las cosas que vivimos a través de nuestras elecciones conscientes e inconscientes) que nos lleva siempre a crecer, desarrollarnos y madurar, y otro, que nace de éste, que es transpersonal: la forma en la que doy mis dones al mundo a raíz de haber atravesado mi camino personal.

8- Durante la vida atravesamos diferentes propósitos, sea que éstos nos gusten o no, y para la astrología hablan del desarrollo de todas las cartas como un conjunto y no como cartas separadas. A saber: la carta natal y la dracónica como bases, y desde allí los tránsitos y progresiones -por citar sólo dos ejemplos- irán indicando determinadas “misiones” dentro del espacio del tiempo lineal bajo el que vivimos en esta dimensión. Es decir, ¡de ninguna manera nos encontraremos con un sólo propósito durante toda la vida! Muta como nosotros, todo el tiempo. Quizás alguna vez el propósito es que aprendas a cerrar etapas entonces atravesás un trabajo que no te gusta y aprender a elegir y a sentir liberación, o tal vez el propósito era aprender a poner límites y te encontraste con una persona que los desafiaba todo el tiempo.

9- Todo es cíclico, todo se mueve y cambia todo el tiempo, ¿por qué la noción de propósito sería fija entonces?

10- Definitivamente, para todos significa algo diferente. Y para muchos puede sencillamente tratarse de algo en lo que deben convertirse -coherencia entre ego y Sí Mismo para expresar la propia esencia- más que algo a “hacer”, idea inculcada gracias a nuestro patrocinador el capitalismo.

Espero que les sirva!

Y si tienen descubrimientos, siempre son bienvenidos. 🙂

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Sol ingresa a Géminis

El Sol ingresó a Géminis esta tarde, y en Tauro nos dejó todo tipo de aprendizajes para que el año que viene aprovechemos los eclipses de Nodo Norte que se van a dar allí, además del eclipse lunar que tendremos este año en noviembre.

Si Aries es el fuego vital, del espíritu, y Tauro es la forma de la materia, Géminis representa el vínculo entre ambos. Es la sinapsis neuronal, el canal con información que vincula al cuerpo con el alma, es puente.

Bajo el mes geminiano, la tendencia a ocuparnos de mil cosas a la vez perdiendo el foco es natural, pero si nos atrevemos a desafiarla -es una tendencia de comodidad y urgencia nacida del deber ser/deber hacer capitalista- podemos encontrar la magia del pensamiento, de la palabra como mantra que desafía nuestras creencias más arraigadas.

Y de eso se trata, porque bajo este mes tenemos dos eclipses: lunar total en Sagitario el 26 y solar anular el 10 de junio, y ya vamos cerrando los eclipses en este eje nodal, es decir, en estos dos signos. Sólo nos quedará un eclipse solar total en Sagitario para fin de año que será un cierre intenso… pero de eso les contaré más adelante.

Géminis trae de regalo a su regente, Mercurio, retrogradando a partir del 29. ¿No es un poco mucho? Yo creo que nos viene bien.

En esta era de excesiva comunicación, podemos caer en la trampa de necesitar estímulo constante, consumiendo en redes todo tipo de información que a veces ni siquiera nos es relevante. Esto genera muchísima ansiedad. ¿Qué querrá entonces Mercurio? Que aprendamos a elegir la información que consumimos, que dialoguemos con nuestras contradicciones internas y que, por supuesto, sepamos elegir con consciencia nuestros pensamientos y palabras. No porque sea tarea fácil, sino justamente porque no lo es.

Como pensamos, vibramos, y como vibramos, manifestamos. Y no es para que lo creamos ciegamente, sino para que lo pongamos a prueba. La simpleza de hablarnos con gentileza a veces es mucho más poderosa de lo que pensamos.

¡Feliz mes geminiano y feliz retorno solar, Géminis!

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Temporada de eclipses

Al atravesar dos temporadas de eclipses por año, más una Luna llena por mes -entre otros tantos aspectos- tenemos muchas oportunidades para aprender a cerrar historias, dejar ir apegos, cambiar, el famoso soltar y fluir con el oleaje de la vida.

Sin embargo seguimos muchas veces ahí, atrapados en la trampa de lo incómodamente cómodo, resistiendo, bloqueando el crecimiento, sosteniendo a la fuerza lo que ya pereció, lo que se pudre entre las manos, y manteniendo las puertas cerradas para que no ingrese el tan desestabilizador -y auspicioso- cambio.

Dicen por ahí que en temporada de eclipses suceden cosas “predestinadas”. A la velocidad energética con la que todo se está moviendo, me cuesta aferrarme a la idea de “lo que tiene que pasar, pasará” o que hay cosas que resolver de otras vidas que “vendrán a tocar tu puerta”, mientras me quedo esperando en el sillón, cambiando de canal, como si todos tuviéramos la oportunidad de vivir una única experiencia, predeterminada en automático.

No sabría confirmar si hay o no un destino predestinado para cada quien. Es más, me resuena mucho más la posibilidad de los destinos múltiples, basados en las elecciones propias pero también en la suerte.

Aquello predestinado podrá depender de vos, pero también de tu suerte, del país donde naciste, de la situación familiar donde te criaste -si es que te criaste con familia- y un montón de otros factores que podemos comprender como designios de la suerte o incluso divinos, tal vez como parte de ese plan de vida que se dice que el Alma “firma” antes de encarnar. Qué se yo.

El desapego es sanador. Estamos acostumbrados a incorporar, sumar, agregar, y acumular. Y cuando tenemos que restar, desaprender, eliminar, regalar, tirar o desapegarnos, nos duele porque no creemos que eso también nos hará sentir seguros y estables. Porque olvidamos que la estabilidad no viene de afuera.

Los eclipses en el eje Géminis-Sagitario nos pueden guiar a cuestionar nuestras creencias más arraigadas y eso puede doler cuanto más recurramos a ellas para sentir seguridad. Sin embargo cuestionarnos y animarnos a dejar atrás lo que ya nos dijo en todo tipo de códigos y mensajes que no es para ser, es liberador.

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Se acerca la temporada de eclipses

Todos los planetas que vayan saliendo de Tauro se encontrarán en trino con Plutón, además de estar en contacto con el cúmulo estelar de las Pléyades, un punto de ayuda cósmica para nuestra evolución, y uno de tantos posibles orígenes estelares nuestros. De esto les hablaré pronto a quienes están suscriptos a la Membresía Alba.

Mientras tanto, la Luna se prepara para estar nueva en Tauro -en una amplia conjunción con Urano- el 11 y abrir la temporada de Eclipses que tendremos el 26 y el 10 de junio.

Como siempre, con los eclipses se trata de dejar hablar al Alma, de soltar el control y las resistencias. Así que vayan limpiando el sótano 😬

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El eje nodal: desarrollo de la existencia

Ir hacia nuestro Nodo Norte no es fácil. Implica romper con un montón de mandatos, repeticiones, patrones, creencias y comportamientos, y es progresivo. No es algo que podamos hacer de golpe, nos puede llevar años.

En la investigación astrológica, observar cuándo la persona comienza a hacerse consciente de su signo ascendente es super interesante, aunque al principio no sea más que otra energía a la que culpar. “Es que soy de tal ascendente, por eso soy así”, lo cual es gracioso porque lo hacemos como si la energía estuviera allí afuera, en un mandala ajeno pero tan personal que termino usándolo como excusa ante mis actos fallidos y los no tantos.

Reconocer al ascendente como energía propia implica dejar de señalar, negar, juzgar y reprimir. No es un juego fácil de jugar, porque nos pide ser responsables de todo eso que somos, de lo que emanamos y lo que absorbemos del entorno. Y el Nodo Norte, como guía del ascendente, es aún más misterioso y complejo.

Muchas personas tendrán al NN en una relación fluída o análoga a la energía del ascendente, pero otras no tanto, incluso en tensiones que representan un “No sé para dónde tengo que ir” tanto consciente como inconsciente. Pero la propia carta natal se revela ante el consciente, sale de las profundidades psíquicas, cuando nos hacemos responsables y nos damos cuenta de que los planetas invitan energías pero somos nosotros quienes elegimos cómo expresarlas, qué crear o destruir con lo que aparece disponible.

El NN es de las más difíciles energías a integrar: nos pone de frente con la repetición cómoda que siempre elegimos para sostener seguridad y control, y nos desafía hacia un lugar metafórico y literal, completamente desconocido. Y, como todos sabemos, lo desconocido asusta.

Y en esa aventura, es que lo desconocido pide ser casa, ser habitado por esa función lunar que tanto usamos como excusa infantil pero que podemos tornar en destino. Un destino de sabiduría y no de patrón reiterado desde lo genealógico incluso.

Porque los nodos son lunares. Es ella, la Luna, la que nos guiará por muchos caminos del laberinto nodal, junto a los planetas que sean regentes de los nodos y las casas que éstos ocupen.

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Venus en conjunción al punto del eclipse

Este fin de semana, Venus llegó al grado del eclipse solar del 14 de diciembre, generando ecos del eclipse en general.

Como va cayendo en el Centro Galáctico, formando un trino a Marte y en breve a Urano, podemos sentir que todo se está moviendo muy rápido, en lugar de la acostumbrada calma de enero. ¿Será que nos estamos preparando para las sorpresas de este año venusino-uraniano? Porque los vínculos en general serán el mayor sostén dentro de un 2021 que aparenta querer desestabilizar lo estático y terminar de limpiar con un huracán los escombros de la triple conjunción.

Ya no se siente la destrucción profunda, de raíces, como con la unión de Júpiter, Saturno y Plutón: nos resistíamos a destruir lo que nos destruía y “el mundo” demostró ser más fuerte que nuestras ansias y deseos. Es decir, nuestro inconsciente es ese mundo, lo hacemos día a día con todo lo que reprimimos, negamos, escondemos de nosotros mismos.

Como dice Eckhart Tolle en “El poder del Ahora”: “¿Está usted contaminando el mundo o limpiando el desorden? Usted es responsable de su estado interior; nadie más lo es, así como usted también es responsable por el planeta. Lo mismo que ocurre dentro, ocurre fuera: si los seres humanos limpian la contaminación interior, también dejarán de crear contaminación exterior.”

Ahora la energía uraniana -que siempre responde a los ciclos de Júpiter y Saturno, así que era de esperarse- nos despierta a los sacudones, no tan profundos o destructivos, sino más bien veloces, urgentes. ¡Es ahora mismo! ¡Es YA! grita Urano con su efervescencia característica.

Los cambios se verán donde sea que esté transitando en tu carta, pero más fuertemente en lo social, ya que Urano es un planeta transpersonal: si hemos venido de destruir paradigmas, de hurgar en las bases de la estructura social y de provocarnos un renacimiento, ahora entonces tenemos que asistir nuestro propio parto.

Venus cayendo en el Centro Galáctico estos días luego de tocar el punto del eclipse, culmina la duración de éste y lo hace con su energía de deseo, vincular, de belleza, equilibrio, armonía, apegos sanos y valoración. Porque me amo, dejo ir este vínculo que no es para mí, esta ilusión, esta perspectiva soberbia o juiciosa, esta creencia del pasado, este dogma personal y social, esta manera de interpretar lo femenino, de creer que debe “ser” de tal o cual manera, esta forma de ser canal, de hacer vasija, de no estar amándome como lo merezco, o de ni siquiera creer que merezco todo lo abundante y bello en mi vida.

Somos magia, y la magia se manifiesta fuerte y claro cuando está envuelto el Centro Galáctico. Sencillamente lo que tenemos que dejar ir estos próximos seis meses no tenía que ser, no nos dejaba crecer o no es el momento para que se manifieste.

El presente es lo único que tenemos, como bien sabe el Nodo Norte en Géminis.

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Eclipse solar total en Sagitario

¿Cuál es tu verdad? ¿Cuáles son tus creencias? ¿En qué basás tus experiencias? ¿Cuáles son tus ideales, tu filosofía de vida? ¿Qué sentido tiene la vida para vos? ¿Estás idealizando, negando o ilusionándote con muchas cosas, sin bajar a la realidad?

Y ¿qué es la realidad, al fin y al cabo? ¿Estás dispuesta a cambiar tu noción de realidad para poder co-crearla?

El 14 de diciembre a las 13:16 se perfecciona la Luna nueva en Sagitario que también es eclipse total de Sol, y podremos verlo desde las 12:09 hasta las 15:03 cuando finalice, teniendo su máximo de ocultación a las 13:37 hs.

¿Qué es un eclipse de Sol? Lo encontrás acá.

Aspectos

El eclipse se da en el grado 23°08′ de Sagitario junto a Mercurio (Sol, Luna, Nodo Sur y Mercurio están juntos), en trino a Marte en Aries y en cuadratura a Neptuno en Piscis. Venus en Escorpio hace un sextil al regente del evento, Júpiter.

¿Qué significa esto?

Que durante los próximos seis meses -hasta el 26 de mayo de 2021- estaremos trabajando en cambiar nuestras creencias -bases de muchos miedos, pensamientos, patrones y comportamientos-, intentando hacer algo al respecto de un cambio en nuestras vidas y procurando salir de negaciones, idealizaciones y nebulosas. Hay un gran dejar ir de condicionamientos aprendidos y heredados, ya lo que defendemos a ciencia cierta como verdad será desafiado. Si queremos crear una nueva realidad, debemos animarnos a romper lo que siempre creímos, ya que sosteniendo lo mismo de siempre y sin flexibilizarnos, el cambio no puede ocurrir.

Por otro lado, el día 3 de enero Venus estará tocando el punto del eclipse, contándonos desde ya que su energía (deseos, relaciones, vínculos en general, apegos, seguridad material, asociaciones) estarán implicadas en el significado de este eclipse en general y será parte de la «respuesta» que encontremos al respecto de cómo toca nuestra vida.

Con Júpiter y Saturno a punto de ingresar a Acuario, sabemos que el cambio estructural y de creencias es la base para crear nuestra nueva realidad, individual y social.

Y hay más

Este evento se vincula con otro eclipse solar que sucedió el 4 de diciembre de 2002 en el grado 11°58′ de Sagitario, también de Nodo Sur. Se dió en conjunción a Plutón y en trino a Júpiter en Leo. ¿Qué pasaba en tu vida en ese momento? ¿Hay algún planeta en tu carta en ese grado -o a +-5 grados de diferencia-? ¿Estuvo involucrada su energía en algo que haya pasado en ese período de tu vida? ¿Qué se transformó, renació o «murió» en tu vida desde diciembre 2002 a junio 2003?

Extra: también chequeá el grado 28°01′ de Aries, porque resuena de alguna manera con este eclipse.

La energía de los eclipses en general es escorpiónica: nos lleva a purgar de nuestra vida algo que ya cumplió su ciclo, nos desapega de las zonas excesivamente cómodas. Y ya sabemos que la comodidad en exceso, estanca.
No nos suele gustar lo que los eclipses sugieren cuando quieren «llevarse» algo de nuestras vidas, porque nos aferramos a lo que nos da seguridad aunque nos esté matando por dentro, aunque no nos deje crecer. Y, además, olvidamos que siempre que algo se va o se cierra, está haciendo lugar para algo más y que nos proveerá mayor crecimiento en general.

El cambio es la única constante con los eclipses, el destino juega un rol muy importante (no el destino escrito, sino los sucesos que nos marcan cambios de rumbo, aquellos que «tenían que sucedernos») y no nos queda otra que soltar el control, si queremos disfrutar el proceso en lugar de padecerlo.

Cómo lo vas a vivir depende de tu carta natal, pero también de tu filosofía de vida, de tu capacidad de mutación, de tu adaptabilidad.

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Semanas entre eclipses

Estamos en la segunda semana entre eclipses.

El lunes 14, el Sol y la Luna se van a alinear sobre el grado 23°08′ de Sagitario. Estamos yendo hacia el eclipse solar total más intenso del año, Mercurio hace una semana está en Sagitario haciéndonos cuestionar nuestras creencias y preparando el terreno.

Las energías que están guiándonos y descendiendo al planeta pueden ser confusas al principio, y es porque nos llevan a tremenda purificación, a transformarnos para recordar cómo recuperar nuestro poder.

El eclipse de Ofiuco (chiste chiste) se dará en trino a Marte y en cuadratura a Neptuno: “Hola Idealización, ¿sos vos? Te tengo que pegar una patada en el culo, permiso.” Y lo mismo con las creencias que nos mantienen presas de ilusiones, de expectativas, de esperanzas. Porque se trata de “hacer para creerme posible”, y ya no de “creer para ver”, tan pisciano. Ahora es que nos movemos por lo que creemos y también para romper todo ese sistema de cosas que respetamos por años y que no nos resuenan más.

Si lo que creo me genera miedos, incertidumbre, ¿por qué lo sigo creyendo? ¿No será más fácil renunciar al control, recuperar la humildad y decir “mal yo, me equivoqué”? Es tan liberador reconocer que no tenemos todas las respuestas, que una no es perfecta, y hacerse cargo de la propia rigidez para permitirse ser flexible…

El eclipse es la antesala de la Gran Mutación.
Júpiter y Saturno están haciendo las valijas para irse a Acuario el 19 y el 17 respectivamente, y se encontrarán allí el día del solsticio. Ya de por sí un día intensamente mágico, nos tendrá a las puertas de un umbral: nada podrá sostenerse sin cambiar, sin mutar. ¿Para qué quiero peso que no me ayuda a crecer?

Esta semana limpiá, soltá, purgá. Es necesario que el eclipse te encuentre lo más liviana posible porque, como humanidad, estamos renaciendo. Seguiremos reestructurándonos durante todo el 2021.

Que sea, como siempre, para crecer.

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Eclipse lunar penumbral en Géminis

El lunes 30 de noviembre tenemos el primer eclipse de esta temporada, perfeccionándose en el grado 8°38′ de Géminis.

Siempre que se da un eclipse, no sólo se activa el punto matemático del signo donde ocurre, sino también el signo opuesto-complementario. A esto se le llama axis: dos signos que representan dos caras de la misma moneda. En este caso, Géminis-Sagitario es el axis de la expresión, la comunicación, la sabiduría en cuanto a lo intelectual-empírico. El aprendizaje en este axis se da tanto a través del mundo mental como a través de la experiencia.

Datos técnicos

El eclipse comienza a las 5:32 (hora Argentina/Chile/Uruguay) y su máxima ocultación -cuando esté “completo”- se dará a las 7:43 hs. Ya a esa hora no será visible para el hemisferio Sur. Finaliza a las 9:53 hs.

Es un eclipse penumbral, lo que significa que la Luna no se cubrirá por completo y que estaremos procesando a toda luz sólo una parte de nuestro inconsciente, un sector específico sobre el tema que el eclipse toque en nuestra carta.

Mercurio -regente del evento- desde Escorpio se encuentra en sextil a la triple conjunción donde está Júpiter, regente del Sol: qué natural se nos hace romper creencias que irradian miedos ahora. Qué natural y necesario.

La canalización sobre el grado 8° de Géminis dice:

“La necesidad de que el hombre actúe en su propio interés cuando su situación general fracasa en brindarle el escape creativo que precisa o se muestra inadecuado en sus relaciones con sus pares. El simbolismo inverso enfatiza las inestabilidades de la vida como una dinámica para el logro, pidiendo al espíritu humano una reorganización constructiva. Dignidad de una personalidad que puede ser exaltada pero nunca explotada. Positivo: Una indesviable afirmación de sí mismo y una negativa a aceptar algo menos en lugar de algo más. Negativo: Insatisfacción que se rinde en lugar de recuperar el potencial del ser. Protesta.”

El movimiento, la inestabilidad y las crisis son necesarias para que nos aprendamos a reconstruir, a reorganizar luego de destruir lo que nos ha venido limitando. Al sentir insatisfacción, la búsqueda se abre en pos de una mayor expansión y felicidad -para sentirnos satisfechos- pero si nos rendimos antes de dar el primer paso, por miedo, duda o lo que sea, jamás podremos expandir todo nuestro potencial.

Los eclipses se conectan entre sí

Tuvimos una puerta de poquito más de cinco meses con el último eclipse solar del 21 de junio en el grado 00°21′ de Cáncer, y ese punto es sensible en nuestra carta natal al respecto del eclipse del 30, así también como lo es el grado 12°08′ de Géminis. Esos tres puntos (grado 8°38′ y 12°08′ de Géminis y 00°21′ de Cáncer) estarán pidiendo, de acuerdo a dónde caigan en tu carta natal, liberar contenido inconsciente, atreverse a ver lo reprimido porque hay algo que soltar, que cerrar. Un final se concreta porque el 14 de diciembre algo pujará por comenzar a nacer.

Los dolores de parto de este 2020 han roto tantas estructuras, que para volver a crearlas tenemos que hacerlo desde un nuevo lugar: ni las viejas creencias, dogmas, verdades ni ideas nos servirán para concretar la vida que tenemos que crear ahora. Porque ya no somos los que éramos hace meses atrás, porque la nueva humanidad creará la Nueva Era, la Era Dorada donde anclemos el amor de la quinta dimensión en este planeta.

¿Cómo hacemos?

Rompiendo con todo lo que creíamos que era cierto, lo que dábamos por verdad. Respetando que cada verdad es individual porque cada persona genera sus creencias, miedos y dogmas a raíz de su propia historia. Es momento de mayor empatía y de abrir el corazón para poder mirar a esa humanidad de la que formamos parte, con mayor esperanza.

Estamos dejando de juzgar. Cuanto menos juzgamos, más libres somos, más naturales, empáticos y amorosos. Cuanto menos juzgamos, menos soberbios somos. Porque al creer que tenemos la única verdad, nos metemos en batallas del ego que no reditúan a nuestra alma, nos enroscamos en pérdidas energéticas enormes y sostenemos posiciones rígidas que no nos permiten fluir con el cambio.

Las creencias son necesarias pero sostener las que nos llenan de miedos, las que traemos de nuestro pasado personal y familiar, y las que nos apegan a lo que no nos deja crecer, nos estanca.

Géminis-Sagitario es también el axis del movimiento en pos del crecimiento. Es momento de aplicar la Ley del Mentalismo con toda su sabiduría: “Como piensas, vibras. Como vibras, manifiestas.” De eso, ambos signos saben mucho.

Que este cierre te encuentre observando cómo cambiás tus patrones de pensamiento para poder convertirte en tu mejor versión.

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Luna nueva en Escorpio: inicia la temporada de eclipses.

A las 2:07 de la madrugada se perfecciona la Luna nueva en el grado 23°17′ de Escorpio, iniciando así la última temporada de eclipses del año.

¿Qué es una temporada de eclipses?

Es el período en que tenemos eclipses en el cielo. Normalmente tenemos eclipses cada seis meses, es decir, dos temporadas de eclipses por año, pero como este año los Nodos del Karma cambiaron de signos, tuvimos un eclipse en enero y ahora tendremos otros dos, así que hubo tres temporadas en total, sumando 6 eclipses anuales.

Las temporadas de eclipses se abren en la Luna nueva anterior al primer eclipse y se cierran con la Luna nueva o llena siguiente al último eclipse de la serie (dependiendo del tipo de eclipse). Esta temporada inicia el 15/11 y finaliza entre el 30/12 con la Luna llena en Cáncer y el 2/1/2121, aproximadamente.

Los eclipses.

Los eclipses son eventos astrológicos que se dan en puntos matemáticos llamados Nodos Lunares o Nodos del Karma y no son solamente astrológicos, sino que existen para la astronomía también. Estos puntos donde suceden los eventos, son muy importantes en astrología: hablan sobre nuestra vida pasada y lo que dejamos sin aprender -que debemos aprender en esta- y sobretodo de nuestra misión.

Para la metafísica y algunas religiones, todos los seres humanos nacemos con un propósito, que al cumplirse, no sólo eleva nuestra vibración y nuestra alma, sino que ayuda a mejorar el mundo, el universo. Parece que fuéramos super pequeños dentro del universo, pero cada uno tiene una importancia enorme y vital para el desarrollo de su propia consciencia y la de los demás.
La misión usualmente implica ayudar a los demás, y esto puede ser desde nuestro conocimiento como desde nuestras acciones, un trabajo, un voluntariado, un proyecto que ayuda a muchos a evolucionar, etc. Y ése es el punto: nuestra misión la aceptamos porque manifestarla implicará una gran evolución álmica.

Los eclipses, entonces, son como esa pinza que dobla alambres torcidos: nos enderezan en el camino de desarrollar nuestra misión, nos alejan de situaciones y personas que nos estancan y provocan muchos cambios de dirección, como si nos forzaran a encauzarnos en nuestra misión.

La energía de la carta natal es un juego de adentro-afuera, es psíquica, psicólogica, es destino también, y requiere que nos esforcemos, que hagamos nuestra parte. Sin embargo, los eclipses traen los cambios directamente frente a nuestras narices, quieras o no, te muevas o no. Por supuesto siempre nos conviene estar alineadas con nuestro propósito y nuestros deseos, para que el cambio no sea tan drástico o dramático. Lo vivirás con mucha más naturalidad y fluidez si sabés de qué se tratan, qué traen «entre manos» para vos. Comprender los códigos de cada eclipse y aplicarlos en la propia carta es una gran guía.

Cada eclipse tiene mucho poder, se podría decir que triplicado: los eclipses de Luna son como tres Lunas llenas (finales, energía femenina que se eclipsa) y los de Sol, como tres Lunas nuevas (inicios, energía masculina que se eclipsa).

Apuntes más importantes sobre las temporadas de eclipses en general:

-Los eclipses nos impulsan a desarrollar nuestro propósito. Estos eventos se conectan y nos van haciendo ver las cosas que debemos eliminar en nuestra vida y hacia donde debemos enfocarnos.
Si no hacemos el trabajo de tomar acción -por miedo, comodidad, etc- los eclipses lo harán por nosotras. Acá no vale el libre albedrío: nuestra alma nació con un propósito de evolución y hacia él nos dirigimos.

-Cuanto más nos negamos al cambio, más nos resistimos a desprendernos, más nos duelen los movimientos que nos obligan a hacer los eclipses. Son tirones para aprender del desapego. Lo principal es no resistir el cambio, porque cuanto más resistamos, más va a doler. Los eclipses son escorpiónicos.

-En estos períodos nos encontramos con personas predestinadas, las situaciones se sienten conectadas, mágicas, como si todo estuviera perfectamente calculado en el Universo. Hay vínculos de Almas que nacen o renacen para apoyarnos mutuamente en nuestros propósitos evolutivos.

-Todo lo que sucede en temporada de eclipses, tiene durabilidad, es algo que va a existir por largo plazo o que nos hará crecer muchísimo.

-Lo mejor para transitar los eclipses es no aferrarse a nada externo, sólo a la claridad de que siempre nos tenemos a nosotras mismas. No hay que ser catastrófica, porque todo, absolutamente todo lo que sucede, tiene un mensaje, una enseñanza muy grande para nosotras.

-Parejas, sociedades o relaciones que se separan: no te quedes enganchada. Si los eclipses te impulsan a terminar o darle punto final a una relación que estaba en el limbo, es porque llegó la hora de avanzar y dar un paso más grande, que seguramente es con alguien más indicado para tu nivel de consciencia y evolución.

– Nos podemos encontrar con personas que parece que conocemos de toda la vida, porque los eclipses suelen ayudarnos a encontrar almas gemelas.

– Cada eclipse, activa tus propios Nodos Lunares. Cliqueá para conocer un poco más de los tuyos.

Los eclipses que vienen son:

– 30 de noviembre: eclipse penumbral lunar en el grado 8°38′ de Géminis.

-14 de diciembre: eclipse solar total en el grado 23°08′ de Sagitario. Su influencia se sentirá incluso hasta enero de 2021.

Por supuesto que más adelante les traeré información minuciosa y completa sobre cada eclipse, pero mientras tanto ya se pueden ir preparando para transitar este período lo más entregadas al Universo que puedan.

Sé que es mucha info para absorber, pero el tema principal es: no se resistan. Acepten que a veces quieren cosas de manera caprichosa que no son las que le harían mejor a su Alma, conecten con su centro, con su intuición.

Mediten, hagan yoga, aprendan cosas que les gusten y las ayuden a aumentar su vibración, practiquen hobbies, lean y escuchen cosas que las alimenten y no que las consuman.

Sobre la Luna nueva en Escorpio

Sus aspectos más importantes son el sextil a la triple conjunción capricorniana- y Marte, su co-regente, ya directo en Aries.

Qué renacimiento hemos atravesado y seguimos transitando.

Hace poco describí al 2020 como el año de los dolores de parto y al 2021 como el parto de la Nueva Humanidad: que la Luna nueva escorpiana abra un período de seis meses donde vamos a transformarnos, renacer de nuestras cenizas, y autoparirnos junto a Gaia, despierta nuestros códigos genéticos y energéticos para recordar cómo hacer alquimia en nuestras vidas.

El 2020 ha sido y sigue siendo EL año más desafiante de todos. Pero… ¿para qué?

Para que realmente surja la humanidad que no va a atentar contra sí misma, sino que regenerará sus vínculos, las rejillas energéticas de Gaia, que sabrá sostenerse en los brazos de la Tierra que a nutre y que elevará su consciencia para poder vivir desde el amor, rompiendo las cadenas de mando que la atan al miedo.

El 2021 seguirá sacudiéndonos y esta Luna nueva abre sus piernas como para comenzar a pujar, porque las contracciones que estuvo teniendo ya no se soportan.

No habrá nueva normalidad: habrá nueva humanidad.

Que la Luna nueva abra un ciclo en tu vida que te guíe a renacer.