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Si sana una, sanamos todas

Últimamente en las sesiones se repiten muchos factores.

De por sí, todas las sesiones que tengo en el mismo día tienen puntos en común: la Luna en la misma casa, el mismo ascendente, aspectos repetidos… Esto me sugiere cada vez más que la casualidades no existen, sino que todos estamos conectados, en red.

La gran mayoría llega buscando un gran cambio: de trabajo, para tomar una decisión al respecto de un vínculo, para atravesar una gran iniciación como la maternidad o la independencia laboral, para encontrar la pasión y el propósito transpersonal, pero muchísima gente llega para conocerse mejor porque está en medio de un proceso de despertar de consciencia.

Mi mirada astrológica incluye a la genealogía prácticamente de la mano, y ésto me hace ver otros patrones que se repiten: los secretos familiares, las cosas «de las que no se habla» pretendiendo negarlas, y los abusos.

Casi siempre termino sugiriendo alguna terapia, y derivo a psicólogas, biodescodificadoras y a mi chamana de confianza.

Con esto quiero decir que muchas veces, en el proceso de autoconocimiento y de sanación, tenemos que encontrarnos con lo que duele, lo que negamos, hurgar en la mierda, descubrir secretos escondidos bajo capas y capas de abusos, abortos, pérdidas, y otros tantos asuntos familiares.

Y definitivamente siempre llego al mismo punto:

para poder amarnos «más y mejor» -por decirlo de alguna manera- es imperioso sanar el vínculo con la niña interna y trascender a nuestra sombra.

Psicológicamente a la sombra (eso negado, reprimido, lo que no nos gusta de nosotros, hay mucho sobre la sombra en mi web) se la tiene que integrar, y a la niña interna se la tiene que maternar, aprender a nutrir como si fuéramos nuestras propias madres. Niñas, niños, niñes interiores.

En todo proceso de autoconocimiento hay dolor que atravesar y trascender, y eso conlleva responsabilidad y paciencia.

Estamos en un momento en que -más allá de los géneros- estamos despertando a la diosa, a la energía que nos ayuda a recordar nuestra esencia, lo que verdaderamente somos.

Somos una red, una gran matriz donde todos estamos interconectados. Al responsabilizarnos de nuestros propios procesos, de lo que nos toca, si sana una, sanamos todas.

Venus en Cáncer se encuentra en trino a Neptuno en Piscis: ideal para conectarse, meditar, sanar, perdonar y mimarse mucho.

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Sin reciprocidad no hay equilibrio

Hay quienes toman todo el tiempo y nunca dan nada a cambio, sobretodo en cuanto a los bienes naturales. Veo todos los días a personas subiendo el auto a la plaza del barrio o en el césped frente al arroyo, sin importar si contaminan un espacio natural. Los veo encendiendo hogueras que después dejan sin apagar.

Los escucho contaminando auditivamente todo el entorno, con parlantes gigantes, autos con música a puertas abiertas e incluso celulares a todo volumen. Pareciera que ya no se puede disfrutar de un entorno natural sin contaminarlo de alguna manera, porque el ser humano no está acostumbrado -en la sociedad actual- a poder sostener y sobrevivir en silencio. Oh, qué horror los cantos de los pajaritos.

Gente que va a la playa y deja toda su mugre allí. Que se divierte matando animales, cazando por placer. Alguien que pasa caminando y arranca la única flor que crece en un baldío. Personas que construyen su casa con vista al mar derribando médanos y árboles.

Los asuntos se tejen entre el abuso, el egoísmo y la inseguridad. Querer ser notado. Sentirse dueño de todo. Pensar sólo en uno. No poder estar solo con los propios pensamientos, no tolerar el silencio y el contacto con lo temido de uno mismo. «Acá llegué yo y con esto hago lo que quiero.», «Esto me lo llevo», «Esto -inserte objeto, espacio, persona- ahora es mía/o». «Yo estoy acá, véanme, nadie más importa». Cualquiera sea el mensaje, termina siendo destructivo. Nadie se responsabiliza por su parte en la naturaleza, nadie se hace cargo de que está actuando como una mierda. No, claro, eso sigue bajo la alfombra.

El humano es destructor pero no por naturaleza, sino por educación y costumbre. Siempre creo que de fondo hay esperanza, pero para eso tendrán que cambiar los sistemas educativo, social, económico, político.

Los bienes y recursos naturales no son ilimitados. Tu vida tampoco lo es y está dejando huella: llevate la basura que hagas en la playa, no enciendas fuego en espacios naturales, no dejes la canilla abierta al pedo, no subas tu auto a un espacio natural, no destruyas plantas ni derribes árboles «porque te molestan». Ahí el que los está molestando, sos vos.

Que tu huella deje amor, no destrucción.

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Desaprender para recordar

Esta es mi frase de cabecera últimamente.

Siento que, poco a poco, dejo de «ser astróloga», por citar sólo un ejemplo, para reconocer que «trabajo de astróloga» o que «me guían los astros». Siento que si me defino con etiquetas, no puedo expresar todo lo que soy, como si la esencia no pudiera ser calificada nunca, y creo que así es: indefinible, inexplicable.

Luego de años de trabajo interno, siento que estoy llegando a núcleos fuertes, pesados, que me piden trascender mi historia personal, perdonar, hacer consciente lo inconsciente. Sanar. Pero sanar, ahora, ha cambiado y es algo que tampoco puedo definir, porque estoy recordando cómo sanar en lugar de «aprenderlo».

Creo que en la vida no venimos a aprender nada, pero se nos inculcan muchas cosas que, a medida que crecemos, damos por ciertas. Y que cuando llegan momentos clave, comenzamos a darnos cuenta que para saber, realmente, necesitamos comenzar a desaprender. En esa estoy, desaprendiendo mi camino. Sosteniendo la sabiduría que recordé gracias a personas maestras en mi vida, como mi mamá, mis amigas, mi psicóloga, mi pareja -gran maestro-, y otras maestras y maestros de la información. Sin dejar de agradecer a mis guías, ángeles y Maestros Ascendidos. El reino de lo invisible no es de menor importancia por no ser tangible, sino todo lo contrario: es parte del equilibrio.

Estoy aceptando que vengo de las estrellas, sí, pero que soy humana. Que mis pies necesitan anclar en la tierra, en el presente, y mis brazos han venido a proteger a Gaia, en todas sus formas. Que estamos todos juntos en esto. Que el otro tiene su propio tiempo para desaprender y su propia historia.

Estoy desaprendiendo, todo. Me doy tiempo para equivocarme, o ya ni me lo pregunto. Me dejo de quejar o exigir producir cuando el momento y el cuerpo piden descansar.
Estoy soñando con muchas cosas que parecen recuerdos.
Estoy recordando detalles y cosas que amé de mi infancia en lugar de seguir aferrándome sólo a las que me dolieron, como una víctima rencorosa.

Estoy maternando a mi niña y poniéndome primera en mi lista.

Recordar es saber quién soy. Aunque no tenga etiquetas para explicarlo.

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Tu camino es tu propósito.

Siempre que llegan a una sesión en la búsqueda de su propósito, me gusta explicar lo siguiente:

«El propósito es todo lo vivido en nuestra historia: desde la primera inhalación al nacer hasta la exhalación final al desencarnar. Todo lo que es parte de nuestra vida es propósito, porque éste es evolutivo. Es decir, el propósito de que cada uno de nosotros esté vivo, es la evolución del Alma. Es que crezcas y desarrolles tu máximo potencial.

Luego, dentro de este propósito personal, se encuentra lo que me gusta titular como «Propósito transpersonal», que incluye nuestros gustos, dones, talentos, habilidades, vocación, profesión y trabajos varios. Que trabajes de algo que no te gusta te está indicando justamente lo que no es por ahí, lo que no te llena. Está bueno tener un punto de partida, saber dónde no nos queremos quedar. El propósito transpersonal está ligado a darle al mundo nuestros dones, a no ser egoístas. Y a lo que nos apasiona, claro.

Viviendo en un sistema capitalista, tendremos que establecer el valor de nuestros servicios, tiempo, sabiduría, conocimientos, energía, para poder vivir de eso que tanto amamos, y convertirlo en un trabajo redituable, sin importar su estabilidad, porque al fin y al cabo entendemos que es propia y va de la mano con el ritmo personal, los propios ciclos y los ciclos de nuestro trabajo también.

Hay meses que no daremos abasto de tanto trabajo y otros en que podremos aprovechar para descansar. Y ahí le encontramos la función a la energía de tierra de nuestra carta natal: Tauro, Virgo y Capricornio nos enseñan a tener un valor, una organización y una estructura previsoria para poder sentirnos estables más allá del dinero que ingrese por mes.

Lógicamente, aprender a manejar nuestras finanzas es uno de los mayores desafíos de la vida, porque va de la mano con nuestra noción de abundancia, valor personal y merecimiento.»

Se trata de observar todo lo que nos ha traído hasta acá. No nacimos para quedarnos en el mismo molde toda la vida, ni para temerle al cambio.

Agradezcamos tener el privilegio de hacer nuestras búsquedas y de poder acceder a herramientas que nos ayudan a crear desde nuestro pequeño mundo, un mundo mejor.

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Ego espiritual.

Somos ego y somos espíritu, somos materia y energía. Ninguna de estas cosas está bien o mal, son todo lo que somos. Luz y oscuridad. Cuerpo y alma.

El «ego espiritual» o uno de los disfraces del ego, se hace visible cuando alguien intenta dejar de lado su propio ego en su camino de «regreso al alma», es decir, intenta trascender su persona y ser únicamente espíritu, vivir sólo en lo espiritual. Es una búsqueda búdica, de iluminación y trascendencia romantizada.

Sucede cuando una persona -con todos sus privilegios- tiene acceso al mundo intelectual de la espiritualidad: libros, cursos, maestros. El paso siguiente será la práctica, lo que llevará a la persona al mundo pisciano, a la experiencia de fusión con el todo. Y ahí se queda, en el mundo espiritual volátil, pretendiendo ser todo luz y amor y convirtiendo sus mensajes en algo tan peligroso como la radioactividad.

Como está tan anclado en su ego -porque cree que lo trascendió- y en los mensajes de amor y alta vibración, no ve lo que realmente tiene enfrente: su poca capacidad de vivir en la Tierra, y lo mucho que precisa integrar su sombra. Se convierte en alguien espiritualmente soberbio, desprestigia y hasta insulta a quienes no piensan igual, o «vibran bajo».

El ego es un compañero terrenal, nos sostiene en este plano y sin él seríamos entes que andan volando por ahí sin límites, personalidad, etc. Cuando lo dejamos hablar demasiado alto, es que comenzamos la búsqueda: sentimos que necesitamos un cambio. Pero ni meditando 24/7 vamos a ponerlo en su lugar si no nos hacemos responsables de nuestra propia sombra primero.

Por eso, al llegar a la etapa pisciana, álmica, es preciso volver atrás, tener consciencia social y aportar al colectivo, reconocer que se está acá para masterizar la materia también, y así. La parte de integrar la sombra será la más dura, que tal vez nos lleve toda o gran parte de la vida. Ahí es donde el ego encontrará su lugar como colega y no como jefe, y donde aprendemos a ser humildes, a reconocer nuestros miedos e inseguridades, y a empatizar con el otro que vive su propio viaje.

No es la idea que seamos perfectos, sino que aprendamos a SER en equilibrio todo lo que somos.

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La espiritualidad es un camino personal

Desde todo lo que aprendí en mi vida, fui creando mi sistema de creencias, aceptando como «válido» todo aquello que me inspiraba confianza y que experimentaba como verdadero. Fui muy dogmática y lo estoy viendo claro ahora, cuando reconozco y comprendo que cada camino espiritual es diferente, que nadie tiene una receta mágica que funcione para millones. Y si te lo prometen, suele ser mentira para simplemente hacer dinero.

No es mi intención que mi verdad personal se convierta en un dogma ni decirles que la cosa es así y listo. Mi intención es poder ayudarles a obtener un poco de claridad en un mundo tan confuso y guiarles, en lo posible, a despertar su consciencia a las posibilidades que tienen en sus vidas, y a que no todo el mundo puede acceder a ellas. Despertar es salir de un lugar egoísta donde todo lo quiero intencionar y crear para mí, para hacerlo para todo el mundo. Mi intención es que se cuestionen hasta sus propias verdades para poder descubrir lo realmente verdadero, que se encuentra dentro.

Los grandes autores que develaron lo oculto

Diferentes autores que leí transmitían un conocimiento similar entre sí, con una base en común: somos co-creadores de todo lo que sucede nuestras vidas, es decir, creamos nuestro destino de la mano con la energía del Gran Espíritu, Fuente o dios. Consciente o inconscientemente, atraemos lo que necesitamos para aprender, crecer y evolucionar en nuestro camino, cuya meta al fin y al cabo siempre es retornar al Espíritu, a sentirnos Uno con el Universo.

Los libros y autores que más me han llevado a probar empírica y energéticamente su conocimiento intelectual, son bases históricas metafísicas y energéticas, ahora llamadas «cuánticas» (porque se ve que da un poco más de crédito). Entre ellos se encuentra la piedra fundacional que es El Kybalión, de Tres Iniciados, que resume las siete leyes herméticas que son las bases de la energía del Universo.

Autores fundamentales de los que aprendí muchísimo son Conny Méndez, Louise Hay, Drunvalo Melchizedek, Barbara Hand Clow, Barbara Marciniak, Madame Blavatsky. Puedo sumar a muchos más como Deepak Chopra y Eckhart Tolle, por ejemplo, y aún así me quedo corta. Pero todos ellos son las bases fundacionales de mis creencias y sin embargo no soy 100% «fiel» a ninguno. Porque me gusta sentirme, escucharme y canalizar mis propios mensajes también, además de tener un pensamiento independiente a cualquier figura humana. Endiosarnos entre nosotros nos hace perder el poder que tenemos como individuos, y a veces también mucha plata.

El movimiento «autoayuda»

Una gran cantidad de oradores espirituales y de autoayuda de la actualidad lo que han hecho es tomar lo que han compartido estos autores, sumarle información de libros sagrados (la Biblia es el ejemplo más usado) y de Un curso de Milagros, y mezclar todo junto en forma de batidos para vender sus propios cursos, libros y hasta sagas de libros incluso, donde te obligan a comprarlos todos si querés tener abundancia, por ejemplo. Cursos que valen cientos o miles de dólares te garantizan que, al terminarlos, podrás manifestar toda la abundancia en tu vida. ¿Qué es lo que más vende? La promesa de ser millonario. Y la otra es la de sanar.
Claro que los que se hacen millonarios con esa promesa, son ellos. Una cosa es ponerle valor a tu trabajo, lógico, para vivir de la manera deseada, pero otra es el abuso sólo para cumplir la propia ambición de tener más y más.

¿Te acordás del libro y la película «El Secreto»? Pues no era secreto en realidad cuando fue publicado.

Lo que hicieron fue tomar la Ley del Mentalismo de Hermes Trismegisto, y reducirla a un sencillo mensaje: «podés tener todo lo material que quieras», porque lo material nos da felicidad y seguridad, ¿cierto?

Bueno, aquí no te enseñaban nada sobre el libre albedrío, sobre lo peligroso que es intencionar algo material sin haber hecho trabajo de consciencia primero, sobre el egoísmo de pedir siempre para mí y de, además, tener la ambición de ser millonario por el simple hecho de serlo y ostentarlo, cuando ni siquiera sabrías qué hacer con todo ese dinero. Declararon la guerra al elitismo desde un lugar exclusivamente elitista. «Voy a ser como vos, empresario multimillonario, pero no voy a trabajar para eso, sólo intencionar y hacer mi tablero de visualización».

¿Entonces intencionar no funciona?

No estoy diciendo eso. Intencionar, visualizar y crear listas de intenciones en Lunas nuevas, por ejemplo, son un hermoso ejemplo de cómo somos co-creadores en el mundo tridimensional. El asunto es que no conozco a nadie que haya intencionado: «quiero ser millonario para donar 3/4 de mis ganancias». Nos han hecho creer -y tomo mi parte de responsabilidad porque sé que fui una de esas- que podemos crear y manifestar todo lo material que deseemos, la abundancia que anhelemos, intencionando y visualizando, haciendo el trabajo diario que eso implique y ya. Además, para intencionar con sabiduría es preciso conocer las siete leyes herméticas y entender cómo funcionan, por eso El Kybalión es el inicio de todo.

Pero no hay ritual, ni deseo de Luna nueva al respecto de la abundancia que funcione, si estamos viviendo desde una posición de miedo y egoísta, pensando que «abundancia» es sinónimo de dinero y sin tener consciencia de lo que el sistema económico es. Ningún ritual te va a funcionar ni aunque quemes un árbol entero de canela, cítricos y laurel, a menos que te hagas consciente de tus propios patrones y creencias internas respecto al merecimiento, abundancia (también de amor, vínculos, trabajos, experiencias, etc) y amor propio, que van de la mano.

No existen las recetas mágicas. Para tener lo material que deseás, primero hay que superar miedos, integrar sombras, enfrentarse con la propia oscuridad. Para que cuando veas a alguien que está atascado en el mismo lugar donde estuviste vos, sepas con qué herramientas ayudarle. Porque no se trata de hacerse millonario en realidad, se trata de aprender a manifestar para DAR, así sea transmitiendo el mensaje y tu experiencia, haciendo trabajo voluntario, donando lo que no usás, etc. Uno debe trabajar de verdad en sí mismo y luego ser lo suficientemente generoso como para dar todo eso, en la forma que sea, hacia el mundo.

De paso: nadie es toda luz y nubecitas de amor, si te venden eso te venden la mitad del paquete.

Ah, entonces me tengo que superar para ayudar a los inferiores a mí.

Dios, no. Me cansé de leer personas que creen que aprender algo y crecer es dejar atrás a otros, que tener dinero los hace superiores a los que tienen menos o que quienes viven en la indigencia directamente son inferiores al resto. Es patético, humillante y CERO humano-espiritual. «Ser espiritual» en realidad ya somos, no tenemos que convertirnos en nada. Pero cuando decidimos encarnar aquello que elegimos antes de nacer (Nota: elegimos qué tipo de aprendizaje, no la manera en la que lo aprenderemos) de por sí implica reconocer que somos seres espirituales manifestados en la materia y que:

1- caminar un sendero hacia el Espíritu no implica ignorar y desapegarte de lo humano 100% (porque lo necesitás para sobrevivir), criticar a quien desea manifestar algo en la materia o sentirte superior al resto, y así dar livianamente el mensaje de que cada uno es responsable de lo que crea en su vida, sin tener en cuenta que hay gente que no vive como vos y no tiene tus mismas herramientas de consciencia.
2- abrazar tu humanidad y manifestación en la materia no implica olvidarte que sos algo más grande que lo manifestado en la materia (porque así te convertirías en alguien que abre la grieta aún más)

Todos los extremos nos llevan al desequilibrio.

Nacemos y crecemos en un sistema piramidal, donde el que está más arriba es admirado, envidiado, repudiado por los de abajo. Y los de abajo crecen mirando hacia arriba intentando trepar hasta la cima, a veces sin importar cómo. Por eso lo que más coherencia y equilibrio no dará como sociedad, es ponernos a todos en horizontal, de igual a igual, que no haya gurúes, dioses, poderosos encima del resto. Al fin y al cabo todos vamos hacia el mismo destino en la vida, nadie está exento de morir y seguro nadie se lleva su dinero a la tumba.

Vamos llegando al punto

Cuando te venden cursos, libros (o sagas de libros), cuando ves documentales «espirituales» y todo te promete ascensión, abundancia, sabiduría, están simplemente vendiendo. Listo, eso es el capitalismo: pagás por una promesa, por la idea que te prometen de convertirte en alguien que tiene una vida preciosa. Es decir, siempre te falta algo, material o espiritual, pero te falta. Se aprovechan de tus miedos y tu sensación de carencia.

Cuando, además, el ser que te vende todo eso te hace sentir inferior, te dice que tenés que seguirle comprando libros, cursos o unirte a su fundación si querés saber más y poder hacerte rico, comprarte la casa o el auto, AMIGUE DATE CUENTA. Te están cachando.

No hay nadie que te pueda decir cómo, darte una receta mágica para solucionar tus problemas o prometerte que con este ritual todo va a mejorar. La verdad es que todo está en tus manos, pero sólo si tenés las oportunidades para ello.

Primero porque cada ser es único, lo que funciona para mí puede no funcionar para vos y mucho menos para alguien que vive en India. Acá el punto es: tenés acceso a todas estas promesas porque tenés alimento, techo, familia. Es decir, te hacen olvidarte de ser agradecida/o de las cosas que ya tenés porque te hacen mirar el agujero que siempre falta llenar o tapar. Y, creáse o no, estás en una posición de privilegio.

Porque hay gente viviendo en la calle que ni siquiera puede tomarse el tiempo de pensar en que tienen la posibilidad de tener otra vida. No lo saben, ni les interesa porque les preocupa su supervivencia. Y éste es sólo el ejemplo más sencillo. Tal vez en lugar de decir: «lo eligió antes de nacer (cosa con la que estoy en desacuerdo, porque pudo haber elegido el aprendizaje y no la experiencia en sí) y debe salir sólo de esa» podés darle una mano desde un lugar menos soberbio y sorete. Y capaz con un poquito hacés mucho, y hasta cambiás la perspectiva.

Entonces:

Lo que quiero transmitir es que seamos agradecidos, no desde una posición de superioridad, sino de compasión y empatía. Sí, dale, intencioná hacerte millonaria, pero que sea para poder ayudar al vecino al que se le voló el techo además de para comprar tu casa. ¿Me explico bien?

En un mundo social, a la sociedad la mejoramos entre todos, no haciendo sólo lo que puedo por mi ranchito. Trabajando, creciendo y compartiendo en red. Dándome cuenta de que si coseché veinte tomates y al vecino le comieron las tomateras las langostas, entonces le puedo compartir de mi cosecha y no guardarla para que se pudra porque no llego a consumirla entera.

El pensamiento de carencia nos hace acumular y tarde o temprano comprobamos que acumular tampoco nos tapa el agujero: es porque no hemos tomado la suficiente responsabilidad de cerrarlo desde abajo, desde la causa.

También, algo que es muy claro en el camino mientras lo transitamos, es que la riqueza, la sanación o lo que deseemos, se manifiesta naturalmente mientras más cómodos estamos con nuestra Alma y humanidad, con las dos juntas, no separadas. Ser espiritual implica ser humano, no vivir en un trance extático constante que ignora la tridimensión donde el cuerpo se ancla.

Resumiendo

Al inconsciente colectivo lo hacemos funcionar entre todos: más miedos tengo sin reconocer e integrar mi sombra, más miedo tendré de salir a la calle. Más agradecida soy por mis privilegios, mayor abundancia en todos los aspectos podré experimentar para aportar al colectivo -material y al inconsciente- y así estaré poniendo mi granito de arena en hacer de mi comunidad y del mundo, un lugar mejor. Y no sólo para mí, sino también para los que vienen atrás.

No somos superiores a nadie sólo por tener oportunidades y privilegios, hemos tenido suerte, hemos trabajado por ello, nos hemos esforzado y aprendido mucho. Pudimos tener siempre una casa, educación, alimento. Pero hay gente que no tiene nada de eso, que tal vez si no nos sacamos la venda de los ojos, nunca la tendrá. Porque no es sólo el estado el que tiene que hacerse cargo del menos afortunado: somos todos. A LA HUMANIDAD LA HACEMOS ENTRE TODOS.

Intencioná, visualizá y si querés aprendé a meditar para elevar tu vibración, conectá con las 7 leyes herméticas. Se puede, claro. Pero no te ilusiones con que tu vida mejorará y todos los problemas del mundo se habrán acabado. Si lográs lo que deseás, que ojalá así sea, corrés el riesgo de ponerte una venda en los ojos. De verdad, pasa y te olvidás de los que están en guerra, de los masacrados por fuerzas que deberían protegerles, de las mujeres asesinadas por sus parejas.

A veces siendo felices incluso nos olvidamos de agradecernos a nosotros mismos, de disfrutar de nuestras recompensas porque siempre creemos que falta más.

No es mi intención decirte «che, hay mucha mierda en el mundo, no disfrutes de tu felicidad». ¡Para nada! Disfrutala, co-creála, gozate. Pero no te pongas la venda para hacer todo sólo para vos, por favor. Porque eso es lo que más nos daña: olvidar que todos somos todos. Que lo espiritual sea humano y vieceversa.

Eso es lo fundamental: aprovechar las oportunidades disponibles reconociendo que hay otros que no tienen ninguna y haciendo lo mínimo por el de al lado, no subirnos a un pedestal moral, pedorro y espiritualmente soberbio para sentirnos mejor.

Extra

Cuestioná y dudá de:

– los mensajes y cursos tipo «averiguá si sos Trabajador/a de la Luz» o si sos médium, o canal. Naturalmente todos lo somos.

-los cursos, retiros, etc que pidan cientos o miles de dólares. El conocimiento y la energía valen y quien lo brinda precisa dinero como vos para vivir, pero no dejes que se abusen. La sabiduría, de todos modos, no se puede comprar.

– los hombres que te dicen cómo vivir tu maternidad, tu menstruación o tu manera de dar la teta. Ningún estudioso lo sabrá mejor que alguien que lo vive.

– cada persona que te diga que sabe la verdad, que tiene seguidores que le llaman «Maestro/a», que imita a grandes avatares como Buda o Jesús, que son muy «yoístas» y dan su mensaje desde un lugar egoico.

– las asociaciones, escuelas o personas que sean demasiado insistentes en que pagues algo que ellos ofrecen, que te asocies, inscribas, etc, sobretodo si se tornan agobiantes y/o violentos.

– los que te digan que tenés que estudiar sus propios contenidos (libros, cursos, etc) porque estarán haciendo foco en tu hemisferio racional y no te dejarán elegir con tu intuición qué te resulta verídico y qué no. No te dejan pensar por vos misma/o.

-los que aseguran que porque su mensaje es de determinada manera (canalizado, recibido a través de sus capacidades mediúmnicas, recordado de otras vidas, etc) es real. Claro que puede ser verdad para ellos, pero no necesariamente debe y puede sentirse verdadero para vos. En la búsqueda de la verdad estamos todos, y es personal, no única.

– todo, incluso de lo que te digo acá. Experimentá por vos misma/o. Permitite elegir cuál es tu verdad personal, para ser libre de dogmas ajenos y sobretodo para pensar de manera independiente. En esta era todos queremos alguien que nos de pautas, nos diga el cómo o nos sane. Pero nadie puede hacerlo por nosotros.

No compres creencias y maestros. Sos la única persona que sabe lo que necesita, incluso cuando tu mente racional cree que no.

Nos olvidamos que nosotros podemos hacerlo con el acompañante terapéutico adecuado, sea psicológico, chamánico, astrológico, el que mejor te resuene, porque es nuestro propio camino el que está envuelto, nuestro desarrollo.
Y si tu crecimiento te pide a gritos que tu medicina se la des al mundo, a veces sin importar lo que obtengas a cambio, entonces ahí estarás haciendo un verdadero camino espiritual de regreso a casa, y haciendo de esta Tierra su mejor versión, allanando el camino hacia la 5D.

Lo hacemos juntos, no separados.

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Espiritualidad privilegiada.

Damos por sentada nuestra supervivencia porque tenemos cubiertas todas nuestras necesidades básicas. Por eso podemos elegir un trabajo, o dejarlo y emprender, cambiar el rumbo de nuestro camino profesional, elegir qué comer, etc. En sí, podemos elegir y ya eso dice todo. Tenemos la consciencia disponible -porque tenemos tiempo y no nos preocupamos por subsistir- para expandirla, meditar, hacer yoga, y aprender cómo manifestar lo que deseamos. Podemos acercarnos al conocimiento, libros y cultura que nos abrirán nuevas puertas. Podemos elegir.

Hay gente que no.

No todos tenemos la chance de elegir. No todos tenemos las mismas posibilidades. No todos tenemos la misma comodidad, seguridad y estabilidad dentro de la sociedad. No todos estamos seguros en casa. Muchos no sufrimos discriminación ni racialización ni abusos. La mayoría tenemos un techo sobre nuestras cabezas.

Pero quienes sí podemos elegir, tenemos la responsabilidad no sólo de hacernos cargo de lo que deseamos crear, sino también de pensar en el colectivo al hacerlo, porque no vivimos solos.
Nuestra mayor responsabilidad es no ser ciegos ni negadores.

Es un tema tan delicado como extenso, y hay miles de ejemplos diferentes. Creo, personalmente, que sí somos capaces de crearlo todo, pero depende de tener la posibilidad de aprender eso, de intentarlo y de lograrlo.
Me parece que en el camino de crecimiento personal, es necesario no vivir en una nube de pedos con elefantes rosas sirviendo champagne. Porque lo personal es colectivo y abrazar la «espiritualidad» no puede ni debe ser nunca una tarea egoísta y romantizada.

Ser mejor ser humano implica trabajar en uno mismo, responsabilizarse de la propia mierda y ser consciente de que eso es un paso para crear una sociedad mejor, sin tanta brecha social, discriminación y con posibilidades de crecimiento -de todo tipo- iguales para todos.

Es urgente cortar con la «espiritualidad» superflua y egoísta.
Bienvenido Neptuno a retrogradar.

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¿A quién le depositás tu fe y tu confianza?

Las predicciones son creadas por humanos.

Podemos evaluar aspectos astrológicos, utilizar cualquiera de las mancias existentes para tener un mensaje, podemos sumar algo de ciencia y crear una predicción a nuestro gusto. Es algo así como realizar un horóscopo: veo la posibilidad pero no puedo decirle a todo el mundo del mismo signo que lo vivirá de igual manera, por dentro y por fuera, porque cada persona es un mundo. Cada cultura, es un mundo también. Cada ego, lo es.

¿Qué ganaría alguien anunciando una predicción catastrófica en esta era? Se gana renombre, se gana atención, se ganan seguidores. Es el orgullo de sentirse especial, privilegiado, un elegido. Se gana dinero, también. Pero nadie gana nada de relevancia asustando a un mundo entero, con la inconsciencia de lo que eso puede generar.

Cada vez que una predicción anuncia una catástrofe, nos está avisando que hay cosas que tenemos que corregir, cambiar, comportamientos urgentes a modificar. ¿Esto le llega realmente al político corrupto, a los líderes que manejan todo tras bambalinas, a las multinacionales que destruyen el planeta, al racista y al abusador? No, claramente no son mentes receptivas. Así que no podemos esperar el cambio desde ahí, lo tenemos que hacer nosotros, que es a quienes la predicción está dirigida: más miedo, más fácil se nos controla. Entonces si a quienes tenemos que hacer el cambio, se nos asusta, adiós cambio. El miedo es la mejor herramienta de control.

Es nuestra responsabilidad observar cómo una predicción aumenta el miedo del inconsciente colectivo, para cumplirla.

LAS PREDICCIONES SE CUMPLEN PORQUE CREEMOS EN ELLAS. Si se desestiman, no tienen importancia, el miedo no logra cumplirla. No es casual que las predicciones hermosas, en general, que anuncian belleza y felicidad, no sean tan conocidas. Porque no venden, y porque, además, seríamos capaces de ser libres y felices, cosa que a ninguna empresa le conviene. 🙂

Cualquier predicción existe para ser evitada, se crea desde una mente que está dentro de un contexto cultural y que interpreta las cosas como las ve.

El astrólogo hindú

Si se asustan por las predicciones del niño hindú, tengan en cuenta que la astrología védica en su mayoría es predictiva y determinista, no es de aplicación psicológica, evolutiva, etc. Es kármica y la sociedad oriental en general no ha salido del concepto de karma aún, que es algo que prácticamente ya no se cumple como antes. Oriente adquirió sabiduría cuando la Kundalini del planeta residía en los Himalayas. ¿Qué pasa ahora que reside en los Andes? ¿No les parece que se sigue utilizando a la sabiduría antigua sin permitir que se adapte al tiempo actual?

Claro que muchísima de la sabiduría oriental es aplicable de manera atemporal, pero tenemos que aprender a discernir y también a elegir lo que consumimos y aceptamos como verdad. Alguien se hace famoso por una predicción que acierta y ya, no cuestionamos nada más, le entregamos nuestra confianza. Es un juego tan antiguo como desesperante.

Las predicciones que hace este chico, por ejemplo para el próximo eclipse solar del 21, se rigen por las mismas reglas que lo hacían antaño, sobretodo porque será visto desde parte de India. Por ejemplo: las mujeres embarazadas no deben salir, nadie debería ser tocado por rayos eclipsados del Sol, mujeres poderosas sufrirán (hola patriarcado), los cultivos y las lluvias se pueden ver afectadas, durante el período del eclipse no se debe comer, beber ni ir al baño, sólo se deben cantar mantras, etc… todas condiciones vinculadas a creencias y normas religiosas hindúes en este caso.

Pero… ¿no han visto las predicciones en las que erró? Cuando por ejemplo dijo que el Covid se «iba» en mayo. ¿Acaso estamos tan desesperados que ya ni estadísticas evaluamos? Es triste que en pleno 2020 sigamos creyendo que otra persona siempre es la que tiene la verdad, porque ni tiempo nos damos de encontrarla dentro nuestro.

Abrir la mente

Si bien a partir de diciembre y durante 2021 mucho del sistema económico, político y social seguirá sacudiéndose, comprendan que la predicción de hambruna, extinción de la humanidad y otros, está muy relacionada a la cultura de quien la creó. Permítanse conectar con su propio Yo Superior para reconocer sus miedos y dejarlos ir, para que nuestros cerebros encargados del estrés y las huídas no nos hagan liberar más cortisol ni nos pongan en estado de alerta constante. Necesitamos dejar de buscar excusas para temer todo el tiempo, de estar pendientes de las noticias o de esperar a un mesías que nos de respuestas para saber cuándo terminará todo esto.

No podemos controlar algo tan grande a menos que nos unamos en meditaciones, en acciones para dejar de llenar al inconsciente colectivo de pánico y en tomar responsabilidad por el planeta, desde nuestro lugar como individuos. Con más temor y ansiedad entorpecemos el camino de algo que en realidad podría estar poniéndonos en aviso para que realmente seamos mejores seres humanos y cuidemos y amemos más al planeta. Es más, les recuerdo la Ley del Mentalismo: como piensas (y crees) vibras y como vibras, manifiestas.

Los astrólogos del medioevo trabajaban de manera predictiva, es por eso que la astrología medieval ha sido desplazada por vertientes más psicológicas, espirituales, evolutivas y terapéuticas, cuya tarea es devolverle la libertad al ser humano, que en algún momento le entregó a a iglesia, a un dios superior y a un estado que, juntos, incineraron, torturaron, asesinaron y abusaron de miles de personas.

Si nuestra mirada cambió, ¿por qué seguimos sosteniendo banderas que nos asustan en lugar de mover el culo para realmente evitar la predicción en lugar de quedarnos llorando en un rincón porque la creemos verídica inmediatamente?

Abramos la mente, mundo. Los eclipses Géminis-Sagitario nos irán mostrando lo fácil que nos idolatramos entre nosotros y cómo esa idealización se irá cayendo en pedazos. Ojalá que así sea.



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¿Problemas o aprendizajes?

¿Qué es «bueno» y qué es «malo» para nosotros?

Desde nuestro punto de vista, lo bueno sería aquello que cumple el objetivo o las metas de nuestro ego, es decir, que sea lo que queramos que sea.
Lo malo sería, en oposición, aquello que vivimos y no cumple nuestras expectativas, es inverso a lo que queríamos que fuera.
Calificamos las cosas en base a cuánto cumplen con nuestros deseos, lo cual es una manera que nos limita el «ver más allá», la apertura.

Por supuesto que existen cosas desagradables y tristes dentro de la sociedad que nadie quiere experimentar, pero no me refiero a los sucesos externos, ajenos a nuestra intimidad, sino a los que están directamente vinculados a nuestros deseos, metas y emociones.

Cuando tenemos un «problema» (entre comillas porque no considero que realmente existan cosas tales llamadas así), cuando nos separamos de una pareja, perdemos a un ser querido, nos echan de un trabajo, estamos indecisos, confusos, perdidos…ante cualquiera de esas situaciones decimos que estamos bajo el efecto de algo «malo». Como decía, entonces, «malo» para nuestro ego.

Nos cuesta aceptar que la vida no es lo que queremos siempre, porque vivimos enfocados en que las cosas (todas las cosas) deberían ser siempre como queremos, deberían cumplir con nuestras expectativas y darse exactamente como lo deseamos. ¿Por qué? Porque necesitamos sentir la seguridad que nos da el control de los acontecimientos, de las consecuencias. No nos gusta que nos muevan de nuestro cuadradito con base ilusoriamente estable.

Entonces, así es como muchas personas dicen que «la vida es una mierda», que «la felicidad no existe o es efímera», que cada día es un pesar, que está «tirando para no aflojar», etc…lo cierto es que todas esas personas desconocen su propio poder y creer escépticamente que todo en la vida está destinado a suceder y nada se puede hacer. Son personas a las que seguramente les cuesta horrores tomar responsabilidad por un cambio y, por ende, a las que los cambios los aterran. ¿Te sentís identificada?

Sigo: cuando creemos que las cosas son buenas o son malas, sólo estamos viendo desde el matiz de nuestro propio egoísmo terrenal. No abrimos la cabeza a observar que hay algo más: que todo lo que vivimos, lo elegimos; que todo lo que vivimos, es lo que tiene que suceder en ese momento para que podamos absorber un determinado aprendizaje (y que si no aprendemos, repetimos la lección); que todo lo que vivimos no se puede calificar porque no es un sustantivo que pueda adjetivarse, sino directamente es un aprendizaje y como todo aprendizaje, no tiene calificativos (porque invariablemente es un paso hacia nuestro crecimiento, lo cual es una ventaja, algo «bueno».)

Cada situación que vivimos es un aprendizaje. Cuando abrís la mente a esta concepción, dejás de pre-ocuparte, dejás de querer tener el control y comenzás a hacer algo para aprovechar esas enseñanzas en lugar de rechazarlas por miedo al dolor, a fracasar, a sentirte mal, etc…

Otra cosa que hacemos mucho, es asfixiarnos de cosas para hacer cuando nos sentimos mal, en lugar de simplemente dejarnos en paz, dejarnos ser y estar EN la emoción, sentirla, pero darnos cuenta que no somos eso, que solamente es una fase dentro de la cual lo más sano es permitirnos sentirla, experimentarla y dejarla ir cuando sea necesario.

Las angustias, depresiones, desesperanzas, radican en la falta de fe en el proceso de la vida. No estoy diciendo que alguien con depresión va a leer esto y va a salir sonriente al almacén, en absoluto, porque es un tema profundo, delicado y sumamente personal, pero sólo quiero darles una idea.

Si confiáramos más en que cada situación «mala» es un aprendizaje que tenemos que atravesar para nuestra evolución; si pudiéramos confiar en que el Universo sólo nos da aquello que necesitamos para crecer y que podemos manejar (porque tenemos el poder); si pudiéramos creer en que los conceptos de «soltar» y de «cambios» son renovaciones de ciclos en lugar de tragedias; si pudiéramos abrir la mente a que la felicidad no es un momento de «se me dió lo que quería» sino un estado del Alma, del Ser, en el cual aceptamos cada experiencia como un escalón en nuestro tránsito hacia la evolución, estoy segura de que no existirían más críticas hacia lo ajeno, ni dramas, ni sentimientos de odio porque estaríamos felices aceptando nuestro paso por la vida como quien va a una escuela de crecimiento.

Aceptar cada situación, experiencia y emoción que sentimos, simplemente dejándolas ser sin querer controlarlas a favor de nuestro ego, sino trabajando con ellas a favor de nuestra Alma, de nuestro propósito, creo que es la manera más sana de vivir y más acorde a lo que el Universo quiere de nosotros: crecimiento y evolución en un permanente estado de seguridad interna, de estabilidad y amor propio, rebosantes de felicidad por el simple hecho de estar vivos.

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Los soñadores

«Gazing through the window at the world outside
Wondering will Mother Earth survive
Hoping that mankind will stop abusing her, sometime»
Ozzy Osbourne.

(Mirando a través de la ventana al mundo exterior,
preguntándome si la Madre Tierra sobrevivirá.
esperando que la humanidad deje de abusarla, en algún momento).

Esta frase, que pertenece a la canción «Dreamer» de Ozzy Osbourne (que es realmente muy hermosa, no se dejen llevar por la mala fama del señor y escúchenla si pueden), me hace llorar.

Hoy no quiero hablarles de astrología, les quiero hablar de los soñadores. De aquellos que se sentían identificados con la frase de la bastardeada película «Amélie»: «Son tiempos difíciles para los soñadores». Vaya, sí, siempre lo fueron. No sé si alguna historiadora o historiador podrá ayudarme, pero creo que nunca fueron tiempos sencillos para quienes sueñan más alto que la realidad.

Los soñadores somos los colgados, los erráticos, los trotamundos, los delirantes, los que para nuestras familias estamos locos, los irracionales, los idealistas, los que no podemos ver la realidad. Y es que por eso somos soñadores: la realidad que vemos es tan desesperante que elegimos soñar con un mundo mejor.

No me refiero a la realidad individual o egoísta, me refiero al mundo, al planeta, a la sociedad. Me refiero al miedo que sentimos las mujeres caminando solas de noche por la calle, al dolor de la gente pidiendo, al hambre de los niños que se acuestan a dormir sin comer, al abandono de quienes tiran basura en espacios públicos, al sufrimiento de las mascotas abandonadas que buscan comida en la basura, al capitalismo controlándolo todo, a las guerras, a las religiones, a la Iglesia cometiendo abusos encubiertos bajo un manto de desesperante falsedad, a los gobiernos aprovechándose de las libertades individuales, a los miedos que nos genera el control de los medios, a los pesticidas, a la contaminación, a los alimentos llenos de venenos, a todo. A todo aquello que se les ocurra que «está mal en el mundo» y que duele, que a la Tierra le duele.

Los soñadores no somos los que ignoramos estas realidades, en absoluto: somos los que creemos que el cambio empieza por casa, conociéndonos, responsabilizándonos por nuestro lugar en el planeta, porque sólo con pequeños pasos es que los cambios reales se inician.

Cada cual sabrá cuál es su lucha personal, hacia qué aspecto de estas duras realidades quiere enfrentar y dejar de darle poder (dejar de consumir productos de compañías abusivas y tóxicas, limpiar su vereda de papeles y plásticos, no colaborar con medios o entidades asociadas al daño del planeta, etc). Está en nosotros como individuos darle una mano al planeta, entender que la Tierra no es tierra seca, sino que late, es un ser viviente como todos nosotros, y tiembla, ruge cuando necesita hacerse escuchar.

Estamos matando al planeta lentamente, entre todos. No lo vemos, por eso resulta tan poco creíble. Pero lo sentimos. ¡Y es nuestra casa! ¿Cómo podemos ser tan egoístas?

Elegimos ser soñadores porque nacimos para crear un mundo mejor y tenemos fe en que el cambio es largo, extenso, agotador, pero posible. Porque las generaciones que vienen merecen vivir sin miedos en un planeta que está lleno de personas llenas de amor y compasión. Trabajar personalmente el perdón, liberar miedos y odios, hará que podamos transformar nuestros pequeños círculos, y que esa energía, esa vibración, se expanda. Soñamos con días mejores, donde caminemos sin miedos en un planeta que no sufre.

Sin fe, no podemos iniciar los cambios. Sin los cambios, la vida se estanca. Estancados, nos morimos por dentro. Y muertos nada podemos hacer.

Gracias por ser una más trabajando por su propia evolución y la del planeta.

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La crítica limita la creación.

Personalmente siento que la creatividad es como un lobo que ruge desde adentro y que no puede ser ignorado. Tal vez muy relacionado a la mujer salvaje, supongo.

En el artículo de la enseñanza de los tránsitos les cuento sobre lo que creo de la creatividad, pero hoy quiero explayarme un poco más compartiéndoles algo de una de mis escritoras favoritas, Elizabeth Gilbert:

«Existe el estereotipo de que la creatividad vuelve locas a las personas. Disiento. Lo que vuelve locas a las personas es no expresar su creatividad. («Cuando saquéis lo que hay dentro de vosotros, esto que tenéis os salvará. Si no sacáis lo que hay dentro de vosotros, eso que tenéis dentro de vosotros os destruirá.» Evangelio de Tomás.) Saca, pues, lo que tienes dentro, ya sea un éxito o un fracaso. Hazlo con independencia de que el producto final sea una basura o una joya. Hazlo con independencia de que los críticos te adoren o te odien…También si nunca han oído hablar de tí y quizá no lo hagan. Hazlo sin que te importe si la gente te entiende o no.

No tiene que ser perfecto y tú no tienes que ser Platón.

No es más que un instinto, un experimento, un misterio, así que empieza.

Empieza por donde quieras. A ser posible, ahora mismo.

Y si da la casualidad de que la grandeza se cruza en tu camino, deja que te sorprenda trabajando duro.

Trabajando duro, y cuerdo.»

Elizabeth Gilbert. (@elizabeth_gilbert_writer)

La creatividad no se trata de exigirse hacer manualidades, una pieza de arte o de escribir un libro, la creatividad sale, se manifiesta cuando inventamos un método nuevo para organizar nuestros ahorros, una receta o cuando se nos ocurren nuevas ideas para optimizar el trabajo. Ser una persona creativa no necesariamente implica ser un artista.

Además, seas un artista en algo o no, la creatividad siempre se achica ante el juicio propio  y ante el temor del qué dirán de los demás. No podemos crear pensando en qué pensarán los otros porque no estaremos siendo libres, la creatividad no fluirá.

Respecto a eso, Elizabeth también dice algo muy acertado en su libro «Libera tu magia»:

«De los veinte a los cuarenta años nos esforzamos por ser perfectos porque nos preocupa mucho lo que pensará la gente de nosotros. Luego cumplimos los cuarenta y los cincuenta y empezamos a ser libres porque decidimos que nos importa un bledo lo que los demás piensen de nosotros. Pero no se es completamente libre hasta que se llega a los sesenta y los setenta, cuando por fin comprendes esta verdad liberadora: que nadie estaba pensando en tí.

No lo hacen. No lo hacían. Nunca lo han hecho.

La mayor parte de las personas lo que hacen es pensar en sí mismas. No tienen tiempo de preocuparse de lo que estás haciendo, o de si lo estás haciendo bien, porque están demasiado ocupadas con sus problemas.»

Es el miedo a la crítica lo que frena, cuando somos los primeros en criticar lo que hacemos en lugar de disfrutar el proceso creativo.

Somos impacientes, queremos lograr algo «lindo» por mínima que sea la expresión, y nos olvidamos de dejarnos fluir mientras estamos creando.

La clave entonces es crear sin expectativas, sin juicios, sin pretender nada sobre el resultado, sino simplemente, disfrutando del proceso.

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Las enseñanzas de los tránsitos: la creatividad.

Los tránsitos son los planetas pasando alrededor de nuestra carta, es decir, el cielo en movimiento. Representan oportunidades para integrar la energía del planeta en cuestión. Tránsitos actuales son los de Saturno y Plutón en Capricornio, Urano en Tauro, Júpiter en Escorpio, y así. Todos los movimientos del cielo los miramos sobre nuestra carta natal y comprendemos qué aprendizajes nos traen.

Si bien durante un determinado tránsito experimentamos su energía más fuerte, esto no significa que cuando el planeta se vaya lo dejaremos de sentir.

Por ejemplo: Neptuno está pasando por mi casa V de la creatividad, hijos, romances, hobbies, todo lo que hago de corazón. Mi Venus, Marte y el asteroide Vesta se encuentran allí, así que Neptuno en tránsito por Piscis los está «tocando». Una manifestación podría ser que yo me encontrara confusa al respecto de alguna relación o de lo que deseo de ella, pero no es así. Sin embargo, la otra manifestación, es una gran cantidad de energía creativa e impulso creador, para manifestar cosas que nacen de mi corazón. Cuando Neptuno se vaya, esta energía no se irá con él, si yo aprendo de lo que me está enseñando.

Al respecto de esto, les quiero contar sobre la creatividad y estos aprendizajes actuales.

La creatividad es la capacidad de creación, de generar nuevas ideas o conceptos, es la habilidad de inventiva. Sin embargo, no es únicamente artística, como usualmente se cree. Sí, en mi caso personal, esto se vincula directamente con el arte pero también con terapias de sanación: me ayuda a crear nuevas vías para ofrecer mis conocimientos al respecto y así lleguen a quienes les puedan ser útiles.

Pero puede ser utilizada para crear recetas de cocina, para realizar descubrimientos químicos, para explorar nuevas formas de electricidad, para crear objetos, etc.

La creatividad no es un momento, aunque muchas personas confirman que tienen explosiones creativas o en tal o cual hora trabajan mejor creativamente. Yo era de esas personas, que luego de las 00hs se ponía a crear y terminaba acostándose cuando los pajaritos cantaban.

En mi desesperación por encontrarle una solución a esto y así poder aprovechar mejor mi caudal creativo y aprender a organizarme, llegué mágicamente a un grupo de hermosas mujeres llamado Mastermind, creado por la bella DariLuna.

Aquí aprendí, entre otras cosas, que la creatividad necesita estructura, organización. Que hay que nutrirla como a un bebé, que necesita que la alimentemos y seamos canal de lo que ella nos ofrece.

Pero esto no termina aquí: desperté a que la creatividad está alrededor nuestro todo el tiempo, ¡está dentro y fuera, es energía! Sólo debemos aprender a ser lo suficientemente perceptivas como para sentarnos a desarrollar lo que queramos, escuchar nuestros impulsos, a nuestra niña interior, a nuestro Ser interno y, en caso de que así lo crean, a nuestros guías y ángeles.

¿En qué momento de mi vida estoy aprendiendo todo esto? Pues durante el tránsito de Neptuno sobre dos de mis planetas personales y el asteroide de la pasión, de lo que amamos hacer, en un signo artístico y sanador como es Piscis que, además, diluye límites, por eso debí aprender a establecerlos. Mientras integro estas enseñanzas, sé que esto seguirá conmigo, que la creatividad siempre está allí y que yo soy la que debe abrirse a recibirla.

Los usuales bloqueos creativos que tienen escritores o publicistas, por ejemplo, se dan cuando la persona está bajo presión -muchas veces de sí misma- y se exige crear, pero se queda en su mente, racionalizando, en lugar de conectar con su intuición, con su corazón y darse un descanso para recargar energías.

En el centro de nuestro ser radica todo lo que es, radica quienes somos, la creatividad, las habilidades de gestación -no sólo de hijos- y la conexión infinita con la energía creativa del cosmos.

Este centro de nuestro ser puede llamarse Alma, corazón, incluso útero. Las mujeres tenemos una gran ventaja de ser vasija de creaciones que luego salen al mundo: proyectos, emprendimientos, hobbies, cualquier cosa que creemos desde el amor, y por supuesto también se incluyen los hijos, así sean humanos, o metafóricos como los proyectos.

La capacidad y habilidades creativas están dentro nuestro, sólo hay que saber cómo desarrollarlas y aprovechar los tránsitos para incorporar sus aprendizajes.

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La mujer salvaje: Mercurio y Venus retro juntos en Escorpio.

Mercurio es el amigo charlatán de Venus y el 15 de Octubre se encuentran juntos en Escorpio, mientras Venus retrograda y hay algo que necesita claridad: una conversación importante, una inversión, una relación íntima…o procesos internos que necesitan expresarse son asuntos que se están revisando y aunque se estén ocultando, van a salir a la Luz…lo que seguramente sucederá cerca del 26, cuando sea el Sol el que se encuentre con Venus.

Pero también puede representar un despertar:

despertamos al proceso interno, al poder de la creación, a la fuerza que radica en el centro de cada una de nosotras, a esa que nos sale de las vísceras cuando hacemos lo que amamos, al Universo que creamos cuando conectamos con el Todo, a la fuerza arrolladora de una mujer convencida de lo que quiere de la vida, de su camino, de su profesión, de sus hobbies, de sus relaciones.

Esta conjunción perfectamente podría despertar a la mujer salvaje de la que cuenta Clarisa Pinkola en «Mujeres que corren con los lobos«:

«…estas dos palabras, en concreto ‘mujer’ y ‘salvaje’, son las que crean el llamar o tocar la puerta, la mágica llamada a la puerta de la profunda psique femenina. […] Cualquiera sea la cultura que haya influido en una mujer, ésta comprende intuitivamente las palabras ‘mujer’ y ‘salvaje’.

Cuando las mujeres oyen esas palabras, despierta y renace en ellas un recuerdo antiquísimo, Es el recuerdo de nuestro absoluto, innegable e irrevocable parentesco con el femenino salvaje, una relación que puede haberse convertido en fantasmagórica como consecuencia del olvido, haber sido enterrada por un exceso de domesticación o incluso haberse vuelto ininteligible. Puede que hayamos olvidado los nombres de la Mujer Salvaje, puede que ya no contestemos cuando ella nos llama por los nuestros, pero en lo más hondo de nuestro ser la conocemos, ansiamos acercarnos a ella; sabemos que nos pertenece y nosotras le pertenecemos.»

Pero hay más que quiero compartirles:

«Algunas mujeres perciben este vivificante ‘sabor de lo salvaje’ durante el embarazo, durante la lactancia de los hijos, durante el milagro del cambio que en ellas se opera cuando crían a un hijo o cuando cuidan una relación amorosa con el mismo esmero con que se cuida un amado jardín.

La existencia de la Mujer Salvaje también se percibe a través de la contemplación de la sublime belleza. […] Viene también a nosotras a través del sonido; a través de la música que hace vibrar el esternón y emociona el corazón; viene a través del tambor, del silbido, de la llamada y el grito. Viene a través de la palabra escrita y hablada; a veces, una palabra, una frase, un poema o un relato es tan sonoro y tan acertado que nos induce a recordar, por lo menos durante un instante, de qué materia estamos hechas realmente y dónde está nuestro verdadero hogar.[…]

El anhelo que sentimos de la Mujer Salvaje surge cuando nos tropezamos con alguien que ha conseguido establecer esa relación indómita. El anhelo aparece cuando una se da cuenta de que ha dedicado muy poco tiempo a la hoguera mística o a la ensoñación, y demasiado poco tiempo a la propia vida creativa, a la obra de su vida o a sus verdaderos amores. […]

Cuando las mujeres reafirman su relación con la naturaleza salvaje, adquieren una observadora interna permanente, una conocedora, una visionaria, un oráculo, una inspiradora, un ser intuitivo, una hacedora, una creadora, una inventora y una oyente que sugiere y suscita una vida vibrante en los mundos interior y exterior.»

El sentido original en que la autora utiliza la palabra «salvaje» no es con el significado de falto de control, sino que significa vivir una existencia natural, en que la criatura posee una integridad innata y unos límites saludables. «Las palabras ‘mujer’ y ‘salvaje’ hacen que las mujeres recuerden quiénes son y qué es lo que se proponen. Personifican la fuerza que sostiene a todas las mujeres.»

Este libro llegó a mis manos cuando estaba atravesando un período de noséloquemepasa dentro de una relación que había perdido su color…porque lo había perdido yo.

Inmediatamente que comencé a leerlo supe que no lo podía soltar y que, de hecho, iba a dar con la explicación de lo que me estaba pasando, y así fue.

Cuando vivimos una vida inconsciente, de casa al trabajo y de ahí a casa de nuevo, sin establecer amistades nutritivas, sin tener hobbies que nos permitan expresar nuestra creatividad, cuando no tenemos un rumbo determinado para nuestro futuro, cuando nos sentimos sin metas, vacías, sin nada que nos interese del todo o que nos despierte el corazón…es ahí cuando la Mujer Salvaje se ha desconectado y nos urge permitir que vuelva.

Si este tipo de información les gusta e interesa, pueden hacérmelo saber en los comentarios o en redes sociales, así les comparto mucho más de este libro que en realidad es un mundo. <3

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Animarse

Los eclipses, como ya les he contado, nos mueven de carril, nos enderezan hacia nuestro camino de vida, si veníamos perdidas o estábamos yendo para otro lado. Limpian trabajos, personas, ambientes, circunstancias, para que podamos acercarnos a todo aquello que nos ayudará a trabajar en nuestra misión.
Pero esto, animarnos a trabajar en lo nuestro, requiere mucho valor. Así sea que los cambios urgentes impliquen terminar una relación que ya no tiene más para dar o iniciar un proyecto que lleva toda nuestra atención: cualquier cambio nos necesita valientes.
Y específicamente, voy a referirme a cuando queremos emprender, cuando queremos ofrecer eso que hacemos pero nos criticamos, nos da vergüenza, no nos animamos o lo hacemos por las razones equivocadas.

Los eclipses en Leo y Acuario hablan mucho de este tema, de ofrecer a todo el mundo aquello que podemos dar desde el corazón.

Brené Brown, una psicóloga e investigadora social de USA, en su libro «El poder de ser vulnerable» hace un énfasis en este tema en un capítulo y me parece muy acertado para el momento actual.

Lo primero que debemos evitar a la hora de animarnos a mostrar nuestro servicio o producto, es vincularlo a nuestro amor propio, porque es una herramienta de doble filo.
Si al público no le gusta, tu amor propio se verá rebajado. Si le gusta, perdiste: entregaste tu autoestima a la opinión y exigencias de los demás. Te convertís en prisionera de la complacencia y el perfeccionismo.
Cuando ofrecés algo que sale de tu corazón, estás más convencida de que sea cual sea la respuesta del público, eso no te va a herir -tanto- porque sabés que amás lo que hacés y que no dejarías de hacerlo sea cual sea la reacción de los demás. Es más, hay un porcentaje mayor a que la gente reaccione positivamente ante los proyectos o emprendimientos que nacen desde el amor o la pasión por realizarlos.
Cuando lo que ofrecés es por motivos externos que no nacen de vos (solamente desear dinero sin ponerle «corazón» al asunto, hacerlo para tener aprobación, porque viste que a otro le funcionó, etc…) lo único que lograrás son respuestas que alteren tu manera de entregarte al público, porque no estás teniendo placer al realizar ese trabajo/producto/servicio. 

Pero, llegado el caso de que lo que querés ofrecer sí nace de vos, no peligra tu autoestima así que estarás más arriesgada y segura de compartir lo que deseás. Sin embargo muchas veces, la emoción que aparece es la vergüenza. Vergüenza de no ser suficiente, de que el producto/servicio no sea aceptado, y mil otras preguntas que sí, parten de la expectativa de ser aceptados por lo que somos y hacemos, pero la base está en otro lado: aceptaste ser vulnerable, te animaste a innovar en tu vida, a generar un cambio, a ser tu propia jefa, a seguir tus pasiones, y esto exigió que primero seas consciente de que tu autoestima no depende de la respuesta de los demás, pero sí la provoca.  Te lanzaste convencida de estar haciendo lo que más amás en el mundo.
Esto no quita que te equivoques y tengas que corregir, enmendar y tal vez hasta volver a empezar, pero si te equivocaste, es porque estás haciendo algo. 

Tal vez estos eclipses tengan varias otras manifestaciones antes de permitirte iniciar ese proyecto: quizás tenga que ser de la mano de algún socio o pareja que aún no conocés, o tal vez en otra ciudad o país y por eso estás evaluando mudarte, etc… pero estoy convencida de que cada eclipse nos trae la información necesaria para encauzarnos en el camino, atravesando los cambios que nos llevarán a él.

Así que yo te sugiero que evalúes tus pasiones, que no temas meterte en lo profundo de tu alma, escuchar a tu corazón y cuando ya sepas por dónde querés ir, te animes. Nadie más tiene lo que vos tenés, nadie más puede ofrecer algo de la manera en la que vos podés. No te aseguro que va a ser un éxito, porque nadie lo sabe y depende de vos, de tu esfuerzo, de tu trabajo diario y compromiso. Pero intentalo, probá las veces que sean necesarias, caéte y levantáte. Si estás segura que ese es tu camino, si desde el fondo de vos es lo que más deseás compartir, insistí. La vergüenza una vez reconocida se va a terminar yendo y sólo vas a quedar vos ofreciendo aquello que viniste a dar al mundo. Y será con el coraje de alguien que no se acobardó de seguir sus sueños.