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Urano directo + Sol junto a Plutón

El poder de nuestras creencias es mucho más grande de lo que imaginamos.

Las creencias crean falsos límites que nos encuadran en lo que supuestamente podemos y no podemos lograr en la vida.
Desde los privilegios de género, pasando por pertenecer a tal o cual clase social hasta la educación y el tipo de cuerpo, entre mil cosas más, todo nos determina, nos encasilla.

Las creencias está asociadas a algo importante o de determinado valor para nosotros, a un sentimiento. Este lenguaje (las creencias y los sentimientos asociados) es el que crea nuestra realidad.
Claro que nuestras creencias más positivas crean un presente y consecuentemente un futuro “sin problemas”, pero las de más baja vibración son las que terminan convirtiéndose en piedras en nuestro camino.

En ese camino de desarrollo personal, una piedra, un problema o cualquier tipo de obstáculo, está ahí naciendo desde el inconsciente y pidiéndonos que veamos la fuerza y el poder internos que realmente tenemos. Todo desafío está ahí poniéndonos a prueba con nosotros mismos, no hay nadie a quien demostrarle nada.

(Recordemos que no todos tenemos la suerte de tener la tranquilidad como para jugarnos a cambiar nuestras creencias).

Júpiter se va a cuadrar a Urano el 17 y hay mucha creencia que romper, sobretodo al respecto de quién soy en el mundo, qué estoy dando, dónde siento que pertenezco, qué me da seguridad, y qué creencias están limitando el desarrollo de todo mi potencial.

Socialmente, estamos moviéndonos, saliendo lentamente del canal de parto, pero como Urano dejó de retrogradar ayer 14/1 y el 20 se encontrará allí con Marte, tal vez el parto se adelante un poco. Pareciera que una pandemia no ha sido sacudida suficiente, parece que siempre precisamos de mayores terremotos hasta que por fin decimos “basta”, hasta que dejamos de ser egoístas y aprendemos a valorarnos, tanto a nosotros mismos como a los demás y al mundo que habitamos.

El Sol anda en conjunción a Plutón en Capricornio: ¿qué etiquetas te definen? ¿Y cuáles tienen que transformarse porque ya no te representan? ¿Sentís ese renacer en la zona Capricornio de tu carta?

¿Qué piel estás dejando atrás?
¿Qué disfraz del mundo estamos dejando atrás?
¿Será que realmente estamos tan hartos del patriarcado, de los abusos del capitalismo y de la destrucción, que nos vamos a levantar como un tsunami contra todo lo que nos reprime y lastima?

Ojalá que sí, lo merecemos.

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Luna nueva en Capricornio

La Luna nueva de morir y renacer.

Nunca está de más recordar que las Lunas nuevas son portales, aperturas energéticas de seis meses, que nos muestran en qué área de nuestra vida social y personal es hora de introducir algo nuevo, un cambio, un inicio, o incluso un cierre. Al mostrar cambios de etapa o de estado, sin duda pueden marcar períodos donde evaluamos, procesamos y concretamos finales además de inicios.

Datos técnicos

La Luna nueva se perfecciona el 13 de enero a las 2:00 (hora Uruguay/Argentina) en el grado 23°13′ de Capricornio. Y lo hará en conjunción a Plutón, con Marte super inquieto. Tenemos 28 días plutonianos y marcianos por delante…explosivos, diríamos.

El 13 de enero del año pasado, el Sol y Saturno se unían en el grado 22°53′, y Saturno y Plutón se habían unido el día anterior, en el grado 22°47′. Esta lunación nos trae toda esa energía y la pone en la mesa nuevamente: es hora de transformar la manera en la que vivimos dentro de la sociedad. La normalidad ya no será nunca más lo que era, las estructuras abusivas de poder están cayendo, al igual que el deber ser, el patriarcado, el statu quo. Todo lo que en 2020 fue tomando importancia para que con la energía acuariana revolucionemos.

Mientras sucede esta Luna nueva, también tenemos a Mercurio, Júpiter y Saturno en Acuario en tensión a Marte-Urano en Tauro, y a Venus en Capricornio en tensión a Quirón pero en trino a Urano, apoyando los cambios vinculares para crecer, para seguir despertando e instándonos a profundizar en nuestros procesos de sanación.

Saturno, el regente de Capricornio, es quien marca el tiempo en esta tercera dimensión. Pero también nos habla de las estructuras y las formas que sostenemos por tradición, por costumbre, y sin cuestionar porque “siempre se hicieron así”. Y ahora se encuentra en su otra casa, Acuario, mientras su otro regente Urano trata de sacudir bases de lo que creemos que nos da estabilidad y seguridad y que también es tradicional -e ilusorio- como la antigua energía capricorniana. Ambos nos piden paciencia con los procesos tanto en lo individual como en lo social.

Este grado sabiano donde sucede la Luna nueva, significa:

Dos medallas al valor en tiempo de guerra. El ingenio del hombre para desarrollar nuevas áreas de experiencia práctica, y su talento para dramatizar los frutos de la vivacidad cotidiana, estimulando un amplio despliegue personal. El continuo esfuerzo de un liderazgo idealista para obtener ganancias sociales y políticas demanda una exaltación de la visión personal y el carácter, y en el devenir del tiempo cada individuo llegará a una más amplia comprensión de sus semejantes. La meta de vivir deviene una preservación de los valores. Reconocimiento.
Positivo: La administración social que demanda una continua dedicación personal.
Negativo: Una ensoberbecida explotación de sí mismo.

Las guerras no son lo que creemos. Estamos viviendo guerras mediáticas, energéticas, sociales, todo el tiempo. El fin de la guerra es obtener más poder y más control sobre el común de la población. ¿Y quién tiene más poder ahora? El que controle la mayor parte de redes sociales, internet.

La era de Acuario está llegando cada vez con más fuerza -siempre digo que no estamos 100% inmersos en ella y que de todos modos nunca lo podríamos determinar de la forma en la que pretendemos hacerlo- pero claro que su energía se cierne sobre nuestras cabezas, en nuestras vidas y en todo lo que hacemos.

Entonces

Estamos cambiando la visión que tenemos al momento de tomar decisiones. Ya no podemos seguir siendo egoístas porque a cada paso estamos formando parte de algo mayor, mucho mayor que nosotros. Somos parte de una familia, de un entorno, de una sociedad. Y si soy egoísta al elegir, entonces me estoy priorizando sobre los demás, sobre el mundo que me sostiene.

Ser egoísta, en este caso, no se refiere a priorizar nuestro bienestar y supervivencia, cuestiones lógicas. Se refiere a que no me importa que el otro crezca si yo crezco, sobretodo en ámbitos materiales, relacionados al poder, a la ambición. Esto no queda relegado únicamente a los políticos y manejadores de títeres de siempre, sino también al ser humano “común y corriente”, al que te cruzás en el super o al que seguís en su emprendimiento en una red social.

La ambición no tiene clase social predilecta, la vemos en todos lados. El hambre de poder y de querer ser alguien -no necesariamente para ayudar al mundo a sanar- también.

Ejemplo sencillo: hace poco me encontré siguiendo una cuenta de Instagram que no conocía y que nunca comencé a seguir. Entré, la dejé de seguir y ví que había comenzado hacía escasos días (quince para ser precisa) y que tenía muchísimos seguidores, muchísimos. Y muy poquitos likes en sus fotos. Como diseñadora gráfica, siempre me atrajo el marketing, y conozco muchas estrategias para obtener seguidores (que no equivalen exactamente a dinero y mucho menos a valor personal). Sin embargo, la cuenta es muy sencilla: si con 6000 seguidores en quince días, las fotos tienen 15 likes, entonces esos seguidores son falsos, comprados.

¿A qué voy con esto?

A la ambición por “ser alguien”, que como sociedad tenemos asociado a que te siga mucha gente, a que seas famoso o conocido, que a su vez asociamos con recibir amor, ser querido. Creemos que cuando nos conoce mucha gente, eso nos da valor. ¡Es tremendo!

Eso, como ejemplo entre otras cosas, está cambiando porque es hora de que lo haga.

Porque la ambición suele ir de la mano con un sentido muy escaso de valoración personal, y de esa tarea se está encargando Urano en Tauro, además de que a fin de año tendremos un eclipse taurino -fuera de los nodos- y nos hará ver qué estamos haciendo por nuestro amor propio.

Claro que no es fácil amarse a una misma como nos dicen por todos lados. Es todo un proceso pero siempre es mucho mejor animarse a atravesarlo y decir “me estoy aprendiendo a amar” que “me odio a mí misma”. Porque duele aprender a quererse, duele un montón. Pero si somos nuestras propias observadoras, sabremos ver cuándo estamos haciendo algo por búsqueda de aprobación y para ser queridas, y cuándo por amor propio.

Resumiendo

Ser egoísta no es ocuparme de mí misma, de crecer, sanar y aprender a amarme como soy. Eso ya de por sí es amor propio.

Ser egoísta es querer cosas sólo para mí, es que no me importe si con mis decisiones daño a los demás, que no me importe dañar el planeta con tal de obtener todo lo que quiero. Eso es lo que tiene que cambiar.

De la mano de Plutón, no es una Luna nueva sencilla. Se nos pide dejar atrás los bajos -y viejos- valores relacionados al control, a la ambición, las obsesiones, y limpiar todo lo que metimos bajo la alfombra. La muerte del ego es lo que nos aterra, no la muerte real. Y el ego se aferra a todo aquello con lo que se identifica: profesión, creencias, valores. ¡Todo lo que los grandes en el cielo y los eclipses nos piden cambiar!

Es un renacimiento que necesita una muerte primero. Una muerte que nos hará renacer más fuertes para la Luna llena en Capricornio del 24 de junio de este año.

¡Feliz Luna nueva!

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Cerca de la Luna nueva en Capricornio

Todo comienza a sentirse cada vez más urgente, como si tuviéramos que actuar ahora mismo…Marte en Tauro nos tiene en una energía confusa de “paso a paso…que en breve sacudimos todo lo estático.” Frustra no poder moverse hacia donde uno desea, pero tal vez el universo dice que es mejor ir hacia otro lado, y aprender a ser pacientes.

Son días para trabajar el desapego, qué decirles. Desapego no sólo vincular sino también con nuestro mundo material, con la necesidad de sostener el control, con las estructuras rígidas que creemos que nos dan seguridad… porque ya sabemos que el mundo está cambiando y tenemos que cambiar con él si queremos seguir creciendo.

Los miedos que pueden estar apareciendo o creciendo no son reales, están generados por el miedo al cambio en general. Es natural que exista, pero no es natural que te domine. La Luna Nueva en Capricornio se va a dar en conjunción a Plutón: tus temores son en realidad el temor de tu ego a mutar, a transformarse, a “morirse”. Y todos sabemos que vivimos en ciclos de cambio y transformación todo el tiempo, y que la tarea más dura es soltar el control y aprender a confiar en la vida y en una misma.

Estamos quebrando tantas cosas, internas y externas, personales y sociales, que lo realmente urgente es el cambio de consciencia, el cambio de paradigmas. No podemos seguir viviendo en un mundo que nos enseña a destruirnos entre nosotros, a destruir al planeta, a buscar siempre “aquello que nos falta” porque no nos sentimos completos, porque “tenemos que ser perfectos”. ¡Cuando ya estamos completos como somos!

A fin de este año que nos seguirá sacudiendo a todos, van a comenzar los eclipses en el axis Tauro-Escorpio: volver a lo simple, a lo esencial, será lo que nos permita expandir la consciencia individual y global, seguir cambiando “la normalidad” y permitirnos crecer. Creo que es parte de la esencia de 2021.

Hoy Mercurio se encontró con Júpiter en Acuario y ambos están en sextil a Quirón.

Sanar es abrir los ojos, es animarse a cuestionar las propias creencias, es aferrarse a lo que nos hace crecer y no a lo que nos hace sentir seguros únicamente. Es atreverse a cambiar y a ser flexibles.

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Marte ingresa a Tauro

Marte ingresa el 6 de enero -día de la astróloga/o- a Tauro, pero ese alivio de “por fin, con todo lo que fue su tránsito y retrogradación en Aries…” es más bien una ilusión.

¿Por qué? Porque se va a ir cuadrando a Júpiter, Saturno, el Sol, Venus y Mercurio en Acuario. Bueno, con la Luna también, ya que estamos. Y además, se va a unir el 20 de este mes con Urano (y éste va a ser visible! Yo les avisé)

Marte detona todo lo que toca, es como la gota que rebalsa el vaso pero con fuego. El chispazo que hace encender el fósforo, que sacude las placas tectónicas para que el volcán entre en erupción.

En un signo como Tauro y bajo la conjunción que tendrá con Urano, sabemos que hay cosas que se van a estar sacudiendo. En lo personal y en lo social. Y puede no gustarnos tanto, sobretodo si eso desafía nuestros valores, nuestro sentido de seguridad…y nuestras libertades personales. Es el yo versus las limitaciones del gobierno, del sistema, de la política. Son mis ahorros y la economía mundial. Son las bases que siempre sostuve versus el planeta desestabilizándose para renacer…cambiando esas bases de siempre.

El mercado de las criptomonedas está siendo disparado más que nunca, porque ya no confiamos en los bancos y lo virtual va ganando confianza. Las reuniones y cursos presenciales se siguen adaptando haciéndose online. Estamos mutando la realidad. Seguimos bajo una pandemia que está cambiando todos los valores personales y culturales, que nos tiene en tensiones entre el “quiero hacer lo que se me canta sin barbijo” y el “respetá a los demás, no seas irresponsable”. Y esas son las tensiones de Marte: el impulso caprichoso y egoísta contra la manera de actuar que se nos pide como sociedad.

Habrá que atravesar las dualidades, las tensiones y las incoherencias para llegar al equilibrio. Explotar vamos a explotar, el tema es saber cómo canalizarlo creativamente para no lastimarnos a nosotros ni a los demás.

Estar en la naturaleza y apreciar el presente puede ser de gran ayuda para bajar unos cambios. Y disfrutar de los placeres de la vida, también.

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Venus en conjunción al punto del eclipse

Este fin de semana, Venus llegó al grado del eclipse solar del 14 de diciembre, generando ecos del eclipse en general.

Como va cayendo en el Centro Galáctico, formando un trino a Marte y en breve a Urano, podemos sentir que todo se está moviendo muy rápido, en lugar de la acostumbrada calma de enero. ¿Será que nos estamos preparando para las sorpresas de este año venusino-uraniano? Porque los vínculos en general serán el mayor sostén dentro de un 2021 que aparenta querer desestabilizar lo estático y terminar de limpiar con un huracán los escombros de la triple conjunción.

Ya no se siente la destrucción profunda, de raíces, como con la unión de Júpiter, Saturno y Plutón: nos resistíamos a destruir lo que nos destruía y “el mundo” demostró ser más fuerte que nuestras ansias y deseos. Es decir, nuestro inconsciente es ese mundo, lo hacemos día a día con todo lo que reprimimos, negamos, escondemos de nosotros mismos.

Como dice Eckhart Tolle en “El poder del Ahora”: “¿Está usted contaminando el mundo o limpiando el desorden? Usted es responsable de su estado interior; nadie más lo es, así como usted también es responsable por el planeta. Lo mismo que ocurre dentro, ocurre fuera: si los seres humanos limpian la contaminación interior, también dejarán de crear contaminación exterior.”

Ahora la energía uraniana -que siempre responde a los ciclos de Júpiter y Saturno, así que era de esperarse- nos despierta a los sacudones, no tan profundos o destructivos, sino más bien veloces, urgentes. ¡Es ahora mismo! ¡Es YA! grita Urano con su efervescencia característica.

Los cambios se verán donde sea que esté transitando en tu carta, pero más fuertemente en lo social, ya que Urano es un planeta transpersonal: si hemos venido de destruir paradigmas, de hurgar en las bases de la estructura social y de provocarnos un renacimiento, ahora entonces tenemos que asistir nuestro propio parto.

Venus cayendo en el Centro Galáctico estos días luego de tocar el punto del eclipse, culmina la duración de éste y lo hace con su energía de deseo, vincular, de belleza, equilibrio, armonía, apegos sanos y valoración. Porque me amo, dejo ir este vínculo que no es para mí, esta ilusión, esta perspectiva soberbia o juiciosa, esta creencia del pasado, este dogma personal y social, esta manera de interpretar lo femenino, de creer que debe “ser” de tal o cual manera, esta forma de ser canal, de hacer vasija, de no estar amándome como lo merezco, o de ni siquiera creer que merezco todo lo abundante y bello en mi vida.

Somos magia, y la magia se manifiesta fuerte y claro cuando está envuelto el Centro Galáctico. Sencillamente lo que tenemos que dejar ir estos próximos seis meses no tenía que ser, no nos dejaba crecer o no es el momento para que se manifieste.

El presente es lo único que tenemos, como bien sabe el Nodo Norte en Géminis.

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Dejar el pasado atrás

El pasado y el futuro son ilusiones.
No están acá, en tu presente continuo, donde vos sí estás.
Cuando estás pensando en tiempo lineal de pasado-futuro, solamente aumentás tu nostalgia o tu ansiedad. Ninguna de las dos cosas te trae calma.

La Luna Llena en Cáncer insiste con algo muy importante: no podemos vivir trayendo el pasado al presente todo el tiempo, justificándonos con él, echando culpas de lo que pasó y de lo que no pasó, etc. No podemos vivir en paz y en libertad de elección si seguimos eligiendo que el pasado sea un lugar donde queremos vivir, o que no nos permitimos liberar y olvidar.

No es sano, no nos trae equilibrio y mucho menos coherencia.

Acuario es un signo que marca sus metas a futuro, pero no puede manifestarlas con la cabeza allá: tiene que estar presente aquí y ahora. La Gran Mutación parece buscar un mejor futuro personal y colectivo creándolo desde este instante. No hay otra receta.

Cáncer, el signo de la actual Luna llena que cierra un ciclo tremendamente emocional y sacudido, es el signo del pasado del que provenimos y de cómo aún sostenemos emociones, hilos energéticos que nos atan a él, incluso cuando sabemos que nos hacen mal. El pasado es un lugar muy engañoso, la memoria lo es.

Pero no somos nuestra memoria, ni nuestro pasado, y no podremos crear un futuro sano, coherente y equilibrado si seguimos repitiendo patrones, creencias y recuerdos como en loop en nuestra mente.

El pasado, si lo dejamos, nos puede dominar desde su nostalgia, desde el “todo tiempo pasado fue mejor”.
El futuro, si lo dejamos, nos llena de ansiedad, ataques de pánico y más.

Es momento de estar presentes en el presente, agradeciendo todo lo que es nuestra vida y lo que queremos crear desde aquí.

¿De qué querés huir cuando el pasado o el futuro parecen controlar tu mente?

Cerrá los ojos, respirá profundo y agradecé tu presente. Sea el que sea, siempre tenemos la chance de hacerlo crecer.

Venus mañana termina de caer en el Nodo Sur.
Dejemos ir eso que no nos haría crecer porque, “los que mandan” nos quieren atados a ilusiones en lugar de creciendo en nuestro lugar en el mundo.

Y tu lugar en el mundo es ahí donde estás ahora mismo.

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Luna llena en Cáncer

A las 00:28 hs del 30 de diciembre, se perfecciona la Luna llena en Cáncer en el grado 8°53′ del signo.

Venus ya está cayendo en el Nodo Sur llevando un deseo sagitariano, tal vez vincular, pidiendo que lo dejemos ir. Tal vez no tiene que ser, tal vez no es lo mejor para tu crecimiento en este momento de tu vida. Es necesario soltarlo para tomar claridad, ya que también se está cuadrando a Neptuno y si lo sostenemos, estaremos tensionándonos y haciendo esfuerzos que nos lastiman. Aflojá los hombros, liberá esa tensión. Dale, hacelo ahora mientras leés. Aflojá esa mandíbula.

El Sol está en trino a Urano, dejá de resistirle al cambio. El terremoto es inevitable.

De dónde venimos…

El 21 de junio pasado tuvimos un eclipse solar anular en el grado 00°21′ de Cáncer, que abrió la puerta de esta Luna llena: fueron seis meses de asuntos cancerianos (vinculados a esa casa de tu carta natal). Saturno ya había ingresado a Acuario en ese momento, antes de retrogradar, y Júpiter se encontraba en Capricornio junto a Plutón.

Durante todo 2020 la sombra colectiva fue un tema a observar, aceptar, integrar. Es ahora que sentimos que se ha hecho más grande -después de la conjunción Júpiter-Saturno- y que no nos queda otra que mirarla a la cara.

No es menor notar el retorno de Plutón que está viviendo uno de los países más dominantes del mundo, Estados Unidos, que no sólo fuerza la visibilidad de esa sombra colectiva, manipulada y abusadora, sino que también nos hace preguntarnos hasta cuándo vamos a seguir negándola y permitiendo que, por comodidad, los que ostentan el poder sigan abusando de los que no.

No es una Luna llena sencilla, nada lo ha sido este año. Como cierre, nos muestra que tenemos que estar agradecidos por haber tenido la fuerza necesaria para atravesar esta tormenta, y nos hace preguntarnos qué sentido tienen para nosotros nuestra familia, la estabilidad, el hogar, la patria. ¿Qué son para nosotros?

Al respecto de eso, recientemente en medio de un proceso, escribí:

“Estos días estuve filosofando sobre el significado de lo que para mí siempre fue la familia. Me dí cuenta que más allá de la sangre, y fuera de los dichos populares, uno cree que formar una familia es elegir a una persona, tener hijos y quedarse ahí para siempre, de forma inmutable. PARA SIEMPRE. Para siempre es un montón. Para siempre no incluye transformaciones, mutaciones, cambios. Creemos que el “para siempre” es que todo siempre sea igual, y no. La vida es un suceso de historias tras historias, de experiencias, de dolores y de felicidad. Nada está demasiado quieto mucho tiempo.

Caí en cuenta de que sí, hay gente de mi sangre que amo y elijo, pero otra que no. Y luego están esas personas que llegan a tu vida a marcarte, a acompañarte. Eso creo que es la familia: las personas del alma que elegís que querés en tu vida en ese “para siempre” de presente continuo, con la consciencia de que todo muta, se mueve, todo el tiempo. De que el vínculo puede no ser siempre el mismo, pero si hay amor y respeto, el cambio nos encuentra mutando juntes.

No idealizás ni proyectás con esas personas cosas para tu propio bienestar, sino para el bienestar y la evolución mutuas. Querés que el otro también crezca. A veces vas al mismo ritmo de crecimiento y otras no. Cuando hay destiempo, es porque hay que hacer procesos por separado…”

En resumen

Estos seis últimos meses han sido un tsunami, una inmensa ola emocional que nos pide que dejemos de pensar para vivir y sentir de una vez qué es lo que queremos crear en nuestras vidas. Porque no, en realidad no queremos lo que creemos que queremos, ni lo que el mundo dice que tenemos que querer. Lo que creemos también está viviendo sus cambios…

Hay algo más, siempre hay algo más. Sabremos lo que realmente queremos crear en la vida, para nosotros y para el mundo, cuando dejemos de pensarlo y nos animemos a sentirlo, a meternos la mano de verdad en el corazón, a reconocer que las emociones nos hablan pero que no somos ni ellas ni nuestros pensamientos.

Así podremos dejar de ser meros esclavos de las cosas que creemos necesitar para sentirnos estables, dejaremos de intentar sostener lo insostenible y descubriremos que cuando atravesamos la propia sombra -que forma a la sombra colectiva-, comenzamos a ser libres.

Cada ser humano haciéndose cargo de su propia sombra cambiaría al mundo de manera enorme y radical.

¡Feliz Luna llena!

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El despertar del 2021 y la Gran Mutación

Acuario es un signo de des-aprendizaje.
Su cualidad fija y saturnina nos permite estructurar nuevas realidades junto a su cualidad uraniana de disrupción, igualdad y cambio.

Al ser un signo que tiene dos planetas regentes, es bastante clásico encontrar doble manifestación en las personas de Sol, ascendente, Luna o stelliums en Acuario: o son rígidos, estructurados e inamovibles, o son desapegados, cambiantes y más “extravagantes” que el resto.

Y de esa doble tonalidad se tratan los próximos años: su regente antiguo, Saturno, transitando por allí tendrá fuerza restrictiva, que responde al deber ser y a la necesidad de mantenerlo “todo como está”, y su regente moderno, Urano, transitando Tauro lo que más quiere hacer es sacudir nuestras bases, lo que creemos que son nuestros valores y noción de seguridad, apegos y comodidades.

No serán años de estabilidad como la conocemos, ni de normalidad. Para lograr un cambio, siempre se ha requerido romper con lo establecido, por más hondo que se encuentre su raíz. Una raíz que tarde o temprano se pudre y es preciso arrancar.

Bueno, ya está podrida. Nos encontramos -como humanidad- en plena nigredo, en una fase alquímica y escorpiana donde la putrefacción ya huele demasiado mal como para poder seguir ignorándola. Donde, si queremos realmente llegar a una nueva era dorada, de amor y de luz, deberemos reconocer íntegramente nuestras sombras. No es ni un proceso grato ni que haremos completo en nuestras vidas, pero se requiere, al menos, que lo comencemos.

La nigredo es la primera de las tres etapas alquímicas para poder convertir un material en oro. Si queremos evolucionar, lo primero es permitirnos la transformación de la materia que siempre fuimos. No es casual que esta etapa esté asociada a Saturno. Es una etapa de gran y profunda conexión con nuestras sombras personales y colectivas.

Los nacidos a finales del 82 y principios del 83 estamos viviendo cuadraturas a nuestra conjunción natal Saturno-Plutón desde enero 2020 y seguiremos haciendo consciente al inconsciente colectivo. Si algo podemos hacer, es transmitir lo que nos nace y fluye por nosotros para poder brindar claridad, como canales.

Seguimos bajo los efectos del eclipse solar en Sagitario, la temporada de eclipses aún sigue activa, y ni hablemos de los efectos de la triple conjunción que siguen en pie, así como los de la Gran Mutación, que recién empiezan.

Las causas sociales serán las que más revuelo armen y las que nos permitan, como sociedad, acceder a una mayor igualdad de derechos y libertades. Aunque claramente habrá grandes sectores elitistas que preferirán que todo siga sosteniéndose bajo apariencias que ya están temblando desestabilizadas. Los sectores más poderosos, abusadores y dictadores seguirán pretendiendo tener el mayor poder posible sobre el común de la gente, como siempre.

Las restricciones a las libertades no tardaron nada en llegar, observándose primero en redes sociales, gran territorio acuariano por excelencia. Mientras tanto, la posibilidad de regular el trabajo remoto y de adaptarnos a él nos pueden jugar a favor.

La flexibilidad y la capacidad de adaptación ante los cambios serán lo que nos ayuden a surfear las intensas olas de estos próximos años. Lo que queramos sostener, resistir o negar, sencillamente se hará más fuerte que antes.
Ojalá soltar y desapegarse fuera tarea de un día, pero es un proceso largo y que nos enfrenta a nuestras sombras, miedos y propios demonios.

Tengámonos pa cien cia.

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Descansá para integrar la nueva información

La nueva información llega en forma de códigos de luz y de sonido.

Nuestro ADN está recuperando su sabiduría inicial, nuestras células están recordando. Cualquier orden que le des a tu cuerpo, será fielmente obedecida, sea de salud o de enfermedad. Lo emocional reprimido pujará con mucha más fuerza por salir que antes.

Estamos reinstalando todo nuestro sistema operativo. Les recomiendo hacer, en este momento tan importante, algo que pueden encontrar googleando y se llama “Liberación de implantes”. Es necesario que dejemos ir muchas cosas que nos sostenían quietos y llenos de miedo. Porque a la era del amor se la vive desde el corazón, la quinta dimensión de consciencia nos trae toda la capacidad de sentir pero ya no únicamente desde lo emocional, sino también desde todo el potencial de nuestro corazón.

Todo cansancio físico, mental y/o emocional te está pidiendo descanso. En el descanso nos recuperamos y asimilamos toda esta nueva información cósmica. Es necesario aquietarnos para recibir, dejar de hacer para permitirnos ser, tomarnos vacaciones. Es momento de integrar todo lo vivido para permitir abrirnos a lo que viene, a todo el crecimiento que nos quiere acompañar, de la mano de las crisis que sean necesarias para romper con lo pasado, lo patriarcal y pacato.

Escuchar lo que dicen nuestras sombras, lo que susurran nuestras almas y abrirnos a sanar. Animarnos a atravesar los velos, los procesos, nuestra hermosa humanidad.

En el descanso y en los sueños incorporamos mucha sabiduría, desbloqueamos códigos, descargamos nuevas “actualizaciones” y aprendemos a surfear las nuevas olas más allá de la aparente confusión y oscuridad. Nos confundimos al soltar el control porque no sabemos qué esperar. Y está bien dejarse sorprender por la vida y no tenerlo todo controlado, diagramado.

Los reinos que todavía no hemos visto están ansiosos por expresarse a través de nosotros. Pero no podremos “ascender en consciencia” sin ser responsables de lo que creamos en nuestro día a día y sin tenernos paciencia.

Seamos pacientes, amorosos y gentiles con nosotros mismos y con los demás.
Todos estamos cambiando y en constante movimiento. 

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Solsticio de verano: Sol ingresa a Capricornio

Al tiempo de la conjunción Júpiter-Saturno que marca la Gran Mutación, el Sol ingresa a Capricornio iniciando el solsticio de verano en el hemisferio sur y de invierno en el hemisferio norte.

¿Si vienen cambios con esta conjunción Júpiter-Saturno? Claro que sí. A montones. Sobretodo estando alineada con esta gran apertura como lo es el solsticio.

La sensación de urgencia, de vivir en un momento aceleradísimo y de creer que si no es ahora, no será nunca, es gentileza de Júpiter.
La sensación de tener que bajar a tierra para poder sobrevivir en esta montaña rusa que es el mundo actual, y de inevitablemente tener que aprender a ser paciente, es gentileza de Saturno.

La velocidad con la que todo se aprende y se pasa “al cuerpo”, sentirnos forzadas a digitalizarlo todo y a aprender a comunicarnos desde lo virtual/cuántico, más la necesidad de armar redes y congeniar con personas que sólo aporten a nuestra evolución en lugar de restar, es parte del servicio acuariano.

Durante 2021 estaremos saliendo del canal de parto que ha sido este 2020, porque necesitamos renacer como humanidad.

Acuario no sólo nos fuerza a despertar la consciencia, sino que nos pide aprender a ser individuos con su propia magia y no buscar pertenecer para ser uno más del montón. Es decir, el mensaje acuariano suele ser algo así como “Sé vos mismo, expresá tu esencia, pero sabiendo que eso no te hace “‘distinto, mejor o especial’ sino que te hace formar parte de un mundo donde cada uno es único y, por ese hecho, son todos iguales”.

La pertenencia acuariana es la de estar dándole al mundo la propia medicina.
Y como Sol en Acuario que soy, me ha costado mucho diferenciar qué es mío y qué del otro, el límite nunca es definido porque vivimos en sociedad.

Pero sí he aprendido a conocer y validar mis virtudes, sin que en eso se me infle el ego. Como todos, tengo mis dones, pero también tengo mis mierdas. Y si hay algo que me duele en este mundo, es ver que otra persona imita a alguien más porque es más fácil que descubrirse a sí misma, que investigar o que hacer el trabajo de consciencia requerido.

No estamos acá para copiar a nadie, estamos para reconocer lo únicos que somos y eso implica que aunque intentes repetir el mensaje, sos un diferente mensajero.

Acuario es aire, y comunica.
En esta era, necesitamos que des tu propio mensaje, con tu propia voz y que no busques más encontrar afuera aquello que está aullando por dentro.

¡Feliz solsticio, feliz conjunción, feliz temporada capricorniana y feliz retorno solar, Capricornio!

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Gran Mutación: Júpiter y Saturno se unen en Acuario

Saturno en el 2020

El 9 de marzo de 2020, Saturno llegó al grado 29° de Capricornio.

Allí estuvo hasta el 21 de ese mes, cuando ingresó a Acuario. En el grado 0°40′ de ese signo, se unió con Marte el 31 de marzo, marcando la “explosión” que nos catapultó al estado actual de lo que pretendemos seguir llamando “realidad”.

En ese momento se abrió un primer portal, nos mostró de qué se trataría el recorrido de Saturno por Acuario hasta el 2023, o al menos, cuáles eran sus intenciones: cuarentena, limitaciones, restricción. “Quedate donde estás, y si te movés, te representará un gran esfuerzo, pero también una enorme recompensa porque el movimiento no se iniciará en vano, sino por algo mucho mayor de lo que creés o pensás.”

No es de extrañar que el tinte restrictivo de Saturno quiera estar presente en todo lo virtual también, comenzando por redes sociales y todo lo que internet abarque.

En marzo, cuando Saturno estaba en ese umbral del grado 29° capricorniano, escribí: “Desde ese grado, aún se encuentra en conjunción a Plutón destruyendo las formas de lo que creemos que es nuestra realidad, incluyendo el sistema capitalista, el patriarcado, las figuras de poder…porque el grado 29° saca lo peor de cada signo, su energía más densa, baja.

Se nos pide demoler estructuras que ya no tienen cómo sostenerse. Estamos notando a grandes rasgos -en la mayoría de Latinoamérica- a personas que no deberían estar en puestos de poder, abusando de sus posiciones, haciendo lo mismo que se ha hecho desde siempre que es favorecer a los ricos mientras los pobres cada vez van más en caída. No es una ilusión, es real. La ambición de unos pocos es hambre para millones. Lo material, lo real, parece tener que destruirse para pasar a un ámbito social más igualitario, aunque primero debamos encontrarnos en un limbo sin saber hacia dónde dirigirnos.

En lo personal, podemos sentirnos frustrados, pesimistas, deprimidos o tristes, angustiados, sin encontrar una explicación a lo que nos pasa incluso. Estamos siendo llevados continuamente a un asunto repetido en nuestras vidas, algo a sanar, liberar, desbloquear. Si no lo hacemos ahora, volverá.

Lo positivo es que se marca que un cambio está por suceder. Hay una revolución y transformación sucediendo bajo la superficie, de manera subterránea, que puede estallar de repente, como un volcán. Y será liberadora. (esto fue escrito justo antes de declararse la pandemia y consecuente cuarentena, no imaginaba que el cambio podría venir de esa exacta manera).

La inestabilidad se teme pero nos impulsa a dar un paso más estable, a saltar al vacío o a retroceder para evaluarlo todo desde lejos. El cambio, el nuevo paso que traerá un nuevo orden, es inevitable. Hay riesgo, como en todo salto, pero hay ganancia también. La destrucción de las formas conocidas se identifica como caótica cuando en realidad es pura creación, gestación de lo nuevo, de nuevas oportunidades.”

Ya sabemos que nuestro norte, como humanidad, nos pide renacer. No hay más excusas a las que aferrarnos: el cambio vino para quedarse.

Saturno en Acuario 2021-2023

Saturno ingresó finalmente a Acuario el 17 de diciembre de 2020, donde se va a quedar hasta el 7 de marzo de 2023.

Es un planeta que habla de estructuras, de limitaciones, normas, reglas y restricciones, necesarias para vivir en sociedad. Es co-regente (regente antiguo) de Acuario, así que incómodo no está, para nada.

El asunto es que Saturno también habla del tiempo, de la paciencia, y de los dinosaurios que pretenden sostener una realidad que no va más. Pareciera que estos tres años se nos pidiera radicalmente y de una buena vez, dejar de sostener el deber ser que nos pone en posiciones rígidas, dogmáticas e inflexibles.

Saturno es un poco el hemisferio izquierdo del cerebro, lo que está bien, lo racional y estructurado, lo correcto. En su baja vibración nos llena de miedos, sobretodo al fracaso, porque nos provee de una idea de éxito patriarcal y capitalista, un poco forzada. Su energía es yin en realidad, es el cuenco que nos permite contener para luego manifestar en la materia.

Nuestra concepción de la 3D y de la realidad seguirá mutando. Nuevos límites y restricciones pretenderán ser impuestos pero durarán hasta que “el pueblo” demande lo que es justo, equitativo.

Puede jugarnos tanto en contra como a favor, y mucho depende de factores externos -como todo- pero también de nuestra predisposición: ¿vamos a atravesarlo temiendo las restricciones a nuestra libertad o animándonos a vivir en una nueva realidad, más igualitaria para todos?

El camino de Saturno, como dice Liz Greene, es oscuro, introspectivo, algo amargo, y pasa todo por la experiencia: el conocimiento, la sabiduría, llegan en la vejez cuando ya tenemos la experiencia suficiente. Saturno encuentra el significado de la vida en el trabajo, el esfuerzo, la disciplina e incluso el sufrimiento. Sin embargo, esta vez el camino no lo inicia sólo, sino con la idea opuesta de la vida que tiene Júpiter…

Se está abriendo un ciclo porque se está cerrando otro, y van unidos, encadenando sucesos que conforman la evolución individual y colectiva.

Júpiter en Acuario 2021

Júpiter ingresó a Acuario el 19 de diciembre de 2020, para expandir la energía de Saturno y hacerle compañía durante su año de tránsito acuariano.

Ya sabemos que Júpiter, el gigante gaseoso, expande todo lo que toca.
La última vez que transitó Acuario, en 2009, Saturno se encontraba en Virgo. Grandes ciclos mundiales y personales son guiados por estos dos planetas. De hecho, los cambios que Urano confirma para manifestar son precedidos por los ciclos de ellos dos.

En 2009, la ONU declaró a ese año como el Año Internacional de la Astronomía, una ciencia muy vinculada a Acuario. 2009 también fue el año de creación de la primera moneda virtual, el Bitcoin; Obama fue electo presidente de USA convirtiéndose así en el primer presidente afroamericano estadounidense, y como si fuera poco, la gripe porcina (Gripe A H1N1) fue declarada pandemia inminente.

¿Vamos entendiendo de qué se trata todo esto? Lo virtual, lo científico, lo diferente, la búsqueda de igualdad, y todo lo que puede crecer desde un lugar tanto “positivo” como “negativo”.

Acuario es un signo de ciencia y espiritualidad, de astrología y astronomía, aparentemente irreconciliables. Muchos científicos al comenzar a estudiar lo que llamamos “cuántico” han terminado descubriendo vínculos entre lo que consideramos real y el reino de lo espiritual. De hecho, la palabra “cuántico” que ya ha estado muy presente en el mundo, seguirá tomando relevancia.

Las neurociencias son otro ejemplo acuariano, y si consideramos que Júpiter rige nuestras creencias y lo que experimentamos gracias a ellas, pues qué mejor año para romper patrones, creencias estancadas y desaprender en general. Para darnos cuenta de que somos los soberanos de nuestras mentes, de nuestros cuerpos, de nuestras vidas.

Qué es la Gran Mutación

Los ciclos de las conjunciones Júpiter-Saturno abarcan la tradicionalmente llamada “Gran Mutación”. Las grandes tradiciones religiosas están en su mayoría asociadas a estas conjunciones. Como por ejemplo, se le llama “Estrella de Belén” por haber indicado el nacimiento de Jesucristo.

Ambos se unen cada veinte años en signos del mismo elemento (fuego, tierra, aire y agua, en ese orden), durante un período de doscientos años en total. Cuando se comienzan a unir en un signo de un nuevo elemento, es que se le llama la Gran Mutación: se cierra un ciclo, marcando el final de viejos principios para permitir el nacimiento de nuevos.

Este movimiento cósmico implica cambios y ritmos sociales, económicos, culturales, ideológicos, y más. En general, nos sacude tanto a nivel personal como colectivo, y éste último es el nivel que mayor relevancia toma. Ya no se trata de preguntar “¿Cómo me va a ‘afectar’ esto a mí?” sino de preguntarnos qué podemos hacer para que a nivel social y mundial podamos sostener el cambio hacia un mayor nivel de consciencia y hermandad.

La última Gran Mutación se inició en Capricornio en 1842, y es el final de ese ciclo el que estamos teniendo la fortuna de vivenciar ahora.

Dentro del ciclo de veinte años como el que iniciamos ahora, se pueden reconocer dos semiciclos: los primeros diez años son intensos, activos, que se sienten en una subida enérgica hasta la cima. Entre el 22 de diciembre de 2029 y el 23 de abril de 2030, cuando ambos planetas perfeccionen su oposición en esas dos ocasiones, marcarán el inicio de la otra mitad del ciclo.

En esa primera mitad nos sentimos con fuerza, activos, iniciamos, proyectamos, avanzamos. La conjunción es energía ariana, de impulso. Cambios rápidos incitados por grandes crisis se desatan y desarrollan. Extraversión, optimismo y fuerza en pos de un ideal o causa son marcas de esta parte del ciclo, con esencia de crecimiento jupiteriano.

En la otra mitad parece menguar la intensidad, estamos más cansados y reflexivos, como si estuviéramos cosechando lo sembrado durante los diez años previos y asimilando todo lo que se movió en nuestras vidas. Necesitamos calma y equilibrio, energía libriana que trae la oposición. Aquí Saturno pareciera gobernar la energía social y personal.

Conjunción Júpiter-Saturno: la antesala

Estos dos planetas, a modo de vistazo, ya se unieron en un signo de aire en 1980 y 1981, en tres ocasiones, en Libra. Estas conjunciones fueron en los grados:
– 9°30′ el 31/12/80
– 8°6′ el 4/3/81
– 4°56′ el 23/7/81

Libra es el signo de exaltación de Saturno, y es conocido como el signo de la amabilidad, la cortesía. Pero no es sólo eso. El astrólogo Stephen Arroyo lo definió como “un Aries cortés”, y por algo es su signo opuesto-complementario. No olvidemos que es un signo cardinal y puede ser bastante intransigente aunque tenga una máscara de cordialidad para estar tan de acuerdo en la guerra como en la paz.

Estas conjunciones marcando un respiro durante el cual todo tipo de vínculos comenzó a ser cuestionado y a cambiar.
Sabemos que luego de la liberación sexual de los 60’s, hubo un período de represión y en los 80’s todo estaba muy restringido todavía, pero el mejor ejemplo sin duda, es el de los artistas musicales: exponían un estilo personal andrógino, y revelaban poco a poco -aunque algunos muy de golpe- sus elecciones sexoafectivas. Los 80’s fueron la última gran revolución y esta conjunción en Libra estoy muy segura que tuvo mucho que ver.

Además, Urano transitaba Escorpio y venía de haber transitado Libra también: las relaciones no volverían a ser lo que eran.

La conjunción en 2020

Júpiter y Saturno el 21 de diciembre de 2020, bajo el solsticio de verano que encuentra al Sol ingresando a Capricornio, darán inicio entonces a un ciclo de 200 años, marcado con pequeños ciclos de veinte años.

Este es un tránsito potente tanto en lo individual como en lo social: nada estará exento de vivenciar esta energía. Júpiter expande a Saturno mientras ambos activan simultáneamente un sector de nuestra carta natal.

El mensaje personal sería algo así como “¡Apurate! ¡Tenés que aprender esto y no hay otra opción! ¡De esto depende tu crecimiento y desarrollo durante los próximos veinte años!” Al comprender, tiempo después, veremos que agradeceremos haber aprendido y asimilado tales enseñanzas.

Saturno nos lleva a enfocar ciertas dimensiones de nuestra vida que necesitan atención, revelando los resultados de anteriores acciones y actitudes al respecto, mientras nos guía a ser objetivos, dándonos un impulso de decisión, confianza y disciplina para hacer que las cosas finalmente se manifiesten, ocurran.

Júpiter expande nuestra capacidad de vivir experiencias, nuestro conocimiento y nos inculca fe para actuar sobre nuestras nuevas creencias con una renovada visión hacia el futuro, más realista que antes.

Ambos uniéndose en Acuario, nos hablan de una nueva visión a futuro, de una nueva dinámica en busca de la estabilidad, sentido de pertenencia y de unión colectiva. El trabajo tanto de consciencia como transpersonal (llamémosle el propósito) será super relevante para atravesar estos próximos veinte años de manera despierta. Porque si hay algo de lo que se trata este signo, es del despertar de consciencia. Así que allá vamos.

Claro que los vínculos son importantes, y serán clave para poder compartir nuestra sabiduría con el mundo.

No se sostendrán relaciones que no sean de igualdad, equilibrio y coherencia, donde haya alguien dominante. Se trata de estar en todo vínculo con un par, un compañero o compañera, que será parte importante del proceso de “salir al mundo” como lo estaremos haciendo.

El Despertar de Consciencia y la Era de Acuario

La Era de Acuario, matemáticamente comenzaría alrededor del año 2150. Pero ¿cómo sabemos cuándo se inicia en realidad?

Nadie lo sabe.
Desde los diez años que duró la Revolución Francesa en 1789-1799 se han atisbado energías acuarianas. Revoluciones hemos vivido unas cuantas desde entonces, algunas más memorables que otras, en todo ámbito.

El asunto es que estamos en una transición. El objetivo de la Era de Acuario parece ser el derrocamiento de una cultura romántica y victimista para el surgir de una nueva humanidad que une ciencia y espiritualidad, que está despierta a todo su potencial y abre los ojos a todas las realidades posibles, no sólo a la capricorniana que estamos dejando atrás.

Se trata de abrir los ojos para poder ver, rompiendo miedos, creencias y bloqueos internos, para poder avanzar ante los desafíos mundiales con mayor entereza y fortaleza. Soberanos de nosotros mismos.

Estamos ascendiendo vibracionalmente, poco a poco aunque de a ratos es bastante radical y potente, hacia la quinta dimensión de consciencia. Y eso implica hacernos cargo de todo lo que realmente somos: cuerpo, mente y alma, con un inmenso potencial interdimensional.

Es como si nos estuvieran instalando todo un nuevo software, una actualización de nuestro sistema operativo individual y mundial para que podamos ascender en masa.

¿Y para qué?

Para asistir a Gaia, la Tierra, en el nuevo parto de sus hijos: nosotros. No podemos seguir siendo la humanidad mezquina y egoísta que hemos sido hasta ahora. Las cosas tienen y van a cambiar.

Por eso es urgente que encuentres tu propósito, eso que venís a aprender evolutivamente pero también para darle al mundo. Tu medicina es la medicina que necesita el planeta: ser quien has venido a ser es la respuesta.

Las restricciones y desafíos

Las conjunciones de Júpiter y Saturno han sido partícipes de presidentes y reyes que dejan su poder, de múltiples maneras. Así como decían que en el 2020 había un nuevo rey, creo que estamos más acertados en mirar hacia el 2021, sencillamente porque es el año donde ambos planetas transitarán finalmente por el signo opuesto a Leo, el de los reyes. Obviamente esto también se las trae con quienes ocupen puestos de poder con actitudes dictatoriales, ególatras y narcisistas.

Las limitaciones a las libertades personales, para querer “domar” al pueblo, pueden ser bastante corrientes. Desde las restricciones en redes sociales hasta la manera de viajar, de salir al mundo, tendrá -como ya estuvo teniendo- sus cambios.

Ya sabemos que de “nueva normalidad” no habrá nada, porque no podemos volver atrás, ni seguir dañando al planeta como lo veníamos haciendo.

La conjunción dice algo así como: “Estas son tus fronteras, aquí están tus límites y allí comienzan los de los demás. No podrás acceder a la completa libertad hasta que no entiendas tus propias limitaciones y barreras. Busca la sabiduría, ya que tienes una nueva oportunidad de resolver lo pendiente, y es liberándote de todo lo que te has puesto a tí mismo como bloqueo.”

Preguntas existenciales habrá miles, como quién soy, adónde voy, cuál es mi camino. Pero la independencia y libertad al respondernos será vital: no podemos seguir creyendo y sosteniendo el deber ser que ya desde 2008 (cuando Plutón ingresó a Capricornio) se nos pide destruir.

Hay una lucha entre nuestro joven interno y entre el anciano sabio. El joven siente la urgencia pero el anciano sabe que todo lleva su tiempo y debe ser paciente.

Sin duda esa urgencia es en pos de la libertad, de la liberación de lo obsoleto y caduco, pero es una búsqueda que se nos sugiere encarar con responsabilidad, trabajo duro -mucho- y consciencia. Lo que queramos manifestar como libertad deberá aprender a sortear barreras.

Si el principio antiguo, saturnino, debe morir, ¿qué es lo que surge? Surge Júpiter, el único hijo de Cronos que éste no se pudo comer y que lo venció. El tiempo todo lo corroe, pero el crecimiento, el movimiento y la búsqueda de significado son lo que le dan sentido a ese tiempo, a esa porción que transcurre mientras experimentamos lo que es la vida en la Tierra.

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Sol conjunción Centro Galáctico

El 18 de diciembre el Sol llega al Centro Galáctico, ese supuesto agujero negro que es el centro de la Vía Láctea.

Astronómicamente no podemos llegar a verlo por la cantidad de polvo cósmico que hay a su alrededor.

Astrológicamente, se ubica alrededor de los grados 26°/27° de Sagitario y habla del milagro que somos, de la magia que nos habita. También llamado Hunab Ku por los mayas, el Centro Galáctico tiene vida propia.

Vendría a ser algo así como el Sol de nuestro Sol, y lo pueden haber escuchado nombrar también como el Gran Sol Central. Se dice que es la Fuente de toda vida, es un punto de entrada de energía cósmica.

Desde allí recibimos todo conocimiento estelar, galáctico.

Cuando digo que tiene vida propia, es porque realmente se siente que habla cuando te conectás con él. Allí podés encontrarte con lo que llamarías Dios, Diosa, Gran Espíritu, Fuente.
Los conocimientos que de él se desprenden, y llegan a nosotros gracias a la luz solar, nos llevan hacia nuestro propósito transpersonal.

Muchas personas que son guías para otros, tanto en ámbitos científicos como espirituales, tienen algún emplazamiento importante en conjunción al Centro Galáctico, o en otro aspecto importante. Que tengas algún planeta o asteroide allí no te hace ni más importante ni mejor que otros: sencillamente se vincula a tu misión transpersonal, eso que venís a darle al mundo de manera desinteresada, como trabajador/a de la luz en pos de crear un mundo mejor.

Si permitimos que este punto se active en nosotros, tanto individualmente con meditaciones en estos días por ejemplo, abriéndonos a la magia del Universo (que somos), moveremos la energía de forma colectiva también.

Con nuestro Sol haciéndonos llegar la energía desde el Gran Sol Central, estamos recibiendo algo así como una actualización de nuestro sistema operativo. Los eclipses, la conjunción Júpiter-Saturno, todo el 2020, fue parte de esta actualización. Estamos recibiendo mucha energía evolutiva y no nos queda otra que realmente abrir el corazón para encontrar nuestro lugar en el mundo, metafórico y literal.

Te deseo que veas toda la magia que sos y que sos capaz de crear.

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Eclipse solar total en Sagitario

¿Cuál es tu verdad? ¿Cuáles son tus creencias? ¿En qué basás tus experiencias? ¿Cuáles son tus ideales, tu filosofía de vida? ¿Qué sentido tiene la vida para vos? ¿Estás idealizando, negando o ilusionándote con muchas cosas, sin bajar a la realidad?

Y ¿qué es la realidad, al fin y al cabo? ¿Estás dispuesta a cambiar tu noción de realidad para poder co-crearla?

El 14 de diciembre a las 13:16 se perfecciona la Luna nueva en Sagitario que también es eclipse total de Sol, y podremos verlo desde las 12:09 hasta las 15:03 cuando finalice, teniendo su máximo de ocultación a las 13:37 hs.

¿Qué es un eclipse de Sol? Lo encontrás acá.

Aspectos

El eclipse se da en el grado 23°08′ de Sagitario junto a Mercurio (Sol, Luna, Nodo Sur y Mercurio están juntos), en trino a Marte en Aries y en cuadratura a Neptuno en Piscis. Venus en Escorpio hace un sextil al regente del evento, Júpiter.

¿Qué significa esto?

Que durante los próximos seis meses -hasta el 26 de mayo de 2021- estaremos trabajando en cambiar nuestras creencias -bases de muchos miedos, pensamientos, patrones y comportamientos-, intentando hacer algo al respecto de un cambio en nuestras vidas y procurando salir de negaciones, idealizaciones y nebulosas. Hay un gran dejar ir de condicionamientos aprendidos y heredados, ya lo que defendemos a ciencia cierta como verdad será desafiado. Si queremos crear una nueva realidad, debemos animarnos a romper lo que siempre creímos, ya que sosteniendo lo mismo de siempre y sin flexibilizarnos, el cambio no puede ocurrir.

Por otro lado, el día 3 de enero Venus estará tocando el punto del eclipse, contándonos desde ya que su energía (deseos, relaciones, vínculos en general, apegos, seguridad material, asociaciones) estarán implicadas en el significado de este eclipse en general y será parte de la «respuesta» que encontremos al respecto de cómo toca nuestra vida.

Con Júpiter y Saturno a punto de ingresar a Acuario, sabemos que el cambio estructural y de creencias es la base para crear nuestra nueva realidad, individual y social.

Y hay más

Este evento se vincula con otro eclipse solar que sucedió el 4 de diciembre de 2002 en el grado 11°58′ de Sagitario, también de Nodo Sur. Se dió en conjunción a Plutón y en trino a Júpiter en Leo. ¿Qué pasaba en tu vida en ese momento? ¿Hay algún planeta en tu carta en ese grado -o a +-5 grados de diferencia-? ¿Estuvo involucrada su energía en algo que haya pasado en ese período de tu vida? ¿Qué se transformó, renació o «murió» en tu vida desde diciembre 2002 a junio 2003?

Extra: también chequeá el grado 28°01′ de Aries, porque resuena de alguna manera con este eclipse.

La energía de los eclipses en general es escorpiónica: nos lleva a purgar de nuestra vida algo que ya cumplió su ciclo, nos desapega de las zonas excesivamente cómodas. Y ya sabemos que la comodidad en exceso, estanca.
No nos suele gustar lo que los eclipses sugieren cuando quieren «llevarse» algo de nuestras vidas, porque nos aferramos a lo que nos da seguridad aunque nos esté matando por dentro, aunque no nos deje crecer. Y, además, olvidamos que siempre que algo se va o se cierra, está haciendo lugar para algo más y que nos proveerá mayor crecimiento en general.

El cambio es la única constante con los eclipses, el destino juega un rol muy importante (no el destino escrito, sino los sucesos que nos marcan cambios de rumbo, aquellos que «tenían que sucedernos») y no nos queda otra que soltar el control, si queremos disfrutar el proceso en lugar de padecerlo.

Cómo lo vas a vivir depende de tu carta natal, pero también de tu filosofía de vida, de tu capacidad de mutación, de tu adaptabilidad.

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Semanas entre eclipses

Estamos en la segunda semana entre eclipses.

El lunes 14, el Sol y la Luna se van a alinear sobre el grado 23°08′ de Sagitario. Estamos yendo hacia el eclipse solar total más intenso del año, Mercurio hace una semana está en Sagitario haciéndonos cuestionar nuestras creencias y preparando el terreno.

Las energías que están guiándonos y descendiendo al planeta pueden ser confusas al principio, y es porque nos llevan a tremenda purificación, a transformarnos para recordar cómo recuperar nuestro poder.

El eclipse de Ofiuco (chiste chiste) se dará en trino a Marte y en cuadratura a Neptuno: “Hola Idealización, ¿sos vos? Te tengo que pegar una patada en el culo, permiso.” Y lo mismo con las creencias que nos mantienen presas de ilusiones, de expectativas, de esperanzas. Porque se trata de “hacer para creerme posible”, y ya no de “creer para ver”, tan pisciano. Ahora es que nos movemos por lo que creemos y también para romper todo ese sistema de cosas que respetamos por años y que no nos resuenan más.

Si lo que creo me genera miedos, incertidumbre, ¿por qué lo sigo creyendo? ¿No será más fácil renunciar al control, recuperar la humildad y decir “mal yo, me equivoqué”? Es tan liberador reconocer que no tenemos todas las respuestas, que una no es perfecta, y hacerse cargo de la propia rigidez para permitirse ser flexible…

El eclipse es la antesala de la Gran Mutación.
Júpiter y Saturno están haciendo las valijas para irse a Acuario el 19 y el 17 respectivamente, y se encontrarán allí el día del solsticio. Ya de por sí un día intensamente mágico, nos tendrá a las puertas de un umbral: nada podrá sostenerse sin cambiar, sin mutar. ¿Para qué quiero peso que no me ayuda a crecer?

Esta semana limpiá, soltá, purgá. Es necesario que el eclipse te encuentre lo más liviana posible porque, como humanidad, estamos renaciendo. Seguiremos reestructurándonos durante todo el 2021.

Que sea, como siempre, para crecer.

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Eclipse lunar penumbral en Géminis

El lunes 30 de noviembre tenemos el primer eclipse de esta temporada, perfeccionándose en el grado 8°38′ de Géminis.

Siempre que se da un eclipse, no sólo se activa el punto matemático del signo donde ocurre, sino también el signo opuesto-complementario. A esto se le llama axis: dos signos que representan dos caras de la misma moneda. En este caso, Géminis-Sagitario es el axis de la expresión, la comunicación, la sabiduría en cuanto a lo intelectual-empírico. El aprendizaje en este axis se da tanto a través del mundo mental como a través de la experiencia.

Datos técnicos

El eclipse comienza a las 5:32 (hora Argentina/Chile/Uruguay) y su máxima ocultación -cuando esté “completo”- se dará a las 7:43 hs. Ya a esa hora no será visible para el hemisferio Sur. Finaliza a las 9:53 hs.

Es un eclipse penumbral, lo que significa que la Luna no se cubrirá por completo y que estaremos procesando a toda luz sólo una parte de nuestro inconsciente, un sector específico sobre el tema que el eclipse toque en nuestra carta.

Mercurio -regente del evento- desde Escorpio se encuentra en sextil a la triple conjunción donde está Júpiter, regente del Sol: qué natural se nos hace romper creencias que irradian miedos ahora. Qué natural y necesario.

La canalización sobre el grado 8° de Géminis dice:

“La necesidad de que el hombre actúe en su propio interés cuando su situación general fracasa en brindarle el escape creativo que precisa o se muestra inadecuado en sus relaciones con sus pares. El simbolismo inverso enfatiza las inestabilidades de la vida como una dinámica para el logro, pidiendo al espíritu humano una reorganización constructiva. Dignidad de una personalidad que puede ser exaltada pero nunca explotada. Positivo: Una indesviable afirmación de sí mismo y una negativa a aceptar algo menos en lugar de algo más. Negativo: Insatisfacción que se rinde en lugar de recuperar el potencial del ser. Protesta.”

El movimiento, la inestabilidad y las crisis son necesarias para que nos aprendamos a reconstruir, a reorganizar luego de destruir lo que nos ha venido limitando. Al sentir insatisfacción, la búsqueda se abre en pos de una mayor expansión y felicidad -para sentirnos satisfechos- pero si nos rendimos antes de dar el primer paso, por miedo, duda o lo que sea, jamás podremos expandir todo nuestro potencial.

Los eclipses se conectan entre sí

Tuvimos una puerta de poquito más de cinco meses con el último eclipse solar del 21 de junio en el grado 00°21′ de Cáncer, y ese punto es sensible en nuestra carta natal al respecto del eclipse del 30, así también como lo es el grado 12°08′ de Géminis. Esos tres puntos (grado 8°38′ y 12°08′ de Géminis y 00°21′ de Cáncer) estarán pidiendo, de acuerdo a dónde caigan en tu carta natal, liberar contenido inconsciente, atreverse a ver lo reprimido porque hay algo que soltar, que cerrar. Un final se concreta porque el 14 de diciembre algo pujará por comenzar a nacer.

Los dolores de parto de este 2020 han roto tantas estructuras, que para volver a crearlas tenemos que hacerlo desde un nuevo lugar: ni las viejas creencias, dogmas, verdades ni ideas nos servirán para concretar la vida que tenemos que crear ahora. Porque ya no somos los que éramos hace meses atrás, porque la nueva humanidad creará la Nueva Era, la Era Dorada donde anclemos el amor de la quinta dimensión en este planeta.

¿Cómo hacemos?

Rompiendo con todo lo que creíamos que era cierto, lo que dábamos por verdad. Respetando que cada verdad es individual porque cada persona genera sus creencias, miedos y dogmas a raíz de su propia historia. Es momento de mayor empatía y de abrir el corazón para poder mirar a esa humanidad de la que formamos parte, con mayor esperanza.

Estamos dejando de juzgar. Cuanto menos juzgamos, más libres somos, más naturales, empáticos y amorosos. Cuanto menos juzgamos, menos soberbios somos. Porque al creer que tenemos la única verdad, nos metemos en batallas del ego que no reditúan a nuestra alma, nos enroscamos en pérdidas energéticas enormes y sostenemos posiciones rígidas que no nos permiten fluir con el cambio.

Las creencias son necesarias pero sostener las que nos llenan de miedos, las que traemos de nuestro pasado personal y familiar, y las que nos apegan a lo que no nos deja crecer, nos estanca.

Géminis-Sagitario es también el axis del movimiento en pos del crecimiento. Es momento de aplicar la Ley del Mentalismo con toda su sabiduría: “Como piensas, vibras. Como vibras, manifiestas.” De eso, ambos signos saben mucho.

Que este cierre te encuentre observando cómo cambiás tus patrones de pensamiento para poder convertirte en tu mejor versión.