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Sol conjunción Nodo Norte en Tauro

El cambio que viene de afuera siempre es deseado, nace de adentro, pero no lo estábamos escuchando.

Los eclipses en Tauro/Escorpio con Urano envuelto nos están desafiando la noción de seguridad. Saturno está envuelto cuadrando a los Nodos y a la conjunción de hoy de Sol y Nodo Norte en Tauro.

Apoyados por la introspección a la que nos guía Mercurio retrogradando en una de sus casas -Géminis- aparecen preguntas como:

¿Cuál es mi valor?
¿Qué tiene valor para mí y en mi vida?
¿Qué es lo seguro?
¿Será que es momento de ganar dinero haciendo algo que amo?
¿Será que llegó la hora de abrirme a compartir mis recursos y dones con el mundo?
¿Qué es el trabajo y cuánto tiempo le estoy destinando en mi vida?
¿Es necesario que siga sosteniendo estructuras que no van con mi esencia y que nada me aportan?
¿Será que es hora de cambiar las creencias para abrirme a algo mayor que mi necesidad de control y de repetición?

“Cuando tú compras algo, no lo compras con plata. Lo compras con el tiempo de vida que tuviste que gastar para tener esa plata.” dijo una vez José Mujica.

Pero…¿qué pasa si nos atrevemos a desafiar ese concepto tan arraigado de la cultura del trabajo y el esfuerzo? ¿Acaso no puedo ganar mucho dinero en poco tiempo y haciendo lo que amo? ¿Implicaría eso que estoy jugando sucio, cagando a alguien o siendo mala persona? ¡En absoluto! El dinero es energía y como tal, podemos desafiar nuestra propia noción de cómo recibimos dinero, a través de cuál inversión de tiempo, recursos, conocimientos, etc.

¿Qué pasa si quiero trabajar menos, ganar más, establecer el valor que me parece justo por mis conocimientos y sabiduría, y desafiar todas las nociones, creencias, reglas y estructuras que siempre me dieron seguridad porque las conozco, pero no me dan nada más que una ilusoria apariencia de control, de que conozco el camino?

¿Qué pasa si me atrevo al camino menos transitado, al desconocido?

¿Qué pasa si suelto el control y sigo mi norte, mi camino, si creo mi propia aventura desafiando al deber ser y a mis propias normas mentales?

Casi nunca nos guía la mente 100%, siempre nos guían el corazón, el alma, la intuición, las tripas.

A vos, ¿qué te guía hoy?

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Vocación

Podemos entender que la palabra vocación define a algo así como a un llamado de la voz interior, un llamado divino. Algo que no se ejecuta, sino que se sigue. Es esa voz interior que está directamente relacionada con el llamado eclesiástico. Entonces seguir tu vocación sería algo así como renunciar a todo menos a Dios.

Si lo miramos desde un punto de vista metafísico, tiene sentido seguir a la propia divinidad porque un poco la vida se trata (creo yo) de expresar la propia esencia y divinidad en la Tierra. Un proceso que va mucho más allá de la mera profesión o trabajo que ejerzamos, porque necesita de mucho autoconocimiento previo.

Claro que es un concepto que el capitalismo ama, porque si tenés una vocación y la convertís en tu profesión, listo, quedás encarrilada en eso y sirviendo a ese “propósito” el resto de tu vida.

Pero pregunto…

¿Podemos seguir el mismo camino toda la vida como si fuera algo fijo e inmutable? ¿Es la vocación el camino entero o es una meta que creemos que nos hará felices cuando la encontremos? ¿Es definitiva o tenemos muchas vocaciones en una vida? ¿Podemos renunciar para siempre a la materia que es la que en esta dimensión nos enseña a habitar el mundo? ¿Podemos “iluminarnos” igual?

Encontrar tu vocación no es garantía de felicidad: porque no es algo único, fijo.
La vocación muta, se transforma, muere y renace en formas, a veces, completamente diferentes entre sí. No es algo que encontrás y te resuelve la vida, te hace feliz y te llena de dinero.
Es, como todo, un proceso.

Si es un llamado, entonces que el camino, la búsqueda para responder ese llamado, sea la vocación misma. Que no te de ansiedad recorrer, sino que puedas detenerte, disfrutarlo, entender que ese camino ya es tu propósito porque éste es todo lo que hacés en tu vida para evolucionar.

La vocación y el propósito no son algo que encontrás y te salva. Son el desarrollo de todos tus procesos, los caminos que atravesás en tu vida y la expresión de tus dones, talentos, sabiduría.
No pueden ser nunca conceptos que aprisionen y te encierren en un rol para siempre: son conceptos mutables, en continuo movimiento.
Y por eso deben ser libres.
Como la vida misma.

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Vocación & Propósito

Todos nacemos con un propósito que va más allá de la vocación y el trabajo, es lo que los japoneses llaman ikigai. Tu ikigai es tu manera de encontrarle sentido a la vida y de hacer lo que sea que hagas (más allá de lo laboral) por placer, con alegría y disfrute.
También -creo- el propósito de todo lo que creamos y experimentamos en la vida es evolutivo, es de crecimiento espiritual a través de todos los tiempos y espacios que habitemos, pero acá me pongo muy esotérica. 😅

El ikigai no es laboral, pero dentro de él podemos encontrar a nuestra vocación, que es parte de ese gran propósito que es nuestra existencia. Y tu vocación te permite ganar ingresos y vivir en la Tierra sintiendo que tenés una vida con sentido y ya no funcionando en automático para sobrevivir en lugar de gozar y honrar tu existencia entera.

No se trata de responder al mandato social de “tener que tener” una vocación profesional para ser funcional a la idea del obrero del capitalismo, sino de encontrar realmente lo que te llena el alma para poder VIVIR GOZANDO tu existencia en esta Tierra, en lugar de sobrevivir en automático. Porque, sí, plata para vivir precisamos todos y mejor hacerla disfrutando.

Hacer lo que amás no tiene que ser un trabajo. Pero cualquiera sea el trabajo que hagas, es hermoso que sea algo que ames. Porque sino la vida pierde sentido, respondemos y actuamos en automático bajando la cabeza ante lo injusto, temiendo todo el tiempo a la carencia, al cambio, a los desafíos. Pero ojo, hacer lo que amás no es garantía de llenarte de guita (ojalá así fuera) porque emprender, descubrir tu camino, tu medicina, requiere un plan definido.

Y para todo eso creé este proceso de sesiones llamado Vocación & Propósito: para ayudarte a descubrir tu vocación, lo que le da sentido a tu vida (tu ikigai) y para poder crear un emprendimiento que llene de belleza, armonía y abundancia tu mundo. El proceso consta de once sesiones pero no las llevamos a cabo solas: nos guía también con su sabiduría mi socia Eve @semillaemprendedora

¿Estás lista para ese cambio que necesitás?

Encontrás toda la info aquí.

¡Esperamos ser parte de tu camino!

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Sol conjunción Urano en Tauro

Te despertás angustiada, harta, con cero motivación para lo que tenés que hacer en el día.
No estás sintiendo la conexión ni siquiera con las excusas de siempre.
Te bajonea pensar en crear ingresos de la misma manera en la que lo venís haciendo, pero más te hunde la idea de no saber qué hacer.
Estuviste demasiado tiempo perdida como para no tener ganas de disipar la neblina de un sopapo.

Capaz es que llegó la hora de encarar el cambio, de dar el primer paso, de moverte fuera de la seguridad para crear nuevas realidades, para darte más tiempo para el placer, el disfrute.
Estar vivos no puede ser tener que sobrevivir todo el tiempo.
El sistema nos consume, somos presas de nuestros miedos y creencias, de nuestras inseguridades, incluso de nuestras tristezas.
No puedo sostener más lo que no me motiva.
Lo que me hunde, me estanca, me destruye.
Lo que aparentemente me da algo pero me quita todo, hasta el aire, las ganas de confiar en que hay luz al final del túnel.

Seguir el llamado interno es atravesar la incertidumbre, es arriesgarse a lo desconocido y probar nuevos sabores de la vida que antes ni pensábamos que podíamos o íbamos a querer probar.

¿Qué pasa con el miedo al cambio?
Mejor que se vaya porque es hora de cargar la batería por completo.

El #Sol se unió anoche a #Urano y el hambre de mutación es más grande que la zona cómoda.

Tal vez sea hora de despertar a la medicina interior, seguir un camino propio, romper reglas, miedos, creencias y mandatos limitantes.
Tal vez la sanadora interior quiere tomar el mando.
Tal vez tu ser creativo te pide que lo escuches.
Tal vez tu magia necesita salir porque el mundo está precisando de ella.
La idea de vender tu magia no es algo que molesta: le estarías haciendo un favor al mundo dándole eso que sólo vos podrías darle.
Entonces tal vez sea hora de ser caradura, de animarte a lanzarte a ese camino que vislumbrás en el horizonte, de dejar de estar sometida a tus miedos.
Porque…

¿Cuántos miedos más te van a frenar de vivir disfrutando la única vida que tenés?

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¿Y si trabajo de otra cosa?

¿Y si trabajo de otra cosa?

Nos venden que el trabajo dignifica, que si somos obreros como nos pretende el sistema, hijos del sacrificio y de la lucha, de vivir peleándola, entonces nos vamos a merecer cosas buenas. Como si no las mereciéramos ya por existir, nomás. Nos hacen creer que merecemos sólo si nos portamos bien, si nos sacrificamos.

Que si trabajamos ocho horas cinco o seis días a la semana, podemos descansar uno o dos para reponer energías, para seguir después en una rutina que muchas veces nos agobia.

A los diecisiete años nos hacen elegir una carrera que -excepto milagrosas excepciones- terminaremos tirando por la borda cuando descubramos que no podemos vivir toda la vida sintiendo el mismo fuego por las mismas tareas. Si es que tenemos la suerte de poder comenzar a estudiar una carrera…

Vamos por ahí creyendo que sin títulos, certificados y comprobantes de estudios, no podremos lograr nada, porque no seremos nadie sin esos papeles que nos aprueben. Hasta pedimos certificados cuando aprendemos un hobbie, para sentir la validez personal en un pedazo de papel que quedará en una pared amarilleándose, sino en el olvido.

No nos damos cuenta que podemos cambiar de trabajo, de carrera o de la llamada vocación, todas las veces que deseemos en nuestro camino.
Nadie nos dice que somos libres de salir de la aparente seguridad que nos da un trabajo estable, aunque lo odiemos, sea insalubre o hayamos creído que era lo único a lo que podíamos aspirar con nuestros estudios. Porque, sí, muchas veces aunque seas el mejor autodidacta, aunque tengas sabiduría directa de la práctica y de la experiencia, aunque sepas cosas que nadie sabe, si no tenés el comprobante, nadie te cree. Nadie se puede jugar o arriesgar para hacerlo.

¿Y vos? ¿Te arriesgás? ¿Creés en tu potencial? ¿Estás lista/o para hacer un cambio, una movida que te sacuda las bases porque te tiene harta/o seguir en un trabajo que apesta porque temés no encontrar nada más?

Podemos entender la situación social, sin dudas, pero también podemos preguntarnos qué hay más allá, un poco más allá de nuestros miedos, donde el llamado del alma se une con la materia y puede hacer realidad ese cambio que anhelamos.

Estamos en temporada de eclipses y Mercurio está en sombra pre retrógrada….momento de evaluar nuestro norte de vida y todo lo que deseamos dejar atrás.

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Permitirse mutar

Siento que soy una tormenta eléctrica.
El mar retirándose a punto de volver con más fuerza.
La ola que al retornar lo inunda todo.

Soy una con las flores, plantas y árboles, con el mar, los animales, la naturaleza.
Soy el alimento que me ofrece la tierra. Ese olor a ozono cuando recién comienza a llover, las gotas frías en la cara y en la hierba, los truenos que hacen temblar nuestras bases. El viento, el viento fresco que te cierra los ojos, el que despeina y divierte, el que arremolina las hojas y las hace danzar.
Soy esa energía que se recuerda cuando se rodea del resto de los reinos.

No puedo trabajar, me cuesta escribir lo que es del hemisferio izquierdo. No tengo foco para otra cosa que no sea mi vida personal. Mis ritmos, mis ciclos internos, mi casa y todo lo que la habita, me pide atención. No me cuesta dársela, pero me es incómodo no ser una adicta al trabajo, no trabajar todo el día para evadir.

Me doy cuenta que el cuerpo y el alma me piden otra forma de llevar adelante el trabajo, dejando de hacerlo racional, lógica e intelectualmente, incluso cuando enseño. No es dejar de trabajar, es transmutar la forma. Transformar.

En el encuentro con mi casa, la naturaleza y ese otro yo con quien convivo, siento que soy lo que he venido a ser, y es por eso que la energía de la tormenta me es necesaria: necesito arrasar, destruir, revolcarme en el barro para salir nueva, renacida, transparente.

Mis momentos nutricios ya no pueden seguir siendo volátiles y efímeros. Ya no pueden ser sólo momentos y la nutrición no es sólo el alimento.
Aunque sembrar previo a la Luna nueva se siente fuerte: comeré aquello que he cuidado, que he nutrido, para que me nutra a mí.

Necesito cerrar la etapa de una tal Alejandra, para que la que surge desde adentro pueda romper la armadura y salir del cascarón.

En el abrazo del romero, de las caléndulas, las rosas y el lino floreciendo, la belleza de la pasionaria y la paz de los árboles, me siento en casa.
De allí nace todo lo que luego podré dar, pero mientras tanto tengo que ocuparme de la energía que conlleva el proceso de florecer.

Mientras se ordenan mis caminos interiores, qué lindo es pasar el día culo pa’rriba entre las plantas.

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Mi vida entre las plantas

🌱Mi vida entre las plantas🌺

Toda mi infancia y hasta el final de mi adolescencia viví en la casa de mis abuelos. Los mejores recuerdos que tengo eran de jugar sola, armando carpas o construcciones de ladrillos y escombros -que eran mi refugio- y siempre estaban rodeadas de plantas. El patio rebalsaba de tan lleno de macetas, lo recuerdo y me parece una locura. Pero miro a mi patio y no estoy tan lejos de eso la verdad…ahhh, lo heredado.

En el jardín, un laurel gigante. Enorme guardián de mis juegos, de la casa y sus habitantes. Un limonero, hibiscos rojos, amarillos, rosas y naranjas. Rosa china, lo conocí con ese nombre. Ruda, el remedio con el que la abuela curaba todo. Enredaderas, lantanas, violetas, taco de reina, esponjas vegetales que había plantado mamá, malvones y ortiga. Siempre había ortiga y yo siempre me pinchaba hasta que empecé a hablarle. Sé que si hago memoria, puedo recordar muchas plantas más.

El abuelo había plantado un níspero, que siguió creciendo después de que Pascual dejara este plano. Y un día mi primo lo taló. Todavía me duele, no puedo explciar cuánto.

Mis primeras compañías viviendo sola fueron un falso incienso y otras que iba robando de la casa de mi mamá, en gajitos. Y un día, al lado de la puerta de entrada, había nacido un palán palán. Recuerdo clarísimo ese día porque fue cuando una chispa interna me dijo que investigara, que fuera profundo. Que mirar crecer a las plantas entre el cemento, o resplandecer en lugares que les hacían felices, también hablaba de mí. Yo soy esa misma naturaleza, misma energía, mismo planeta. Yo también soy eso.

En Uruguay tuve que esperar a mudarme a la costa para poder tener espacio para más plantas que se irían sumando. No llevo la cuenta, pero sé que en casa somos muchas. Nos entendemos, escuchamos, ofrecemos asistencia -mutuamente, claro- y nos cuidamos, entre todas.

Lloro de sólo darme cuenta cuánto las plantas han guiado mi vida, junto con los astros pero con una presencia tanto más visible y tanto más sutil.

La naturaleza habla, susurra, y cuanto más estás en ella, más la escuchás. Para mí, eso es la magia.

Y por eso las plantas guiarán las formaciones de 2022 🌹
Yo les avisé😁

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Sos tu propósito

Tengo una variada cantidad de intereses. Muchos hobbies.
Me gusta sumergirme en el arte, hacer música como pueda, y escribir.
Me encanta investigar sobre la medicina del sonido ahora.
Siempre me obsesiono con nuevos aprendizajes y hasta no escurrir la última gota y saciarme -o saturarme- no paro.
Me gusta trabajar de lo que ahora mismo me apasiona y dejar meterse en ese trabajo todo lo demás que me gusta hacer. Es como trabajar de lo que soy, y ya.
A veces me molestan las etiquetas porque no hay una sola que resuma todo lo que hago. Me limitan pero sé que son necesarias a veces para dar forma.

Hay cosas que son para ser hobbies y tener tiempo de jugar, también.
Tengo un título profesional que comencé hace 20 años (REAL) y que ya no uso. Que quedó relegado a uso personal cuando lo necesitara.

Vivo procesos internos que acompañé con terapia y con aprendizajes para ser mi propia medicina. Eso hace que yo trabaje hoy de lo que soy. De lo que siempre he sido.

Y todo eso que fui y todo eso que soy, se mezcla y se conjuga en el camino de mi presente.
Lo personal se vuelca hacia lo laboral y allí es donde siempre busco el equilibrio.
Sé que mi coherencia es mi propósito, mi vida lo es.

Y tu vida también es tu propósito, ser quien sos, permitir todos los juegos y combinaciones posibles entre lo que te gusta de lo que has sido y lo que sos, y entre lo que no te gusta y decidiste dejar atrás, también.

Hace 20 años, dije.
Nada tiene manifestación inmediata.
Sos tu propósito, si algo como tal existe.
Afuera hay muchas cosas que te pueden guiar pero en realidad te guían hacia adentro. A convertirte en todo eso que ya sos pero que no recordás.
Tenete paciencia.
Sobretodo ante cada lienzo en blanco que comiences a pintar.

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La romantización del propósito

“Quiero saber cuál es mi propósito en la vida”, “Estoy buscando mi propósito”, “Quiero que me digan cuál es mi propósito”. Podemos formular mil preguntas y enunciados de forma diferente que siempre va a significar lo mismo:

¿Cuál es el propósito de mi vida? como si indefectiblemente se tratara de una sola cosa que venimos a despertar y a hacer por el resto de nuestras vidas.

Es desesperante -para nosotros mismos- comenzar la búsqueda de manera tan idealizada y romántica. Es angustiante creer que hay una sola cosa que, una vez descubierta, se convertirá en nuestra profesión y nos librará de todos los males, e incluso solucionará nuestros problemas.

Vamos de a poco

Una de las creencias más grandes que nos deja la Era de Piscis, es que todos nacemos con UN propósito. Es decir, nuestra vida tiene un propósito, tenemos uno sólo por existir. Como si fuera una sola cosa y además definida, concreta, clara. Esto se refiere al plan del Alma, al “contrato” que firmó el Yo Superior -o quien sea, ni eso sabremos a ciencia cierta- acerca de esta encarnación, de lo que en general venimos a aprender. Podríamos llamarle “los lineamientos de la evolución que vengo a incorporar en la Tierra”.

Si bien la New Age se apropió de todo lo que al Alma, al Yo Superior y al Espíritu se refiera, hay cosas que me hacen sentido más allá de cómo la llenaron de pavadas y brillitos de colores.
Y, no sabría decirles porqué, surgió con todo esto la idea de que ese propósito es algo que nos hará felices, como viviendo el cielo en la tierra una vez que lo descubramos y nos embarquemos en él. Se lo ha vinculado con la vocación y por ende, con la profesión. Listo, lo descubrí, se acabaron mis problemas. (?)

Sin embargo, olvidamos lo esencial del viaje del Alma aquí en la Tierra, la meta de estar vivos: evolucionar aprendiendo y disfrutar.

He aquí que cuando nos sentimos estancados, o vemos que no estamos disfrutando de la vida, se nos despierta el arquetipo interno del buscador y allá vamos, entre mil madejas enredadas de creencias heredadas, nuevas, patrones, laberintos, a ver si encontramos el tesoro entre tanta humanidad.

Pues bien, como todo el mundo me he embarcado en esa búsqueda y ha sido tremendamente agotador, porque sencillamente descubrí que:

1- El propósito no tiene un nombre, ni etiqueta definida, ni es una profesión cuyo diploma te salvará de tus inseguridades y sombras

2- El propósito es algo que no sólo te nutre a todo nivel, sino que también nutre a otros, es como una semilla que dejás en el mundo

3- Esa semilla nace de tu propio camino de autoconocimiento y, sin ir hacia adentro, resulta muy difícil encontrar eso “para lo que naciste”, sea una o diez mil cosas.

4- El propósito muta. Hoy me siento feliz haciendo sesiones y cursos de astrología, mañana no sé. Entonces, el propósito no es fijo, no es “para siempre” (a menos que ese para siempre sea el constante ahora), y te desafía a ser flexible y a cuestionarte a vos misma todo el tiempo

5- El propósito es todo lo que vivimos desde que nacemos hasta que desencarnamos, porque cada elección, situación, trabajo, persona, relación, etc… trae un aprendizaje que es fundamental para nuestro crecimiento. Es decir, no es un trabajo, sino la manera en la que me atrevo a encontrarle el significado a cada suceso de mi vida -no necesariamente de manera racional- para darme cuenta que incluso cuando duele, todo me ayuda a crecer, a madurar, a volverme sabia/o.

6- Muchas veces no es una sola cosa. Si decimos que el propósito de alguien es ser maestro, puede mutar el sector de la rama sobre la que enseña. Si alguien es terapeuta, puede ir siéndolo con determinadas herramientas, pero a medida que siga avanzando en su vida sumará otras, algunas intelectuales y otras por experiencia, y un día puede combinar todas, o elegir nuevas para seguir creciendo y ofreciendo su guía al mundo. O tal vez un músico elige ponerse a pintar, o a dar clases, por ejemplo.

7- Puede que exista algo tal como el propósito personal (las cosas que vivimos a través de nuestras elecciones conscientes e inconscientes) que nos lleva siempre a crecer, desarrollarnos y madurar, y otro, que nace de éste, que es transpersonal: la forma en la que doy mis dones al mundo a raíz de haber atravesado mi camino personal.

8- Durante la vida atravesamos diferentes propósitos, sea que éstos nos gusten o no, y para la astrología hablan del desarrollo de todas las cartas como un conjunto y no como cartas separadas. A saber: la carta natal y la dracónica como bases, y desde allí los tránsitos y progresiones -por citar sólo dos ejemplos- irán indicando determinadas “misiones” dentro del espacio del tiempo lineal bajo el que vivimos en esta dimensión. Es decir, ¡de ninguna manera nos encontraremos con un sólo propósito durante toda la vida! Muta como nosotros, todo el tiempo. Quizás alguna vez el propósito es que aprendas a cerrar etapas entonces atravesás un trabajo que no te gusta y aprender a elegir y a sentir liberación, o tal vez el propósito era aprender a poner límites y te encontraste con una persona que los desafiaba todo el tiempo.

9- Todo es cíclico, todo se mueve y cambia todo el tiempo, ¿por qué la noción de propósito sería fija entonces?

10- Definitivamente, para todos significa algo diferente. Y para muchos puede sencillamente tratarse de algo en lo que deben convertirse -coherencia entre ego y Sí Mismo para expresar la propia esencia- más que algo a “hacer”, idea inculcada gracias a nuestro patrocinador el capitalismo.

Espero que les sirva!

Y si tienen descubrimientos, siempre son bienvenidos. 🙂

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Venus ingresa a Piscis

En la mañana del 25 de febrero, Venus ingresó al signo de Piscis para ir cerrando su vuelta zodiacal, y llegará a Aries casi al mismo tiempo que el Sol, aunque el astro lo hará el 20 y Venus el 21.

Venus, el deseo que nos habita.
En Piscis, ese deseo es de fundición con el otro, con lo que amamos incondicionalmente, con la fuerza divina que somos.
Me parece un momento hermoso acuapisciano de la vida, de la historia.

La espiritualidad suele representar tan sólo una parte de nuestras vidas y, sin embargo, cuando nos sumergimos en ella nos damos cuenta que es todo.
Encontramos respuestas, nos abrimos al misterio de la vida.

Somos espíritu viviendo en la materia.
Desde que transito este camino me he sentido más fuerte, más acompañada y también más sola, hasta que comencé a conectar con mi tribu. Tuve que activar muchísimo mi corazón (y mi Venus pisciana natal) para llegar a eso. Me he permitido renacer una y mil veces como esa Venus que nace de la espuma marina, que es como la sonrisa del mar, dice mi mamá.

Hija de las aguas, en Piscis encuentra su gozo, su expansión de todos los chakras, el equilibrio de ser canal, su gran deleite y disfrute.

En aquella vibratocracia que me encuentro cuestionando, mis creencias que se rompen dibujan, entre sus pedazos, nuevas perspectivas.

Siempre creí que cada cual vive su vida y su abundancia de acuerdo al Plan que diseñó y “firmó” antes de encarnar. Si en esta vida toca la carencia, “algo se habrá hecho en otra vida pasada”, “algo tendrá que pagar”. Sin embargo, con la información que me ha llegado desde hace tiempo, en este presente y desde hace unos años, ya no cargamos karma de vidas pasadas. Los nuevos seres llegan al planeta libres de cargas y, en caso de que algunas aparezcan, se resuelven muy rápidamente.

Entonces, pagamos lo que hacemos en esta misma vida. Aquí y ahora, en el presente continuo. No me importa la justicia legal porque en ella ya no creo: creo en las emociones que cada quien transita de acuerdo a lo que hace. Uno hace su propia justicia.

Si ansío que la justicia legal se cumpla, vivo con una falsa esperanza, dependiendo de factores que jamás podré controlar. Pero no tienen que pensar como yo, es simplemente una expresión que me da calma, me tranquiliza.

Venus en Piscis nos trae, entonces, la revelación de que si no hay karma que pagar de antaño… ¿no será que la sociedad actual, en una gran parte, “firmó” un contrato donde aceptaría despertar pero antes atravesaría grandes dificultades creadas por el capitalismo? ¿No será que a quien le falta trabajo y le insistimos con “vibrar alto” desde nuestros sillones, le llegaría la herramienta si se le presentara desde un lugar más humano, empático y sensible, en lugar de soberbio y privilegiado? ¿No será que, ser espiritual es también ayudarle a esa persona a repartir su CV y dándole palabras de aliento? Cada cual es dueño de su camino, pero vivimos en red. Nadie está exento de marcar al otro con una palabra, un mensaje, una mirada, un abrazo, una muestra de afecto.

¿No será que, si tengo la chance de estar en contacto con mi mundo espiritual, puedo contagiar al resto? ¿Puedo ser sensible a las necesidades materiales y físicas de otros sin necesariamente demostrar que lo espiritual es lo que despierta consciencia?

Tal vez, abriendo la cabeza, veamos que ser espiritual ya lo somos, y ponerlo en práctica es, sencillamente, abrazar al otro desde el amor y desde el no juicio, sea cual sea el camino que haya elegido transitar.

Su espiritualidad será entonces diferente a la nuestra. Y no por eso tendrá que ser juzgada o disminuída.

Así comprenderemos que la espiritualidad está en todo. Y que, como dice Venus en Piscis, el amor es el secreto.

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Tu propósito evolutivo.

“Antes de que nacieras, un comité espiritual de guías y tú crearon un plan de vida especialmente diseñado para responder a tus necesidades materiales, espirituales y kármicas. Este plan divino tiene tres elementos: un propósito, unas lecciones de crecimiento personal y unas relaciones con otras personas que sirvan para apoyar el plan general.

Tu propósito es una tarea que debes cumplir mediante tu profesión, tu trabajo como voluntaria o con un proyecto especial que utilice tus talentos e intereses naturales para beneficiar a la humanidad.

El segundo elemento de tu plan entraña unos acontecimientos vitales bien programados que te enseñarán cosas sobre el amor y te ayudarán a deshacerte de aquellas características de tu personalidad que te resulten perjudiciales.

El tercer elemento incluye unos contratos que hiciste antes de nacer con determinadas personas que servirán como catalizadores de tu propósito y tu crecimiento personal. Estas personas pueden actuar como miembros de tu familia, colegas del trabajo, amigos o conocidos. En sus interacciones, también ellos reciben ayuda para cumplir sus propios planes.

Predestinaste tu plan como un esbozo de lo que sería tu vida, y en él incluíste tu propósito, una serie de lecciones de vida significativas y unas relaciones con unas personas concretas. Como este plan no es más que un esbozo, debes ir eligiendo sus detalles a medida que avanza tu vida. Eres libre de ignorarlo por completo, pero las consecuencias emocionales y sociales de hacerlo pueden resultar devastadoras.”

Doreen Virtue.

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Renacer.

Hace unos meses me dí cuenta de que algo pasaba con mi voz, con mi manera de expresarme, con el cansancio que me genera hablar. Como si me tensionara, me autoexigiera.

Siento que hay nuevas normas. Que se nos pide a todos estar comprometidos con determinadas causas, de la misma manera que lo hace la mayoría.
Me uno a todo lo que sea romper el deber ser, la “normalidad”, las reglas capitalistas y patriarcales. Pero en unirme a las causas, me he perdido a mí misma: no puedo transmitir mi mensaje sino estoy alineada con mi esencia.

Estoy cansada de leer insultos a corrientes espirituales porque no expresan estar unidas a alguna revolución visible. Hemos dejado que repriman nuestra espiritualidad demasiado tiempo y ahora hay “revolucionarios” que pretenden seguir bloqueándola. Ser espiritual no te hace débil, ni menos cool; pero ser anti está de moda. Las revoluciones no sólo tienen que ser las que salen en los diarios ni tenemos que declarar que pertenecemos a ellas para no ser señalados.

No soy quien para decirte cómo vivir tu consciencia política y tu espiritualidad. Si quiero ser parte del cambio, hago lo que me toca. Y eso es personal: mi mensaje no es el mismo que el tuyo porque somos diferentes.

En la necesidad de pertenencia, deseando no ser criticada, me perdí. Si quiero paz, tengo que expresar lo que soy y no lo que creo que hará que me quieran. Me obligué a expresar cosas que pienso cuando era suficiente validarlas yo misma y no los demás.

Mi misión es despertar al individuo para que encuentre su propio lugar en el colectivo y desde allí haga su aporte.

Estoy acá para ayudar a despertar a los Trabajadores de la Luz, para encender la llama de las Semillas Estelares a que despierten a la misión que vinieron a ejecutar para #Gaia y para su propia evolución. Para guiar hacia la liberación personal y colectiva.

Estoy cansada de sostener una careta que no me había dado cuenta que tenía.

Elegí anclar la luz en #LaTierra a través de la sombra y de los procesos personales para que así ayuden a generar el anhelado cambio. Me he escondido por no parecer soberbia o egocéntrica al validar lo que sé. Y me cansé.

Otro renacer en 2020.