Publicado el

Permitirse mutar

Siento que soy una tormenta eléctrica.
El mar retirándose a punto de volver con más fuerza.
La ola que al retornar lo inunda todo.

Soy una con las flores, plantas y árboles, con el mar, los animales, la naturaleza.
Soy el alimento que me ofrece la tierra. Ese olor a ozono cuando recién comienza a llover, las gotas frías en la cara y en la hierba, los truenos que hacen temblar nuestras bases. El viento, el viento fresco que te cierra los ojos, el que despeina y divierte, el que arremolina las hojas y las hace danzar.
Soy esa energía que se recuerda cuando se rodea del resto de los reinos.

No puedo trabajar, me cuesta escribir lo que es del hemisferio izquierdo. No tengo foco para otra cosa que no sea mi vida personal. Mis ritmos, mis ciclos internos, mi casa y todo lo que la habita, me pide atención. No me cuesta dársela, pero me es incómodo no ser una adicta al trabajo, no trabajar todo el día para evadir.

Me doy cuenta que el cuerpo y el alma me piden otra forma de llevar adelante el trabajo, dejando de hacerlo racional, lógica e intelectualmente, incluso cuando enseño. No es dejar de trabajar, es transmutar la forma. Transformar.

En el encuentro con mi casa, la naturaleza y ese otro yo con quien convivo, siento que soy lo que he venido a ser, y es por eso que la energía de la tormenta me es necesaria: necesito arrasar, destruir, revolcarme en el barro para salir nueva, renacida, transparente.

Mis momentos nutricios ya no pueden seguir siendo volátiles y efímeros. Ya no pueden ser sólo momentos y la nutrición no es sólo el alimento.
Aunque sembrar previo a la Luna nueva se siente fuerte: comeré aquello que he cuidado, que he nutrido, para que me nutra a mí.

Necesito cerrar la etapa de una tal Alejandra, para que la que surge desde adentro pueda romper la armadura y salir del cascarón.

En el abrazo del romero, de las caléndulas, las rosas y el lino floreciendo, la belleza de la pasionaria y la paz de los árboles, me siento en casa.
De allí nace todo lo que luego podré dar, pero mientras tanto tengo que ocuparme de la energía que conlleva el proceso de florecer.

Mientras se ordenan mis caminos interiores, qué lindo es pasar el día culo pa’rriba entre las plantas.

Publicado el

Mi vida entre las plantas

🌱Mi vida entre las plantas🌺

Toda mi infancia y hasta el final de mi adolescencia viví en la casa de mis abuelos. Los mejores recuerdos que tengo eran de jugar sola, armando carpas o construcciones de ladrillos y escombros -que eran mi refugio- y siempre estaban rodeadas de plantas. El patio rebalsaba de tan lleno de macetas, lo recuerdo y me parece una locura. Pero miro a mi patio y no estoy tan lejos de eso la verdad…ahhh, lo heredado.

En el jardín, un laurel gigante. Enorme guardián de mis juegos, de la casa y sus habitantes. Un limonero, hibiscos rojos, amarillos, rosas y naranjas. Rosa china, lo conocí con ese nombre. Ruda, el remedio con el que la abuela curaba todo. Enredaderas, lantanas, violetas, taco de reina, esponjas vegetales que había plantado mamá, malvones y ortiga. Siempre había ortiga y yo siempre me pinchaba hasta que empecé a hablarle. Sé que si hago memoria, puedo recordar muchas plantas más.

El abuelo había plantado un níspero, que siguió creciendo después de que Pascual dejara este plano. Y un día mi primo lo taló. Todavía me duele, no puedo explciar cuánto.

Mis primeras compañías viviendo sola fueron un falso incienso y otras que iba robando de la casa de mi mamá, en gajitos. Y un día, al lado de la puerta de entrada, había nacido un palán palán. Recuerdo clarísimo ese día porque fue cuando una chispa interna me dijo que investigara, que fuera profundo. Que mirar crecer a las plantas entre el cemento, o resplandecer en lugares que les hacían felices, también hablaba de mí. Yo soy esa misma naturaleza, misma energía, mismo planeta. Yo también soy eso.

En Uruguay tuve que esperar a mudarme a la costa para poder tener espacio para más plantas que se irían sumando. No llevo la cuenta, pero sé que en casa somos muchas. Nos entendemos, escuchamos, ofrecemos asistencia -mutuamente, claro- y nos cuidamos, entre todas.

Lloro de sólo darme cuenta cuánto las plantas han guiado mi vida, junto con los astros pero con una presencia tanto más visible y tanto más sutil.

La naturaleza habla, susurra, y cuanto más estás en ella, más la escuchás. Para mí, eso es la magia.

Y por eso las plantas guiarán las formaciones de 2022 🌹
Yo les avisé😁

Publicado el

Sos tu propósito

Tengo una variada cantidad de intereses. Muchos hobbies.
Me gusta sumergirme en el arte, hacer música como pueda, y escribir.
Me encanta investigar sobre la medicina del sonido ahora.
Siempre me obsesiono con nuevos aprendizajes y hasta no escurrir la última gota y saciarme -o saturarme- no paro.
Me gusta trabajar de lo que ahora mismo me apasiona y dejar meterse en ese trabajo todo lo demás que me gusta hacer. Es como trabajar de lo que soy, y ya.
A veces me molestan las etiquetas porque no hay una sola que resuma todo lo que hago. Me limitan pero sé que son necesarias a veces para dar forma.

Hay cosas que son para ser hobbies y tener tiempo de jugar, también.
Tengo un título profesional que comencé hace 20 años (REAL) y que ya no uso. Que quedó relegado a uso personal cuando lo necesitara.

Vivo procesos internos que acompañé con terapia y con aprendizajes para ser mi propia medicina. Eso hace que yo trabaje hoy de lo que soy. De lo que siempre he sido.

Y todo eso que fui y todo eso que soy, se mezcla y se conjuga en el camino de mi presente.
Lo personal se vuelca hacia lo laboral y allí es donde siempre busco el equilibrio.
Sé que mi coherencia es mi propósito, mi vida lo es.

Y tu vida también es tu propósito, ser quien sos, permitir todos los juegos y combinaciones posibles entre lo que te gusta de lo que has sido y lo que sos, y entre lo que no te gusta y decidiste dejar atrás, también.

Hace 20 años, dije.
Nada tiene manifestación inmediata.
Sos tu propósito, si algo como tal existe.
Afuera hay muchas cosas que te pueden guiar pero en realidad te guían hacia adentro. A convertirte en todo eso que ya sos pero que no recordás.
Tenete paciencia.
Sobretodo ante cada lienzo en blanco que comiences a pintar.

Publicado el

La romantización del propósito

“Quiero saber cuál es mi propósito en la vida”, “Estoy buscando mi propósito”, “Quiero que me digan cuál es mi propósito”. Podemos formular mil preguntas y enunciados de forma diferente que siempre va a significar lo mismo:

¿Cuál es el propósito de mi vida? como si indefectiblemente se tratara de una sola cosa que venimos a despertar y a hacer por el resto de nuestras vidas.

Es desesperante -para nosotros mismos- comenzar la búsqueda de manera tan idealizada y romántica. Es angustiante creer que hay una sola cosa que, una vez descubierta, se convertirá en nuestra profesión y nos librará de todos los males, e incluso solucionará nuestros problemas.

Vamos de a poco

Una de las creencias más grandes que nos deja la Era de Piscis, es que todos nacemos con UN propósito. Es decir, nuestra vida tiene un propósito, tenemos uno sólo por existir. Como si fuera una sola cosa y además definida, concreta, clara. Esto se refiere al plan del Alma, al “contrato” que firmó el Yo Superior -o quien sea, ni eso sabremos a ciencia cierta- acerca de esta encarnación, de lo que en general venimos a aprender. Podríamos llamarle “los lineamientos de la evolución que vengo a incorporar en la Tierra”.

Si bien la New Age se apropió de todo lo que al Alma, al Yo Superior y al Espíritu se refiera, hay cosas que me hacen sentido más allá de cómo la llenaron de pavadas y brillitos de colores.
Y, no sabría decirles porqué, surgió con todo esto la idea de que ese propósito es algo que nos hará felices, como viviendo el cielo en la tierra una vez que lo descubramos y nos embarquemos en él. Se lo ha vinculado con la vocación y por ende, con la profesión. Listo, lo descubrí, se acabaron mis problemas. (?)

Sin embargo, olvidamos lo esencial del viaje del Alma aquí en la Tierra, la meta de estar vivos: evolucionar aprendiendo y disfrutar.

He aquí que cuando nos sentimos estancados, o vemos que no estamos disfrutando de la vida, se nos despierta el arquetipo interno del buscador y allá vamos, entre mil madejas enredadas de creencias heredadas, nuevas, patrones, laberintos, a ver si encontramos el tesoro entre tanta humanidad.

Pues bien, como todo el mundo me he embarcado en esa búsqueda y ha sido tremendamente agotador, porque sencillamente descubrí que:

1- El propósito no tiene un nombre, ni etiqueta definida, ni es una profesión cuyo diploma te salvará de tus inseguridades y sombras

2- El propósito es algo que no sólo te nutre a todo nivel, sino que también nutre a otros, es como una semilla que dejás en el mundo

3- Esa semilla nace de tu propio camino de autoconocimiento y, sin ir hacia adentro, resulta muy difícil encontrar eso “para lo que naciste”, sea una o diez mil cosas.

4- El propósito muta. Hoy me siento feliz haciendo sesiones y cursos de astrología, mañana no sé. Entonces, el propósito no es fijo, no es “para siempre” (a menos que ese para siempre sea el constante ahora), y te desafía a ser flexible y a cuestionarte a vos misma todo el tiempo

5- El propósito es todo lo que vivimos desde que nacemos hasta que desencarnamos, porque cada elección, situación, trabajo, persona, relación, etc… trae un aprendizaje que es fundamental para nuestro crecimiento. Es decir, no es un trabajo, sino la manera en la que me atrevo a encontrarle el significado a cada suceso de mi vida -no necesariamente de manera racional- para darme cuenta que incluso cuando duele, todo me ayuda a crecer, a madurar, a volverme sabia/o.

6- Muchas veces no es una sola cosa. Si decimos que el propósito de alguien es ser maestro, puede mutar el sector de la rama sobre la que enseña. Si alguien es terapeuta, puede ir siéndolo con determinadas herramientas, pero a medida que siga avanzando en su vida sumará otras, algunas intelectuales y otras por experiencia, y un día puede combinar todas, o elegir nuevas para seguir creciendo y ofreciendo su guía al mundo. O tal vez un músico elige ponerse a pintar, o a dar clases, por ejemplo.

7- Puede que exista algo tal como el propósito personal (las cosas que vivimos a través de nuestras elecciones conscientes e inconscientes) que nos lleva siempre a crecer, desarrollarnos y madurar, y otro, que nace de éste, que es transpersonal: la forma en la que doy mis dones al mundo a raíz de haber atravesado mi camino personal.

8- Durante la vida atravesamos diferentes propósitos, sea que éstos nos gusten o no, y para la astrología hablan del desarrollo de todas las cartas como un conjunto y no como cartas separadas. A saber: la carta natal y la dracónica como bases, y desde allí los tránsitos y progresiones -por citar sólo dos ejemplos- irán indicando determinadas “misiones” dentro del espacio del tiempo lineal bajo el que vivimos en esta dimensión. Es decir, ¡de ninguna manera nos encontraremos con un sólo propósito durante toda la vida! Muta como nosotros, todo el tiempo. Quizás alguna vez el propósito es que aprendas a cerrar etapas entonces atravesás un trabajo que no te gusta y aprender a elegir y a sentir liberación, o tal vez el propósito era aprender a poner límites y te encontraste con una persona que los desafiaba todo el tiempo.

9- Todo es cíclico, todo se mueve y cambia todo el tiempo, ¿por qué la noción de propósito sería fija entonces?

10- Definitivamente, para todos significa algo diferente. Y para muchos puede sencillamente tratarse de algo en lo que deben convertirse -coherencia entre ego y Sí Mismo para expresar la propia esencia- más que algo a “hacer”, idea inculcada gracias a nuestro patrocinador el capitalismo.

Espero que les sirva!

Y si tienen descubrimientos, siempre son bienvenidos. 🙂

Publicado el

Venus ingresa a Piscis

En la mañana del 25 de febrero, Venus ingresó al signo de Piscis para ir cerrando su vuelta zodiacal, y llegará a Aries casi al mismo tiempo que el Sol, aunque el astro lo hará el 20 y Venus el 21.

Venus, el deseo que nos habita.
En Piscis, ese deseo es de fundición con el otro, con lo que amamos incondicionalmente, con la fuerza divina que somos.
Me parece un momento hermoso acuapisciano de la vida, de la historia.

La espiritualidad suele representar tan sólo una parte de nuestras vidas y, sin embargo, cuando nos sumergimos en ella nos damos cuenta que es todo.
Encontramos respuestas, nos abrimos al misterio de la vida.

Somos espíritu viviendo en la materia.
Desde que transito este camino me he sentido más fuerte, más acompañada y también más sola, hasta que comencé a conectar con mi tribu. Tuve que activar muchísimo mi corazón (y mi Venus pisciana natal) para llegar a eso. Me he permitido renacer una y mil veces como esa Venus que nace de la espuma marina, que es como la sonrisa del mar, dice mi mamá.

Hija de las aguas, en Piscis encuentra su gozo, su expansión de todos los chakras, el equilibrio de ser canal, su gran deleite y disfrute.

En aquella vibratocracia que me encuentro cuestionando, mis creencias que se rompen dibujan, entre sus pedazos, nuevas perspectivas.

Siempre creí que cada cual vive su vida y su abundancia de acuerdo al Plan que diseñó y “firmó” antes de encarnar. Si en esta vida toca la carencia, “algo se habrá hecho en otra vida pasada”, “algo tendrá que pagar”. Sin embargo, con la información que me ha llegado desde hace tiempo, en este presente y desde hace unos años, ya no cargamos karma de vidas pasadas. Los nuevos seres llegan al planeta libres de cargas y, en caso de que algunas aparezcan, se resuelven muy rápidamente.

Entonces, pagamos lo que hacemos en esta misma vida. Aquí y ahora, en el presente continuo. No me importa la justicia legal porque en ella ya no creo: creo en las emociones que cada quien transita de acuerdo a lo que hace. Uno hace su propia justicia.

Si ansío que la justicia legal se cumpla, vivo con una falsa esperanza, dependiendo de factores que jamás podré controlar. Pero no tienen que pensar como yo, es simplemente una expresión que me da calma, me tranquiliza.

Venus en Piscis nos trae, entonces, la revelación de que si no hay karma que pagar de antaño… ¿no será que la sociedad actual, en una gran parte, “firmó” un contrato donde aceptaría despertar pero antes atravesaría grandes dificultades creadas por el capitalismo? ¿No será que a quien le falta trabajo y le insistimos con “vibrar alto” desde nuestros sillones, le llegaría la herramienta si se le presentara desde un lugar más humano, empático y sensible, en lugar de soberbio y privilegiado? ¿No será que, ser espiritual es también ayudarle a esa persona a repartir su CV y dándole palabras de aliento? Cada cual es dueño de su camino, pero vivimos en red. Nadie está exento de marcar al otro con una palabra, un mensaje, una mirada, un abrazo, una muestra de afecto.

¿No será que, si tengo la chance de estar en contacto con mi mundo espiritual, puedo contagiar al resto? ¿Puedo ser sensible a las necesidades materiales y físicas de otros sin necesariamente demostrar que lo espiritual es lo que despierta consciencia?

Tal vez, abriendo la cabeza, veamos que ser espiritual ya lo somos, y ponerlo en práctica es, sencillamente, abrazar al otro desde el amor y desde el no juicio, sea cual sea el camino que haya elegido transitar.

Su espiritualidad será entonces diferente a la nuestra. Y no por eso tendrá que ser juzgada o disminuída.

Así comprenderemos que la espiritualidad está en todo. Y que, como dice Venus en Piscis, el amor es el secreto.

Publicado el

Tu propósito evolutivo.

“Antes de que nacieras, un comité espiritual de guías y tú crearon un plan de vida especialmente diseñado para responder a tus necesidades materiales, espirituales y kármicas. Este plan divino tiene tres elementos: un propósito, unas lecciones de crecimiento personal y unas relaciones con otras personas que sirvan para apoyar el plan general.

Tu propósito es una tarea que debes cumplir mediante tu profesión, tu trabajo como voluntaria o con un proyecto especial que utilice tus talentos e intereses naturales para beneficiar a la humanidad.

El segundo elemento de tu plan entraña unos acontecimientos vitales bien programados que te enseñarán cosas sobre el amor y te ayudarán a deshacerte de aquellas características de tu personalidad que te resulten perjudiciales.

El tercer elemento incluye unos contratos que hiciste antes de nacer con determinadas personas que servirán como catalizadores de tu propósito y tu crecimiento personal. Estas personas pueden actuar como miembros de tu familia, colegas del trabajo, amigos o conocidos. En sus interacciones, también ellos reciben ayuda para cumplir sus propios planes.

Predestinaste tu plan como un esbozo de lo que sería tu vida, y en él incluíste tu propósito, una serie de lecciones de vida significativas y unas relaciones con unas personas concretas. Como este plan no es más que un esbozo, debes ir eligiendo sus detalles a medida que avanza tu vida. Eres libre de ignorarlo por completo, pero las consecuencias emocionales y sociales de hacerlo pueden resultar devastadoras.”

Doreen Virtue.

Publicado el

Renacer.

Hace unos meses me dí cuenta de que algo pasaba con mi voz, con mi manera de expresarme, con el cansancio que me genera hablar. Como si me tensionara, me autoexigiera.

Siento que hay nuevas normas. Que se nos pide a todos estar comprometidos con determinadas causas, de la misma manera que lo hace la mayoría.
Me uno a todo lo que sea romper el deber ser, la “normalidad”, las reglas capitalistas y patriarcales. Pero en unirme a las causas, me he perdido a mí misma: no puedo transmitir mi mensaje sino estoy alineada con mi esencia.

Estoy cansada de leer insultos a corrientes espirituales porque no expresan estar unidas a alguna revolución visible. Hemos dejado que repriman nuestra espiritualidad demasiado tiempo y ahora hay “revolucionarios” que pretenden seguir bloqueándola. Ser espiritual no te hace débil, ni menos cool; pero ser anti está de moda. Las revoluciones no sólo tienen que ser las que salen en los diarios ni tenemos que declarar que pertenecemos a ellas para no ser señalados.

No soy quien para decirte cómo vivir tu consciencia política y tu espiritualidad. Si quiero ser parte del cambio, hago lo que me toca. Y eso es personal: mi mensaje no es el mismo que el tuyo porque somos diferentes.

En la necesidad de pertenencia, deseando no ser criticada, me perdí. Si quiero paz, tengo que expresar lo que soy y no lo que creo que hará que me quieran. Me obligué a expresar cosas que pienso cuando era suficiente validarlas yo misma y no los demás.

Mi misión es despertar al individuo para que encuentre su propio lugar en el colectivo y desde allí haga su aporte.

Estoy acá para ayudar a despertar a los Trabajadores de la Luz, para encender la llama de las Semillas Estelares a que despierten a la misión que vinieron a ejecutar para #Gaia y para su propia evolución. Para guiar hacia la liberación personal y colectiva.

Estoy cansada de sostener una careta que no me había dado cuenta que tenía.

Elegí anclar la luz en #LaTierra a través de la sombra y de los procesos personales para que así ayuden a generar el anhelado cambio. Me he escondido por no parecer soberbia o egocéntrica al validar lo que sé. Y me cansé.

Otro renacer en 2020.

Publicado el

Ocupá tu lugar en el mundo.

“Al expandir tu consciencia más allá del ‘mundo plano’, te darás cuenta de que tendrás que revisar tus creencias, incluso los que ya han hecho una considerable re-evaluación de su realidad necesitarán profundizar.

Todos son llamados ahora al hogar del espíritu, la casa en la que residen los misterios, guardados en depósito como parte de su gran herencia. Pronto descubrirán que el reino invisible, en realidad, es visible.” B. Marciniak, “Familia de Luz”.

Todo el año tenemos a los seres pleyadianos dispuestos a asistirnos. Ellos son una versión nuestra, pero en otra forma y versión de lo que llamamos realidad. Son parientes nuestros, protegiendo y guiando a la Tierra en su camino de ascensión hacia la quinta dimensión de consciencia.

Nuestro Sol está conectado con las Pléyades mediante una espiral de luz estelar que emana de Alción, una de las Pléyades. Nuestro Sol baña la superficie de #LaTierra con luz tridimensional para crear nuestra “realidad”, pero también conoce la luz de cuarta dimensión gracias al reflejo que hacen la #Luna y los planetas de su luz.

La luz estelar es luz de quinta dimensión que se mueve a través de las Pléyades y llega a nuestro Sol. En este momento y durante los próximos 2000 años, la Tierra recibe energía y luz a nivel de séptima dimensión, que limpia nuestros cuerpos emocionales e intensifica la vibración de los cuerpos físicos, lo que facilita la expansión de consciencia hacia la 5D.

Estos son los tiempos que esperábamos: es hora de encender nuestra memoria celular y en temporada #Escorpio, es momento de dejar ir. De desapegarse, soltar, cortar cordones, permitirse liberarse y desatar los nudos que nos atan a una realidad que ya no existe.

Hablá con tus celulas, dales los buenos días, dales la orden de funcionar en perfecto equilibrio y armonía para tu perfecta salud holística. Tus células son versiones en miniatura de vos misma y tu cuerpo es un universo entero, lleno de energía.

Hace años se nos pide que recordemos nuestra creatividad, nuestro poder y nuestra capacidad de crear nuestro presente y futuro. Ahora es urgente. Creéte posible porque Gaia te requiere despierta y creciendo, llenándote de amor.

Publicado el

Cada persona vive su propia espiritualidad de acuerdo a su propósito evolutivo.

Desde el punto de vista metafísico, en el caos del Universo hay un orden impecable, divino.

Para llegar a ese orden y al equilibrio que propone, debo primero atravesar el desorden. Si quiero llegar a la felicidad debo conocer lo que es sentirme infeliz, y así marcar la diferencia. Para encontrarme, primero debo saber qué es estar perdido. Es allí, en donde no me hallo, que se despiertan mis ansias de búsqueda, me motivo.

Cada ser humano vive su espiritualidad a través de su propia historia personal, experiencias, creencias. Cada uno tiene un propósito evolutivo personal y para el planeta, y cuanto más alineados estamos en coherencia con nuestro espíritu y vida en la Tierra, más orden podremos encontrar en nuestras vidas.

Lo que nos aleja de creer que todo es perfecto, es mantenernos en la ilusión de la dualidad. Claro, nos permite conocer la moral y vivir en la Tierra, su uso no está limitado a un bloqueo. Pero si yo conozco la dualidad, si la reconozco en mí, le quito poder y ya no me maneja. Es como integrar mi sombra.

Por un lado tenemos la espiritualidad práctica, mundana o terrenal, que es bajar el cielo a la tierra en actos rituales, pequeños, constantes. Va de la mano con nuestro crecimiento personal y procesos psicológicos. Es la parte de ir recordando qué soy en esencia y que tengo un cuerpo viviendo una experiencia humana. Alimentarme de manera sana, elegir mis batallas para proteger mi energía, tener un determinado proceso de higiene energética, saber intencionar para manifestar: esos son actos del día a día que me permiten realinearme con mi esencia, con mi Yo Superior.

Siguiendo, está el camino más profundo, el que desarma toda pretensión del ego en pos de su trascendencia: es la búsqueda de iluminación, de Ser mi propio Propósito Sagrado, de peregrinar hacia mí misme.

En la antigüedad, para iluminarse, había que ser asceta, encerrarse en un monasterio y meditar todo el día, cosa no muy posible para la vida actual. Experimentar este tipo de espiritualidad hoy en día, requiere disciplina, responsabilidad, consciencia social y mucha tridimensión. Rendición también: adiós juez y víctima, las posiciones egoicas más usuales dentro nuestro.

Desde este lugar, podemos elegir dejar de quejarnos, de enojarnos, de sentirnos inferiores, abandonados, que no pertenecemos, o lo que sea que nos ponga en una posición victimista. Desde aquí podemos hacer consciente nuestra capacidad y potencial para vivir en la 3D desde el amor. Podemos elegir cambiar de perspectiva.

Cada cual tiene su propia verdad, creencias y su manera de buscar cambiar el mundo, a través del cambio personal primero.

Habrá quienes lo hagan desde el fuego incendiario del hartazgo, poniéndole fin a históricos abusos a través de manifestaciones, actos, gritos desde el fuego interior, haciéndose notar y quemando todo a su paso. A esas personas las admiro con el alma.

Otres lo harán desde el agua, lo emocional, lo nutricio, abriendo el corazón, protegiendo, habitando su elemento desde el lugar que más conecte con su Alma.

Por otro lado estarán quienes lo hagan desde el aire, desde la palabra, la comunicación, la expresión del intelecto y del Alma, la enseñanza, como si fuera el éter divino compartiéndolo todo. Aquí está el trabajo energético que se trata de sostener y elevar la vibración del planeta, junto a quienes lo hacen desde la Tierra, Gaia, la Pachamama, abrazando todo lo que ella implica y nos sostiene a nosotros.

Entonces, de acuerdo a nuestra esencia y a nuestro Propósito Divino, podremos vivir nuestra espiritualidad de una forma o de la otra. Alguien que trabaje en un puesto de mando de una empresa multinacional, por ejemplo, tal vez no tenga tanto tiempo para desarrollar su espiritualidad o no le interese tanto como a un terapeuta energético, sólo por citar un ejemplo sencillo y que por supuesto no necesariamente siempre es así, es sólo para graficar.

Los caminos son diferentes y cada quien tendrá contacto consigo mismo de manera diferente, así como también habrá personas que directamente no tengan interés en desarrollar este aspecto de su vida. Y está bien, nos necesitamos a todos en conjunto. Cada cual juega su parte en este mundo, en esta vida.

Es en vano juzgar al que aporta diferente sólo por creer que “mi aporte” es el único válido, el que va a cambiar al mundo por fin, como si no fuéramos nosotros los que tuviéramos que cambiar primero.

La pluralidad de granos de arena de acuerdo a la complejidad de nuestros elementos personales hace del colectivo algo único, flexible. Y lo hacemos paso a paso mientras vamos creciendo y aprendiendo.

Amor por el proceso, respeto por el otre.

Para llegar a ese orden y al equilibrio que propone, debo primero atravesar el desorden. Si quiero llegar a la felicidad debo conocer lo que es sentirme infeliz, y así marcar la diferencia. Para encontrarme, primero debo saber qué es estar perdido. Es allí, en donde no me hallo, que se despiertan mis ansias de búsqueda, me motivo.

Cada ser humano vive su espiritualidad a través de su propia historia personal, experiencias, creencias. Cada uno tiene un propósito evolutivo personal y para el planeta, y cuanto más alineados estamos en coherencia con nuestro espíritu y vida en la Tierra, más orden podremos encontrar en nuestras vidas.

Lo que nos aleja de creer que todo es perfecto, es mantenernos en la ilusión de la dualidad. Claro, nos permite conocer la moral y vivir en la Tierra, su uso no está limitado a un bloqueo. Pero si yo conozco la dualidad, si la reconozco en mí, le quito poder y ya no me maneja. Es como integrar mi sombra.

Por un lado tenemos la espiritualidad práctica, mundana o terrenal, que es bajar el cielo a la tierra en actos rituales, pequeños, constantes. Va de la mano con nuestro crecimiento personal y procesos psicológicos. Es la parte de ir recordando qué soy en esencia y que tengo un cuerpo viviendo una experiencia humana. Alimentarme de manera sana, elegir mis batallas para proteger mi energía, tener un determinado proceso de higiene energética, saber intencionar para manifestar: esos son actos del día a día que me permiten realinearme con mi esencia, con mi Yo Superior.

Siguiendo, está el camino más profundo, el que desarma toda pretensión del ego en pos de su trascendencia: es la búsqueda de iluminación, de Ser mi propio Propósito Sagrado, de peregrinar hacia mí misme.

En la antigüedad, para iluminarse, había que ser asceta, encerrarse en un monasterio y meditar todo el día, cosa no muy posible para la vida actual. Experimentar este tipo de espiritualidad hoy en día, requiere disciplina, responsabilidad, consciencia social y mucha tridimensión. Rendición también: adiós juez y víctima, las posiciones egoicas más usuales dentro nuestro.

Desde este lugar, podemos elegir dejar de quejarnos, de enojarnos, de sentirnos inferiores, abandonados, que no pertenecemos, o lo que sea que nos ponga en una posición victimista. Desde aquí podemos hacer consciente nuestra capacidad y potencial para vivir en la 3D desde el amor. Podemos elegir cambiar de perspectiva.

Cada cual tiene su propia verdad, creencias y su manera de buscar cambiar el mundo, a través del cambio personal primero.

Habrá quienes lo hagan desde el fuego incendiario del hartazgo, poniéndole fin a históricos abusos a través de manifestaciones, actos, gritos desde el fuego interior, haciéndose notar y quemando todo a su paso. A esas personas las admiro con el alma.

Otres lo harán desde el agua, lo emocional, lo nutricio, abriendo el corazón, protegiendo, habitando su elemento desde el lugar que más conecte con su Alma.

Por otro lado estarán quienes lo hagan desde el aire, desde la palabra, la comunicación, la expresión del intelecto y del Alma, la enseñanza, como si fuera el éter divino compartiéndolo todo. Aquí está el trabajo energético que se trata de sostener y elevar la vibración del planeta, junto a quienes lo hacen desde la Tierra, Gaia, la Pachamama, abrazando todo lo que ella implica y nos sostiene a nosotros.

Entonces, de acuerdo a nuestra esencia y a nuestro Propósito Divino, podremos vivir nuestra espiritualidad de una forma o de la otra. Alguien que trabaje en un puesto de mando de una empresa multinacional, por ejemplo, tal vez no tenga tanto tiempo para desarrollar su espiritualidad o no le interese tanto como a un terapeuta energético, sólo por citar un ejemplo sencillo y que por supuesto no necesariamente siempre es así, es sólo para graficar.

Los caminos son diferentes y cada quien tendrá contacto consigo mismo de manera diferente, así como también habrá personas que directamente no tengan interés en desarrollar este aspecto de su vida. Y está bien, nos necesitamos a todos en conjunto. Cada cual juega su parte en este mundo, en esta vida.

Es en vano juzgar al que aporta diferente sólo por creer que “mi aporte” es el único válido, el que va a cambiar al mundo por fin, como si no fuéramos nosotros los que tuviéramos que cambiar primero.

La pluralidad de granos de arena de acuerdo a la complejidad de nuestros elementos personales hace del colectivo algo único, flexible. Y lo hacemos paso a paso mientras vamos creciendo y aprendiendo.

Amor por el proceso, respeto por el otre.

Publicado el

Responsabilidad espiritual

Repasando el manual de la Técnica del Arca (que después de aprender Tameana se redespertó en mí, igual que los Registros Akáshicos) encontré un párrafo sobre la responsabilidad espiritual en lo social que me resultó fascinante. Patricia, una de las creadoras de la técnica, cuenta:

“Ese día me crucé con uno de ellos -un niño pidiendo dinero con un cachorrito en sus brazos-, que lloraba a metros de mi consultorio, ante la total indiferencia de los centenares de personas que pasaban frente a él (era el mediodía). Las imágenes sumadas del chico abandonado y el perrito fueron demasiado para mí y estallé en un enojo interno: “¿Dios, cómo podés permitir algo así?”, pregunté con una fuerte carga de desconsuelo y enojo.

De pronto, fue como si el tiempo se detuviese para todos menos para mí.
El mundo estaba quieto y silencioso, como una película en “pausa” y una voz clarísima pero sin palabras y llena de autoridad y amor sonó en mi cerebro.

Me dijo algo como: “El Ser Humano tiene el Don del (libre) albedrío. Por lo tanto, no estoy en condiciones de intervenir. Esa escena del niño y el perro la presencian miles de personas por semana. En algunos casos, la ignoran.

Aunque muchos se enojan, sea porque consideran al chico una víctima o un timador, el resultado es que cada uno de ellos le cargó a esa alma una intención negativa (frustración, ira, desprecio, fastidio…) pero nadie, ni siquiera uno, me pidió que la ayudara. Y basta con que uno solo me convoque o pida la asistencia de un Ángel para que su situación comience a cambiar. No sólo no pasa eso sino que ese niño llevará el lastre de todas esas intenciones, las seguirá acumulando a lo largo de su vida y las pasará a la siguiente generación. Cuando apenas es necesario que alguien dé el primer paso para cortar esa cadena”.

Esta historia responde mucho con una simpleza absoluta: no somos superiores al otro por tener tiempo y seguridad para ocuparnos de nuestra espiritualidad, por tener dinero o trabajo. Todos vibramos, somos energía y nuestras intenciones crean tanto nuestro presente como el de los que nos rodean.

Responsabilidad espiritual.

Cada cual tiene su elemento para dar, el que sea, mirando al de al lado.

Tal vez algunes donan cosas o dinero, otres hacen trabajo voluntario, otres se suman a manifestar por sus derechos, otres lo hacen desde un lugar de sostén energético y amor… pero todes aportamos al colectivo desde nuestro lugar.
Es en vano juzgar al que aporta diferente sólo porque creo que mi aporte es el válido, verdadero, el más importante o real.

La pluralidad de granos de arena de acuerdo a cómo vibramos en la complejidad de nuestros elementos personales, hace del colectivo algo único, flexible. Nadie tiene un método o una verdad certera sobre cómo ser mejores para que el mundo retome su salud integral.

Lo hacemos paso a paso, a medida que vamos creciendo y aprendiendo, recordando nuestro propósito, que es nuestro camino.

Amor por el proceso. El cambio está cerca de llegar.

Publicado el Deja un comentario

Vive como escribes.

A Mariana la conocí a través de mi blog personal, donde vomitaba todo lo que me pasaba. Le gustaba cómo escribía y tenía el emprendimiento más mágico y hermoso que conocí: hacía jabones artesanales impregnados de su esencia. Amaría tener algunos en mi vida ahora, me transmitían cosas hermosas.

En aquel entonces se sumó a una feria de artesanos que armaba en casa, con la que fuimos un disparador para las ferias de la ciudad (¡salimos hasta en Clarín!) y siempre la sentí como una gran amiga, hermana del alma. Como si tuviéramos cosas que aprender una de la otra. Lo sigo sintiendo más allá de la distancia.

La admiro mucho, siempre lo hice. Contagiaba su magia y yo quería hacer eso, poder transmitir y contagiar mi esencia. Tal vez se está enterando ahora de lo mucho que me despertaba charlar con ella, sentirla cerca. La quiero con el Alma, con magia, como se quiere a esas personas que son parte de tu grupo de almas. Hasta me abrió las puertas a un trabajo que amé.

En julio de 2013 yo estaba muy triste -el año de mis mayores despertares- y ella me acercó a los registros akáshicos. Mientras escribo lloro, porque siento muchas ganas de ir a abrazarla ya mismo y acompañarla.

Esa primera vez que me abrió los registros, cerró el texto con un “¡Vive como escribes!” y ha sido mi lema desde entonces. Si puedo viajar con las letras, si me sano con las palabras, entonces puedo vivir como escribo. No sé cómo agradecerle esos mensajes todavía. También fue el texto que me impulsó a viajar, a mudarme a Uruguay, a volar.

Mariana estuvo triste, y le envié de regalo el libro de Rituales.
Me confirmó que llegó en el mejor momento. Y me alegra el corazón que así sea, porque si hay algo que deseo con el Alma, es que ella y todas las mujeres del mundo recuperen su magia, su sabiduría, el poder de transmitir su esencia. Es lo mínimo que espero con ese libro y de la revolución que estamos viviendo.

No estamos solas, nos tenemos entre todas, sin importar la distancia.

¿A qué mujer hermosa y mágica conocés y querés contarle de tu amor y admiración por ella? Hacelo, es el momento.

Publicado el

Tu camino es tu propósito.

Siempre que llegan a una sesión en la búsqueda de su propósito, me gusta explicar lo siguiente:

“El propósito es todo lo vivido en nuestra historia: desde la primera inhalación al nacer hasta la exhalación final al desencarnar. Todo lo que es parte de nuestra vida es propósito, porque éste es evolutivo. Es decir, el propósito de que cada uno de nosotros esté vivo, es la evolución del Alma. Es que crezcas y desarrolles tu máximo potencial.

Luego, dentro de este propósito personal, se encuentra lo que me gusta titular como “Propósito transpersonal”, que incluye nuestros gustos, dones, talentos, habilidades, vocación, profesión y trabajos varios. Que trabajes de algo que no te gusta te está indicando justamente lo que no es por ahí, lo que no te llena. Está bueno tener un punto de partida, saber dónde no nos queremos quedar. El propósito transpersonal está ligado a darle al mundo nuestros dones, a no ser egoístas. Y a lo que nos apasiona, claro.

Viviendo en un sistema capitalista, tendremos que establecer el valor de nuestros servicios, tiempo, sabiduría, conocimientos, energía, para poder vivir de eso que tanto amamos, y convertirlo en un trabajo redituable, sin importar su estabilidad, porque al fin y al cabo entendemos que es propia y va de la mano con el ritmo personal, los propios ciclos y los ciclos de nuestro trabajo también.

Hay meses que no daremos abasto de tanto trabajo y otros en que podremos aprovechar para descansar. Y ahí le encontramos la función a la energía de tierra de nuestra carta natal: Tauro, Virgo y Capricornio nos enseñan a tener un valor, una organización y una estructura previsoria para poder sentirnos estables más allá del dinero que ingrese por mes.

Lógicamente, aprender a manejar nuestras finanzas es uno de los mayores desafíos de la vida, porque va de la mano con nuestra noción de abundancia, valor personal y merecimiento.”

Se trata de observar todo lo que nos ha traído hasta acá. No nacimos para quedarnos en el mismo molde toda la vida, ni para temerle al cambio.

Agradezcamos tener el privilegio de hacer nuestras búsquedas y de poder acceder a herramientas que nos ayudan a crear desde nuestro pequeño mundo, un mundo mejor.

Publicado el Deja un comentario

La Carta Natal: Guía & Mundo Interior.

La mayoría de sesiones de Carta Natal que suelo realizar, tienen un foco en común: la búsqueda de Norte de vida, el propósito.

El propósito, a grandes rasgos, es todo aquello que vivimos en nuestra vida que nos lleva a desarrollar nuestro potencial al máximo, de acuerdo a nuestro contrato álmico. Este contrato es todo aquello que aceptamos experimentar en esta encarnación para que el propósito de desarrollo, evolución y aprendizaje se cumpla. El “cómo” (cómo lo viviremos, sentiremos, experimentaremos, a través de qué, etc) es determinado por nuestro libre albedrío, lo elegimos, consciente o inconscientemente.

En la carta natal se encuentran todas las potencialidades del desarrollo del ser, tanto en la 3D (aspectos de la “realidad” conocida) como de la 4D (todo lo que sirve como “puente” al pasado y al futuro: emociones, sentimientos, el mundo de lo arquetípico e inconsciente) y la 5D: la consciencia sin dualidad anclada en el amor, que reconoce instintivamente su esencia y su camino.

El asunto es que todos estamos al borde de un abismo: debemos saltar hacia la medicina interior, hacia ese lugar donde habitan, esperando ser compartidos, todos nuestros dones, talentos, habilidades y sabiduría. Necesitamos darle nuestra medicina al mundo.

En el borde de ese abismo, en ese umbral tan saturnino-plutoniano, se nos pide confiar en el Universo, para trascender nuestra historia personal, separarnos de nuestro pasado y dejar de crear nuestro presente de su mano. No podemos seguir sosteniendo todo lo que nos dolió como excusa, no podemos seguir resistiendo el cambio, ni seguir siendo tan egoístas como para quedarnos estancados en el miedo, la inseguridad y la falta de valoración como sostenenes de quiénes somos y excusas para evitar salir al mundo con toda nuestra sabiduría. Sencillamente, ya no podemos seguir en esa absurda normalidad del miedo a revelar nuestra verdadera esencia. Ése es el cambio.

En ese umbral, hay dos asuntos a sanar y sobre los que concientizarse en profundidad: maternar a la niña/o interior y trascender la propia historia personal, dejar ir el pasado. En mis actuales estudios de astrogenealogía estoy incorporando nuevas herramientas terapéuticas para ir ayudándote en ese camino más adelante.

Si te interesa conocerte en profundidad para revelar toda tu luz y saber hacia dónde enfocar tus procesos actuales, escribime a hola@alemodarelli.com o ingresá a alemodarelli.com y cliqueá en “Tienda” para ver todas las sesiones disponibles.