Pasaron 84 años desde el último ciclo de conjunciones Sol-Urano en Géminis. En 1942 comenzaron a unirse en el grado 0 del signo y esa serie de conjunciones finalizó en 1948. Y la evolución de las comunicaciones, los movimientos y la tecnología se aceleró de manera radical.
Cada vez que abro una app o una web, para lo que sea, todo me insiste con usar una IA.
Para escribir. Para leer un resumen del libro que quiero leer entero. Para crear una imagen (por dios, qué horrendas que son las imágenes de IA, basta, chicos, encima son todas iguales) Para hacer un prompt para preguntarle algo a otra IA. Y así todo.
No necesitamos estar optimizando el tiempo TODO EL TIEMPO.
No necesitamos hacer las cosas más rápido, de verdad que no, aunque todavía sigas creyendo que sí.
Que necesitás apurarte para terminar ese trabajo, para llevar a los chicos, para cumplir con esa cita, para ir al médico a hacerte el chequeo, para volver y tomarte rápido el té o el café que igual se te enfría porque estabas optimizando el tiempo haciendo otras tres cosas.
Lo que necesitamos es reconocer que estamos corriendo todo el día porque nos acostumbramos a vivir así, ocupándonos las horas para no estar a solas con nuestros pensamientos y emociones, porque es más fácil distraernos que enfrentarnos a la responsabilidad de ser honestos con lo que nos pasa por dentro.
Porque creemos que si no somos productivos no valemos. Porque descansar da culpa. Porque el sistema nervioso ya se acostumbró más a vivir bajo estrés en un ritmo caótico que a relajarse.
Esto va de la mano con reinventarnos, porque con un SN colapsado por la dinámica individual y colectiva que nos arrastra al constante hacer, la idea del cambio, de salir de la marea o elegir otra cosa, parece altamente disruptiva.
Desprogramarse y cortar con la locura para recordar cómo era parar y estar dentro de uno mismo, es una herejía. Sos un jipi. Alguien melancólico que extraña décadas analógicas porque no se acostumbró a la actual.
Quizás sí nos acostumbramos, y demasiado. Por eso extrañamos la era analógica donde nada nos pedía correr, cumplir con responderle a cada app en cualquier horario, preocuparnos porque nos clavaron el visto, no nos dieron like a la historia o porque el algoritmo no me favorece las métricas.
Nuestros cerebros se hicieron adictos a la urgencia constante, la liberación de dopamina del scroll y la inmediatez con la que queremos todo. Y encima, ese todo lo hacemos con el celular en la mano, para no perdernos nada porque sino el FOMO nos consume.
Nos da miedo cambiar porque la mente y el cuerpo funcionan desde el pasado, y, al mismo tiempo, nos aterra seguir igual. Y sea lo que sea, si tenemos la capacidad de elegir lo que queremos en lugar de querer dos cosas irreconciliables al mismo tiempo, la queremos ya.
Quiero cambiar y reinventarme todas las veces que sean necesarias sin tener que pedirle permiso al ritmo colectivo para seguir el mío.
Así como esta conjunción puede marcar ciclos de comunicación acelerada, también puede indicar que tu vieja vos sólo habita en tu mente y en la memoria corporal que pide liberación. Que es tan simple como elegir que ahora sos diferente, que no seguís repitiendo el pasado, y actuar en consecuencia para que la coherencia te permita cambiar de verdad.
La reinvención puede y debe suceder cada vez que sea necesario.
No existe respuesta a “¿cuántas reinvenciones son posibles en una vida?” ´porque la pregunta que importa es: “¿en quién estoy eligiendo convertirme ahora?”
¿Prefiero seguir a la marea para pertenecer o darme cuenta que, aunque me permita ser distinta, sigo siendo parte de algo mayor que mi ego?
El hambre de cambio no se sacia desde la mente. Se sacia cuando lo escuchamos y actuamos en su nombre.
Cuando dejamos de conformarnos y destruímos lo que nos destruye.
Cuando defendemos el deseo en lugar de reprimirlo.
Cuando en lugar de tener miedo de cambiar nos aterra la idea de una vida sofocadamente “normal”.
¿Vas a animarte a ser la creadora emperatriz (¿creatrix?) de tu realidad o vas a seguir dejando que el pasado maneje tus manifestaciones?
¿Vas a dejar que se actualice tu sistema interno y comenzar a actuar hoy como la persona que estás destinada a ser o vas a seguir creyendo que una vida sagrada e indomablemente mágica no es para vos?
Urano en Géminis no es más información, es voy a elegir qué información diferente quiero consumir. Es simplificar los procesos aprovechando la tecnología sin que eso implique ser adicto o preso de ella. Y hay otras tecnologías, de consciencia, que son las favoritas de Urano.
La astrología, diseño humano, las nuevas formas de hacer negocios encontrando nuevas formas de seguridad y estabilidad.
Dejar morir lo que ya caducó porque hay mayor consciencia en lo que estamos viendo venir.
Regular tu sistema nervioso para que la información elegida no te abrume, sino que sea parte de la construcción de tu nueva identidad y de la narrativa interna que tiene que acompañarla en coherencia.
Urano en Géminis es el apoyo necesario para reinventarte y crear, pero crear de verdad aunque ahora sea ilógico, la vida abundante, divertida y disfrutable que querés.
Y vas a tener que flexibilizarte y aprender nuevas cosas para lograrlo.
Sumate a VITALIZARTE si querés ser parte del programa más simple de recuperación y regulación de tu sistema nervioso.
O, si ya estás más que lista para el cambio, sumate a MANIFESTARTE, el programa on demand donde tu reinvención se concreta desde tu cuerpo y te lleva a manifestar lo que sea que estés buscando en tu vida: más dinero, más clientes, más amor, más oportunidades. Porque el límite sólo está en tu mente y Urano lo está rompiendo.


