Ya no soy la que era

No tengo ganas.
No tengo ganas porque ya no soy.

Y digo que no, y no invito si no quiero, y no voy si no me siento cómoda o bien, y pongo límites si algo me molesta.

No tengo energía para sostener todo lo que sostenía antes, sin cuestionarme.

No tengo fuerzas para seguir un ritmo, condiciones, mecanismos y respuestas que seguía para encajar, para ser aceptada, haciendo fuerza y saliéndome de mis propios límites.

Tengo casi 40 años y la posibilidad frente a mí -y los privilegios- de elegir cómo quiero vivir mis próximos años de vida, cómo quiero habitar esta Tierra el tiempo que me quede.

La vida es muy veloz, a veces muy frágil y cruel, pero otras tantas es tan placentera, disfrutable. Tengo tanto para agradecer y a esta altura, con todas las crisis convertidas en sabiduría, nada para quejarme.

Díganle a los de administración que me encanta estar acá, que las maravillas que experimentamos, la belleza, el arte, la música, la naturaleza, las personas, todo me encanta.

Por supuesto que tengo mis elecciones, pero si miro un poco más allá de mi nariz, todo parece sincrónico, mágico, coordinado por el más perfecto de los coreógrafos del universo.

No tengo ganas de correr nunca más. Quiero saborear el tiempo, gozarlo, atravesarlo y dejarlo que me atraviese, que marque mi piel con nuestras historias, que el cuerpo me diga todo lo que sí quiere y que rechace todo lo que no.

La sabiduría de mi cuerpo habla de los engranajes más divinos que podemos experimentar, somos seres magnífica y misteriosamente perfectos.

No tengo más ganas de llorar por lo que no hay, de perseguir lo que no es sano o no es para mí.

Renuncio, señoras y señores, a intentar crear una vida para una persona que no soy.

Y tomo, como me corresponde, todo eso que sí.

Gracias, a quien corresponda, por permitirme estar viva.

Este viaje es maravilloso.

Compartir en

Más para leer

Regular tu sistema nervioso para manifestar fácilmente

Descubrí cómo saber regular tu sistema nervioso influye en tus decisiones, relaciones, bienestar y capacidad de crear la vida que deseás. Aprendé a identificar si vivís en alerta, colapso o regulación. Aprender a regular tu sistema nervioso puede ser el inicio del cambio que estás buscando crear en tu vida, y llevarte, a través de prácticas simples, a recuperar tu bienestar y vitalidad. Estados de tu sistema nervioso Escenario 1: Te levantás y comenzás tu

Leer artículo

Soy la astróloga a la que consultás cuando estás en crisis

La crisis saturnina de los 30 o el retorno de Saturno Seguir trabajando de lo que estudiaste o cambiar tu rumbo profesional radicalmente. Emigrar o no.Emprender o no,Redescubrir tu vocación y volver a estudiar.Mandar todo al caraj@ para hacer lo que querés.Poner límites.Dejar de ser la nena buena.Destruir bases y estructuras que pensaste que eran para siempre.Tomar decisiones que duelen pero son para tu crecimiento.Hacer espacio para lo que viene. La crisis plutoniana de los

Leer artículo

Tu techo de facturación depende de tu cuerpo.

Querés recibir y sostener: Más dinero. Más clientes. Más visibilidad. Más expansión. Pero no es posible recibir más si tu cuerpo se acostumbró a que determinada cantidad es segura, porque “más” puede representar: Más responsabilidad. Más estrés. Más carga mental y trabajo diario. Más necesidad de controlarlo todo. Cuando vivís en modo supervivencia, nada termina de hacerte sentir totalmente tranquila, por mucho que tengas o logres. Y eso, para las mujeres ambiciosas, es un problema.

Leer artículo