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Nuevas miradas astrológicas

Tal vez sea hora de abordar nuevas miradas astrológicas.

De dejar de mirar a la luna -gran representante de lo receptivo y de la energía matriarcal- como un mecanismo de defensa infantil, desprestigiando su energía esencial opuesta a lo que el capitalismo y el patriarcado siempre han inculcado. La Luna está llena de dones, de talentos, de información ancestral y cósmica que heredaste. Y no todo lo heredado es “malo”.

Es preciso cuestionar las dignidades planetarias de la antigüedad, porque las eras han mutado, nosotros hemos mutado, y ya no necesitamos la mirada de un astrólogo que nos pueda predecir si el bufón está en contra del rey o no.

Es momento de atrevernos a dejar de creer lo que algunos pretenden enseñar sobre Plutón como un apego -exclusivamente- y animarnos a apropiarnos de su fuerza, de su poder, derrocando las sombras de abuso, manipulación y ambición de control que las instituciones que gobiernan al mundo sostienen. Dejar de temerle al concepto de la muerte, tan florecido y hermoso y poco apreciado. Si la semilla no muere, la planta no puede nacer. Si mis identificaciones no perecen, no puedo transformarme y evolucionar. Es hora de dejar de fundamentar los puntos de apego como si no tuvieran luz, y de bastardear lo yin porque le tienen miedo, porque no da plata o sencillamente no conviene. Porque eso también se ha venido haciendo desde antaño, ¿es lógico y sano seguir sosteniendo el miedo a sentir si las emociones nos liberan?

Con los tránsitos planetarios y eclipses también sostenemos predicciones, miedos y consideraciones de la antigüedad.

Ya no podemos seguir vivenciando una astrología determinista que nos quita la poca libertad que realmente poseemos, que es la de elegir dentro de determinados marcos y posibilidades sociales. Los planetas y los eclipses no hacen nada solos, indican la energía disponible para que tomes esa información que llega en forma de mensajes, palabras, códigos, símbolos, arquetipos.

El mandala de tu carta natal está dirigido por su centro, el Sí Mismo o Yo Superior, que es quien desea expresarse cuando la mente se calla. Y esto sucede a la fuerza en las temporadas de eclipses, porque sino no nos silenciamos nunca.