La crisis saturnina de los 30 o el retorno de Saturno
Seguir trabajando de lo que estudiaste o cambiar tu rumbo profesional radicalmente.
Emigrar o no.
Emprender o no,
Redescubrir tu vocación y volver a estudiar.
Mandar todo al caraj@ para hacer lo que querés.
Poner límites.
Dejar de ser la nena buena.
Destruir bases y estructuras que pensaste que eran para siempre.
Tomar decisiones que duelen pero son para tu crecimiento.
Hacer espacio para lo que viene.
La crisis plutoniana de los 36-38
Preguntarte si la vida que construiste te pertenece realmente o si respetaste demasiado mandatos familiares y sociales que ahora te das cuenta que no te satisfacen.
Comenzar un camino de abrazar a tu sombra, si no lo hiciste antes.
Liberar el enojo que tenés acumulado en el pecho, en la garganta, en todo el cuerpo.
Amigarte con ese mismo enojo porque te hace ver qué cosas ya no estás dispuesta a aguantar ni sostener.
Quemar todo lo que haya que quemar aunque haya quienes se ofendan.
La crisis uraniana de los 40, o simplemente la crisis de los 40
Preguntarte si lo que estás haciendo y viviendo tiene propósito.
Cortar vínculos que te asfixian.
Buscar recuperar libertades perdidas.
Salir más del confort.
Volver a aventurarte.
Despertar a la mujer salvaje.
Romper con el miedo al qué dirán.
Romper con tantos otros miedos juntos.
Abrir estructuras para expandirte.
Comenzar de cero, en áreas que nunca imaginaste reiniciarte.
Decir adiós a cosas cómodas porque tu amor propio es más grande.
La crisis quironiana de los 50
Resignificar el sentido de todo. De la vida misma.
Dejar de sostener lo insostenible.
No tenerle miedo a nada porque te descubriste más fuerte que cualquier circunstancia externa.
Darte cuenta que tu vieja identidad ya no te pertenece.
Reconocer que tu gran herida fue la iniciación que necesitabas para hacerte cargo de tu medicina.
Volver al cuerpo, que sabe mucho más que la mente.
No necesitar demostrarle nada a nadie.
Saber que el propósito no es una meta, sino una frecuencia, un camino.
Cada crisis tiene un propósito, un sentido y/o un significado
Las edades son aproximadas y generales, dependiendo la carta de cada persona es la edad en la que la crisis comenzará a sentirse, tendrá su pico y luego menguará.
Entre estas crisis también hay otras, pero que suelen pasar desapercibidas porque, o son más sutiles o se conectan con la previa o la siguiente, porque a veces tenemos retornos, oposiciones y cuadraturas que se acompañan entre sí.
Una crisis no es un momento para tomar decisiones desde la vieja identidad y las costumbres heredadas, sino la activación necesaria para cambiar de piel y elegir, de nuevo, quién querés ser.
La oportunidad que trae una crisis es la de reinventarte
Cada crisis activa a nuestro sistema nervioso y lo pone en alerta, porque descubrimos que lo viejo ya no nos satisface pero lo nuevo es incierto.
El cuerpo se prepara para defenderse de eso nuevo que es desconocido y tiene la tendencia natural de volver siempre al confort, a lo viejo, porque es predecible. Entonces hay que estar bien presente para poder corregirte cuando estés a punto de caer en el viejo patrón.
El propósito de una crisis también es el de expandir la capacidad de tu sistema nervioso y enseñarte qué cosas te regulan, te ayudan a volver a vos y a tu estado natural de coherencia y presencia.
Bienvenidas las crisis, porque sin ellas nos iríamos iguales a como llegamos.
Aprender a regularte es fundamental para poder atravesar los momentos críticos, de cambio y transformación de manera menos estresante.
Porque la verdad es que necesitamos que aparezcan para poder evolucionar. Sin estas crisis seríamos seres que no crecen ni avanzan, que no se desafían y que no aceptan sus propios errores.
Resistirnos a ellas es resistirnos a la naturaleza humana que habitamos. Es negar la vida misma, los ciclos del universo, es creer que sabemos lo que es mejor para nosotros cuando en realidad sólo creemos que es seguir iguales.
Te deseo que siempre cambies.
Tenerle miedo al cambio y a las crisis es querer que todo siempre siga estático, estable, como si la estabilidad fuera ser siempre la misma persona, tener los mismos hábitos y costumbres aunque nos destruyan.
El cambio es lo único que permanece.
Si necesitás compañía para atravesar una crisis, escribime para reservar tu sesión 1:1 o proceso donde combino astrología, diseño humano y somática + neuroplasticidad.
Y si querés aprender cómo volver a tu centro ante cada cambio o transformación, sumate a VITALIZARTE.


