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¿Ya armaste tu altar?

En un altar, permitimos que nuestra Alma sea libre de expresarse, de comunicarse, de Ser.

Es un espacio destinado para tus rituales, para honrar tu cuerpo, a Gaia, para encontrarte con vos misma y conectar con tu divinidad, entre otras cosas. Es el espacio donde tu Alma encuentra la libertad de ser, donde se expresa tu esencia.

No tiene porqué ser creado al mejor estilo Pinterest, ni necesita ser expuesto o estar visible para todo el mundo, porque no es un espacio decorativo: es un espacio vivo, lleno de energía, funcional. Es sagrado.

Es tu rincón personal de conexión con vos misma, con tu Yo Superior o con quien creas que está allá afuera, pero sin olvidar que podés conectarte con eso porque también se encuentra dentro, incluyendo cualquier dios o diosa mitológica a la que le rindas tributo. Todo se encuentra dentro, aunque le rindas tributo aparentemente “hacia afuera”.

Podés escribir allí, meditar, usar oráculos, hablar con tus ancestros…

Un gran altar es la naturaleza, donde podés realizar rituales acompañada de seres elementales (duendes, elfos, hadas, salamandras, ondinas…) pero el primero y el que debe tener mayor importancia en tu vida, es tu cuerpo. Ingerir lo que te nutra, “adornarte” y vestirte con prendas que tengan significado para vos y representen tu esencia o tu energía del día, elegir con sabiduría tus pensamientos y acciones, hacer ejercicio, meditar…todas esas son elecciones personales para tratar al cuerpo como el altar que realmente es, y que nos sostiene saludables y sanas viviendo en esta Tierra de manera tridimensional.