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Mi vida entre las plantas

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Toda mi infancia y hasta el final de mi adolescencia viv√≠ en la casa de mis abuelos. Los mejores recuerdos que tengo eran de jugar sola, armando carpas o construcciones de ladrillos y escombros -que eran mi refugio- y siempre estaban rodeadas de plantas. El patio rebalsaba de tan lleno de macetas, lo recuerdo y me parece una locura. Pero miro a mi patio y no estoy tan lejos de eso la verdad…ahhh, lo heredado.

En el jardín, un laurel gigante. Enorme guardián de mis juegos, de la casa y sus habitantes. Un limonero, hibiscos rojos, amarillos, rosas y naranjas. Rosa china, lo conocí con ese nombre. Ruda, el remedio con el que la abuela curaba todo. Enredaderas, lantanas, violetas, taco de reina, esponjas vegetales que había plantado mamá, malvones y ortiga. Siempre había ortiga y yo siempre me pinchaba hasta que empecé a hablarle. Sé que si hago memoria, puedo recordar muchas plantas más.

El abuelo había plantado un níspero, que siguió creciendo después de que Pascual dejara este plano. Y un día mi primo lo taló. Todavía me duele, no puedo explciar cuánto.

Mis primeras compa√Ī√≠as viviendo sola fueron un falso incienso y otras que iba robando de la casa de mi mam√°, en gajitos. Y un d√≠a, al lado de la puerta de entrada, hab√≠a nacido un pal√°n pal√°n. Recuerdo clar√≠simo ese d√≠a porque fue cuando una chispa interna me dijo que investigara, que fuera profundo. Que mirar crecer a las plantas entre el cemento, o resplandecer en lugares que les hac√≠an felices, tambi√©n hablaba de m√≠. Yo soy esa misma naturaleza, misma energ√≠a, mismo planeta. Yo tambi√©n soy eso.

En Uruguay tuve que esperar a mudarme a la costa para poder tener espacio para más plantas que se irían sumando. No llevo la cuenta, pero sé que en casa somos muchas. Nos entendemos, escuchamos, ofrecemos asistencia -mutuamente, claro- y nos cuidamos, entre todas.

Lloro de sólo darme cuenta cuánto las plantas han guiado mi vida, junto con los astros pero con una presencia tanto más visible y tanto más sutil.

La naturaleza habla, susurra, y cuanto más estás en ella, más la escuchás. Para mí, eso es la magia.

Y por eso las plantas guiar√°n las formaciones de 2022 ūüĆĻ
Yo les avis√©ūüėĀ