Lo predestinado en un tiempo liminal y poco claro
En un período confuso, cambiante y predestinado, ser realmente auténtica y vulnerable hace la diferencia.
No, no hablo de llorar porque sos sensible y no te salen las cosas que querés y estás frustrada. No hablo de esa falsa autenticidad que se da al dañar con tus palabras porque “sos así de directa”, cuando en realidad todos sabemos que es un ataque defensivo comportarte así.
Hablo de la verdadera vulnerabilidad que no implica exponer tus dolores más profundos en redes sociales, sino más bien de abrir tu corazón a sentir y dejar de reprimir tus emociones con máscaras del ego: likes, falsa amabilidad, hacer cosas por interés, etc.
Hablo de la real autenticidad que es permitirte, primero, ser honesta con vos misma, con quién sos, quién querés ser y qué deseás en la vida. Esa sinceridad que se encuentra cuando estás a solas con tus ángeles pero sobretodo con tus demonios.
Las temporadas de eclipses siempre revelan algo, exponen verdades y traen aprendizajes profundos.
Muestran que el dolor y el desapego son inevitables en la vida, pero que no podemos vivir regodéandonos en ellos y en nuestras heridas.
Muestran que el deseo es una brújula y sin él nos secamos por dentro, pero si es lo único que nos guía, nos convertimos en sus presas.
Muestran que lo único real es lo que no se ve. Lo que no se puede tocar. El alma, el espíritu que todo lo habita.
El período entre eclipses aumenta la sensación de predestinación porque impulsa movimientos o pausas necesarias para permitir que personas y oportunidades ingresen o egresen de nuestra vida, para nuestro mayor bien, dejando una lección para ser aceptada e integrada.
Los Nodos Lunares son puertas de karma y destino, de aquello que hemos venido a trascender y también a incorporar. Y por allí pasan experiencias, personas, y todo aquello que sea necesario para nuestro crecimiento personal y colectivo. En temporadas de eclipses esto aumenta considerablemente.
Cada vez que tenemos un eclipse, a las dos semanas tenemos otro que lo acompaña.
Esas dos semanas marcan una especie de tiempo liminal donde no hay mucha claridad mental porque, como en toda temporada de eclipses, lo que habla más fuerte es el alma. Y querer seguir teniendo el control de todo lo que nos sucede, se siente cada vez más agotador y en vano.
Es un momento “entre momentos”, entre versiones tuyas, entre puertas. Es ideal para trabajar en un cambio identitario que te permitirá pasar de un presente a otro, de una línea de tiempo actual a la deseada.
Las manifestaciones son potentes en este momento, no porque se den ya mismo, sino porque intencionarlas ahora puede marcar un cambio para el resto de tu vida.
Específicamente, esta temporada de eclipses que va desde el 18 de enero al 18 de marzo de 2026, cuenta con varias peculiaridades.
- Es una temporada Nodo Norte, lo que significa que es el Nodo Lunar más activo en este momento. Esto se traduce en ansias de comenzar cosas nuevas, por más incómodas que sean al principio, porque hay un cansancio o hartazgo de sostener las cosas tal como están desde hace tiempo. El Nodo Norte no es confortable, sino más bien evolutivo y desafiante, lo que implica que aquello nuevo que queramos crear o comenzar, tendrá su carga de desafío antes de estabilizarse.
- Mercurio va a retrogradar en Piscis desde el 26 de febrero hasta el 20 de marzo. Considerando que es el signo donde se ubica el Nodo Norte actualmente, que además contiene al Sol, al asteroide Pallas y a Venus, la carga liminal es aún más fuerte, porque Piscis es el último signo zodiacal y representa un velo ante lo que no podemos ver con claridad desde la lógica, porque tiene que sentirse e intuirse.
- Venus va a estar en conjunción al Nodo Norte, así que aquello nuevo que deseamos comenzar va de la mano de nuestros valores y lo que realmente nos mueve por dentro. No negociamos salir de lugares hartantes para movernos hacia otros iguales. Lo que queremos es volver a sentir deseo y disfrute, placer en cada acción, lo cual Marte confirmará ingresando a Piscis el día del eclipse lunar en Virgo (3 de marzo)
- Saturno y Neptuno siguen juntos en Aries, apoyando el inicio que estemos impulsando y bajando a tierra los sueños que queramos convertir en realidad.
Las semanas entre eclipses, y especialmente la actual, traen oportunidades que tenían que aparecer en nuestra vida, y que para aprovecharlas, algo tendrá que ser eclipsado.
Es un tiempo de no-tiempo, de poca claridad mental pero actualmente no nos importa: el hambre de inicios es tan fuerte que ni Mercurio retro nos podrá detener. Especialmente si logramos escuchar a nuestra alma para que nos guíe en el camino.
Considerando al Nodo Sur en Virgo, que será parte del próximo eclipse lunar – de cierre – quizás estas semanas pueden aprovecharse para hacer limpiezas, organizar nuevos hábitos y reestructurar los que sean necesarios, porque de otro modo las innovaciones que queramos llevar a cabo no van a encontrar lugar para ingresar.
Lógicamente las zonas Virgo, Piscis y Aries de tu carta natal serán las más movidas y donde podrás ver los asuntos que se están moviendo, pero también la casa Acuario que está muy activa en este momento.
Con Mercurio retrogradando en este período, pareciera que no sólo el alma habla fuerte sino que viene acompañada de susurros: aparecen guías, maestros, personas del pasado que activan las lecciones perfectas para este momento de nuestra vida.
Generalmente no se trata del otro, sino de lo que nos viene a enseñar. No es raro que aparezcan personas del pasado -o que vos seas la persona que reaparece- porque sentís que hay cuentas que saldar, o aclarar. Pero no es el asunto, ni el cierre lo verdaderamente importante: es lo que la persona activa dentro tuyo que necesitaba despertar en este exacto momento de tu vida.
¿Alguien tocó la puerta de tu Mujer Salvaje para sacarla de su hibernación? ¿Alguién te está enseñando a poner límites? ¿Alguien te muestra que tu capacidad de amar va más allá de lo lógicamente comprensible? ¿Alguien te enseña a dejar ir con total aceptación y madurez?
Como sea, en estas instancias tus mejores activos son tu vulnerabilidad y tu autenticidad. Tu capacidad de decir “esto me duele, pero acepto que en el presente es así” y poder dejar ir con amor. O de decir “siento mucho, soy intensa, y es mi don en lugar de una maldición como el mundo me hizo creer”.
Ser honesta con vos misma sobre lo que sentís es ser auténticamente vulnerable. Eso cambia el juego y las posibilidades de crear una nueva realidad personal y colectiva.
Y en un mundo que se cae a pedazos mientras unos pocos locos sostenemos la esperanza de que algo pueda cambiar, ser vos misma hace la diferencia.
Ejercicio para el período entre eclipses
- Hacé una lista de todas las cualidades tuyas que querés dejar atrás: miedos, creencias, actitudes, perspectivas, etc
- Al lado, hacé una lista de las cosas contrarias, que ahora te gustaría encarnar.
- Al finalizar, describí un día en tu vida siendo esa nueva persona. El período entre eclipses es ideal para trabajar en cambios de identidad que te permitan encarnar a esa persona que ya sos (no, no está en tu futuro, ya está dentro tuyo) y poder expresarla sin los viejos filtros de la identidad que estás dejando atrás. Esa que te ayudó a sobrevivir, pero que ya no va más porque estás lista para VIVIR.