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Ángeles: compañeros de camino.

Los ángeles son seres celestiales, que nunca estuvieron encarnados en un cuerpo físico, y que, de acuerdo al significado de su nombre, se los considera “mensajeros de Dios”. Sin entrar en categorías religiosas, podemos definir a Dios como a la energía divina que está presente en todo, con la diferencia de que, en su mayor vibración, son los ángeles quienes pueden vincularse con ella y no nosotros (ni aunque estuviéramos muuuuy elevados espiritualmente podríamos soportar la luminosidad de encontrarnos “cara a cara” con la energía de donde provenimos, nos quemaría el cuerpo físico). En general, podemos considerar a los ángeles como energía portadora de amor.

Se dice que en algún momento hubo ángeles encarnados, pero lo hacen o hacían con propósitos específicos, cuando las personas suelen negar su lado espiritual, por ejemplo, y precisan ayuda urgente.

Doreen Virtue, una gran autora dedicada al trabajo con ángeles, dice que todos contamos con, al menos, dos ángeles de la guarda. Es decir, ¡no tenemos sólo uno! Es más, podemos tener muchos más, basta con solicitarlos, por ejemplo. 

Los Ángeles de la Guarda son nuestros ángeles personales, permanecen junto a nosotros durante toda nuestra vida terrenal y jamás se apartan de nuestro lado. Nos aman de manera incondicional y jamás se sienten enojados, frustrados o aburridos por nuestros actos. No tienen juicios de valor como nosotros, son energía divina.

Supuestamente, los ángeles no tienen alas: en el Renacimiento quienes comenzaron a pintarlos (y creo que directamente a verlos) interpretaron su aura de luz como alas, y así terminaron apareciendo en todas las obras de arte. De hecho, así es como reconocemos a un ángel, ¿cierto? La cuestión es: ellos no tienen forma. Pueden presentarse como personas, puntos de luz, formas de energía, etc, (sí, incluso con alas, para que los reconozcamos y no les temamos) 

Hay una división llamada “Los nueve coros” que explica cómo se dividen los ángeles, en tres esferas de tres categorías cada una, y aquí les cuento:

-Serafines: el orden superior de los ángeles, son resplandecientes y son pura luz, porque son los que se encuentran más próximos a la Fuente de Energía Divina. Cantan la música de las esferas y regulan el movimiento de los cielos según emana de la Fuente.
-Querubines: son los que se representan como niños con alas estilo Cupido. Ellos son amor puro, son los custodios de la Luz y de las estrellas.
-Tronos: son ángeles acompañantes de los planetas, y para la Tierra hay un trono específico.

-Dominios: son los “supervisores” o “directores” de los ángeles, es decir, gobiernan las actividades de todos los grupos angélicos que están a continuación. Sirven para integrar los mundos espiritual y material. Reciben órdenes divinas y rara vez se contactan con nosotros, pero su trabajo está vinculado con nuestra realidad. 
-Virtudes: gobiernan el orden del universo físico y se encargan de “vigilar” a las luminarias (Sol y Luna) y a los planetas. Pueden proyectar grandes niveles de energía divina. Trabajar con ellos nos ayuda a infundir mayor energía espiritual en el planeta.
-Poderes: son guerreros pacíficos que purifican el universo de energías inferiores. Portan la conciencia de toda la humanidad, conservan nuestra historia colectiva. A esta categoría pertenecen los ángeles del nacimiento y la muerte. Ellos pueden trabajar con la energía del Plan Divino y enviarnos visiones de una red espiritual mundial (para unirnos en pos del cuidado y salvación del planeta). Se encargan del cuerpo espiritual de la Tierra, que son nuestras creencias y también las religiones.

-Principados: son los que supervisan al planeta, con el fin de asegurar que exista paz en la Tierra. Son guardianes de grandes grupos en general, como ciudades y países. También se los llama ángeles integradores. 
-Arcángeles: también llamados ángeles superlumínicos, se ocupan de las zonas más amplias del quehacer humano. Son supervisores de la humanidad. Cada uno posee un rasgo distintivo de la Divinidad.
-Ángeles: los más cercanos a nosotros, con los que estamos más familiarizados y se ocupan de asuntos humanos. Hay muchas clases diferentes, con muchísimas funciones. Son acompañantes (aquí están los ángeles de la guarda) y son nuestros guías hacia una consciencia cada vez mayor.

Hay ángeles para absolutamente todo: para la abundancia, sanadores, para las mudanzas, para los viajes, hay ángeles de la forma física (para ayudarnos a cuidar nuestro cuerpo) y muchos más. En un próximo artículo les cuento sobre ellos más en profundidad. 
Tanto a ellos como a los ángeles de la guarda, los podemos llamar cuando sea, no importa la hora, el momento, el lugar, ¡ellos están para ayudarnos! No sientan que pueden molestarlos, en absoluto. Y tampoco sientan que por llamar a muchos ángeles le están quitando ángeles a otro: ellos son multidimensionales y trabajan fuera de la noción humana de tiempo y espacio, por lo cual pueden estar en varios lugares al mismo tiempo.

El contacto con ellos se puede sentir en el cuerpo físico (sensación de paz, de amor, hasta escalofríos y piel erizada), pueden hablar con ellos, escribirles cartas, pintarlos, dedicarles música (clásica, que es la que les gusta), pedirles señales (suelen presentarse con monedas, plumas, cartas que se encuentran, libros que se caen y abren en una página determinada, hasta los animales pueden ayudarlos a expresarse, etc…) y hasta pueden pedirle su nombre, sobretodo al ángel de la guarda. Él puede responder de la manera que mejor encuentre: sueños, nombres que aparecen random en la mente (no suelen tener nombres “humanos”), y cualquier tipo de señal. 

Prueben establecer contacto y no esperen verlos o tener manifestaciones de su presencia super grandes: ellos saben que nos podemos asustar y van a ir apareciendo de a poco, pero cuando sientan un gran amor y/o paz interna, es porque un ángel anda por allí.

 

*Créditos de imagen desconocidos.

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Guías Espirituales

En el proceso del despertar de consciencia, es decir, de despertar a la noción de que “esto no es lo único que existe” y de conocernos espiritualmente -por sintetizarlo de alguna manera- comenzamos a observar que no somos los únicos habitando este planeta. De hecho, se dice que los humanos podemos acceder hasta 9 u 11 dimensiones -de las miles probables- con todo nuestro potencial desarrollado, y en cada dimensión hay seres acordes a la vibración de la misma. E incluso, somos “visitados” por seres de muchos sistemas estelares y que están más cerca de la Fuente de Energía Divina que nosotros (la Diosa-Dios). Estos seres incluyen a los ángeles y arcángeles, maestros ascendidos (que tuvieron una o varias vidas terrenales donde masterizaron la materia), energía en forma de diosas y dioses (se dice que la energía tiene una intención y es interpretada por el humano en forma de un maestro o diosa/dios que la mente puede identificar y con quien se siente seguro, confiado, pero que por sí misma no tiene forma reconocible), seres estelares como pleyadianos, sirianos, oriones…y en un nivel más “cercano”, cada ser humano cuenta con su ángel de la guarda y con un máximo de 33 guías.

Los guías no son tan conocidos como los ángeles pero para mí son igualmente importantes. Podemos contactar con ellos de manera mucho más “fácil” que con los ángeles, que tienen una vibración mucho más elevada porque siempre fueron ángeles, son energía divina. En cambio, la gran mayoría de los guías ha experimentado algún tipo de vida o existencia, sobretodo tridimensional, y ha ascendido para seguir con su tarea de servicio.

Para conectar con ellos, lo primero es reconocer que sos energía, espíritu, un Alma cósmica viviendo una experiencia material. Tu Alma es fácilmente identificable con las cosas que amás, los juegos que preferías en la infancia y tu energía primaria: activa, pasiva, enérgica y emprendedora, creativa y apasionada, aventurera y dinámica, intensa y fuerte, arremolinada y fresca, etc…

El primer paso antes de conectar con tus guías personales, es reconocer qué te gusta, qué te hace feliz, y así abrir las puertas de contacto con tu propia Alma, para alimentarla, nutrirla. ¿Cómo podés hacer esto? -Escuchando la música que más feliz y alegre te pone
-Cantando y bailando
-Celebrando estar viva
-Dándote un baño relajante con tus aromas favoritos
-Meditando
-Decorando tu casa o rincón favorito, ¡armando un altar!
-No haciendo nada
-Haciendo lo que más ames en el mundo sin sentir culpa ni excusarte (claramente no tiene que ser algo que lastime a otro ser vivo)
-Pasear en la naturaleza
-Hacer ejercicio
-Escribiéndole o hablándole, al fin y al cabo tu Alma es vos misma
-Riéndote a carcajadas
-Confesándote a vos misma qué harías si no tuvieras miedo
(el miedo es una forma en la que “somos controlados” por fuerzas dominantes que no nos quieren despiertos ni conscientes)
-Haciendo algo creativo sin importar el qué dirán: pintar, escribir, dibujar, cocinar algo nuevo, salir a caminar por una zona que no es la acostumbrada, reciclando prendas o accesorios, etc…
-Estando en silencio

Una vez que comiences a nutrir a tu Alma, el contacto será cada vez más fluído. Te sugiero que comiences hablándole como si fuera tu mejor amiga, porque cuando hacemos las cosas “para un otro” es mucho más fácil que hacerla para nosotros mismos, sobretodo al iniciar algo tan profundo…pero llegará un momento en que comiences a hablarle como parte tuya, no dual y separada, sino como tu propia esencia. El Alma sabe cuál es nuestro camino, nuestro Norte, y RECONOCERNOS COMO UN ALMA es la meta de todos estos pasos. No es algo ajeno o separado de vos, TU ALMA SOS VOS.

En astrología el Alma es vinculada con la Luna, con Neptuno y hasta con Plutón, aunque la Luna y el Sol son el fiel reflejo de su pureza, en su estado de vibración más alto. En general, creo que el Alma se refleja en toda la carta, es un combo de espíritu + personalidad (alma + ego si preferís llamarlo así).

Los Guías Espirituales han estado ligados a la tierra al menos una vez y por eso pueden ayudarnos con su visión “terrenal”. Nuestros ángeles nos guían y ayudan en todo momento, pero los guías únicamente pueden hacerlo si les pedimos que así sea. Como mucho, ellos querrán atraer nuestra atención para que les pidamos ayuda porque ven cosas que nosotros no podemos percibir.

Los guías pueden ser familiares desencarnados, seres que en otra vida han colaborado de manera muy cercana con nosotros, maestros espirituales, etc… Provienen de muchas dimensiones y campos energéticos diferentes, y todos están en algún proceso de evolución de su Alma, en servicio. También pueden ser seres de otras galaxias y sistemas solares. Pero los guías más “famosos” son los animales, llamados “Animales de Poder” para el chamanismo. Nuestras mascotas ya fallecidas pueden ser guías nuestras incluso.

En general, podemos tener un máximo de 33 guías espirituales, pero a medida que expandimos nuestra consciencia y elevamos nuestra vibración, ellos pueden ser muchos más.
Hay claves para vincularte con ellos:
1- Preguntarte cuán lista estás para recibirlos
2- Aprender a aquietar la mente y a escuchar a tu interior
3- Hacer ejercicio
4- No hacerte la víctima, sino responsabilizarte 100% de tu vida
5- Perdonar y no juzgar
6- No tener expectativas
7- Comenzar por escribirles

Más adelante les voy a seguir compartiendo consejos para contactarse con sus propios guías.

 

*Créditos de ilustración desconocidos.

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¿Cuál es mi propósito?

Tenemos la costumbre de creer que nuestro propósito es una sola cosa que venimos a hacer y ya, cuando en realidad no es meramente algo humano que nos da placer e inmediatamente somos felices.

El propósito es evolutivo: nacemos con determinados aprendizajes importantes a desarrollar -nosotros escogemos la forma en la que los experimentamos- y todos ellos, más cada cosa que hemos aprendido e integrado en nuestra vida (incluso las que aún están pendientes) forman a nuestro propósito. Él es el potencial máximo al que podemos llegar en esta vida. ¡Y la carta natal nos lo muestra!

Muchas veces sí puede incluir un trabajo y la tarea que hacemos para darle nuestros dones y talentos al mundo (por eso el desafío primario es descubrirlos), pero no siempre eso ES el propósito. Sin embargo, apoyo la idea de que todos tenemos una o varias áreas donde nos apasionamos y podemos ser felices trabajando de ello.

La cuestión es: para descubrir el propósito uno tiene que saber qué le gusta y qué le interesa, ir despertando los propios dones y ser consciente de que el propósito, en realidad, es todo el camino recorrido en su búsqueda. Como la felicidad: tenerla como una meta nos hace creer que es efímera e inalcanzable.

Cuando nos damos cuenta de que el sentido de nuestra vida y la felicidad son el camino, la compañía mientras vamos creciendo y descubriéndonos, todo toma otro color: el del merecimiento. Valgo y merezco vivir en mi propósito y en mi felicidad, incluso en los momentos dolorosos, porque sé que cada aprendizaje lo creé para ser cada día mejor ser humano, mejor hija de la Tierra, y para desarrollar todo mi potencial.

Hoy, 3 de septiembre, Venus está en trino al Nodo Sur y en sextil al Nodo Norte, así que esa búsqueda del propósito va aclarándose, perfeccionando detalles. Y el Sol se une a Mercurio después de que éste se una a Marte: ¿vas a seguir esperando que tu propósito te lo revele alguien más o vas a actuar y brillar ahora?

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Los soñadores

“Gazing through the window at the world outside
Wondering will Mother Earth survive
Hoping that mankind will stop abusing her, sometime”
Ozzy Osbourne.

(Mirando a través de la ventana al mundo exterior,
preguntándome si la Madre Tierra sobrevivirá.
esperando que la humanidad deje de abusarla, en algún momento).

Esta frase, que pertenece a la canción “Dreamer” de Ozzy Osbourne (que es realmente muy hermosa, no se dejen llevar por la mala fama del señor y escúchenla si pueden), me hace llorar.

Hoy no quiero hablarles de astrología, les quiero hablar de los soñadores. De aquellos que se sentían identificados con la frase de la bastardeada película “Amélie”: “Son tiempos difíciles para los soñadores”. Vaya, sí, siempre lo fueron. No sé si alguna historiadora o historiador podrá ayudarme, pero creo que nunca fueron tiempos sencillos para quienes sueñan más alto que la realidad.

Los soñadores somos los colgados, los erráticos, los trotamundos, los delirantes, los que para nuestras familias estamos locos, los irracionales, los idealistas, los que no podemos ver la realidad. Y es que por eso somos soñadores: la realidad que vemos es tan desesperante que elegimos soñar con un mundo mejor.

No me refiero a la realidad individual o egoísta, me refiero al mundo, al planeta, a la sociedad. Me refiero al miedo que sentimos las mujeres caminando solas de noche por la calle, al dolor de la gente pidiendo, al hambre de los niños que se acuestan a dormir sin comer, al abandono de quienes tiran basura en espacios públicos, al sufrimiento de las mascotas abandonadas que buscan comida en la basura, al capitalismo controlándolo todo, a las guerras, a las religiones, a la Iglesia cometiendo abusos encubiertos bajo un manto de desesperante falsedad, a los gobiernos aprovechándose de las libertades individuales, a los miedos que nos genera el control de los medios, a los pesticidas, a la contaminación, a los alimentos llenos de venenos, a todo. A todo aquello que se les ocurra que “está mal en el mundo” y que duele, que a la Tierra le duele.

Los soñadores no somos los que ignoramos estas realidades, en absoluto: somos los que creemos que el cambio empieza por casa, conociéndonos, responsabilizándonos por nuestro lugar en el planeta, porque sólo con pequeños pasos es que los cambios reales se inician.

Cada cual sabrá cuál es su lucha personal, hacia qué aspecto de estas duras realidades quiere enfrentar y dejar de darle poder (dejar de consumir productos de compañías abusivas y tóxicas, limpiar su vereda de papeles y plásticos, no colaborar con medios o entidades asociadas al daño del planeta, etc). Está en nosotros como individuos darle una mano al planeta, entender que la Tierra no es tierra seca, sino que late, es un ser viviente como todos nosotros, y tiembla, ruge cuando necesita hacerse escuchar.

Estamos matando al planeta lentamente, entre todos. No lo vemos, por eso resulta tan poco creíble. Pero lo sentimos. ¡Y es nuestra casa! ¿Cómo podemos ser tan egoístas?

Elegimos ser soñadores porque nacimos para crear un mundo mejor y tenemos fe en que el cambio es largo, extenso, agotador, pero posible. Porque las generaciones que vienen merecen vivir sin miedos en un planeta que está lleno de personas llenas de amor y compasión. Trabajar personalmente el perdón, liberar miedos y odios, hará que podamos transformar nuestros pequeños círculos, y que esa energía, esa vibración, se expanda. Soñamos con días mejores, donde caminemos sin miedos en un planeta que no sufre.

Sin fe, no podemos iniciar los cambios. Sin los cambios, la vida se estanca. Estancados, nos morimos por dentro. Y muertos nada podemos hacer.

Gracias por ser una más trabajando por su propia evolución y la del planeta.

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Crear una vida con significado

A medida que vamos creciendo y nos vamos conociendo, nos vamos despertando. Pero no siempre es así, hay gente que vive toda su vida dormida a la idea de que hay algo más, de que no todo es lo que hay, o es reticente a despertarse porque eso la llevaría a tomar muchísimas decisiones casi siempre radicales y dolorosas.

Despertar no es sencillo, pero es la clave para crear y vivir una vida llena de significado.

¿A qué me refiero con despertar?

Despertar es darse cuenta que la realidad material no es todo, que tenemos un propósito y que para ser felices, debemos llenar nuestros vacíos con significado y no con cosas que lo aparentan tener.

Vivimos en una sociedad que nos abruma con publicidad y fantasías, que nos sugiere que la felicidad se encuentra en autos, maquillajes, ropa y comida chatarra, que nos obliga a buscar la perfección para ser valiosos y queridos, que nos hace creer que para ser merecedores de la abundancia, tenemos que gastar lo que ni siquiera ganamos. Tenemos que “tener”, tenemos que hacer dinero, tenemos que tener un buen puesto laboral, tenemos que formar una familia tipo, tenemos, tenemos, tenemos…. Los medios nos imponen una cantidad interminable de “tenés que” que llenan el vacío existencial de ni siquiera saber por qué o para qué estamos vivos.

Para la sociedad de consumo nacemos para cumplir un rol, un estereotipo y seguir las reglas como robots de las peores películas de ciencia ficción. Debemos respetar y perseguir el status quo, ser perfectos, lindos, comprarnos el último celular y ni hablemos de cómo nos vestimos…

Despertar es abrir los ojos a que todo es una mentira, a que no queremos ser lo que nos dijeron que debemos ser, que la perfección es un imposible para la cualidad humana, que los objetos no tienen significado per se, sino que se lo damos nosotros y que, principalmente, escuchar  y lidiar con nuestros vacíos, miedos e inseguridades es nuestra responsabilidad y nadie más que nosotros es capaz de hacernos felices.

La búsqueda continua de satisfacción jamás llegará a su término porque somos seres naturalmente insatisfechos, porque no nos enseñaron a escucharnos, a conectar con nuestros verdaderos deseos, a intuir, a sentir. Nos enseñaron que las cosas o están bien o están mal, que los fracasos son malos y que ser lindo y delgado es bueno, nos enseñaron a sumar y a ocultar nuestras emociones, a meter nuestros defectos bajo la alfombra y a comprarnos lo que nos quieran vender. Nos enseñaron, prácticamente, a meter en una bolsa de basura nuestra humanidad y a renegar de cualquier cosa que sea aparentemente espiritual, porque eso es de chantas.

No nos enseñaron a ser empáticos, a escuchar y a escucharnos, a creer en lo invisible, a salir de la “matrix”. No nos enseñaron que somos perfectos y merecedores tal cual somos, que nuestros defectos no son tales, sino que son parte de nuestro Ser y que la vida es un viaje lleno de aprendizajes, procesos, evaluaciones y ciclos. ¡No nos enseñaron a respetar nuestros ciclos! Nos enseñaron de tabúes, de cosas que dan vergüenza, de las cosas que no se habla y de que hay que respetar a la Iglesia. Nos enseñaron que nos tenemos que callar.

Despertar es hacerse cargo de todo eso y tirarlo a la basura. Despertar es saber que tenemos el suficiente poder como para darle miedo a los medios, a la iglesia, al capitalismo, a las normas y a los tabúes sociales.

Despertar es darse cuenta un día, que la mitad de las cosas materiales que tenemos, no nos dan satisfacción y ni siquiera cumplen su rol. Es eliminar, tirar y regalar lo que no nos sirve, que le servirá a alguien más. Es estar a punto de comprar algo nuevo y preguntarse “¿Esto le añadirá valor a mi vida?” y si no lo hace, simplemente dejarlo en la estantería.

Despertar es poner límites para que nadie, nunca más, nos pase por encima. Y es aprender a liberarse de todas las ataduras sociales y materiales que nos impusieron.

Crear una vida con significado es posible una vez que despertamos.

El Nodo Sur en Capricornio llegará en Noviembre para hacernos despertar ante esto y tirar al “deber ser” a la basura. Tenemos 19 meses de trabajo duro para abrir los ojos.
Ya era hora.

–> Para más sobre esto, les recomiendo el documental Minimalism en Netflix.

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Nueva era de expansión: Júpiter llega a Sagitario.

Júpiter llega a Sagitario este 8 de Noviembre a las 9:38 am, hora Uruguay/Argentina y da comienzo a un nuevo ciclo de expansión y en grande, porque el gigante vuelve a su casa, después de doce años.

Allí se quedará hasta el 2 de Diciembre de 2019. Antes de llegar, tiene una incomodidad con Urano en Aries: esto nos indica que este tránsito termina pero que para lograr obtener expansión, nos tenemos que sentir cómodas con la idea del cambio y la renovación, sobretodo personal.

Yéndose de Escorpio, el planeta que representa las creencias y la verdad, ha sacado de las profundidades escorpianas los asuntos sexuales mejores ocultos: revelaciones de personas famosas que incurrieron en abusos, así como reconocimiento de los mismos de parte de la iglesia católica, revoluciones de justicia para equilibrar la energía femenina en la sociedad, etc…todo lo que se consideraba secreto, privado, tabú, de alguna manera ha salido a la luz porque la gente se cansó de callarse, se cansó de ocultar sus verdades y ha decidido demostrar lo fuerte que es. Asuntos de dinero, cuentas compartidas -con socio o pareja- y grandes inversiones pudieron haber sido relevantes también.

En la zona Escorpio de nuestra carta es donde algo tuvo que salir (una enfermedad, un secreto, algo que molestaba, una relación, etc…) para llevar luz a nuestra consciencia y así poder ver con mayor claridad qué es eso que nuestra alma nos quería hacer comprender, y hacia donde enfocaremos la expansión ahora. Este crecimiento o expansión que hizo Júpiter, que más que nada fue un foco de luz hacia la oscuridad, nos ha ayudado a reconocer nuestro poder interno al tiempo que nos aceptamos íntegramente, aceptando nuestra sombra.

Nuestras emociones, deseos y miedos más profundos han reaparecido para que dejemos de ocultarlos y les prestemos atención, los resolvamos y escuchemos.

Durante este nuevo año jupiteriano el foco sale de las emociones y se va hacia ideales elevados, asuntos legales, visas, ciudadanías, viajes, mudanzas al extranjero, estudios superiores (nuevas carreras y títulos) salir de la zona cómoda, aventurarse y arriesgarse a hacer cosas nuevas.

Como habrán sentido en Escorpio, Júpiter expande todo lo que toca y en su casa, Sagitario, es expansión: mal enfocada nos lleva a excesos de todo tipo (mirá donde está Júpiter en tu carta y vas a tener una gran pista). Entonces, a lo que más le vamos a tener que prestar atención durante este tránsito, es a los gastos, a excedernos y sobrepasar nuestros propios límites. También hay posibilidades de creernos “más” que los demás, de hablar y actuar con soberbia, lo que debe hacerse consciente para descubrir porqué se necesita actuar así, qué estaríamos ocultando con esas actitudes.

Socialmente, los acontecimientos más importantes estarán relacionados a la educación, las religiones y las instituciones relacionadas a la justicia.

Es un gran tránsito para trabajar la abundancia interna, que inevitablemente hace “aparecer” la externa. 

Pero también para atender nuestras creencias, nuestras ansias de aventura y de tomar riesgos, sopesando pros y contras, evitando que el optimismo jupiteriano nos cegue.

Júpiter también es el juez, el que siempre tiene la verdad y quiere sacarla a la luz, el que regula las leyes, la justicia; es el sabio, el maestro; también es el filósofo, el religioso, el metafísico. También es el traductor -Sagitario es el signo de los idiomas- pero principalmente es el rey, el abundante, el señor de las riquezas. En la mitología Júpiter (Zeus) era quien gobernaba a los dioses del Olimpo, era el dios del cielo y del trueno, el rey supervisor del Universo.

Quienes tengan a Júpiter en Sagitario (que cumplan 12, 24, 36, 48, 60 o 72 años aproximadamente) comprenderán mucho mejor de qué les hablo. Es su retorno personal y es un año donde sentirán más hambre que nunca de aventuras, de nuevos estudios y de experiencias.

Acá les cuento sobre algunos personajes famosos que tienen o tenían a Júpiter en Sagitario, para que observen cómo se cumplen las habilidades de este emplazamiento:

Nicolás Copérnico: entre sus profesiones, figuran la de matemático, astrónomo, jurista, físico, clérigo, gobernador, diplomático y economista. Fijense cómo se ocupaba de la justicia, la religión y de saber muchas cosas en profundidad, perfecto arquetipo jupiteriano.

Ewan McGregor: el actor escocés recorrió en una serie de viajes en moto una gran parte del mundo, inspirado en la novela “Los viajes de Júpiter” de Ted Simon. En base a esto hay un libro y una serie, llamada Long Way Round (el primer viaje) y Long Way Down (el segundo viaje).

Eckhart Tolle: el escritor alemán cuenta que tuvo un despertar espiritual a los 29 años y que no profesa ninguna religión. Vivió en España, Inglaterra y Canadá, donde reside actualmente. Además, ofrece charlas en todo el mundo. ¡Parece representar a la perfección a Júpiter en Sagitario!

Zelda Fitzgerald: conocida por ser “la esposa de Scott”, Zelda impulsaba su vida social por el alcohol, y junto a su marido fueron echados de varios hoteles por sus borracheras. Ella también escribía pero se gastaba todo viviendo “la vida loca”. Júpiter en Sagitario sin integrar, en su baja energía, y además retrógrado (lo que complica el trabajo de amor propio)

Woody Allen: además de tener al Sol también allí, el cineasta filmó películas en muchísimos lugares del mundo como “Medianoche en París”, “De Roma con amor”, “Manhattan”; “Vicky Cristina Barcelona” y muchas más.

En la casa de tu carta donde tengas a Sagitario, es donde observarás que vas a tomar riesgos, donde te vas a aventurar con un proyecto, un nuevo trabajo, una relación, una mudanza, una salida de la comodidad. Vas a filosofar sobre un cambio en tu vida, buscando nuevos horizontes. Sin duda esa zona no será la misma que ahora a fines del 2019.

Este tránsito nos va a llevar a buscar la felicidad fuera de la zona cómoda.

La vez anterior que Júpiter pasó por su casa fue entre el 25 de Noviembre de 2006 y el 18 de Diciembre de 2007. ¿Te acordás qué estuviste sintiendo/buscando durante ese año? Eso te mostrará un patrón.

¡Que tengan un positivo y expansivo tránsito de Júpiter en Sagitario!

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La nueva era que comienza con Urano en Tauro

Los cambios de signo de Urano marcan eras en las que trabajamos nuestra manera de ser distintas, en qué nos especializamos, en qué somos únicas, basadas en la energía del signo que visita, y de la casa que ocupa en nuestra carta natal.
Por donde transite no nos sentimos estables, porque viene a mostrarnos que la estabilidad no es lo que dice el diccionario, que la seguridad no es externa y que ambas ideas son demasiado saturninas en la sociedad actual que sigue respondiendo aún a mucho “deber ser”.

Nos cambia las rutinas, la manera de trabajar, de relacionarnos. Nos lleva a cambiar de hogar o a hacer movimientos dentro de él, a desestructurarnos y a aceptar que la vida es un movimiento constante, que lo único realmente estable es el cambio.

Todo muta constantemente, todo está en movimiento. Somos energía en continua vibración.

Urano no trabaja solo durante sus tránsitos, como tampoco lo hacen el resto de planetas y asteroides. Cada uno tiene una parte del trabajo que hacer, como un equipo.

Cuando Urano transita, por ejemplo para Escorpio, la casa VII de relaciones, socios y pareja, Saturno se encuentra en la casa III: vibración, comunicación, contratos, pero luego lo hará en la casa IV del hogar y familia y más adelante, mientras Urano sigue transitando la casa séptima, Saturno se moverá a la casa V de creación, procreación (hijos), romances y proyectos creativos. Esto habla de 7/8 años que para esta persona Escorpio de Sol o ascendente, representarán la introducción de una pareja o la formalización/compromiso con la actual (no siempre Urano significa separación y divorcio) a través del establecimiento de un contrato real (como el casamiento) o emocional, o la atracción de alguien nuevo a través del trabajo que hace con Venus y con su propia vibración. Más adelante podrá tener que reestructurarse internamente, mudarse, adquirir una propiedad y casi al final del recorrido de Urano en Tauro, decidirá tener hijos, establecer un nuevo modelo familiar. Todos esos movimientos pueden darse con Urano en la zona de parejas, la ruptura no es la única opción. Si la situación de importancia fuera laboral, esto hablaría de asociarse con alguien, generar un emprendimiento que puede comenzar online, luego requerirá una oficina y más adelante puede expandirse trabajando con Júpiter.

Las volví locas, lo sé, pero es para que entiendan cómo todos trabajan juntos. Urano no es el loquito que viene y rompe porque quiere (de hecho, si quiere destruir algo, hablará con Plutón para que destruya y transforme, y con Saturno para que cree estructura nueva). Tampoco viene a desestabilizar lo que está bien en nuestras vidas, prefiere ocuparse de las cosas que nos estancan, de todo lo que no puede seguir con nosotros en la próxima etapa de nuestras vidas.

Así que no se asusten si leen por ahí que Urano es separaciones, divorcios, ruptura sentimental o que va a “quitarles” lo que está bien en sus vidas, no se pongan paranoicas porque no es por ahí la cosa.

Por otro lado, esta nueva era tiene a Urano en un signo de tierra, así que se tratará de romper con las creencias de que lo material es lo que nos da seguridad, de que tener el auto y la casa nos traerá a la pareja que falta. No es eso lo que realmente vale la pena, porque lo que sí vale, no se ve.
También nos trae liberación de cosas que nos mantienen atadas, inmóviles, que no nos permiten florecer. ¿Ejemplos? Relaciones por interés, trabajos en los que no avanzamos ni aprendemos nada nuevo, países en los que el sistema político/económico no nos permite desarrollar nuestra profesión o pasión al máximo (esta es una era de mudanzas al extranjero en pos de otro tipo de estabilidad, buscando libertad y seguridad de que viviremos haciendo lo que amamos), proyectos estancados que llevamos adelante por motivos erróneos, alejados de nuestras pasiones, etc.

También esta es una era en la que trabajaremos el desapego de las cosas materiales y de ideas antiguas que nos mantienen estancadas. Hay mucho que romper y créanme que es más interno que externo (lo externo se rompe después de que hicimos el proceso interior e incorporamos sus enseñanzas).

En el otro artículo de Urano en Tauro hay más info, pueden encontrarlo aquí.

Si tienen dudas, pueden preguntarme en redes sociales sin problema, porque todo lo que quieran saber seguramente le sirve a alguien más y podemos compartir consultas. 🙂

Si querés saber qué traen estos siete próximos años con Urano en Tauro para vos, solicitá la lectura de tu carta natal escribiendo a hola@alemodarelli.com
 

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Animarse

Los eclipses, como ya les he contado, nos mueven de carril, nos enderezan hacia nuestro camino de vida, si veníamos perdidas o estábamos yendo para otro lado. Limpian trabajos, personas, ambientes, circunstancias, para que podamos acercarnos a todo aquello que nos ayudará a trabajar en nuestra misión.
Pero esto, animarnos a trabajar en lo nuestro, requiere mucho valor. Así sea que los cambios urgentes impliquen terminar una relación que ya no tiene más para dar o iniciar un proyecto que lleva toda nuestra atención: cualquier cambio nos necesita valientes.
Y específicamente, voy a referirme a cuando queremos emprender, cuando queremos ofrecer eso que hacemos pero nos criticamos, nos da vergüenza, no nos animamos o lo hacemos por las razones equivocadas.

Los eclipses en Leo y Acuario hablan mucho de este tema, de ofrecer a todo el mundo aquello que podemos dar desde el corazón.

Brené Brown, una psicóloga e investigadora social de USA, en su libro “El poder de ser vulnerable” hace un énfasis en este tema en un capítulo y me parece muy acertado para el momento actual.

Lo primero que debemos evitar a la hora de animarnos a mostrar nuestro servicio o producto, es vincularlo a nuestro amor propio, porque es una herramienta de doble filo.
Si al público no le gusta, tu amor propio se verá rebajado. Si le gusta, perdiste: entregaste tu autoestima a la opinión y exigencias de los demás. Te convertís en prisionera de la complacencia y el perfeccionismo.
Cuando ofrecés algo que sale de tu corazón, estás más convencida de que sea cual sea la respuesta del público, eso no te va a herir -tanto- porque sabés que amás lo que hacés y que no dejarías de hacerlo sea cual sea la reacción de los demás. Es más, hay un porcentaje mayor a que la gente reaccione positivamente ante los proyectos o emprendimientos que nacen desde el amor o la pasión por realizarlos.
Cuando lo que ofrecés es por motivos externos que no nacen de vos (solamente desear dinero sin ponerle “corazón” al asunto, hacerlo para tener aprobación, porque viste que a otro le funcionó, etc…) lo único que lograrás son respuestas que alteren tu manera de entregarte al público, porque no estás teniendo placer al realizar ese trabajo/producto/servicio. 

Pero, llegado el caso de que lo que querés ofrecer sí nace de vos, no peligra tu autoestima así que estarás más arriesgada y segura de compartir lo que deseás. Sin embargo muchas veces, la emoción que aparece es la vergüenza. Vergüenza de no ser suficiente, de que el producto/servicio no sea aceptado, y mil otras preguntas que sí, parten de la expectativa de ser aceptados por lo que somos y hacemos, pero la base está en otro lado: aceptaste ser vulnerable, te animaste a innovar en tu vida, a generar un cambio, a ser tu propia jefa, a seguir tus pasiones, y esto exigió que primero seas consciente de que tu autoestima no depende de la respuesta de los demás, pero sí la provoca.  Te lanzaste convencida de estar haciendo lo que más amás en el mundo.
Esto no quita que te equivoques y tengas que corregir, enmendar y tal vez hasta volver a empezar, pero si te equivocaste, es porque estás haciendo algo. 

Tal vez estos eclipses tengan varias otras manifestaciones antes de permitirte iniciar ese proyecto: quizás tenga que ser de la mano de algún socio o pareja que aún no conocés, o tal vez en otra ciudad o país y por eso estás evaluando mudarte, etc… pero estoy convencida de que cada eclipse nos trae la información necesaria para encauzarnos en el camino, atravesando los cambios que nos llevarán a él.

Así que yo te sugiero que evalúes tus pasiones, que no temas meterte en lo profundo de tu alma, escuchar a tu corazón y cuando ya sepas por dónde querés ir, te animes. Nadie más tiene lo que vos tenés, nadie más puede ofrecer algo de la manera en la que vos podés. No te aseguro que va a ser un éxito, porque nadie lo sabe y depende de vos, de tu esfuerzo, de tu trabajo diario y compromiso. Pero intentalo, probá las veces que sean necesarias, caéte y levantáte. Si estás segura que ese es tu camino, si desde el fondo de vos es lo que más deseás compartir, insistí. La vergüenza una vez reconocida se va a terminar yendo y sólo vas a quedar vos ofreciendo aquello que viniste a dar al mundo. Y será con el coraje de alguien que no se acobardó de seguir sus sueños.