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Desaprender para recordar la esencia

“Para llegar al gran momento del des-aprendizaje, hay que renunciar a todas las creencias, a todo el sistema de creencias que canaliza nuestros pensamientos, sentimientos y emociones hacia nuestro cuerpo. Podríamos decir que todas nuestras creencias convergen en el cuerpo.

Desaprender implica tomar plena conciencia de que nuestras vidas están regidas por unos programas inconscientes, heredados de nuestro inconsciente familiar y colectivo, que se expresan en nuestro inconsciente individual y se manifiestan en nuestras vidas en forma de circunstancias, situaciones, relaciones interpersonales, síntomas y enfermedades.

Tenemos que estudiar las emociones si queremos liberarnos de todos los condicionamientos que gobiernan nuestras vidas. Lo que nos causa dolor y sufrimiento no son los hechos en sí mismos, sino los pensamientos activados por los sentimientos y emociones acumulados en nuestro inconsciente. Una emoción puede generar muchos sentimientos y éstos, a su vez, crear miles de pensamientos.”
Enric Corbera.

Cuando desaprendemos, nos quitamos de encima un montón de programas, etiquetas, máscaras y roles que lejos de ayudarnos, bloquean la expresión de nuestra verdadera esencia.

Mercurio ya está en Géminis donde va a comenzar a retrogradar el 29, el 26 tenemos un eclipse lunar total en Sagitario, Júpiter ingresa a Piscis el 13 (por un ratito, luego retrograda y vuelve a Acuario), y Saturno va a comenzar a retrogradar en Acuario el 23. Si hay algo que podemos aprovechar bajo esta próxima temporada de eclipses y retrógrados, es la oportunidad de romper creencias, desafiar mandatos, desaprender todo lo que no nos hemos animado a cuestionar previamente.

Lo revolucionario es romper con todo lo que nos ha formado para tener determinadas cosas, para creer que nuestro valor radica en lo que hacemos o en eso que tenemos -o en lo que nos falta-. Cuando nos atrevemos a ver que somos mucho más que lo que el patriarcado y el capitalismo pretenden de nosotros, estamos siendo parte de la revolución.
Una revolución donde la igualdad y la equidad representan el poder que tiene el pueblo al reconocer su propio valor: el de ser quienes han venido a ser.

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Desaprender para recordar

Esta es mi frase de cabecera últimamente.

Siento que, poco a poco, dejo de “ser astróloga”, por citar sólo un ejemplo, para reconocer que “trabajo de astróloga” o que “me guían los astros”. Siento que si me defino con etiquetas, no puedo expresar todo lo que soy, como si la esencia no pudiera ser calificada nunca, y creo que así es: indefinible, inexplicable.

Luego de años de trabajo interno, siento que estoy llegando a núcleos fuertes, pesados, que me piden trascender mi historia personal, perdonar, hacer consciente lo inconsciente. Sanar. Pero sanar, ahora, ha cambiado y es algo que tampoco puedo definir, porque estoy recordando cómo sanar en lugar de “aprenderlo”.

Creo que en la vida no venimos a aprender nada, pero se nos inculcan muchas cosas que, a medida que crecemos, damos por ciertas. Y que cuando llegan momentos clave, comenzamos a darnos cuenta que para saber, realmente, necesitamos comenzar a desaprender. En esa estoy, desaprendiendo mi camino. Sosteniendo la sabiduría que recordé gracias a personas maestras en mi vida, como mi mamá, mis amigas, mi psicóloga, mi pareja -gran maestro-, y otras maestras y maestros de la información. Sin dejar de agradecer a mis guías, ángeles y Maestros Ascendidos. El reino de lo invisible no es de menor importancia por no ser tangible, sino todo lo contrario: es parte del equilibrio.

Estoy aceptando que vengo de las estrellas, sí, pero que soy humana. Que mis pies necesitan anclar en la tierra, en el presente, y mis brazos han venido a proteger a Gaia, en todas sus formas. Que estamos todos juntos en esto. Que el otro tiene su propio tiempo para desaprender y su propia historia.

Estoy desaprendiendo, todo. Me doy tiempo para equivocarme, o ya ni me lo pregunto. Me dejo de quejar o exigir producir cuando el momento y el cuerpo piden descansar.
Estoy soñando con muchas cosas que parecen recuerdos.
Estoy recordando detalles y cosas que amé de mi infancia en lugar de seguir aferrándome sólo a las que me dolieron, como una víctima rencorosa.

Estoy maternando a mi niña y poniéndome primera en mi lista.

Recordar es saber quién soy. Aunque no tenga etiquetas para explicarlo.

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Despertar la pineal.

La glándula pineal es una glándula endocrina -vinculada con las hormonas- ubicada dentro del cerebro, que regula nuestros ritmos circadianos (patrón sueño-vigilia).

Sus funciones incluyen la secreción de melatonina -hormona que causa el sueño-, regular algunas funciones endocrinas y convertir señales de sistema nervioso en señales para el sistema endocrino. Controla el deseo sexual, hambre, sed y el famoso reloj biológico.

Pero representa mucho más, porque se vincula al despertar espiritual.
Nuestros cuerpos sutiles y el físico la utilizan de “puente”, de conector. El tercer ojo se despierta a medida que trabajamos con ella, y es capaz de generar una conciencia superior en el ser humano, nos enlaza con todo el mundo metafísico, más allá de lo que podemos ver. Suele activarse durante meditaciones y visualizaciones, por lo cual mi primera sugerencia es, que cada vez que vayan a meditar lo hagan a oscuras pero no totalmente: algunas velas o velador tienen que estar encendidos -sobretodo para no dormirse-.

Aprender a vincularnos con ella, tan sencillo como pedirle que se encienda cuando lo deseamos, nos permite ir alcanzando nuevos niveles de consciencia.

Culturas ancestrales se vinculaban con “otros mundos” a través del sexto chakra, el del tercer ojo, cuya conexión con la pineal parece indudable. Sin embargo, no es asunto de un día y ya, sino que es una herramienta de consciencia, y como tal, hay que utilizarla con sabiduría.

Primero debés trabajar tus chakras inferiores, los que te conectan con la tierra: el primero y el segundo. Luego, ir ascendiendo en orden hasta llegar al sexto. ¿Por qué? Porque pretender un despertar espiritual cuando ni siquiera somos capaces de estar en el presente sin sentir ansiedad por el futuro, alimentándonos de forma poco saludable, sintiendo “ganas de huir”, y olvidando de cuidar a nuestro cuerpo, será contraproducente y nos provocará sensaciones no muy agradables.

Entre otras cosas, al despertar tu pineal:
-Tu humor está más alegre y optimista
-Tu creatividad se libera o potencia
-Disminuye tu estrés
-Desarrollás facultades extrasensoriales
-Expandís tu consciencia

Tips para activarla son:
-Golpear con dos dedos tu zona del tercer ojo, lo que genera una vibración que llega a ella
-Hacer yoga
-Atender tu respiración
-Meditar al menos una vez al día
-Cantar
-Eliminar lo más que puedas la cafeína, azúcares, el estrés, mercurio y flúor
-Consumir alimentos con vitaminas K1 y K2