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Los niveles del mandala natal

💫Descripción de los cinco niveles de la carta natal💫

Siempre al comenzar la sesión, me encanta explicar los niveles de los cuales se conforma el mandala natal, para que sea más comprensible el gráfico a primera vista.

👉🏽El nivel base es el zodíaco, los doce signos, es el nivel estelar.

👉🏽Éstos, “bajados a tierra” de acuerdo a la fecha, hora y ciudad de nacimiento, crean las casas, que son espacios de experiencia. Este es el nivel terrenal.

👉🏽Dentro de las casas, habrá planetas, asteroides y puntos matemáticos. Los planetas serán quienes permitan el acceso o fluir de la energía del signo donde se encuentren y de la energía de la casa o las casas de las que sean regentes. Simbolizan dimensiones de nuestra naturaleza y están identificados como dioses mitológicos. Los asteroides suelen destacar o reafirmar información que se ve gracias a los planetas y las casas.

👉🏽Los planetas en el sistema solar se encuentran en determinada posición, y entre sí generan ángulos matemáticos. Estos ángulos son los aspectos, que entre todos, conforman a la figura de aspectos que ven en el círculo central del gráfico.

👉🏽Ese círculo central, representa nuestra esencia, el Sí Mismo, el Yo Soy. Es lo que somos como energía, más allá del ego, y es esa energía la que sabe lo que es mejor para nosotros y nuestro crecimiento. A veces, incluso, se dice que el Sí Mismo actuará de manera violenta para hacernos ver que nuestros caprichos no nos hacen crecer, llevándonos a experiencias bruscas y radicales donde encontraremos coherencia y alineación con nuestra Alma, aunque al principio presentemos resistencia al respecto. Por eso puede resultar “violento”, porque nos saca de la comodidad, de las excusas y de los caprichos del ego.

¿Te sirvió para comprender un poquito más tu gráfico?
¡Espero que sí!

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La Luna natal y el mecanismo lunar.

Cada Luna, por signo, casa y aspectos en la carta natal, es un conglomerado, una matriz que recibe influencias y al mismo tiempo las genera, en un constante feedback con el entorno. La Luna natal de un niñe reflejará en el entorno lo que ese niñe interpretará que es el amor, mientras va creando las circunstancias que vayan de la mano con ese aprendizaje.

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El eje nodal: desarrollo de la existencia

Ir hacia nuestro Nodo Norte no es fácil. Implica romper con un montón de mandatos, repeticiones, patrones, creencias y comportamientos, y es progresivo. No es algo que podamos hacer de golpe, nos puede llevar años.

En la investigación astrológica, observar cuándo la persona comienza a hacerse consciente de su signo ascendente es super interesante, aunque al principio no sea más que otra energía a la que culpar. “Es que soy de tal ascendente, por eso soy así”, lo cual es gracioso porque lo hacemos como si la energía estuviera allí afuera, en un mandala ajeno pero tan personal que termino usándolo como excusa ante mis actos fallidos y los no tantos.

Reconocer al ascendente como energía propia implica dejar de señalar, negar, juzgar y reprimir. No es un juego fácil de jugar, porque nos pide ser responsables de todo eso que somos, de lo que emanamos y lo que absorbemos del entorno. Y el Nodo Norte, como guía del ascendente, es aún más misterioso y complejo.

Muchas personas tendrán al NN en una relación fluída o análoga a la energía del ascendente, pero otras no tanto, incluso en tensiones que representan un “No sé para dónde tengo que ir” tanto consciente como inconsciente. Pero la propia carta natal se revela ante el consciente, sale de las profundidades psíquicas, cuando nos hacemos responsables y nos damos cuenta de que los planetas invitan energías pero somos nosotros quienes elegimos cómo expresarlas, qué crear o destruir con lo que aparece disponible.

El NN es de las más difíciles energías a integrar: nos pone de frente con la repetición cómoda que siempre elegimos para sostener seguridad y control, y nos desafía hacia un lugar metafórico y literal, completamente desconocido. Y, como todos sabemos, lo desconocido asusta.

Y en esa aventura, es que lo desconocido pide ser casa, ser habitado por esa función lunar que tanto usamos como excusa infantil pero que podemos tornar en destino. Un destino de sabiduría y no de patrón reiterado desde lo genealógico incluso.

Porque los nodos son lunares. Es ella, la Luna, la que nos guiará por muchos caminos del laberinto nodal, junto a los planetas que sean regentes de los nodos y las casas que éstos ocupen.

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Mercurio ingresa a Piscis

Hay triple conjunción en el cielo: Neptuno, Venus y el Sol, todos en Piscis. Como Gachi y Pachi pero ellos son de Sagitario. Y Mercurio hoy ingresó a Piscis también.

El asunto con estos tránsitos -especialmente el de Mercurio- es que forzar la máquina de la lógica no funciona bajo energía pisciana. Estresa y tensiona.

Permitir la creatividad, la flexibilidad y la entrega -en un sentido no de hartazgo sino de confianza- ayuda a aflojar las resistencias. Todo lo que sea estimular el hemisferio derecho es un plus, así como permitirse el descanso extra.

Con el exceso de energía pisciana en el aire, he comprobado -no empíricamente- que es como estar embarazada: necesitamos descanso extra, mini siestas reparadoras, saber cuándo el cuerpo pide parar. Por supuesto, esto vendrá acompañado de la pregunta: ¿qué estás evitando? porque puede ser muy natural usar excusas para no encarar lo que nos toca.


Por otro lado, Marte desde Géminis se está acercando al Nodo Norte y por ende, oponiendo al Nodo Sur. Si Marte es nuestra voluntad de acción, energía diaria, probablemente le estemos dando demasiado machete a la cabeza y bajando poco al cuerpo. La cantidad de energía de aire y agua sólo se equilibra un poco con Plutón en Capricornio y Urano en Tauro. La Luna está en Aries respondiendo a ese Marte. ¿Qué me drena? ¿Qué me activa?

Recomendaciones: mover el culo. Bailar, hacer deporte, salir a la naturaleza, dejar la rosca mental y animarse a atravesar las emociones y a sentir lo que haya que sentir.

Lo negado crece y nos termina sometiendo, así que evaluemos bien qué clase de cosas estamos metiendo bajo la alfombra.

Piscis está simbolizado en dos peces nadando en direcciones contrarias: uno va hacia arriba, hacia lo etéreo y sublime. El otro nos pide ir hacia abajo, a nuestras propias profundidades. No es un signo para tomar a la ligera: en él se concentran los once signos previos ya evolucionados, atravesados por sus propias luces y sombras.

Cualquier actividad artística es bienvenida. Y chamánica ni les cuento.

Las espero en el limbo de los sueños. Porque ahí seguro nos encontramos todassss.

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Venus ingresa a Piscis

En la mañana del 25 de febrero, Venus ingresó al signo de Piscis para ir cerrando su vuelta zodiacal, y llegará a Aries casi al mismo tiempo que el Sol, aunque el astro lo hará el 20 y Venus el 21.

Venus, el deseo que nos habita.
En Piscis, ese deseo es de fundición con el otro, con lo que amamos incondicionalmente, con la fuerza divina que somos.
Me parece un momento hermoso acuapisciano de la vida, de la historia.

La espiritualidad suele representar tan sólo una parte de nuestras vidas y, sin embargo, cuando nos sumergimos en ella nos damos cuenta que es todo.
Encontramos respuestas, nos abrimos al misterio de la vida.

Somos espíritu viviendo en la materia.
Desde que transito este camino me he sentido más fuerte, más acompañada y también más sola, hasta que comencé a conectar con mi tribu. Tuve que activar muchísimo mi corazón (y mi Venus pisciana natal) para llegar a eso. Me he permitido renacer una y mil veces como esa Venus que nace de la espuma marina, que es como la sonrisa del mar, dice mi mamá.

Hija de las aguas, en Piscis encuentra su gozo, su expansión de todos los chakras, el equilibrio de ser canal, su gran deleite y disfrute.

En aquella vibratocracia que me encuentro cuestionando, mis creencias que se rompen dibujan, entre sus pedazos, nuevas perspectivas.

Siempre creí que cada cual vive su vida y su abundancia de acuerdo al Plan que diseñó y “firmó” antes de encarnar. Si en esta vida toca la carencia, “algo se habrá hecho en otra vida pasada”, “algo tendrá que pagar”. Sin embargo, con la información que me ha llegado desde hace tiempo, en este presente y desde hace unos años, ya no cargamos karma de vidas pasadas. Los nuevos seres llegan al planeta libres de cargas y, en caso de que algunas aparezcan, se resuelven muy rápidamente.

Entonces, pagamos lo que hacemos en esta misma vida. Aquí y ahora, en el presente continuo. No me importa la justicia legal porque en ella ya no creo: creo en las emociones que cada quien transita de acuerdo a lo que hace. Uno hace su propia justicia.

Si ansío que la justicia legal se cumpla, vivo con una falsa esperanza, dependiendo de factores que jamás podré controlar. Pero no tienen que pensar como yo, es simplemente una expresión que me da calma, me tranquiliza.

Venus en Piscis nos trae, entonces, la revelación de que si no hay karma que pagar de antaño… ¿no será que la sociedad actual, en una gran parte, “firmó” un contrato donde aceptaría despertar pero antes atravesaría grandes dificultades creadas por el capitalismo? ¿No será que a quien le falta trabajo y le insistimos con “vibrar alto” desde nuestros sillones, le llegaría la herramienta si se le presentara desde un lugar más humano, empático y sensible, en lugar de soberbio y privilegiado? ¿No será que, ser espiritual es también ayudarle a esa persona a repartir su CV y dándole palabras de aliento? Cada cual es dueño de su camino, pero vivimos en red. Nadie está exento de marcar al otro con una palabra, un mensaje, una mirada, un abrazo, una muestra de afecto.

¿No será que, si tengo la chance de estar en contacto con mi mundo espiritual, puedo contagiar al resto? ¿Puedo ser sensible a las necesidades materiales y físicas de otros sin necesariamente demostrar que lo espiritual es lo que despierta consciencia?

Tal vez, abriendo la cabeza, veamos que ser espiritual ya lo somos, y ponerlo en práctica es, sencillamente, abrazar al otro desde el amor y desde el no juicio, sea cual sea el camino que haya elegido transitar.

Su espiritualidad será entonces diferente a la nuestra. Y no por eso tendrá que ser juzgada o disminuída.

Así comprenderemos que la espiritualidad está en todo. Y que, como dice Venus en Piscis, el amor es el secreto.

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Stellium en Acuario

Acuario está super cargado de energía estos días, preparándose para la Luna nueva.

Por orden desde los primeros grados hasta los últimos, encontramos a Cariclo –el asteroide que representa la guía hacia nuestro trabajo del alma y nos ayuda a sostener a otros en sus procesos creando espacio sagrado-, Luna, Saturno, Venus, Júpiter, Mercurio, Pallas –el asteroide que habla de nuestra inteligencia estratégica y nos permite identificar nuestros patrones de comportamiento para cambiarlos– y el Sol.

Todo juntos en Acuario, como Gachi y Pachi que son de Sagitario. Cada planeta está en conjunción con el de al lado con una diferencia máxima de 6°, lo que nos habla de una gran conjunción acuariana, todos como agarraditos de las manos haciendo un trencito (me estoy imaginando un baile en pleno carnaval carioca en un cumpleaños de quince).

Stellium se llama a la agrupación de tres o más planetas en grados cercanos. En este caso Acuario está cargado desde el grado 0° hasta el 22°, aunque el Sol, Venus, Júpiter y Mercurio irán llegando hasta el último grado durante las próximas semanas.

Acuario está en cuadratura a Urano y a Marte transitando Tauro, y en sextil a Quirón en Aries. No parece, pero Quironcito está presente constantemente pujando por nuestros procesos de integración de los cambios y la ruptura con todo lo arcaico-vencido.

Esto hace que los signos de los ejes de la cruz fija sientan más todo este movimiento: se viene un quiebre necesario y esperado. Tauro, Leo, Escorpio y Acuario saben que llegó la hora de un cambio radical. Porque los signos fijos no son de realizar cambios, no les gustan en general, pero cuando los hacen, agarrate porque son terremotos.

Así que no sería loco ver a Tauro cambiando de trabajo y despertando a todo lo que ya no desean en sus vidas, a Leo mutando el estado en sus vínculos más cercanos -socios, parejas, amistades íntimas- o mudándose, a Escorpio trabajando en sanar su pasado, en elegir/cambiar dónde y con quién vivir y flexibilizando -aunque sea un poquito- su noción de estabilidad, y por supuesto a Acuario siendo el torbellino del zodíaco que siempre es, pero animándose a más. A mucho más.

Estamos a un día de la Luna nueva en este signo y se siente fuertísima, así que es recomendable aprovechar tremendo inicio.

Socialmente hablando

Estamos hartas. Hartas de los abusos, de los femicidios, de la brutalidad de los privilegiados, del patriarcado, de los pacatos que defienden a ese mismo patriarcado que les llena los bolsillos. Porque patriarcado y capitalismo van de la mano.

Estamos hartas y hartos de tantas cosas, que necesitamos recordar lo importante que somos como sociedad. Somos ese pueblo al que los poderosos le temen. Y tanta movida acuariana no se va a quedar en silencio mirando como todo sucede desde el sillón: nos estamos moviendo a paso firme y seguro. Nosotros somos el terremoto.

No deseamos un futuro igual a este presente.

Y lo vamos a tirar.

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Venus ingresa a Acuario

Venus ingresa a Acuario el 1 de febrero a las 11:05 hs y desde allí será gran protagonista durante este febrero.

Venus es el planeta que rige la energía femenina. Va más allá de la biología, es la esencia, el poder femenino o yin, la Diosa, como prefieras.

La energía femenina es la que crea, la que gesta, y todos la llevamos dentro sin importar nuestro sexo biológico. Sentimos muy fuerte sus tránsitos y conexiones a un nivel corporal, de sensaciones. No es emocional como la Luna, porque Venus “lleva”, en su recorrido zodiacal, nuestro deseo para manifestarlo e incluso trascenderlo. Es más tierra (cuerpo, deseo) y aire (mente, comunicación).

Cuando transita por Acuario, lo principal que sentimos es un hambre de cambio. Y digo “hambre” porque si bien no es visceral como cuando pasa por Escorpio, nos hace recordar nuestra esencia salvaje: nos conecta con la Diosa, la Creadora. Es ella la que, desde el fondo, moviliza las energías y grita pidiendo por ese cambio.

Venus en este signo quiere relaciones en libertad, que no la limiten, que respeten sus espacios, que le permitan ser ella misma sin máscaras ni condiciones. Quiere un cambio radical de look, conectar con todo el mundo y conocer gente nueva, distinta, con quienes pueda establecer conexiones mentales sin que necesariamente haya un interés romántico de por medio. Nos pone algo frías y distantes, por la naturaleza acuariana, pero aquí hay dos consideraciones:

-Queremos estar al tanto de todo, sin perdernos nada, sobretodo de lo que pasa en redes sociales y conexiones online: tal vez intentar encontrar el equilibrio entre eso y nuestra vida interna es un punto a tener en cuenta. No olvidemos que Saturno está haciendo de las suyas con la necesidad de límites y con el tema de las restricciones. Alguna desintoxicación de redes sociales y tecnología no estaría nada mal.

-Quiere libertad: quiere amar en libertad, no tener horarios, ni edades, ni especificaciones de libretos románticos y mucho menos patriarcales. Venus en Acuario es el amor libre de etiquetas y que se atreve a romper con el deber ser y el statu quo.

Venus en Acuario lleva la bandera de que no hay amor sin libertad, ni dentro de apegos egoístas y limitantes, no hay amor sin respeto por los espacios propios e individuales. El amor real es libre. Lejos de él están la desconfianza, los celos, las teorías de conspiración. Quiere establecer relaciones de igual a igual, sin que haya niveles de superioridad o inferioridad, porque busca a un compañero que sepa apreciarla y amarla tal como es.

Nacer con Venus en Acuario es similar a tener a Venus en aspecto a Urano, aunque no sea exactamente lo mismo.

Esta Venus es la que quiere hacer y deshacer sin tapujos, la que busca su propia liberación para ayudar a liberar a los demás, la que necesita su espacio de contacto con ella misma. No hay dramas, no hay enrosques: lo que se requiere es reconocer nuestras ansias de libertad en todo tipo de relaciones. Soltar y dejar ir resulta más fácil, desapegado y menos doloroso.

Durante este tránsito, las relaciones que no tengan futuro o que estén desgastadas o “aburridas”, tienden a revisarse o a tener un vuelco radical: Mercurio está retro en el mismo signo, y Venus se encontrará con Saturno, con Júpiter, con Marte y Urano en Tauro…. y eso significa que habrá algún enfrentamiento previo a una limpieza, de cualquier tipo.

La mujer salvaje también es la que sabe lo que quiere, la que conoce sus ciclos y reconoce cuando a algo le llegó el momento de morir, de transformarse; por ese motivo no es raro que se sienta como el momento correcto para tomar las riendas de nuestras relaciones y comenzar a marcar el nuevo ritmo, ese que va de acuerdo a nuestra propia naturaleza. Si el otro se encuentra de acuerdo, será una gran etapa de crecimiento y transformación; pero si no es así, entonces un final de etapa puede ser necesario para poder permitir la evolución de ambas partes, sea juntos o separados. Venus viene de encontrarse con Plutón en Capricornio así que no le teme tanto a la transformación y conoce muy bien su poder personal.

Escuchá a tu mujer salvaje, a la Diosa, a la Pachamama que recibe tu sangre una vez al mes. Ella es la que te hace latir el pecho cuando la nombrás o cuando caminás descalza en el césped.

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¿Qué es la astrología?

La astrología es un lenguaje simbólico que habla de los ciclos del sistema solar y cómo éstos están interrelacionados con cada forma de vida en este planeta. Todo tiene carta natal y vive sus propios ciclos.

No se trata de un tema de creencias, ni de fe y ni siquiera de ciencia: es la naturaleza universal misma, en una muestra micro plasmada en el sistema solar. No estar de acuerdo con o no creer en la astrología no implica que los ciclos astrológicos puedan evitarse: los vivís igual. Es como no estar de acuerdo con las estaciones y porque no te gusta el invierno, te mudás a otro lugar del mundo para evitarlo. Pero nunca vas a poder evitar sentir frío de todos modos.

Criticar a la astrología, tacharla de pseudociencia o lo que sea, no va a eximirte de vivenciarla aunque la estés ignorando. No es ciencia porque no necesita ser comprobada científicamente: es un lenguaje simbólico que no se comprende con el hemisferio izquierdo como estamos acostumbrados a aprender cosas, académica e intelectualmente. Se interpreta desde otra dimensión, habilitando la intuición, la experiencia y la comunicación con los ritmos de la naturaleza, cósmicos.

¿Alguien puede decir que soñar es una ciencia? Es algo que todos vivimos -lo recordemos conscientemente o no- y que no podemos evitar: todos necesitamos dormir y entonces soñamos. Desde esta tercera dimensión, sumergirnos en el reino de los sueños nos lleva a la misma dimensión desde donde se interpreta la astrología: la cuarta. Es decir, ambos, desde nuestros cuerpos, se vivencian desde la cuarta dimensión de consciencia, aunque esto no implique necesariamente que los sueños o la astrología se encuentren allí. No son reinos físicos “comprobables” desde la ciencia, sino empíricamente.

La astrología es, entonces, un lenguaje simbólico que nos guía por los ciclos de la vida.

No podremos crecer y expandir consciencia sin crisis que nos permitan transformarnos.
Si resistimos al cambio, si queremos crecer pero no mutar para así sostener la imagen del yo que tenemos, el crecimiento no puede darse.

El conocimiento profundo y la evolución no se das por aprender y saber más, por incorporar cosas, sino por animarnos a atravesar las propias muertes y renacimientos.

La astrología nos lleva al intento de dejar de ser quien uno cree que es y aventurarnos así hacia las profundidades y los procesos de cambio que nos permitirán ser quienes realmente somos, aprovechando cada oportunidad de transformación.

Es empatía humana, dice Alejandro Lodi. Y eso creo que lo resume todo.

Si querés saber más, hay muchos artículos en el blog. También podés suscribirte a la Membresía Alba para profundizar o solicitar aquí tu sesión de carta natal conmigo.

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Nadie es perfecto: todos nacemos con la herida quironiana

Jamás llegaremos a ser perfectos en la manera -mental- en la que buscamos a esa perfección, a menos que aceptemos nuestra naturaleza completa. ¡Que ya es perfecta!

Es confuso, lo sé.

Buscamos el ideal de perfección creyendo que eso significa no tener fallas, dolores, quiebres internos, defectos, ni vivir fracasos. Es decir, buscamos bloquear nuestra oscuridad, negar nuestra sombra.

Para quienes recién comienzan a leerme, soy fan de integrar la propia sombra como camino de aceptación hacia el amor propio. Negando lo doloroso no nos haremos libres. Rompemos las cadenas -que son mentales- cuando nos animamos a vernos completos.

En el Universo nada es dual, ya que la dualidad es un concepto exclusivo de la tercera dimensión de consciencia y material donde vivimos. Entonces, si no hay dualidad, en el Universo todo es perfecto.

No se trata de decir con liviandad que ya por ser parte del Universo somos perfectos (sería ideal) sino de trabajar el perdón hacia nosotros mismos, de animarnos a hurgar en lo desconocido y en lo doloroso, y reconocer que siendo humanos es como somos perfectos. Se trata de abrazarnos completos.

La herida primordial

Todos nacemos con la herida primordial quironiana, que es una herida compartida por toda la humanidad: la de la encarnación. Veníamos pisteando en el ámbito etéreo como unos campeones, siendo almas y estando unidos con el Todo, y de repente, PIMBA, tenemos un cuerpo y estamos separados de todo lo demás. Algo nos contiene, nos limita.

De repente, todo lo que era espiritual se separa de lo material: la herida de encarnación viene acompañada de la creencia de separación entre lo físico y lo espiritual.

Entonces, si trabajo en algo espiritual “está mal cobrarlo”; si soy científica no puedo tener fe en algo que no veo; si soy muy física o activa sexualmente no puedo “ser espiritual” (son ejemplos exagerados para que se entienda el punto).

Quirón nos viene a enseñar que donde sea que esta herida se manifieste en tu vida (esto que expliqué es sólo la base, pero cada herida es personal y se ve en cada carta natal) también está su sanación, su medicina.

Quirón es chamán, sabio curandero, guía de las almas hacia su propia sanación.

Como todo chamán, nos lleva a viajes iniciáticos en los que, cuando estamos inmersos, podemos no ser conscientes de ellos: los reconocemos tiempo después, cuando ya los atravesamos. No es necesario que sean viajes literales, ni enormes ni radicales: siempre que al retornar te sientas transformada en algún nivel de consciencia, Quirón ha estado guiando tus pasos.

La historia de Quirón subraya la necesidad de aceptar que estamos heridos como condición
previa para que se produzca la sanación y demuestra también cómo la sabiduría de nuestra propia psique puede aportarnos la curación de maneras que nos resultan difíciles de aceptar.

Melanie Reinhart

La herida sólo puede ser curada por su causa

Quirón está asociado con el principio homeopático del restablecimiento, el cual expresa que «lo igual cura lo igual». Esto se observa sobretodo con los tránsitos de Quirón a planetas o ángulos de nuestra carta natal o con personas con quienes su carta en sinastría con la nuestra aspecta a Quirón.

Citando nuevamente a Melanie Reinhart:

“En términos psicológicos podemos equiparar esto con la «repetición compulsiva». El recuerdo de una sensación dolorosa, almacenado en el inconsciente, tenderá a atraer, en el presente, situaciones que repitan los mismos ingredientes, renovando así la antigua herida. Sin embargo, estos ciclos de repetición ocurren porque hay una herida que aún sigue intentando sanar, y/o porque algún cambio de actitud o alguna expansión de la conciencia pugna por realizarse. En momentos así es posible la sanación, pero si la dosis de repetición es exagerada, puede llegar a abrumar a la persona, y la herida, en vez de curarse, puede hacerse más profunda.”

Por esto es que, cuando vivimos situaciones que nos recuerdan a algún dolor, son oportunidades enormes para la sanación.

Si necesitás guía para comprender y abrazar a tu Quirón, podés escribirme a tienda@alemodarelli.com para reservar tu sesión de carta natal o reservarla ingresando directamente a la Tienda aquí.

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Sol ingresa a Acuario

La primera Luna nueva del año, bajo la que seguimos durante los 28 días que dura su ciclo, fue plutoniana. Si de renacer, salir de la pupa y cortar viejos cordones se trata, hay que aprovechar el presente. Los cordones o lazos kármicos que nos atan a otras personas de forma obsesiva, llenas de apegos, con ansias de control o manipulación, dolor, etc, es necesario cortarlos porque el cielo nos quiere avanzando pero el pasado es la zona cómoda que nos engaña para no crecer, para no desafiarnos.

El proceso que atravesamos desde la triple conjunción de enero 2020, es de purificación del ser individual hacia lo colectivo. Para esto, tendremos que mirar menos nuestro ombligo y tener mayor consciencia social, ser conscientes de que cada acto y decisión de nuestras vidas, sacude siempre a alguien más. Lo que hacés en tu vida toca energética y hasta literalmente, a muchas personas. Efecto mariposa, le llaman.

Vivimos en una red interconectada donde cada uno es un punto lleno de conexiones. Estamos “cableados” para conectar con otras personas, ya que el crecimiento en esta dimensión no sólo es material sino también vincular.

Internet es un ejemplo de esta dimensión al respecto de esa red virtual. Hace 30 años, cuando el 6 de febrero de 1991 Saturno ingresaba a Acuario, internet estaba tomando relevancia y se preparaba el lanzamiento de lo que son hoy los navegadores de internet.

El Sol a las 17:39 del 19 de enero ingresa a Acuario, y luego de 30 años, se encontrará con Saturno allí, el 24. Se cuadrará a Urano el 26, su regente, se encontrará con Júpiter el 28 y finalmente se unirá a Mercurio el 8/2 marcando la mitad de la retrogradación del pequeño.

Con Júpiter no se encuentra en Acuario desde el 24 de enero de 2009, y su encuentro este año responderá a la casa Acuario de tu carta, los planetas o asteroides que haya allí y también a su posición natal. Los planetas en tránsito no pueden “ofrecer cosas” que no estén de alguna manera indicadas en tu carta natal. En este caso, Júpiter podrá expandir lo que de alguna manera habla de tu potencial de crecimiento, merecimiento, evolución.

Los encuentros del Sol con otros planetas le hablan a nuestra consciencia, nos despiertan, son como si de repente pudiéramos ver cosas que no podíamos ver antes.

Un año para seguir despertando consciencia

2021 se presenta como un año acuariano, donde se nos pide salir del egoísmo y pensar más en el mundo, en hacer comunidad, trabajar en equipo, pero sobretodo en darle nuestra medicina a la humanidad. Todos tenemos algo que nos hace especiales, que es esa medicina que venimos a brindar, y que no necesariamente tiene que ser algo gigante, ni convertirse en tu trabajo.

Es un año tradicionalmente regido por Venus, por lo cual los vínculos y hacer red de verdad serán el ámbito donde más crecimiento encontraremos.

El ingreso del Sol a Acuario nos marca una pauta muy importante y trae varias preguntas:

¿Estoy dándole mi medicina al mundo? ¿Qué vínculos deseo seguis sosteniendo y cuáles ya no? ¿Dónde estoy creciendo y dónde me siento estancada? ¿Qué restricciones o límites tengo que poner en mi vida? ¿Qué deseo crear? ¿Qué siento que merezco? ¿Cuál es el valor que me estoy dando?

El arquetipo acuariano, el aguador, vierte su sabiduría al mundo. El crecimiento se promueve dando lo que uno sabe, tiene, puede ofrecer. Si al final del viaje no me llevo nada, ¿para qué voy a actuar con avaricia y egoísmo?

¡Feliz retorno solar, Acuario! Seamos red.

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Tu signo oculto

Suele pasar que tenemos malas experiencias con personas de determinado signo y ya lo calificamos de “malo” -bassssta, selospidoporfavor- y no queremos saber nada con ese arquetipo en general.

Bueno, resulta que seguro que ese signo que no te gusta, es parte de tu sombra.

Todos tenemos algo que se llama “signo oculto” en nuestras cartas, y los principales son dos: el signo oculto del signo solar y del ascendente. Ambos signos suelen “rechinarnos” hasta que incorporamos su energía de alta vibración.

Se calcula super sencillo: es el signo que sigue en la rueda zodiacal al signo opuesto-complementario de tu Sol o ascendente. Por ejemplo, en mi caso al tener el Sol en Acuario, el signo complementario es Leo. ¿Y quién sigue a Leo? Pues Virgo.

Hace un tiempo comencé a notar la CANTIDAD de energía Virgo que veo en mi vida, sin tener ni un emplazamiento en ese signo o en la casa 6, que le corresponde. Hasta que me dí cuenta que era uno de mis signos ocultos, y que por algo durante tanto tiempo tuve malas experiencias con personas de ese signo. Tenía que elevar mi propia consciencia al respecto.

En mi proceso de transición hacia el veganismo, cuento con una nutricionista ayurvédica que me guía y me dí cuenta que amo todo eso. Aprender sobre qué nos nutre de acuerdo a nuestro cuerpo y qué nos intoxica, qué nos conviene consumir, cómo prepararlo…ni hablar de la energía virginiana de QUIERO TODA MI CASA SIEMPRE LIMPIA Y ORDENADA😂 y un montón de cosas virginianas más que descubrí que tengo, sobretodo mi conexión con lo natural y el ojo siempre puesto en el detalle bello de las cosas (amo sacar fotos de plantas en modo macro, bien cerquita de sus detalles).

Pero en fin, en temporada Escorpio me pareció pertinente contarles esto y decirles que investiguen sus signos ocultos, porque seguro seguro son aquellos con los que no se sienten identificados, que rechazan…hasta que trabajen sus proyecciones al respecto y vean lo hermoso que les resulta ese arquetipo.

¿Por qué hermoso? Porque allí donde hay sombra, se esconde la luz. Tu signo oculto tiene dones hermosos para que descubras de vos misma.

Las personas NO SON un signo, basta de repetir que los Géminis son esto, que los Escorpio lo otro. Vos también tenés a todos los signos en tu carta.