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Temporada acuariana

Queridos no acuarianos:

Sólo somos demostrativos cuando nos nace, no cuando nos pretenden forzar a que lo seamos. No toleramos las demandas ni las manipulaciones.

Si reclamás cosas que nunca hablamos, no te asombres cuando sigamos de largo, con un desapego que puede oler a desprecio.

Evitamos las relaciones carentes de empatía donde una persona quiere ser el centro, chantajéandote emocionalmente.
Porque seremos “fríos” y es porque no somos bolud@s.

Podemos desaparecer pero es que estamos en nuestro propio mundo. Nuestra mente vuela y las emociones de los demás se nos escapan de la vista, por eso aprendemos a comunicar nuestras ausencias -pero sólo a quienes nos importan de verdad-.

No soportamos que nos digan qué hacer porque la bandera de la libertad la respiramos, por eso huímos de vínculos agobiantes. Pero nos gusta la confianza de establecernos.

Tenemos un gran caudal creativo y somos genios locos, pero tenemos que aprender con quién compartirnos, porque no todo el mundo querrá ser parte de nuestro equipo, partícipe de nuestras locuras.

Anhelamos mundos utópicos, una humanidad más sana, justa e igualitaria. Adherimos a teorías conspirativas, hablamos del despertar y de salir de la matrix pero también podemos pecar de soberbios, de que “son todos tontos menos yo”.

Amamos algunas reglas y detestamos otras. Nos enorgullece nuestra capacidad de romper y crear estructuras todo el tiempo, y sabemos cuándo fluir con el cambio, tanto personal como colectivamente. Si no rompemos viejos paradigmas, no hay lugar para que los nuevos aparezcan.

Pero no nos gustan los cambios inesperados, preferimos ser nosotros las sorpresas. Por eso somos cambiantes, para no estancarnos ni aburrirnos.

La temporada Acuario comenzó ayer y hoy se perfeccionó la Luna Nueva en el grado 1°32′ a las 17:53 hs. cerquita de donde Júpiter y Saturno se unieron al ingresar al signo, a finales de 2020.

Hay un comienzo enorme pero requiere transformación: de tus viejas estructuras, de tus creencias, de quien creías que tenías que ser.
De aquí a seis meses nos encontraremos con nuevas versiones de nosotr@s mism@s.

Porque si hay algo constante en el Universo, es el cambio.

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7 claves para 2023

2023 es el primer año en que comenzamos a ascender en el índice cíclico planetario, luego de la profunda bajada que sentimos desde 2020. Puede sentirse algo más liviano, sin duda transformador, pero tal vez mucho menos denso que 2022.

1- El año comienza con Marte retro en Géminis y Mercurio retrogradando en Capricornio, como regente del tránsito de Marte. Lo mejor es vacacionar la primera quincena de enero, ya que después el ritmo comenzará a avanzar de a poquito, hasta llegar a marzo cuando hay grandes movidas.

2- En marzo Saturno ingresa a Piscis y Plutón a Acuario. Podremos ir sintiendo poco a poco la fuerza con la que todo nos pide avanzar en pos de crear una nueva realidad, personal y colectivamente.

3- Los Nodos se mudarán en mayo del eje Tauro-Escorpio a Aries-Libra. Seguir el tránsito de Venus y de Marte nos mostrará el ritmo que van a ir marcando.

4- Júpiter transitará por Aries directo e ingresará a Tauro, para retrogradar y quedarse allí hasta 2024. Por las casas de nuestra carta natal que transite (casas Aries y Tauro) es que podremos comprender los temas de nuestra vida que necesitan crecimiento y evolución, salir de la zona cómoda, expandirse.

5- Mercurio va a retrogradar en los tres signos de tierra: Tauro, Virgo y Capricornio. Si necesitábamos bajar el ritmo, conectar con el cuerpo y con el cuidado del planeta, es ahora.

6- Venus comenzará un nuevo ciclo en Leo en agosto, pero mientras tanto seguimos atravesando el que inició en enero 2022 en Capricornio. Conectar con el deseo a través del cuerpo y no tanto desde la mente, ambicionar lo que nos motiva y no lo que nos dicta el deber ser, disfrutar el recorrido en lugar de sólo perseguir la meta.

7- Los tránsitos astrológicos son indicadores de posibilidades, nada más. Intentar controlar tu año en base a lo que “puede ocurrirte” es hacer un uso inútil de la astrología, que no está hecha para que controlemos nuestra vida sino para que aprendamos a fluir con los ritmos naturales. Que son de los que estamos hechos.

Sos mucho más que un mapa natal en contacto con tránsitos astrológicos. Una vez que comprendés que los planetas no te hacen nada sino que depende de tu elección la construcción de tus experiencias, la astrología deja de ser una amenaza y pasa a ser tu brújula amiga.

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Sol en el último grado de Escorpio

Hablemos de lo crítico que se siente cuando el Sol transita el último grado de Escorpio.

No puedo sino ver a la vida y a la astrología como sucesos encadenados que cuentan historias (la nuestra). Como ya les conté sobre cuán complejos fueron para mí los 9/10 primeros meses de este año, veo ahora el final de un ciclo que viene de la mano con el siguiente comienzo, que también tendrá un final.

Y qué poco nos amigamos con los finales, pero sobre todo con la muerte.
La muerte de ciclos, de estados, de relaciones, procesos y experiencias.
La muerte como portal hacia la propia oscuridad pero también a la nueva vida.

La vida de los hongos no prospera si no hay materia en descomposición.

Nuestras células nacen y mueren todo el tiempo.

Si nadie se muere, habría aún más superpoblación en el planeta.

La muerte es necesaria porque no somos los mismos todo el tiempo y pretender quedarnos fijos es una ilusión: estamos moviendo, envejeciendo y evolucionando a cada segundo.

Que se vaya tranquilo el Sol hacia Sagitario, que necesitamos frescura, risa y celebración 💫🎉

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La mente no es una fuente válida de conocimiento

La mente no es una fuente válida del verdadero conocimiento.

Te puede acercar, es herramienta, pero no transforma como el conocimiento real.

El que viene de adentro.

El que te da todas las respuestas.

El que nace de tu alineación con tu esencia.

El que se despliega en el silencio.

En la aceptación de todo lo que es.

En tus tripas, o en tus emociones, o en tu intuición.

“Mente, gracias por intentar protegerme, pero no quiero repetir mi pasado. Ya no te creo nada.”

En el silenciar el conocimiento se hace presente otra sabiduría, la del silencio y la consciencia que somos. A veces la búsqueda necesita terminar o permitirnos descansar, porque desgasta más de lo que nutre.

Podemos aprender mil cosas, tener muchísimos certificados y títulos, que el único conocimiento realmente valioso es el que integramos a través de la experiencia, porque nos vuelve sabias. El que, incluso, recordamos. Y ese sí nos lo llevamos cuando nos vamos.

O al menos eso me gusta creer.

Sol conjunción Mercurio en Cáncer.
Ya somos el conocimiento.

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No tenés que sobrevivir a Mercurio retro

Basta de guías para “sobrevivir” a un tránsito planetario como si los planetas nos hicieran cosas.
Basta de asustar y basta de temer que nos sucedan “cosas malas”.
Reíte más de los contratiempos: te están salvando de algo.
Agradecelos más.

Las sincronías, desorganizaciones, planes que se caen y cosas que funcionan mal o que salen fuera de lo planeado: te están enseñando paciencia.
Rendite a que la vida no siempre puede ser tan organizada como una agenda. Es más, dejá de paranoiquearte con la hora, el reloj. Animate a salir un poco del tiempo, del estrés, de los apuros. Disfrutá más, descansá mejor.

Atrevete a desafiar tus costumbres de queja y pesimismo con un poco de optimismo. Ya sabemos que pasan cosas de mierda, que hay gente dañina y otros que la pasan muy mal. No te quejes entonces, hacé lo que esté a tu alcance.
Rendite más a la sabiduría de la vida y jugá menos a sabértelas todas.
En realidad sabemos poco y nada.

Dejate de joder con las resistencias, los caprichos, el control. Lo único que controlás es lo que elegís pensar, decir, y hacer cada día.
Aprovechá este período para la reflexión, la revisión, el paso a paso y el descanso.
No te tires de cabeza al pasado: ¡es una trampa! No extrañás a la persona, extrañás cómo te sentías con ella.

Si ya no vuelve -por el motivo que sea- agradecé el tiempo compartido y seguí adelante.

Si me seguís hace tiempo sabés que no soy de tirar postas positivas porque sí, especialmente porque no me gusta negar la realidad. Pero a veces necesito reírme, tener esperanza, confiar y tener fe.

No tenés que sobrevivir a Mercurio retro: tu vida no se detiene.
Pero no le escribas al ex si no estás clara/o porque después te podés arrepentir. 😂

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Venus en Aries

Venus ingresó ayer a Aries y el fuego se enciende en el cielo y en el centro del pecho.

¿Dónde sentís que perdiste la pasión y que es momento de recuperarla?
¿Qué es lo que enciende tu fuego y hace mucho no lo hacés?
¿Y si ese fuego es una señal de hacia dónde ir cuando te sentís perdida?

¿Qué pasó estos meses con tanta agua, con Piscis pujando para que sigas el llamado del Alma en lugar de seguir actuando en automático?

¿Qué amarías hacer pero no te animás?
¿Qué te dicta tu deseo pero hay miedos que te limitan?
¿Cuántas excusas te estás poniendo para no sentir, para no sentirte de verdad?

¿Cuántos mandatos y “deber ser” ajenos estás siguiendo que te apagan?

Venus en Aries enciende el deseo y se disparan las ganas de movernos por lo que de verdad nos apasiona.

Ya no podemos seguir negociando las cosas a medias, grises, haciendo por costumbre y no por amor.

Si tenés ganas de descubrir tu norte, de reconocer hacia qué expresión de tu Ser te está llevando tu Alma, quedate por acá.
Que de cambios está lleno este año y aunque no parezca, la necesidad de mutar recién empieza.

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Sol, Luna y ascendente

Ni el Sol ES el padre ni la Luna ES la madre.

Los planetas de nuestra carta natal representan arquetipos internos, imágenes definidas en el inconsciente colectivo que toda la humanidad comparte. Los entendemos instintiva y automáticamente, aunque podemos profundizar en ellos a consciencia, claro.

Tradicionalmente dicen que el Sol representa el vínculo con el padre y la Luna, con la madre. No casualmente, bajo el patriarcado mitológico que aún nos influencia, el Sol representa el brillo y las capacidades de actuar transmitiendo y emanando nuestra esencia, y la Luna todo aquello que representa el pasado, lo repetitivo, lo que hay que cortar. Como si tuviéramos que abrirnos al Sol y negar a la Luna. Siempre la misma historia: que la Luna se quede en casa haciendo sus labores, invisible, y el Sol salga a “traer el pan” y brillar en lo que hace.

El Sol representa energía activa pero también reposa. Reposa en sí mismo cuando está en equilibrio nuestra identidad egoica con la esencia que llevamos dentro. Y se expresa en movimiento pero también en quietud, en la seguridad de habitarse. Y se puede habitar gracias a la Luna.

La Luna representa energía más yin, pero que puede salir de la comodidad que estanca y no necesariamente tiene que acotarse a lo repetitivo y familiar, a la perspectiva del vínculo con la madre o al hogar. La Luna es el hogar del pasado (de la infancia, de otras vidas, del alma) pero también puede ser futuro.

La Luna es nuestro cuerpo emocional, el Sol nuestro cuerpo mental y entre ambos se tejen energías junto al resto de planetas que nos hacen ser quienes somos. Ellos nos tejen, nos construyen, pero ellos somos nosotros.

Y en ese camino, un signo asciende en el horizonte en la hora y lugar bajo los que tomamos nuestra primera respiración: el ascendente. Desafío y una especie de “destino elegido”, hacernos cargo de que somos tanto ese ascendente como el Sol y la Luna, nos completa. Somos todos los planetas, luces, sombras, complejos y energías de nuestra carta natal.
Con algunas nos identificamos más que con otras -porque al ego le encanta describirse- pero, aunque alguna no nos guste, que es natural, somos ese entramado complejo y completo.

Definirnos en un signo es simplificar a la astrología aunque es lógico que no todo el mundo quiera sumergirse en ella y elija sólo un poquito de guía y no el mapa completo. Y eso está bien, por eso me gusta hacer la guía por signos, porque alcanza a todo el mundo y no sólo a quienes quieren aprender.

Y si querés aprender, podés sumarte a la Travesía Astral que iniciamos en marzo. Y te aseguro que además de aprender, te vas a conocer y reír un montón. Porque sin juego y sin diversión ya hemos aprendido demasiado tiempo.

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Venus Pandemos y Venus Urania

Venus es el planeta ligado, clásicamente, al deseo, lo vincular, y la atracción.

Se dice, muchas veces -en repetición como loro sin cuestionar- que si queremos algo tenemos que atraerlo. Traerlo de afuera, conquistarlo. Aquello que deseemos parece, siempre, estar fuera de nosotros, como si no pudiéramos actuar para manifestarlo desde la energía interior donde ya lo tenemos todo.

Venus tiene dos caras desde la mitología: Venus Pandemos y Venus Urania. Ambas, con supuestos orígenes distintos, nos hablan de dos caras de la misma diosa expresando una dualidad tan humana como celestial.

Así, celestial y divina, es Venus Urania. Nacida de la espuma marina luego de que los genitales de Urano cayeran al mar, es la conectada con las aguas, la intuición, las emociones, la psique (alma). Receptiva, canal. Cielo. Es la del cuadro de Botticelli que ilustra este post.

Venus Pandemos, hija de Júpiter y Dione, es su cara más aguerrida, que busca la acción y se deja llevar por sus apetitos más humanos y mundanos, sexuales, sensuales. Activa, dinámica. Tierra.

Si la acción y la fuerza sexual de Pandemos es también venusina, ¿qué pasa con calificar a Venus de “femenina”, cuando se comporta de manera opuesta? Cuando en lugar de atraer, corre y busca, crea, precipita desde su interior. ¿Qué pasa con los términos “femenino”, ligado a la mujer, madre lunar y útero; y “masculino”, ligado al hombre, a la acción solar, a la fuerza?

Existen energías receptivas y activas, ambas funcionando dentro de cada arquetipo y ser en distinto grado.

Podemos usar estos términos si los desmitificamos o podemos usar nuevos que resuenen más con nosotrxs. Lo que no es sano es seguir respetando condiciones vencidas, sosteniendo una astrología que no funciona con los tiempos que corren. Es como insistir con los postulados de los 60 de algunas terapias que ya no pueden mantenerse bajo la misma mirada.

(ni hablemos de que cada Venus natal tiene signo, casa, aspectos, un Venus Star Point relacionado, es Pandemos o es Urania…)