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¿Y si trabajo de otra cosa?

¿Y si trabajo de otra cosa?

Nos venden que el trabajo dignifica, que si somos obreros como nos pretende el sistema, hijos del sacrificio y de la lucha, de vivir peleándola, entonces nos vamos a merecer cosas buenas. Como si no las mereciéramos ya por existir, nomás. Nos hacen creer que merecemos sólo si nos portamos bien, si nos sacrificamos.

Que si trabajamos ocho horas cinco o seis días a la semana, podemos descansar uno o dos para reponer energías, para seguir después en una rutina que muchas veces nos agobia.

A los diecisiete años nos hacen elegir una carrera que -excepto milagrosas excepciones- terminaremos tirando por la borda cuando descubramos que no podemos vivir toda la vida sintiendo el mismo fuego por las mismas tareas. Si es que tenemos la suerte de poder comenzar a estudiar una carrera…

Vamos por ahí creyendo que sin títulos, certificados y comprobantes de estudios, no podremos lograr nada, porque no seremos nadie sin esos papeles que nos aprueben. Hasta pedimos certificados cuando aprendemos un hobbie, para sentir la validez personal en un pedazo de papel que quedará en una pared amarilleándose, sino en el olvido.

No nos damos cuenta que podemos cambiar de trabajo, de carrera o de la llamada vocación, todas las veces que deseemos en nuestro camino.
Nadie nos dice que somos libres de salir de la aparente seguridad que nos da un trabajo estable, aunque lo odiemos, sea insalubre o hayamos creído que era lo único a lo que podíamos aspirar con nuestros estudios. Porque, sí, muchas veces aunque seas el mejor autodidacta, aunque tengas sabiduría directa de la práctica y de la experiencia, aunque sepas cosas que nadie sabe, si no tenés el comprobante, nadie te cree. Nadie se puede jugar o arriesgar para hacerlo.

¿Y vos? ¿Te arriesgás? ¿Creés en tu potencial? ¿Estás lista/o para hacer un cambio, una movida que te sacuda las bases porque te tiene harta/o seguir en un trabajo que apesta porque temés no encontrar nada más?

Podemos entender la situación social, sin dudas, pero también podemos preguntarnos qué hay más allá, un poco más allá de nuestros miedos, donde el llamado del alma se une con la materia y puede hacer realidad ese cambio que anhelamos.

Estamos en temporada de eclipses y Mercurio está en sombra pre retrógrada….momento de evaluar nuestro norte de vida y todo lo que deseamos dejar atrás.