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Sólo se renace muriendo

Mi temor a la muerte es el miedo al dolor y a la soledad.

Le temo a mi propia muerte porque le temo a lo desconocido, y le temo a la muerte de mis seres queridos por la soledad y el dolor que representarían.

Mi relación con la Muerte, con mayúscula, es de amiga a la que a veces invito a charlar y otras veces prefiero ignorar. Reprimo ese temor porque sencillamente no lo puedo controlar, es compulsivo, panicoso, angustiante.

Es un miedo latente que sé que viene de otras vidas, y que también reconozco que está llegando el momento de trascender.

Plutón pasó varias veces sobre mi Mercurio natal y estará ingresando en breve a mi casa cuarta, a mi base, anunciando que de ahora en más no puedo pretender ignorarlo: se hace cada vez más presente, late desde mi inconsciente cuando no puedo dormir y siento ansiedad, cuando camino por la calle sintiéndome insegura, cuando miro a mis últimos años y veo que, aún amando la aventura, me he recluído para evitar lo desconocido. Porque eso puede representar la muerte de mi ego, de mi conocimiento. Del control.

Quienes sepan de Diseño Humano me entenderán mejor si les digo que soy un perfil 6/3: estoy en la parte del medio del ciclo, donde desée retirarme pero me terminé aislando. Y en ese aislamiento el miedo comenzó a habitar mi propia cueva y a creerse cada vez más el dueño de mi vida. Me retiré para integrar mis experiencias pero terminé aislándome para evadir nuevas.

Me cuesta, todavía, salir de casa sin protegerme con mil mecanismos de defensa, algunos que se han tornado en tocs. Me cuesta disfrutar una salida, juntarme fuera de lugares conocidos, vivir como viví en mis veintes, confiar en las experiencias, entregarme a la aventura como antes.

Y ahora me doy cuenta de que estuve un poco muerta.

Ya no quiero máscaras, armaduras o escondites para evadir todo lo que esté fuera de mi control. Ya no quiero limitarme de vivir experiencias porque me da pánico lo desconocido, o la entrega o la vulnerabilidad.

Ya no quiero seguir sintiéndome chiquita e indefensa al salir de mi zona de confort.

Te espero en mi casa cuarta con mi Sol, Plutón, para rendirme a todo tu poder.
Y renacer de la manera en la que tenga que hacerlo.