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Segunda Luna nueva en Cáncer.

La Luna nueva del 20 de julio es la segunda en Cáncer este año, que cierra el ciclo de eclipses en el eje Cáncer-Capricornio y viene super cargada de ambas energías.
Aunque sea una apertura, tiene tinte de cierre porque se da en el grado 28°27′, casi saliendo del signo.

Se perfecciona en oposición a la triple conjunción en Capri (Júpiter, Saturno y Plutón) y en trino a Neptuno retro en Piscis.

Sin duda nuestro mundo emocional se siente como “atacado”, porque en realidad se nos está pidiendo permitirnos la vulnerabilidad, abrir el pecho de cangrejo para dejar que el corazón, a flor de piel y en carne viva, respire. No estamos siendo atacados por nada ni por nadie, porque en realidad se están cayendo nuestros muros de defensa, los que nos protegen del contacto con el mundo exterior.

Estamos probando que, de tanto estar en casa, el reencuentro con la nueva normalidad inevitablemente viene con un nuevo punto de vista, una manera de observar a la vida desde otro lugar: aceptándola.

La aceptación nos permite dejar ir el pasado, porque reconocemos y aceptamos que no lo podremos cambiar. Nos permite perdonar, para reconocer que por algo co-creamos esa experiencia con anticipación, porque algo hemos aprendido de ella. Nos permite soltar el control (y por ende la ansiedad) porque aceptar que no podemos controlar nada, sino más bien responsabilizarnos y co-crear sólo lo que está a nuestro alcance, nos relaja.

Aceptar que hay cosas que duelen, asustan. Aceptar que hay otras que nos hacen inmensamente felices. Aceptar que está bien sentirse como sea que una se sienta, en éste y en cualquier otro momento.
Aceptar.

No sé si hay otro truco, pero la aceptación nos quita mucho peso de encima.
Sobretodo si aceptamos que somos seres sensibles, que se protegen por mecanismos automáticos pero que también pueden recordar cómo confiar.

Aceptar el momento presente con todo lo que trae, y sentir, sentirlo todo. Pero sobretodo animarnos a sentir el amor del que estamos hechos. Tal vez ese sea el camino.

Al menos eso siento que nos dice la Luna cuando nos mira cada día, la veamos o no.

Feliz día de la amistad, amen mucho y díganlo.