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Renacer.

Hace unos meses me dí cuenta de que algo pasaba con mi voz, con mi manera de expresarme, con el cansancio que me genera hablar. Como si me tensionara, me autoexigiera.

Siento que hay nuevas normas. Que se nos pide a todos estar comprometidos con determinadas causas, de la misma manera que lo hace la mayoría.
Me uno a todo lo que sea romper el deber ser, la “normalidad”, las reglas capitalistas y patriarcales. Pero en unirme a las causas, me he perdido a mí misma: no puedo transmitir mi mensaje sino estoy alineada con mi esencia.

Estoy cansada de leer insultos a corrientes espirituales porque no expresan estar unidas a alguna revolución visible. Hemos dejado que repriman nuestra espiritualidad demasiado tiempo y ahora hay “revolucionarios” que pretenden seguir bloqueándola. Ser espiritual no te hace débil, ni menos cool; pero ser anti está de moda. Las revoluciones no sólo tienen que ser las que salen en los diarios ni tenemos que declarar que pertenecemos a ellas para no ser señalados.

No soy quien para decirte cómo vivir tu consciencia política y tu espiritualidad. Si quiero ser parte del cambio, hago lo que me toca. Y eso es personal: mi mensaje no es el mismo que el tuyo porque somos diferentes.

En la necesidad de pertenencia, deseando no ser criticada, me perdí. Si quiero paz, tengo que expresar lo que soy y no lo que creo que hará que me quieran. Me obligué a expresar cosas que pienso cuando era suficiente validarlas yo misma y no los demás.

Mi misión es despertar al individuo para que encuentre su propio lugar en el colectivo y desde allí haga su aporte.

Estoy acá para ayudar a despertar a los Trabajadores de la Luz, para encender la llama de las Semillas Estelares a que despierten a la misión que vinieron a ejecutar para #Gaia y para su propia evolución. Para guiar hacia la liberación personal y colectiva.

Estoy cansada de sostener una careta que no me había dado cuenta que tenía.

Elegí anclar la luz en #LaTierra a través de la sombra y de los procesos personales para que así ayuden a generar el anhelado cambio. Me he escondido por no parecer soberbia o egocéntrica al validar lo que sé. Y me cansé.

Otro renacer en 2020.