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No podemos acelerar ni forzar los procesos de los demás

Cuando estamos en procesos terapéuticos o trabajamos de eso, nos es muy fácil creer que sabemos lo que sería bueno para algún ser querido que está atravesando un momento difícil.

Tener la capacidad de aprender a flexibilizarnos, de adquirir herramientas, atravesar procesos y despertar consciencia, es un gran privilegio y es natural estar agradecidos por eso.
Pero hay varias trampas del ego que nos muestran más de ese camino de crecimiento.

Una es creer que realmente sabemos lo que ayudaría a crecer a esa persona. Podemos pecar de eso con nuestros seres queridos sobretodo, pero aunque tengamos el conocimiento y las aptitudes para sugerir, nunca sabremos a ciencia cierta si eso será exactamente lo mejor. Siempre perdemos objetividad con las personas que queremos, es inevitable. Y además, está lo obvio: sólo esa persona tendrá la capacidad de elegir y decidir, además de que es quien atravesará el proceso.

La otra es desear tanto el crecimiento de ese otro, que insistimos en cosas que tal vez esa persona no está “destinada” a atravesar en ese momento de su vida, o no quiere o no es el momento de que las viva. Y ahí es cuando nos tenemos que callar y aceptar su propio proceso. Respetar.

Es doloroso, claro que lo es. Todos deseamos que nuestros seres queridos crezcan -en todo sentido-, sean sanos y felices, puedan vivir haciendo lo que aman y que tengan vínculos armónicos. Pero no depende de nosotros. A veces ellos simplemente no quieren, no están listos para eso que creemos que les hará bien, ¡o ni siquiera les hará bien en realidad!

Es difícil porque hay mucho juego de soberbia en el medio, de creernos mejores por el camino que elegimos transitar o por la sabiduría que podemos tener.
Incluso si el tema es más bien lógico -la persona por ejemplo no puede superar un dolor y necesita ayuda profesional para sanar- no la podremos llevar forzada a eso. Simplemente cada cual tiene que atravesar su propio proceso y a su tiempo.

Como terapeutas se nos enseña a ser pacientes (el gran premio) pero también se nos enseña a no meternos en los procesos ajenos, a ser guías únicamente, y en el caso de nuestros seres queridos, a aceptar que el otro no quiera o no esté listo, o lo que sea. Eso también es responsabilidad e implica conocer los límites, tanto propios como ajenos.

Incluso, aunque supiéramos a ciencia cierta qué le convendría hacer a ese ser, jamás podremos forzarlo a que lo haga. Tenemos libre albedrío de elegir cómo y hacia dónde crecer. Sólo uno puede decidir sobre sus propios procesos.

Venus se está uniendo a Saturno y cerca de perfeccionar un sextil a Quirón, mientras la Luna pasea entre Escorpio y Sagitario estos días.

Lo que sea que estés viviendo, te esté limitando o te esté ayudando a sanar -consciente o inconscientemente- es para crecer, seguro.