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Me siento cada vez más segura de mí

Y no es una seguridad soberbia ni del ego, con las que siempre me encontré desafiada.

Es una seguridad de ser quien soy, de sentir que voy por el camino correcto, que todo se alinea cuando yo me abro a alinearme conmigo misma.

Me siento más segura de mi sabiduría, de mis experiencias, de quien soy de verdad.

De lo mucho que amo a mi trabajo, a mis seres queridos, a la vida, a la naturaleza toda, a mí misma.

Me siento más segura de lo que quiero, de mis decisiones y de la manera que descubrí de tomarlas.

Me siento segura porque no me miento más.

Porque dejé de ocultar las partes que de mí me aterran. Porque me elijo incluso cuando soy una casa embrujada, cuando mis propios fantasmas me sabotean. Porque yo también soy eso.

Me siento segura más allá, mucho más allá de lo que puedan decir los demás.

Me siento segura porque sigo aprendiendo a enfocar mi energía en lo que me nutre, en lo que amo, y no en lo que la drena.

Me siento segura porque sí, porque amo mi vida incluso con todos sus desafíos.

Y pucha que vale la pena.