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La puja por la liberación mental.

Los límites son mentales, ya lo sabemos. Más allá de las leyes y estructuras sociales, la mayoría de las limitaciones con las que nos encontramos al momento de buscar crecimiento y expansión en nuestras vidas, son mentales, vienen de antiguas creencias que dominan nuestras vidas.

Le damos tanto valor a la creencia, que le cedemos el poder.

Júpiter en Acuario es de por sí un tránsito ideal para animarnos a romper esas creencias que nos aprisionan y para comenzar a quitarles el extremo valor relacionado a la seguridad que les hemos dado.

Júpiter ♃ en Acuario ♒︎ se cuadra hoy a Urano ♅ en Tauro ♉︎:

cuanto más te aferres a tus creencias, más te costará dar el paso para un cambio que está siendo necesario en tu vida. Cuanto más le temés a los cambios, más duelen, porque suceden igual. Urano siempre nos recuerda que el control es una ilusión y que la ansiedad aparece cuando no nos rendimos a nuestra propia capacidad de creadores de nuestro presente, cuando creemos que sostener todo estáticamente nos dará la seguridad y la estabilidad que parecieran asegurarnos la supervivencia.

Júpiter es un planeta social, y está en la casa de Urano, que es un planeta transpersonal. Urano está en la casa de Venus, que está visitando Capricornio y es un planeta personal. Lo personal SIEMPRE es colectivo.

“Urano tiene una manera de obligarnos a confiar en algo que no sea el mundo tangible y las definiciones convencionales de la normalidad.” dice Liz Greene. Y Urano en Tauro no necesariamente significa que tengamos que evitar la seguridad material o estar asustados por perderla. Nos habla de la actitud hacia la vida, de flexibilizarnos, de fluir con los ciclos naturales del cosmos.

Esta cuadratura es una tensión interna representada por la rigidez de nuestras creencias e incluso por la necesidad de escapar de aquellas cosas que nos traerían aire fresco, pero como son nuevas, nos asusta intentar. Ambos planetas están en signos fijos, no es fácil negociar cuando ambas partes están cristalizadas en sus posiciones. Por ejemplo: una persona jupiteriana podrá creer que siempre el futuro será mejor y por eso se pone a derrochar su dinero, pero alguien más uraniano le dirá que aquí y ahora es donde se comienza a crear el futuro, que no se puede esperar lo que no existe en el presente, que es ahora donde los recursos deben ser valorados.

Son tiempos para permitir la fluidez y aceptar los cambios en general, para realmente aprender a soltar el control. Urano no siempre se manifiesta por vías materiales o exteriores, ya que internamente también se expresa, o al menos lo intenta hasta que el ego cierra las fronteras de creatividad, mutación y cambio. Y ahí es cuando el volcán estalla por dentro, cuando sentimos que nos falta movimiento en la vida, sacudidas, cuando nos sentimos un poco morir por dentro de tanta inercia.

“Nuestras definiciones comunes de normalidad nos enseñan que, si somos adultos maduros y relativamente estables, viviremos en un solo lugar con una sola persona y conservaremos un solo trabajo. Pero esta no es una expectativa social reciente. El deseo de tierras, de posesiones, de permanencia es fundamental para el costado terreno de la naturaleza humana. Si uno es un trotamundos, si se muda todos los años, si tiene múltiples parejas o relaciones cambiantes, si su entorno es “excéntrico” e incluye un menage á trois, si vive en una comunidad o si su pareja es del mismo sexo, entonces uno es sospechoso.”

Liz Greene

Urano en Tauro quiere movilizar esos patrones de comportamiento que para todo el mundo son percibidos como estables y seguros, quiere sacudir “la manera correcta” de comportarse de un ser humano. Ahí es donde se rebela el espíritu uraniano.

“Lo siento, pero la naturaleza humana es más amplia y más variada que eso. No puede clasificarse en categorías por un código en particular de comportamiento. No puede ser juzgada por parámetros materiales. Muchas cosas son posibles y muchos tipos de seres humanos tienen derecho a existir en la tierra”.

Urano según Liz Greene.

Toda creencia está asociada a un sentimiento y a un valor en nuestra escala. para cambiarla, será necesario hurgar en el origen y animarnos a sumergirnos en el trabajo que romper una creencia conlleva: porque se trata de cambiar la percepción de nuestra propia historia.

Ya no sos tu pasado, y ese pasado no puede repetirse.

La creencia se cambia cuando acepto la situación que la creó con total honestidad, y me perdono a mí misma por sostenerla para sentirme segura y protegida en esa situación conocida. Lo desconocido no siempre es peligroso como creemos. Esa es la creencia fundamental a cambiar como seres humanos.