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La mentira de la competencia

Hace unos días tuve sesión con una chica que tenía muy clara su vocación y quería emprender, pero una de las cosas que más la frenaba era su idea de la competencia, porque se metería en un rubro actualmente de moda.

Entre los aspectos de su carta, tenía a la Luna y a Mercurio juntos, en oposición a Plutón: allá afuera el otro es una amenaza, es mejor que yo, más poderoso, hace dinero. Me gana. Me puede devorar. Me consume envidiar su poder.

Ella se sentía chiquita, como la Luna desde un lugar inmaduro, y reconocía que a la hora de querer emprender, no sentía que podía crear algo propio porque estaba siempre mirando negocios “exitosos” de su rubro, que la inspiraban pero la hacían sentir cada vez más pequeña.

Se preguntaba qué tenía ella para ofrecer que no estuviera disponible ya en el mercado, como si no pudiera expresar su magia.

Esta historia puede ser la de cualquier otra persona, aunque no tengan ese aspecto en su carta.

Incluyéndome, también pasé por lo de sentirme chiquita. He visto en muchos emprendimientos cosas que me indignaban o enojaban porque no iban de acuerdo con mi noción de armonía y salud mental.

Pero un día dejé de mirar allá afuera, porque le estaba dando mi preciosa energía a cosas que quería destruir en lugar de nutrir las que amo. Me enfoqué en crear y amar lo que hago. Me empecé a sentir segura, me hice cargo de mí y de mis pasiones, porque así es como sé que lo que sea que ofrezca, tiene mi impronta y es único. Porque lo hago con amor.

También pasé de ver a los demás -como ella veía a ese Plutón amenazante que parecía querer devorarla-, a convertirme yo misma en ese Plutón. Recuperé el poder cuando dejé de compararme, de enojarme cuando me copiaban, etc.

Sentirte pequeña en lo que hacés es normal, pero no es normal que dure para siempre.

La competencia es una mentira nacida de tu inseguridad que sólo te limita.

Llegarán a vos quienes resuenen con tu esencia y la de tu negocio.

Porque en el Universo hay de sobra para todo el mundo.