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La esencia no se puede copiar

Al respetar tus procesos de conexión con tu propia esencia para florecer, es natural que otras personas quieran florecer igual.
En la naturaleza, ninguna flor es igual a otra: cada una conoce su singularidad y la expresa sintiéndose bella por el mero hecho de existir.
Y, aunque algunas bailen al ritmo de climas cálidos, las que florecen con frío respetan su propio ciclo, no se apuran por florecer sólo porque otras ya lo han hecho. Saben que seguir su proceso individual es lo que les permitirá expresarse con toda su personalidad.

A los humanos nos cuesta respetar nuestros propios tiempos, ser pacientes con nosotros mismos. Especialmente cuando vemos que personas que nos inspiran florecen sin pudor ni limitación, en todo su esplendor.

Cada vez que siento que vuelvo a florecer, luego del período de incubación de mi propia semilla, se despiertan nuevas cosas en mí. Sobretodo cuando me doy tiempo de desconexión virtual y silencio, para conectar conmigo.

Todo lo que ofrezco en mi trabajo (sesiones, cursos, experiencias) nace de esos momentos: cuando siento que mi Yo Superior me “da la orden”.
Pertenezco a esos seres cuyo propósito colectivo nace de la propia misión evolutiva personal. Sin meterme en las palabras “propósito” y “misión” (en esto profundizaré luego), muchas personas sentimos la necesidad de ofrecer nuestros procesos personales como servicio al mundo. Y desde allí creamos nuevas formas, bailando entre procesos, pausas, hibernación, pequeñas muertes y grandes renacimientos de florecimiento.

Y ya he visto muchas veces que un tiempo después de lanzar algo nuevo o de mutar, alguien más ofrece algo casi idéntico.
Creo que las ideas nos llegan a muchos al mismo tiempo, pero la manera en las que las bajamos a tierra dependerá de nuestra esencia y de nuestra conexión con nosotras mismas.

Alguien podrá copiarte, sí. Pero esa persona no es vos, ni tiene tu esencia.
En el camino de descubrir la suya puede sentir inseguridades que la llevan a “inspirarse” en vos.
Paciencia. No sabemos porqué lo hace, ni importa. Todos a veces estamos un poco perdidos.

Ocupate de florecer a tu ritmo, que lo que resuena con tu esencia siempre encuentra el camino de llegar a vos.