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Iluminar-se.

Creemos que la iluminación, esa toma de consciencia que nos hace sentir uno con la Fuente, se da solamente en personas que pasan años meditando, como Buda, o que nacen para ser una especie de héroes, como Jesucristo. Sin embargo, la iluminación es un despertar de consciencia al que puede acceder cualquier ser humano que trabaje en su propio autoconocimiento.

Como dice Buda, la iluminación es el fin del sufrimiento. ¿Qué te parece que quiso decir con esto?

Iluminarse no es convertirse en un ser divino, porque ya lo somos: es dejar de identificarte con tu mente, convertirte en observadora de vos misma, aceptar las iniciaciones que la vida te ofrece. Una iniciación repentina es tener el conocimiento, con el pánico que acompaña, de la propia muerte, y otra iniciación es tomar consciencia de que la muerte al fin y al cabo no existe, etc. Todo el tiempo vivimos iniciaciones de una manera chamánica, incluso sin darnos cuenta. Pero lo ideal es que sí las veamos.

Iluminarse es dejar de someterse al cerebro reptil que nos mantiene estresadas y alertas todo el tiempo, como si hubiera algún peligro del que defenderse, siempre listas para reaccionar; y dejar de darle todo el poder a las emociones y a las creencias. Es dejar de desear para aceptar lo que siempre ES, y, aunque suene profundamente complejo, vaciarse de deseo es más sencillo de lo que parece. Pero, para esto, es fundamental abrir la mente a que las cosas no son únicamente de la manera en la que las vemos.


Iluminarse es dejar de creer que todo es sacrificio o que se aprende sólo a través del dolor. Iluminarse es salir de la posición de víctima y aceptar ser co-creadora, con el Universo, de la propia vida. Es abrir los ojos, darse cuenta, VER. ¿Cómo se hace? Con paciencia. Con compromiso. No es algo que hacemos con un plan, ni siquiera lo podemos controlar. Hay miles de técnicas y libros al respecto, como por ejemplo los de Eckhart Tolle, que recomiendo mucho.

Iluminarse es para todos, no para unos pocos elegidos.
Aceptá que vos también podés. Ese es el primer paso.
Y tal vez sigamos el camino juntas, si te gustaría que te acompañe.