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Estamos completas como somos

Solemos no perdonarnos, criticarnos en demasía.
Vemos defectos en nosotras que nadie más ve.
No somos gentiles ni amorosas con nosotras mismas.
No nos enseñaron a aceptarnos tal cual somos, ni a vivir en libertad, pero para qué seguir buscando culpables.
Nos hicieron creer que hay vacíos que llenar, cosas que adquirir, personas que buscar para sentirnos completas.

Hemos crecido y hemos olvidado de nutrir a la niña y a la adolescente que fuimos. Solemos mirarlas -si es que lo hacemos- con dolor, con recelo y bronca, con lástima o con desdén. Poco nos hemos animado a darles (darnos) amor.

Seguimos creciendo y nos fuimos transformando, una y otra vez, dejando atrás a todas esas niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres que fuimos. Que fuimos antes, como si se quedaran congeladas en un tiempo calendario que jamás volverá. Como si no vinieran con nosotras, clavadas en la piel y en la memoria, por más renacimientos que hayamos tenido.

Nos olvidamos que ya estamos completas, que nada nos falta, que no precisamos ni aprobación externa, ni que alguien más venga a llenarnos los vacíos, las carencias, nuestra propia falta de amor.

Nos olvidamos que ya somos todo lo que necesitamos, y que incluso somos todas esas mujeres que dejamos atrás, mientras vamos develando nuestras presentes y próximas versiones.

Nos olvidamos de darnos crédito por todo lo que hacemos bien pero somos las primeras en criticarnos cuando algo nos sale mal. Deberíamos bancarnos más, aplaudir más que nos reiniciamos, que nos animamos a intentarlo de nuevo luego de un fracaso, una herida, una pérdida, un duelo. Hemos renacido tantas veces.

Cuando nos sentimos perdidas, nos encontramos. Cuando estuvimos confundidas, atravesamos velos, sombras y portales hasta llegar a la luz de la claridad.

Nos hemos olvidado el tremendo universo que somos, la fortaleza y el poder arrollador que tenemos dentro. Somos tormenta, viento, loba que aúlla, ciclicidad, calma y volcán en erupción. Intensidad, fuego y huracán.
Lo hemos superado todo, con creces, dolor, felicidad y aprendizajes.
Lo que sea que estés viviendo, también pasará.

La vida es cíclica como nosotras, punto a favor.
Nos merecemos todo eso que ya somos.