Publicado el

Desacelerar

Pasar de funcionar exclusivamente con la lógica del hemisferio izquierdo, a hacerlo más creativamente, con el hemisferio derecho.

Revisar lo que descartamos por impulso y lo que sostenemos por costumbre.

Bajar el ritmo, ceder al descanso.

Surfear la ola y dejarse arrastrar hacia el camino correcto.

Soltar el control, el capricho, hasta la intención.

Dejar de querer tener la razón, de insistir en lo que no sale, de hacer fuerza.

Entregarnos al caos y lo aparentemente inarmónico, necesario para llegar al equilibrio.

Dejar de depender del ritmo social y entregarse al personal.

Recuperar el contacto con la niña interna, con el juego, lo lúdico, lo creativo.

Aprovechar para hacer cosas que dejamos pendientes (porque estamos acostumbradas a dejarnos para después)

Arreglar lo que siempre esquivamos arreglar.

Tener esas conversaciones incómodas de una vez.

Dejar de salga lo que tenga que salir en sueños, en escritos, en pensamientos, en palabras.

Liberarnos de la culpa del “no hacer”.

Darnos cuenta que no podemos funcionar como máquinas, ni de manera automática.

Tomarnos más recreos y menos las cosas en serio.

Descansar más, correr menos.

Bajar el ritmo para escucharnos.

Tener paciencia. Sobretodo con nosotras.

Mercurio retro no es tu enemigo, no te detiene la vida: te da la chance de mirar todo con otro cristal.

No vas a funcionar igual que lo venías haciendo, las cosas no van a salir como lo estás deseando: sencillamente porque ante lo sincrónico del Universo, me parece que lo mejor es entregar las expectativas y el control, porque nos manejamos -siempre- desde el inconsciente.

Y ahora habla mucho más fuerte que antes.