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Abrir el corazón

 En estos días no puedo ser objetiva. Plutón está pasando por tercera vez en el 2020 sobre mi Mercurio natal. Tengo constantes y efímeros ataques de pánico, siento que algo desde adentro mío está quebrando todo lo preconcebido, está abriéndome el cerebro, la consciencia, los ojos. Siento una inmensa purga desde las vísceras.

Hay todo un disfraz de creencias, patrones, etiquetas y formas que Plutón está destruyendo. Siento que me muero, que se me muere una parte o una capa del ego, que la niña interna debe ocupar su lugar porque de otro modo no puedo ser adulta. Siento que estoy matando, muriendo, mutando. La muerte nunca ha sido tan clara y tan metafórica al mismo tiempo.

Necesito que se muera mi vieja versión porque de otro modo la que está naciendo desde mis entrañas no puede vivir. Porque precisa fuerza, energía, impulso para nacer. Porque sino seguiría siendo una copia de lo que siempre imité por deber ser, y no revelaría mi mejor versión.

Estoy atravesando todas mis heridas, una por una. Las busco, las recupero, las miro como quien mira sus manos sangrar, y las devuelvo después de lamerlas. Después de entenderlas, de mirarlas a plena luz. No hay herida que no esté presente en mi consciencia ahora: soy toda vulnerabilidad y fortaleza. Soy casi una tábula rasa lista para volver a reescribirse.

Toda creencia, toda palabra, toda concepción de quién soy, de lo que creo, de mi trabajo y de mi vida personal, se está desmoronando hasta sus cimientos.
No hay crisis que no sea una oportunidad. No hay transformación que no traiga fuerza y resiliencia.

Soy cada vez más yo y menos María Alejandra. Estoy abriendo el corazón. Mi vida personal me requiere abierta y despierta.

Pfff. Exhalo todo el aire que me queda.
Y renazco en mi próxima inhalación.

El lunes hay eclipse lunar.
Gracias por la paciencia.

En estos días, Mercurio desde Escorpio creó un trino hacia Neptuno retro en Piscis y Venus lo va a repetir el 6 de diciembre. Hoy el Sol perfeccionó su trino a Quirón retro. Son días terapéuticos, para alinearnos con el amor, con nuestro corazón, para derribar las armaduras y hurgar en el inconsciente para liberarnos.