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Mercurio y Venus en Libra

En temporada Escorpio y con Mercurio retro, ¿esto se queda o es hora de que se vaya?

Mercurio hoy reingresa a Libra mientras Venus también ingresa desde la otra punta, y se alinean nuestras intenciones con nuestros deseos, sentimos que vamos esclareciéndonos, encontrando coherencia. Libra es mi vínculo con el otro cuando salgo al mundo, son todas las personas con las que me relaciono, pareja, socios, amigos íntimos, y así.

Todo lo que nos espeja, por ley de polaridad, se encuentra en el otro cuando salgo de mí.

Y sí, todo nos puede espejar, pero también nos informa. Suele pasar que al comenzar a lidiar con nuestra sombra nos desesperamos. Vivimos en una sociedad que tiene un sistema de organización político, cultural, económico. Estamos rodeados de otras personas, todo el tiempo. Está claro que habrá cosas que nos toquen directamente y otras que no. Cuando me desespero y angustio, es porque al ego no le está gustando lo que está descubriendo: que tiene errores, que tiene que hacer trabajo para ponerse en su lugar de protector y de identidad en la 3D, y salirse del rol de jefe total.

No es grato porque nos preguntamos todo el tiempo «¿Tantas cosas «mal» tengo dentro? ¿Todo soy yo? ¿Me tengo que hacer cargo de todas estas cosas? ¿No puedo discriminar lo que es mío de lo que es del otro? ¡Esto me duele y enoja, no quiero que sea mío, lo quiero seguir señalando afuera!»

Es simple: si no te altera, no es tuyo.

Si te altera porque quiebra la moral y el sentido común, es lógico y no es necesariamente tu sombra. Probablemente te irrite desde otro lugar. A nadie le gustan los políticos corruptos, los abusadores, asesinos, torturadores y violadores. Y que eso no te guste, no significa que te esté espejando. Te está informando sobre la dualidad «bien-mal» en la que vivimos y sobre la maldad que radica en la naturaleza humana. Una maldad que todos reprimimos cuando estamos sanos y equilibrados.

¡Porque claro que hay cosas que tenemos que reprimir para tener una vida sana! No es fácil, es intenso y profundo. Y tremendamente liberador.

Chequeáte siempre que dudes y preguntate: ¿me enoja por algo personal, me está chequeando, o sólo me informa? Que sea transformador.