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Luna nueva en Tauro & Día de la Tierra

La magia del Universo hace coincidir a la Luna nueva en Tauro con el Día de la Tierra este 22 de abril.

La Luna nueva se perfecciona a las 23:25 hs -hora Uruguay/Argentina- en el grado 3°24′ de Tauro, a sólo 3 grados de Urano, en cuadratura a Júpiter, Plutón y Saturno, y sextil al Nodo Norte en Cáncer.

Metafóricamente, es como si alguien estuviera rompiendo la tierra desde abajo, para nacer desde las profundidades, autopariéndose, abriéndose camino en la luz después de mucho tiempo en la oscuridad, en la espera, en la confusión incluso. Al salir, rompe la máscara que traía y que lo protegía, entonces ve mejor, tiene la mirada más clara y ve todo con perspectiva. Así está el planeta y así estaremos nosotros, a medida que el proceso siga avanzando.

Pero no nos iremos de cabeza ante lo nuevo, porque este mes Plutón comienza a retrogradar para que, de una vez, integremos nuestra sombra antes de dar el salto. Y esta vez todo lo negado, lo no reconocido y lo criticado, se hará tan grande que no podremos evadir el trabajo que nos toca: hacernos cargo de nuestras emociones y de lo que hemos creado al evadirlas. Trascendencia es la palabra, del pasado, del ego que creemos que siempre será igual, de la realidad inventada por unos pocos que pretenden mantenernos aferrados al miedo y a lo chiquito: si tengo miedo, no doy el salto para darle toda mi magia y mi medicina al mundo, lo que generaría un mundo mejor. Y ¿quiénes no quieren un mundo mejor? Aquellos que prefieren seguir manteniendo el control, los más poderosos, los de siempre.

Esta Luna nueva es más que especial, pareciera tirar por la borda, como vomitando, desintoxicándose, la parte de la realidad donde la mitad de la humanidad que vino a despertar, se mantenía dormida. Y ya es momento de que todos juntos estemos de ojos abiertos -los tres- yendo al frente, como trabajadores cósmicos que somos. Estamos acá porque elegimos hacernos cargo de todo nuestro poder y de toda nuestra sabiduría en este momento. Que el egoísmo que te hace sentir miedo (a lo que sea) no te frene ni te retenga: ¡somos un montón para sostenerte! Contamos unos con los otros.

Cuando se vaya diluyendo el miedo al actual virus que nos ayudó a estar más en casa, con nosotros, nos daremos cuenta que nos ayudó también a valorar lo realmente importante, y tal vez hasta nos impulsó a dejar atrás lo nocivo, lo que no nos hacía feliz, lo que no nos permitía crecer. Más allá de cualquier teoría conspiratoria, con la cuarentena-aislamiento estamos limpiando nuestros cuerpos físico (comiendo más casero y algunos hasta dejando de comer carne, haciendo yoga o ejercicio), mental (menos estrés, más meditación), emocional (porque atendemos lo que sentimos) y energético (al no vincularnos con personas «externas», nuestra energía se va purificando). Todo esto permite la alineación de todos nuestros cuerpos, conformando así un Yo Superior que vive, siente, vibra y actúa en congruencia. Se va diluyendo el «siento esto pero creo que lo otro es mejor», porque al vibrar coherentemente, no necesitamos vivir en dualidad, estamos claros con nuestro Norte, con el camino que se va desarrollando mientras co-creamos nuestras experiencias.


Día de la Tierra

El Día de la Tierra es un día para tomar consciencia, esa que Urano en Tauro está haciendo calar hondo en muchos, para que nos demos cuenta de la importancia de cuidar los recursos naturales y al planeta en general, porque el cambio climático no es algo que podamos pasar de largo como lo hicimos siempre. Es necesario que nos demos cuenta que somos uno con Gaia y aprendamos a amarla mucho más. Qué casualidad que cuando los humanos dejan de salir al exterior, la Tierra respira y hasta se recupera un poco de tanto daño. ¿Qué te hemos hecho, Madre? Si tan sólo todos sobre tu superficie fuéramos conscientes y hubiera menos sistemas corruptos -y menos egoístas- agujereándote, maltratándote, intoxicándote, podríamos darnos cuenta de que a todo lo que nos das no es necesario explotarlo hasta su límite. No creo que seamos un virus, porque somos una hermosa humanidad aprendiendo todo el tiempo, pero cuánta falta nos hace más educación para concientizar sobre el cuidado del planeta…


Ritual

Es un día ideal para sembrar intenciones con una semilla de verdad. Tomá la semilla, y ponela bajo tu lengua, mientras visualizás tus intenciones hechas realidad. Cuando te sientas lista, plantala. Lo que resulte de ella -fruto, por ejemplo- será especialmente indicado para cualquier tipo de dolencia que pueda aquejarte, porque la planta se gestó en contacto con tu ADN y desarrollará características medicinales exclusivas para vos. Ojo, esto es un tema más bien «mágico» pero me resulta muy hermoso.

Este ritual lo conocí gracias a Flor Fasanella de Florecer Fitomedicina, y lo amé inmediatamente. Es parte del libro «Los cedros resonantes de Rusia» de Vladimir Megré, y acá les comparto el extracto del ritual completo:

«Cada semilla plantada por vosotros contiene en sí una enorme cantidad de información del Universo. Esta información no puede compararse ni en cantidad ni en exactitud con la que encierra algo hecho por la mano del Hombre. Con ayuda de esta información, la semilla conoce el momento en el que ha de despertar a la vida con una exactitud de fracciones de segundos, conoce cuándo germinar, qué sustancias tomar de la tierra, cómo aprovechar la irradiación de los cuerpos cósmicos: el Sol, la Luna, las estrellas; en qué debe convertirse, qué frutos dar. Los frutos tienen el propósito de abastecer vitalmente al Hombre. Estos pueden resistir o luchar contra cualquier enfermedad del organismo del Hombre, de forma efectiva y con más poder que cualquier medicamento hecho por su mano, que haya existido o exista jamás. Pero para que esto suceda, la semilla tiene que conocer el estado de la persona, para poder aportar al fruto, en el proceso de su maduración, la proporción necesaria de sustancias para la curación de esa persona concreta, de su enfermedad, si ya existe, o de su propensión a ella. Para que la semilla de un pepino, de un tomate o de cualquier otra planta criada en la huerta, tenga tal información, es necesario hacer lo siguiente:

Antes de sembrarlas hay que colocar en la boca una o varias semillitas y mantenerlas bajo la lengua no menos de nueve minutos. Después, hay que colocarlas entre las dos palmas de las manos y mantenerlas así unos treinta segundos. Al mantener las semillas entre las palmas, es necesario estar descalzos sobre el terrenito donde se va a plantar. Abre las palmas de las manos y cuidadosamente, acerca a tu boca la semilla que estás sosteniendo. Espira el aire desde tus pulmones hacia la semilla. Caliéntala con el aliento tuyo y esta semillita conocerá todo lo que hay en ti. Luego, es necesario mantener las manos abiertas durante otros treinta segundos todavía, presentando la semilla a los cuerpos celestes. Y ella determinará el instante de su nacimiento. ¡Todos los planetas la ayudarán en ello! Y regalarán a los brotecillos la luz necesaria para ti.
Luego ya puedes plantar la semilla en la tierra. En ningún caso hay que regarla enseguida, para que no se pierda con el agua tu saliva y la información que envuelve por completo a la semilla, y que ha de ser absorbida por ésta. Sólo al expirar el tercer día después de la plantación, se puede regar. Se debe plantar en los días más favorables para cada legumbre (la gente ya sabe esto, por el calendario lunar). En ausencia de riego, la siembra prematura no es tan de temer como la siembra tardía. No se deben arrancar todas las hierbas adventicias que salgan al lado del brote que nació de tu semilla. Al menos una de cada especie debe quedar en su sitio. Las hierbas adventicias también se pueden recortar…
Según Anastasia, la semilla es así capaz de integrar toda la información sobre la persona y entonces, durante el desarrollo de su fruto, recogerá al máximo del Universo y de la Tierra, la mezcla óptima de energías necesarias para esta persona concreta. No se deben quitar todas las hierbas adventicias porque éstas también tienen su propósito. Algunas sirven para proteger a la planta de enfermedades, y otras le brindan una información complementaria. Durante el tiempo de cultivo, es vital comunicarse con la planta: al menos una vez en su período de crecimiento hay que acercarse a ella y tocarla. Es deseable hacerlo durante la luna llena.

Anastasia afirmaba que los frutos cultivados, desde la semilla, de esta manera y consumidos por la persona que los ha criado, son capaces de curar a esta persona de absolutamente cualquier enfermedad de la carne, frenar considerablemente el envejecimiento del organismo, librarle de sus hábitos nocivos, aumentar en muchas veces sus facultades mentales, y darle tranquilidad a su alma. Los frutos tendrán una influencia más efectiva si se consumen en los tres primeros días de ser cosechados, no más tarde.»

Que tengan una hermosa Luna nueva y un gran despertar-renacer.