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Desaprender para recordar

Esta es mi frase de cabecera últimamente.

Siento que, poco a poco, dejo de «ser astróloga», por citar sólo un ejemplo, para reconocer que «trabajo de astróloga» o que «me guían los astros». Siento que si me defino con etiquetas, no puedo expresar todo lo que soy, como si la esencia no pudiera ser calificada nunca, y creo que así es: indefinible, inexplicable.

Luego de años de trabajo interno, siento que estoy llegando a núcleos fuertes, pesados, que me piden trascender mi historia personal, perdonar, hacer consciente lo inconsciente. Sanar. Pero sanar, ahora, ha cambiado y es algo que tampoco puedo definir, porque estoy recordando cómo sanar en lugar de «aprenderlo».

Creo que en la vida no venimos a aprender nada, pero se nos inculcan muchas cosas que, a medida que crecemos, damos por ciertas. Y que cuando llegan momentos clave, comenzamos a darnos cuenta que para saber, realmente, necesitamos comenzar a desaprender. En esa estoy, desaprendiendo mi camino. Sosteniendo la sabiduría que recordé gracias a personas maestras en mi vida, como mi mamá, mis amigas, mi psicóloga, mi pareja -gran maestro-, y otras maestras y maestros de la información. Sin dejar de agradecer a mis guías, ángeles y Maestros Ascendidos. El reino de lo invisible no es de menor importancia por no ser tangible, sino todo lo contrario: es parte del equilibrio.

Estoy aceptando que vengo de las estrellas, sí, pero que soy humana. Que mis pies necesitan anclar en la tierra, en el presente, y mis brazos han venido a proteger a Gaia, en todas sus formas. Que estamos todos juntos en esto. Que el otro tiene su propio tiempo para desaprender y su propia historia.

Estoy desaprendiendo, todo. Me doy tiempo para equivocarme, o ya ni me lo pregunto. Me dejo de quejar o exigir producir cuando el momento y el cuerpo piden descansar.
Estoy soñando con muchas cosas que parecen recuerdos.
Estoy recordando detalles y cosas que amé de mi infancia en lugar de seguir aferrándome sólo a las que me dolieron, como una víctima rencorosa.

Estoy maternando a mi niña y poniéndome primera en mi lista.

Recordar es saber quién soy. Aunque no tenga etiquetas para explicarlo.