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Si sana una, sanamos todas

Últimamente en las sesiones se repiten muchos factores.

De por sí, todas las sesiones que tengo en el mismo día tienen puntos en común: la Luna en la misma casa, el mismo ascendente, aspectos repetidos… Esto me sugiere cada vez más que la casualidades no existen, sino que todos estamos conectados, en red.

La gran mayoría llega buscando un gran cambio: de trabajo, para tomar una decisión al respecto de un vínculo, para atravesar una gran iniciación como la maternidad o la independencia laboral, para encontrar la pasión y el propósito transpersonal, pero muchísima gente llega para conocerse mejor porque está en medio de un proceso de despertar de consciencia.

Mi mirada astrológica incluye a la genealogía prácticamente de la mano, y ésto me hace ver otros patrones que se repiten: los secretos familiares, las cosas «de las que no se habla» pretendiendo negarlas, y los abusos.

Casi siempre termino sugiriendo alguna terapia, y derivo a psicólogas, biodescodificadoras y a mi chamana de confianza.

Con esto quiero decir que muchas veces, en el proceso de autoconocimiento y de sanación, tenemos que encontrarnos con lo que duele, lo que negamos, hurgar en la mierda, descubrir secretos escondidos bajo capas y capas de abusos, abortos, pérdidas, y otros tantos asuntos familiares.

Y definitivamente siempre llego al mismo punto:

para poder amarnos «más y mejor» -por decirlo de alguna manera- es imperioso sanar el vínculo con la niña interna y trascender a nuestra sombra.

Psicológicamente a la sombra (eso negado, reprimido, lo que no nos gusta de nosotros, hay mucho sobre la sombra en mi web) se la tiene que integrar, y a la niña interna se la tiene que maternar, aprender a nutrir como si fuéramos nuestras propias madres. Niñas, niños, niñes interiores.

En todo proceso de autoconocimiento hay dolor que atravesar y trascender, y eso conlleva responsabilidad y paciencia.

Estamos en un momento en que -más allá de los géneros- estamos despertando a la diosa, a la energía que nos ayuda a recordar nuestra esencia, lo que verdaderamente somos.

Somos una red, una gran matriz donde todos estamos interconectados. Al responsabilizarnos de nuestros propios procesos, de lo que nos toca, si sana una, sanamos todas.

Venus en Cáncer se encuentra en trino a Neptuno en Piscis: ideal para conectarse, meditar, sanar, perdonar y mimarse mucho.

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La sombra personal.

A todos nos gustaría que aquello que más nos duele de la sociedad, no exista. No importa si es un concepto (mentira, avaricia, ansias de control y poder, etc) o una realidad pura y dura (la pobreza, la violencia, guerras, feminicidios, etc), nos gustaría de una vez erradicarlo a la mierda. Pero, como todo, es un proceso.

Ningún cambio social se logrará sin derribar toda la energía capricorniana, explotada en este 2020 por la triple conjunción: la creencia de que valemos algo de acuerdo al dinero que ganamos, que el dinero que ganamos dependa del título que tenemos, que la educación no sea tal sino un adoctrinamiento para el capitalismo, que los mismos de siempre sean los que mantienen el control sobre la población aumentando la brecha social, que las oportunidades sean por amiguismos y contactos, que el poder y el miedo sean siempre comandados por las mismas élites, etc. La sociedad capricorniana se está yendo por un tubo y es un proceso que se hará más fuerte con los años.

La Gran Mutación de fin de año se encargará de romper con un montón de egos y estereotipos que estuvieron negándose a ver que a mayor luz, mayor sombra hay y será necesario aceptarla e integrarla.

Como seres sociales, estamos constantemente intercambiando información unos con otros. Elegimos vínculos, grupos y colectivos donde nos sentimos cómodos, comprendidos, y con quienes compartimos los mismos valores. Pero en la vida será inevitable encontrarnos con personas que nos muestren cosas que no nos gustan, no sólo para que nos juguemos a hacer algo por el mundo, sino para mejorarnos a nosotros mismos también.

Lo que te molesta de un otro, te hace ruido por algo. ¿Sos capaz de salir de tu caverna personal y ver que hay cosas que estás ignorando, de vos misma y de otros? ¿Sos capaz de reconocer que tu verdad crea tu realidad y que te limita de crear otras? ¿Podés dudar de tus propias creencias? ¿Te animás a ver que todo lo que te altera y criticás de otros es reflejo tuyo?

La humildad, la capacidad de corregirse y la de mirar hacia adentro con honestidad, te darán más de lo que tu soberbia te da. Pero, claro, habrá que reconocer que equivocarse natural y que es imposible ser perfectos.

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La noche oscura del Alma.

Un poco de historia (personal)

En el 2002 tenía 19 años. Había tenido que dejar la facultad, en casa me estaban exigiendo que buscara trabajo, hacía un tiempo me habían roto el corazón y, aunque estaba en una relación, sabía que no había sanado del todo.

No sabía si quería retomar mis estudios y, en ese caso, cómo, dónde, con qué dinero. La crisis del 2001 en Argentina había pegado fuerte. No quería trabajar de algo que no me gustara. En realidad, no quería nada. Nadie me entendía, tenía pensamientos oscurísimos, sentía urgencia por escapar de todas las presiones, incluyendo las de mi cabeza. Soñaba con viajar, con irme a un retiro bien lejos, donde nadie me pudiera encontrar y mucho menos romper los ovarios. Sentía mucha ira, celos, odio, mucho pero mucho dolor.

Estaba completamente insegura en todos los aspectos de mi vida, sentía que podía volverme loca.
Me la pasaba llorando, durmiendo, desganada, ni siquiera de averiguar qué me gustaba en la vida.

Un día me dí cuenta que la cabecera de mi cama daba, al otro lado de la pared, con el baño, directamente hacia el inodoro. Todos los desechos de mi casa parecían llenar mi cabeza. Me acuerdo hasta del día en que le conté a mamá y me ayudó a cambiar la cama de lugar. Ahí, poco a poco, todo empezó a mejorar. Pero muy pacientemente, nada muy loco. Yo seguía sintiéndome…incomprendida, rebelde, confusa, perdida.

En ese entonces, la música me salvaba la cabeza, fue mi salvavidas. Cadena Perpetua, sobretodo, una banda que siempre me ayudó a comprenderme y a la que le estoy eternamente agradecida. Sentía que con sus letras me podía hacer entender, que por fin descubría que alguien más se sentía como yo.
A veces creo que fue parte de la adolescencia, de mi búsqueda de identidad, y que fue necesario sentirme tan perdida. Pero esa no fue la única vez. Un lema de mi blog personal en ese entonces era «Vivo en crisis existencial».

Mi ascendente en Escorpio me llevó a incontables noches oscuras sin esperarlo, antes y después de esa. Cuando comencé a estudiar astrología, todo comenzó a tener sentido. Ahora ya reconozco cuando ese proceso asoma, y me dejo llevar, porque resistirme sólo me provoca dolor.

De todos modos, tengas el ascendente que tengas, es más normal vivir esta crisis varias veces en la vida que una sola, aunque la primera suele ser la más grande e identificable con los «síntomas» de los que te hablo más abajo.

¿Qué es la noche oscura del Alma?

Es un período de la vida en el que perdemos la fe, nos sentimos deprimidos, sin norte, como hundidos en nuestra parte oscura sin siquiera saber si podremos salir de allí. Es un quiebre dentro de nuestro camino y se relaciona más que nada a la búsqueda espiritual. Se llama así por un poema escrito por San Juan de la Cruz en su camino de ascensión espiritual, en la búsqueda para unirse con su dios.

La noche oscura del Alma es una crisis existencial luego de la cual salimos renacidos, y creamos grandes cambios en nuestra vida.

Astrológicamente, hay períodos muy marcados de tránsitos astrológicos y progresiones, que pueden indicar este período. Porque es sólo eso, un período, un capítulo de nuestras vidas.
Es como una purga, una limpieza para comenzar a tomar consciencia de otras cosas importantes en nuestra vida, incluso es un reencarrilamiento, donde no podemos forzar la aparición de la luz: tenemos que atravesar el proceso porque saldremos de allí más fuertes y llenas de poder.

La entrega al proceso es fundamental para que duela lo menos posible y para permitir que se nos muestre todo aquello que debemos liberar, dejar ir, despedir.

Podés estar experimentándola si:

-No tenés motivación para nada, ni siquiera para llorar o salir de la cama
-Te sentís perdida/o, no sabés hacia dónde ir o qué paso siguiente darás o «deberías dar»
-Comenzás a cuestionar tus «debería» y te nace una especie de rebeldía ante todo lo impuesto, incluso por vos misma/o
-Experimentás tristeza, angustia, miedos, confusión, irritabilidad, ira repentina, y sentís que estás sola/o en el mundo, que nadie te entiende
-Necesitás definir tu personalidad, tu identidad y te atrae el mundo espiritual, el de contacto con tu niña/o interior y con tu Alma
-Creés que antes era todo mejor, antes de cuestionarte, antes de enjuiciarte a vos misma/o, antes de…
-Sentís que estás tocando fondo y no tenés esperanzas
-Estás en un umbral, en un quiebre, donde tenés que tomar una decisión
-Todo se siente oscuro, turbio, hasta que descubrís que hay algo en tu vida que tiene que irse o cambiar

Puede confundirse con la depresión, así que, aunque sigas leyendo, te recomiendo consultar con algún especialista en salud mental tan pronto puedas, para que te guíe al respecto.

Es un momento de prueba, de introspección, donde lo que peor nos hace es intentar cumplir con las exigencias del entorno, sobretodo si son de parte de entes o personas con quienes estamos reevaluando el vínculo. Sentimos que nos podemos volver locos si nos siguen «molestando». Puede sonar bastante egoísta, pero es un proceso vital para el renacer, porque nos pone en contacto con nuestra propia oscuridad, para que al conocerla, comencemos a aceptarla e integrarla en nosotros. Pero, puede suceder que eso nos frustre aún más…

¿Qué hago si estoy atravesando este período?

Lo fundamental es reconocer que es pasajero, aunque a primera impresión parezca que no lo es.

Yo creo que escribir todo lo que me pasaba fue parte de mi proceso y me permitió liberar todo lo que tenía dentro. Así que te recomiendo eso como primera tarea: expresá lo que te pasa, sacálo de adentro.

Lo otro, como dije más arriba, fue la música. Escuchá bandas y cantantes con los que conectes, que te levanten el ánimo o al menos reflejen lo que te pasa, para ayudarte a comprenderlo.

La meditación es otro gran plus: guiada, en silencio, con música, etc. Tratá de acercarte poco a poco y no te frustres si en los primeros intentos no pasa nada: a casi nadie le pasa.

Apreciá el presente. Salí a la naturaleza, vinculate con el mundo a través de tus sentidos. «Ahora mismo estoy tocando esta textura, saboreando esta comida, mirando esta cosa, etc.» Bajar al presente calma la ansiedad que te provoca no saber cuándo pasará.

Pero pasa. Mi recomendación es no resistirte a tu sombra y pedir ayuda, siempre hablarlo con alguien es sanador, aunque la mayoría de tu tiempo lo quieras pasar a solas.
Y si querés ayudar al proceso, una consulta de carta natal sobretodo con terapia floral puede ser una guía que te traiga un poquito de luz en el camino.

Te abrazo y sabé que no estás sola/o.
La luz está ahí, aunque todavía no la veas.

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La sombra personal

La sombra personal es un concepto que deriva de hallazgos de Freud y Jung, y se refiere, tal y como la definió Jung, a «el análisis más profundo y minucioso del abismo existente entre los aspectos luminosos y oscuros de la naturaleza humana». Es lo que una persona no desea ser, aunque sólo es negativa desde el punto de vista de la consciencia, porque contiene cualidades extraordinarias. Las investigaciones de Jung terminaron demostrando que el hecho de afrontar la sombra es un secreto individual (porque lo que descubriremos será aterrador para nuestro juicio moral) y es equiparable al de «experimentar a Dios», una experiencia tan poderosa que puede transformar completamente la vida de una persona.

Representa aquella «basura bajo la alfombra» que fuimos escondiendo mientras íbamos creciendo, de cosas que «están mal» o no podemos ser/sentir/creer/experimentar/etc. Es como una bolsa de comportamientos moralmente inaceptados o «malos» que arrastramos por la vida. En ella también se encuentran ocultos nuestros peores miedos e inseguridades, aquellos de los que ni siquiera queremos hablar.
La sombra no puede eliminarse ni superarse, se integra. La hacemos parte. No podemos luchar contra ella, porque como todo aquello con lo que luchamos, se hará más grande. La clave está en comprender que ella es parte nuestra y que indagando podremos descubrir grandes tesoros, gracias a ella podemos crear maravillas. Integrarla es eso y lograr que ella ya no mande en nuestra vida, sino nosotras. Hay una frase del ensayista Robert Bly, que dice: «Al parecer, pasamos los primeros veinte años de nuestra vida decidiendo qué partes de nosotros mismos debemos meter en la bolsa y el resto lo ocupamos tratando de vaciarlo». Ese es el trabajo con la sombra: permitirnos comprender toda nuestra esencia, lo que calificamos como «bueno» y «malo». Es un camino muy extenso, profundo, doloroso y transformador, pero sobretodo, es liberador.

Con los contactos actuales a Júpiter y Venus en Escorpio, y a Plutón retro en Capricornio, queremos liberarnos de pautas, patrones y condicionamientos mentales que sólo nos llenan de miedos y no nos permiten avanzar. El momento para hacerlo es ahora.

Teniendo en cuenta que el Sol y Mercurio están en Virgo, podemos trabajar la sombra relacionada a la búsqueda de perfección y a la crítica. Con esto, solamente puedo decirles que se observen:

– Si se critican a sí mismas, es bueno buscar el origen de la necesidad de aprobación: ¿Para quién tengo que ser perfecta?
– Si critican a los demás, eso habla de ustedes mismas, no del otro. Acá el trabajo necesario es con el juez interno, porque juzgamos a los demás al nivel en que nos juzgamos a nosotras mismas, pero con la diferencia de que no reconocemos esas cosas en nosotros, sino en nuestros espejos, que son los demás.

Hay una frase super vieja que dice «Lo que María dice de Juan, dice más de María que de Juan». Es clásica, pero tan real. Nada de lo que digamos de los demás es objetivo, todo está lleno de connotaciones personales, de nuestro libro de la ley personal, de nuestras normas, creencias y valores. Sin embargo, todo eso pierde relevancia y se transforma cuando tomás responsabilidad y comenzás a vivir desde la empatía y el amor.

–> Parte de evolucionar como seres humanos radica en la plena consciencia de nuestros comportamientos y motivaciones y de cuánto nos abrimos a la conexión del amor cósmico y universal. <–

Todas nos merecemos ser libres. Y el trabajo de liberación, sin duda comienza por dentro. Abracemos nuestra oscuridad, saquemos a la luz esas sombras que en el fondo son diamantes llenos de universo y magia.

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Plutón retrógrado en Capricornio

Plutón, el señor de las profundidades, del inframundo y los procesos psicológicos de muerte-renacimiento, estará retrogradando desde el 22 de abril al 30 de septiembre.
A través del trabajo con nuestro Plutón natal, nos transformamos para empoderarnos.
Para conocerlo mejor, podés leer aquí.

Si bien es quien nos ayuda a comenzar y atravesar procesos internos y muertes psicológicas, durante este período de retrogradación estaremos más propensas a mirar hacia adentro, a reconocer e integrar nuestra sombra*, a mirar a nuestros miedos a la cara, a hundirnos en nuestro propio abismo, los dolores y heridas más grandes volverán a tomar relevancia porque, aunque creamos que los sanamos, siempre hay más. Un dolor enorme que reaparece luego de mucho tiempo -en el que creíamos que lo habíamos sanado- puede reaparecer porque no sanó del todo, porque tiene algo más que enseñarnos aún o porque incluso puede formar parte de otro proceso en el que puede ayudar, de alguna manera.
Estamos decididas a llevar a cabo una gran transformación, necesaria para que el proceso siguiente de nuestra evolución pueda tomar forma, tener lugar.

Plutón sabe de todo aquello de lo que somos capaces, conoce aún mejor que nosotros nuestras profundidades y traerá aprendizajes duros, finales y cortes que necesitan darse para generar nuevos comienzos, para plantar nuevas semillas. Todo lo que suceda es porque tenemos la fuerza para atraversarlo y salir a la superficie nuevamente, como nuevas.
Es temido, porque el humano le teme a las palabras muerte, final, destrucción. Pero no nos damos cuenta que sin todo ello, no podríamos vivir: sin terminar un día, otro no puede comenzar. Sin finalizar la infancia, no podemos dar paso a la adolescencia, y si esta no acaba, jamás seremos adultos. Las muertes psicológicas y los finales son moneda corriente en nuestra vida, sólo que no prestamos la debida atención.

Como al mismo tiempo Saturno, el señor del karma y el tiempo, estará retrogradando también y en la misma zona de nuestra carta natal, esto cuenta que los cambios no se darán de manera veloz, pero sí serán a largo plazo. Con Urano en trígono desde Tauro serán sorprendentes, repentinos, reveladores y liberadores. Pero llegar a ellos y a ver sus consecuencias, será cuestión de tener paciencia, sobretodo con nosotras mismas. Vamos a poder ir paso a paso, sin prisa, pero sin pausa, mirando conscientemente cada aspecto a sanar interna y externamente. Plutón rige lo profundo, Saturno rige estructuras, ambos de la mano mostrarán cambios hasta en la salud y el cuerpo físico. También veremos movimientos fuertes en posiciones de poder (especialmente mundiales, como presidentes y organizaciones).

Vamos a experimentar mucho movimiento karmático: pago de deudas y de recompensas, personas que vienen y se van para traernos aprendizajes (mutuamente), eventos predestinados que tienen cosas que enseñarnos. Abrir la cabeza y ser conscientes de las señales es fundamental para poder absorber e integrar tanto conocimiento, aunque a veces no sea racional. Habrá muchas de estas señales que nos muestren algo que debemos eliminar, purgar, purificar.

Tendremos que aprender a conectar con nuestro corazón, porque el sobreanálisis de las situaciones y relaciones no será favorable. Sentir desde el fondo de nuestra alma es clave para sanar, aunque nos de mucho miedo. Otra clave es no resistirnos al cambio, a nuestra propia transformación: luchar contra eso solamente hará que las cosas se den igual, pero de manera más brusca y dolorosa. De este modo, dispuestas y fluyendo con la energía, la evolución espiritual será mucho mayor.

Por otro lado, relaciones y compromisos pasados no sólo estarán revisándose, sino que habrá fantasmas intentando re-estructurar algo que ya está destruído.

Es momento de darnos cuenta que nos merecemos la sanación, ser estables, transformarnos. Es momento de enfrentarnos con nuestros miedos y de una vez, dejar de permitir que nos dirijan la vida.
Como quiere Plutón: cortemos de raíz lo que nos hace mal. Pongamos límites, digamos «basta».
Es hora de cuidarnos y amarnos más.

*La sombra representa aquella «basura bajo la alfombra» que fuimos escondiendo mientras íbamos creciendo, de cosas que «están mal» o no podemos ser/sentir/creer/experimentar/etc. Es como una bolsa de comportamientos moralmente inaceptados o «malos» que arrastramos por la vida. En ella también se encuentran ocultos nuestros peores miedos e inseguridades, aquellos de los que ni siquiera queremos hablar.
La sombra no puede eliminarse ni superarse, se integra. La hacemos parte. No podemos luchar contra ella, porque como todo aquello con lo que luchamos, se hará más grande. La clave está en comprender que ella es parte nuestra y que indagando podremos descubrir grandes tesoros, gracias a ella podemos crear maravillas. Integrarla es eso y lograr que ella ya no mande en nuestra vida, sino nosotras.

 

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Júpiter retro y la sombra

Hay muchas cosas que la retrogradación de Júpiter va a poner en espera o ralentizar, pero la vida no se detiene. Es más, esto hace que tomen relevancia áreas que normalmente ignoramos, por desconocimiento o porque usamos el tiempo para otras cosas: relaciones, emprendimientos, proyectos, trabajo, amigos, deporte…pero usualmente el conocimiento personal lo dejamos para lo último, como si no tuviera importancia o valor porque «no se ve». Pero es al revés: el crecimiento interno nos permite elevar nuestra vibración y gracias a esto creamos y manifestamos la vida que soñamos.
Tendremos conversaciones relacionadas a nuestra idea de abundancia, al manejo del dinero/cuentas conjuntas, revisaremos compromisos, evaluaremos cuánto expandimos en nuestra vida desde el año pasado, y, entre otras cosas más, haremos limpieza muuuy profunda.

La retrogradación de Júpiter en Escorpio nos trae cuatro meses de oportunidades para transformarnos, y esto mayormente se basará eneliminar máscaras y todo lo que nos daña/no nos sirve/no nos inspira, conectar con nuestro poder interno, liberarnos de miedos, comprometernos con nuestra sanación e integrar nuestra sombra.

Vamos por partes.

Eliminar máscaras.
A Escorpio le encanta el misterio y la idea de no revelar su verdadera naturaleza, por eso utiliza máscaras -no literales- para mantener su identidad protegida. En realidad es un problema de vulnerabilidad, por decirlo de manera sencilla. Pero ahora Júpiter está en su signo y permite que muchas cosas de los Escorpio (y de la zona Escorpio de nuestra carta) sean reveladas. Con esta retrogradación, sumada al trabajo de Mercurio retrógrado en Aries, estaremos eliminando máscaras que ya no nos sirven, «exfoliando» nuestra identidad mientras nos preguntamos quiénes somos, y desintoxicándonos de todo lo que no deseamos mantener más. Vamos a terminar mostrándonos sin filtros, sin elementos accesorios. Es un gran período de limpieza a fondo, porque necesitamos estar livianas para nuestra transformación.

Conectar con nuestro poder interno.
Todas somos poderosas, eso lo escuchamos y leemos por todos lados últimamente, pero…¿qué significa ser poderosa?
Nuestro poder interno es inmenso, y conectar con él literalmente nos ayuda a crear la vida que siempre quisimos. El poder es creativo, ilimitado, mágico, fuerte, transformador. Este poder esta relacionado con nuestro segundo chakra, el sacro, desde donde podemos sentirlo surgir. Nos habla del útero, desde donde gestamos todo, no sólo seres humanos: es la sede de la creatividad, la fuente, la vasija en la cual contenemos nuestro poder, nuestro amor, nuestra energía de creación. Desde allí nace este poder: desde donde todo lo podemos crear, donde todo lo podemos transformar, donde todo lo podemos ser. Podemos crear la vida que deseemos con sólo aprender a desarrollarlo, elevando nuestra vibración para manifestar de manera acorde a lo que soñamos.

Liberarnos de miedos.
Como seres hechos de energía, vibramos. Y lo hacemos en diferentes niveles, de acuerdo a las emociones y pensamientos que generamos: el miedo tiene vibración baja, el amor vibración alta, la tristeza baja, la alegría alta, y así. A medida que vamos creciendo, nuestros miedos van aumentando por muchísimos motivos, así que nuestra vibración va bajando, y todo lo que atraemos se corresponde con ella: cuando suceden cosas que no nos gustan, fuera de nuestro control, debemos evaluar nuestra vibración. Esto es parte de una de las leyes universales que se llama Ley de Atracción, por la cual todo lo que atraigo a mi vida es igual a como vibro.
Liberarnos de miedos haciendo trabajo de consciencia -buscando la causa y trabajándola de raíz para dejar de darle poder al miedo- es una de las grandes tareas de este período.

Comprometernos con nuestra sanación.
La sanación puede ser física o interna, y ambas están interconectadas. Vinculando con el punto anterior, si somos energía y vibramos una determinada emoción negativa, indefectiblemente nos afectará el cuerpo. Se ha comprobado que la relación mente-cuerpo es la que coordina nuestro bienestar o malestar, y es por esto que el hecho de pensar/vibrar en cosas que deseemos para nuestras vidas, nos evita malestares. Este período es muy bueno para comprender las causas de nuestras enfermedades, tratarlas con alguna terapia psicológica o alternativa para «limpiarlas» de raíz, y por supuesto acudir a la medicina tradicional para sanar completamente, en caso de tener algún malestar de salud.

Integrar nuestra sombra.
Es uno de los trabajos más difíciles, siempre sugiero hacerlo con un terapeuta que te pueda guiar y contener, porque es MUY transformador.
La sombra personal es un concepto que deriva de hallazgos de Freud y Jung, y se refiere, tal y como la definió Jung, a «el análisis más profundo y minucioso del abismo existente entre los aspectos luminosos y oscuros de la naturaleza humana». Es lo que una persona no desea ser, aunque sólo es negativa desde el punto de vista de la consciencia, porque contiene cualidades extraordinarias. Las investigaciones de Jung terminaron demostrando que el hecho de afrontar la sombra es un secreto individual (porque lo que descubriremos será aterrador para nuestro juicio moral) y es equiparable al de «experimentar a Dios», una experiencia tan poderosa que puede transformar completamente la vida de una persona.

La sombra representa una bolsa grande donde vamos tirando todo lo que la sociedad dice que está mal, que no podemos ser, hacer, sentir, experimentar. La gente que tiene muy contenida su sombra es la que explota cometiendo actos que terminan afectando su vida de forma muy negativa: alguien que sufrió abusos y luego los comete hacia los demás, alguien que tiene una relación monógama y es infiel, a sabiendas de que daña su relación, y muchos ejemplos más, tantos como seres en este planeta.

Hay una frase de un ensayista que se llama Robert Bly, que dice: «Al parecer, pasamos los primeros veinte años de nuestra vida decidiendo qué partes de nosotros mismos debemos meter en la bolsa y el resto lo ocupamos tratando de vaciarlo». Ese es el trabajo con la sombra: permitirnos comprender toda nuestra esencia, lo que calificamos como «bueno» y «malo». Es un camino muy extenso, profundo, doloroso y transformador, pero sobretodo, es liberador.

Queremos liberarnos de pautas, patrones y condicionamientos mentales que sólo nos llenan de miedos y no nos permiten avanzar, y el momento para hacerlo es ahora.

Todas nos merecemos ser libres. Y el trabajo de liberación, sin duda comienza por dentro.
Abracemos nuestra oscuridad, saquemos a la luz esos carbones que en el fondo son diamantes llenos de universo y magia.

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Júpiter retrógrado en Escorpio

Júpiter comienza a retrogradar en Escorpio el 8 de Marzo en el grado 23. Llegará hasta el grado 13, donde retomará su dirección el 10 de Julio. 

Esta retrogradación hará que en general revisemos asuntos de salud, nutrición, enfermedades “bajo la piel”, transformación personal, trabajo psicológico, compromiso, vulnerabilidad, entrega y sexo, dinero, inversiones y cuentas conjuntas, pero también quiere que seamos pacientes con temas de viajes, extranjero, visas, asuntos legales, estudios superiores y creencias, más específicamente en “cómo respeto lo que el otro cree sin juzgarlo.” También podremos notar cambios en legislaciones -sobretodo relacionadas a la salud del aparato reproductor- justicia, religión, la moral establecida dentro de cada uno también podrá verse afectada.

 
Algo importante es notar que el cuarto menguante del viernes se da en Sagitario, con su regente retrogradando. Esto habla de mucha revisión y de pausas que implican una gran salida de la zona cómoda, pero que deberá esperar y planificarse con calma. Podemos llegar a sentirnos frustrados, como cuando no vemos resultados o las cosas se ponen más lentas: es sólo un período de ajuste. Veníamos muy aceleradas, generando cambios y tomando decisiones, yendo hacia adelante sin parar. Ahora es momento de observar cómo trabajamos nuestra abundancia y cómo la reconocemos en nosotras, porque va de la mano con el amor propio.
 
Será un período de eliminación, de -aunque haya miedos y dificultades de por medio- soltaremos aquello que no vaya de la mano con nuestras ansias de futuro. La revisión llevará su tiempo pero saldremos de ella llenas de ideas y nuevos proyectos/maneras de ir hacia adelante.
La Luna menguante es el puente entre el pasado y el futuro, así que qué mejor fase para permitirle a Júpiter iniciar su retrogradación (¡además en su signo!) y que nos ayude a evaluar todo aquello que debe irse para renovarnos.
 
Júpiter retro nos hace ir hacia adentro. Nos hará conectar con nuestras creencias, fe, visión, espiritualidad e ideología, es decir, con todo aquello que representa nuestra forma de absorber conocimientos e interpretar el mundo. Es introspección, reflexión y viaje interno para conectar con la sabiduría propia. 
 
Pero está en Escorpio, así que estos temas se combinan con nuestra salud, con llegar al fondo de los asuntos, desintoxicarnos de lo que sea que nos esté afectando, cuidar nuestro aparato reproductor y sanar, en todos los ámbitos. Una de las palabras claves es SANACIÓN. Y la otra es SOMBRA.
Son cuatro meses ideales en los que podemos trabajar en integrar nuestra sombra. 
Al mismo tiempo, se nos pide que conectemos con nuestro poder interno y nos demos cuenta que es enorme.
 
En este período también vamos a revisar planes, estudios, viajes, publicaciones. Si trabajamos en  servicios editoriales, turismo, leyes y regulaciones, religiones o importación/exportación podremos observar modificaciones pero no estarán óptimas hasta que Júpiter avance nuevamente. Replanificaremos mucho pero más que nada tendremos tiempo para desarrollar algo en grande: un proyecto/emprendimiento, la gestación de algo o de un ser, etc…hay algo que queremos manifestar de manera gigante y esta retrogradación nos da una pausa para revisar todo y tomarnos las cosas con más calma. Esto no quiere decir que las cosas se van a detener, simplemente necesitan bajar el ritmo para que nuestra vibración se alinee con lo que queremos manifestar, es decir, nos creamos posibles. El Universo sabe lo que hace.
Cuando se vuelva directo el 10 de Julio, es cuando todo podrá lanzarse, comunicarse, reiniciarse. Y ahí será con mucha más fuerza que antes.
 
Aquí les dejo algunas claves para comprender más sencillamente de qué se trata esta retrogradación.