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Todos somos canalizadores.

La capacidad de ser canales de comunicación de entidades no físicas, la tenemos todos, sólo debemos desarrollarla, o recordarla, mejor dicho.

También tenemos la capacidad de ser médiums, y por ello es que primero es necesario establecer la diferencia.

Canalizar es permitir que un ser no físico utilice tu cuerpo para expresar su mensaje (hablando, escribiendo, etc): es como si se metiera en tu cuerpo, por decirlo de alguna forma. No es de la manera en la que solemos creer que un espíritu nos invade, porque nosotros le damos permiso. Más que nada se genera en estado de trance. La sensación de canalizar es bastante terapéutica porque nos deja en un estado de calma, paz y expansión. O al menos así debería sentirse. Canalizamos generalmente a ángeles, guías -aunque estos pueden no necesitar ese acceso- a nuestro Yo Superior (por supuesto) y también a Maestros Ascendidos. Nunca perdés el control de tu cuerpo durante una canalización, aunque al finalizar puede que no recuerdes nada de lo que dijiste o escribiste. Siempre es bueno hacerlo con algún registro (escribir todo, grabar, filmar…).

La mediumnidad es más «sencilla», porque el ser se te acerca y te comunica sus palabras, emociones, etc. No necesita ingresar a tu cuerpo. Suele ocurrir mucho con seres desencarnados: ancestros, familiares o amigos que fallecieron, pero hay personas que lo hacen con seres desconocidos para ayudar a sus familiares o amigos, si es que el fallecido se quedó con la necesidad de dar un mensaje, por ejemplo.

En ambos ejemplos, lo que hacemos es elevar nuestra vibración para permitirle al ser el acceso a nosotros, ellos por su parte deben bajarla un poquito generalmente, a menos que realmente tengas un gran nivel de manejo de tu frecuencia.

Pero hay un tercer ejemplo de todo esto, bastante conocido también, que es el de leer Registros Akáshicos.
Para poder realizarlo, también necesitamos elevar nuestra vibración energética, pero esta vez se necesita un protocolo determinado. Quien realiza la lectura, se comunica con el guardián de los registros de la persona, animal, lugar…o algún maestro o guía indicado, y lo puede hacer de acuerdo a sus sentidos: canalizando o siendo médium, con clarividencia (ver), clariaudiencia (escuchar), clarisentencia (sentir), y más.

Estas capacidades, relacionadas con la limpieza de nuestros chakras y con las glándulas timo y pineal, pueden ser recordadas a través de la práctica. Como todo lo que requiere una frecuencia elevada, nos dice que para poder lograrlo, debemos masterizar la materia, nuestro cuerpo como vehículo: evitar ingerir alimentos y bebidas que tengan densa vibración o que nos la bajen, hacer algún tipo de ejercicio para mantener al cuerpo en movimiento, activo, y meditar para poder vincularnos con nuestros cuerpos y Yo Superior de manera más fluída, son algunos ejemplos.

Te recomiendo comenzar meditando con perseveranciacy asiduidad, practicar el silencio e investigar al respecto de las energías, o hacer algún taller de registros akáshicos por ejemplo, para que alguien te enseñe sobre cómo protegerte para evitar el contacto con energías no deseadas.

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Creando la Nueva Tierra somos un montón.

Dicen que la humanidad se divide en cuatro grupos de almas:

1-El grupo que vino a despertar y a guiar a otros hacia el despertar de consciencia/espiritual
2-El grupo que vino a despertar
3-El grupo de quienes acordaron no despertar en esta encarnación
4-Y el grupo de quienes nos prefieren dormidos, porque eligen estar en el bando contrario al despertar, en el del miedo y el control.

Entonces, tenemos a la mitad de la humanidad despertando y buscando generar un cambio, personas preguntándose y cuestionando todo el sistema actual. Somos la mitad y eso significa que podemos ayudar al planeta a vibrar en una mayor frecuencia de consciencia, porque además tenemos a un montón de seres no físicos y a la naturaleza entera apoyando este cambio.

Nuestra responsabilidad es contagiar este despertar hacia el Amor incondicional a todas las personas que podamos, para ascender la vibración del planeta. Esto catapultará a la Tierra hacia un nivel de consciencia mayor, lo que se busca para que llegue el momento del gran Evento. El «Gran Evento» -que suena a algo sectario pero no lo es- es un momento en que la frecuencia del planeta esté lista para recibir una infusión de energía cósmica amorosa, directa de la Fuente, de la energía Madre-Padre Divina. Esto es lo que finalmente marcará el inicio de la Nueva Tierra y el salto dimensional hacia la frecuencia de la 5D -lo cual puede estar muy vinculado al inicio de la Era de Acuario también- que se corresponderá al fin del mundo como lo conocemos.

No entren en pánico y lean bien: el fin del mundo conocido. Nada de apocalipsis literal, el verdadero apocalipsis lo sufrirán quienes no estén alineados con su Yo Superior y sigan negando que hay otra realidad creadora de esta Matrix tridimensional.

Los Trabajadores de la Luz, las Semillas Estelares, estarán asistiendo a la humanidad porque es su contrato álmico en esta vida, para sostener y estabilizar el cambio. Los dos primeros grupos colaborarán entre sí, con otros seres ascendidos y con la Tierra, para anclar la dimensión del amor, 5D, entre nosotros. Esto creará una nueva manera de vivir en la que sabremos intuitivamente cuándo mover nuestra consciencia a la 5D y cuándo enfocarnos en la 3D -que no será destruída como muchos piensan-. Si sentís que formás parte del grupo 1, estás siendo llamada a ser la voz de la razón, del AMOR. Ayudarás a anclar la quinta dimensión, del Amor Incondicional, a través de la Calma y la Paz. Elegirás el camino del Perdón y de «Dejar ir el Pasado», finalmente.

El tercer grupo será representados por los incrédulos y las personalidades que reconocemos fácilmente porque sólo viven en la 3D y se burlan de todo aquello que no se vea, de «los jipis», y todo lo vinculado a lo espiritual. Eligen la negación. Sentirán el Evento pero no serán capaces de incorporar esa energía en sus vidas porque eligieron no ascender en esta encarnación. No deberemos insistir ni pretender cambiarlos, ha sido su decisión y seguirán en la 3D como si nada hubiera cambiado.

Acerca del último grupo, se divide en dos: quienes saben lo que está sucediendo en el planeta y quienes no. Los primeros reconocerán que su tiempo ha llegado a su fin. Ambos grupos tendrán dos caminos: 1- el retorno a la Luz y al Amor, o 2- volver a la Fuente para reencarnarse en otro planeta que tolere la dualidad y la separación, como la han creado en la Tierra. Seguirán «jugando» su rol de oscuridad y control pero luego de un reinicio, ya que en el Universo hay libre albedrío.

No sabemos a ciencia cierta cuándo será el Evento, o si siquiera será algo de una sola vez, o si, por ejemplo, ya está sucediendo gradualmente y es lo que nos está ayudando a ascender en consciencia, pero sí que será/es necesario para marcar el cambio vibracional hacia la Nueva Tierra. Lo habían canalizado para el 2018, pero de momento no tenemos información de que ya hubiera ocurrido. ¿No te parece que una cuarentena marca el momento ideal para que cada uno eleve la vibración desde su hogar mientras la naturaleza se purifica? Es muy interesante…

Si sentís que éste es tu llamado, atendé porque es urgente. 🙂

Fuente: https://www.raphaelshealingspace.com.au/post/the-great-event-is-coming-~-sananda-12-march-2018

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Cómo contactar con los elementales.

Lo mejor de conectar con los espíritus de la naturaleza o elementales de la segunda dimensión, es que comenzamos a percibir el maravilloso apoyo del que disponemos y a conocer hasta qué punto nuestro espíritu forma parte de los diversos niveles de seres espirituales que nos rodean. Ellos están ansiosos de servirnos, complacernos, inspirarnos y apoyarnos, y lo harán si se los solicitamos con permiso y reverencia. Reconozcamos que están a nuestro lado y ellos aparecerán.

Para estar saludable y mantener tu fuerza vital equilibrada, conectate con los elementales del aire, fuego, agua y tierra al menos una vez al día. 
Te dejo algunos ejercicios:

-La mejor forma de conectar con los elementales de la tierra es dejar lo que estás haciendo y mirar por la ventana o salir al exterior. Si tenés la suerte de vivir cerca de algún entorno natural, aprovechá y sentate en silencio, concentrándote en el zumbido de la vida que brota de la tierra. Si te acostás e inhalás el espíritu de la tierra por cada uno de tus poros, es más efectivo aún. 

-Elevá tu consciencia para captar a los espíritus del agua cuando estás en el río, el mar, bajo la lluvia o bañándote, pidiéndoles que te ayuden a renovar las energías gastadas o a liberarte de ellas. Apreciá sus propiedades curativas y pediles que limpien tu cuerpo, mente y aura, así como que te liberen de cualquier tipo de energía de baja vibración y negatividad.

-Una forma muy potente de solicitar la presencia de los espíritus del aire es inspirar lentamente por la nariz y luego, golpeteando suavemente con la palma de tu mano sobre el corazón, exhalar con fuerza mientras se pronuncia en voz alta «ah». Esta ténica activa tu espíritu, abre los canales telepáticos y aleja los pensamientos negativos en tu mente. Es una forma rápida de volver a alinearte con tu espíritu y centrar tu atención en el presente.

-Un método seguro de pedir a los espíritus del fuego que atraigan la pasión y las emociones creativas a tu vida, es encendiendo velas, quemar incienso o dejar que «arda un fuego» en tu corazón. Pedile a las salamandras que despierten tu coraje y tu potencial, que no te permitan quedarte «dormida» ni olvidarte de quién sos realmente. El fuego hay que tratarlo con respeto: si encendés velas, vigilalas. Si encendiste el hogar o estufa, chequeá el tiraje y las chispas que puedan saltar.

 

Ilustración de Pablo Amaringo.

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Seres elementales: la segunda dimensión sostiene a la tercera.

Si repasamos la historia de la humanidad como la conocemos (2000 años hacia atrás desde el cristianismo, por ejemplo) observamos que el concepto de «infierno» fue dado hacia la dimensión inferior, es decir, debajo de nuestros pies. La realidad es que la historia de la humanidad comenzó muchísimo antes…

Seamos cristianos o no, es preciso reconocer el recorrido que hizo la Iglesia junto a otras sectas, con el objetivo de hacernos creer que no teníamos poder, que éramos meramente esclavos de quien sí lo poseía: a quienes tuvieran el tupé de reconocer su poder interno y su vínculo con todo aquello que estuviera debajo de nuestros pies, se lo quemó en la hoguera -por citar el ejemplo más conocido-.

El asunto es, vivimos sobre dos dimensiones y en la inmediata debajo nuestro, llamada segunda dimensión, existen muchos seres que son necesarios para la vida como la conocemos. Y la primera dimensión, aún más abajo, se encuentra el centro de hierro cristal (así como lo leen) de la Tierra, que late a una frecuencia mucho más lenta que la nuestra. Así que no, no hay infierno debajo: hay conocimiento y poder. Claro que les convenía que le temiéramos, no?

Precisamente en la 2D (segunda dimensión) se encuentran los seres elementales: aquellos que pertenecen al reino de los 4 elementos y que crean el sostén de la vida en la Tierra.

Ellos son los guías espirituales del reino natural, y no hay que confundirlos con los animales de poder, que son otro tipo de guías.
Podemos conocerlos como:

Elementales de la Tierra: duendes, gnomos, hadas, elfos.
Seres mitológicos: centauros.

Se incluyen todos los conocidos como devas y la Madre Tierra misma. ¿Acaso nunca te diste cuenta de la sanación que provoca recostarse en la playa o en el pasto, o bañarse en el mar? Gaia es nuestra madre orgánica. Muchos dicen que no somos hijos de la Tierra porque provenimos de las estrellas, sino que somos sus habitantes. Y para mí nuestra esencia energética sí viene de las estrellas, pero es demasiado obvio como para ser negado, que nuestro cuerpo le pertenece. Ella lo sostiene, acuna y regenera si es necesario. Por algo la llamamos Madre.
Si te sentís agotado, desconectado, estresado, pedile a la Madre Tierra que te envuelva en sus brazos y te cuide y alimente. Y, si podés, acostate en algún entorno natural, mojá tus pies en algún cauce de agua o abrazá un árbol. El cambio de ánimo y energía es poderoso y muy notable.

Los espíritus de las flores trabajan para calmar y equilibrar el cuerpo emocional, y la manera más sencilla de conectar con ellas es oliendo su perfume, o incluso regándolas y hablándoles. También podés tomar esencias florales, por ejemplo.

Elementales del Aire: sílfides, silfos.
Seres mitológicos: grifos.

Ellos se hacen sentir como brisas suaves, pero también como tornados. Nos ayudan a revitalizarnos, a calmar la mente y aclarar el alma. Respirar es la clave para conectarnos con ellos, inhalar y exhalar conscientemente, pidiéndoles que nos ayuden a aclarar nuestras mentes,  a recibir la vida con entusiasmo y claridad y que refresquen nuestra sangre, que la oxigenen.

Cuando tengas miedo o ansiedad (todos asuntos de la mente, regida por el aire) pedile guía y ayuda a las sílfides.

Incluso también cuando tengas que tomar una decisión importante, ir a una entrevista de trabajo, hablar en público, hacer negociaciones… ellos nos ayudan a evitar confusiones mentales, a dejar fluir nuestros pensamientos y a sintonizar con las frecuencias de nuestros otros guías espirituales. Son guardianes de la telepatía.

Elementales del Agua: ondinas, náyades, ninfas de mar.
Seres mitológicos: sirenas.

Los elementales o espíritus del agua son depurativos y poderosos y podemos trabajar con ellos para despejarnos de todo lo antiguo o desgastado. Sin embargo, también pueden ser feroces cuando es necesario, porque comunican los mensajes de la Tierra, como en los tsunamis, por ejemplo.

Los sueños que tenemos donde aparece el elemento agua nos hablan de su sabiduría, son sueños para prestarles mucha atención. Yo sueño mucho con el agua, siento que es una gran transmisora de mensajes, y hace poco una noche me acosté pensando en un miedo que tengo. En mi sueño apareció una inundación y en el agua flotaba (como haciendo la plancha) un águila. Que luego salía, se secaba y se quedaba mirando al horizonte. Sumando la necesidad de desprendimiento que implica el agua (desprenderme de mi miedo), el águila como animal de poder me estaba mostrando que ese miedo no es más que un renacimiento (ya que el águila es un símbolo de renacimiento, entre otras cosas).

En cualquier momento en que estés en contacto con el agua, sus elementales estarán trabajando con vos.

Elementales del Fuego: salamandras.
Seres mitológicos: Ave Fénix.

Ellas son energías danzantes que chisporrotean, crujen, excitan nuestra pasión y creatividad, nos ayudan a reforzar la sensación de que podemos hacer lo que nos proponemos y que gozamos de una juventud eterna. Cuando sentimos que perdimos el brillo o la pasión y nuestra mente es un nido de culpa, responsabilidades y demasiado estrés, hay que invocarlos, ya que nos liberan de los miedos cotidianos, de bloqueos y frenos autoimpuestos.

Ellos nos ayudan a hacer borrón y cuenta nueva, sobretodo cuando uno mismo no se da cuenta de que lo necesita. Nos piden ser flexibles, ingeniosos, que tengamos adaptabilidad y fiereza por lo que amamos. Pero nunca podemos dar por sentado si nos ayudarán, es decir, siempre hay que mantener «viva la llama» con ellos. Encender un fuego para invocarlos representa quedarse con él hasta que se extinga porque a ellos les gusta ser observados…y si no lo son, pueden provocar un incendio. 

En el próximo artículo les cuento varios consejos sobre cómo contactar con ellos.

 

Ilustración de Pablo Amaringo.

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Contactar con tus guías y ángeles.

Hay muchas formas de sentirte en contacto con tus guías.

Y cuando escribo «guías», no estoy incluyendo a los ángeles, pero de todos modos las formas de contactarlos o de sentir su presencia son muy similares.
Los ángeles suelen ser más directos en cuanto a mensajes con plumas y monedas, por lo cual sabemos que cuando aparecen esos elementos en nuestro camino, hay un ángel apoyándonos y mostrándonos su amor incondicional y presencia en nuestras vidas.

A la hora de contactar con guías y ángeles, no podemos esperar recibir respuestas de manera racional: no nos van a hablar como otro ser humano -a menos que canalices, claro, capacidad que todos tenemos- y sus mensajes tienen que ser interpretados.

Algunos consejos:
-Preguntate cuán lista estás para abrirte a este nuevo contacto
-Comentales cuáles son tus maneras favoritas de respuesta, ellos no lo harán así 100% pero tratarán de acercarse a tu tipo de percepción
-Aprendé a aquietar tu mente y a escuchar lo que pasa por dentro, al menos una vez al día durante cinco minutos como mínimo (mientras te bañás, por ejemplo)
-Hacé algún tipo de ejercicio, porque mover el cuerpo ayuda al espíritu a ser más receptivo y reflexivo
-No te hagas la víctima ni culpes a los demás de lo que te sucede. Los guías están ahí para ayudarnos a tomar responsabilidad y mejores decisiones
-No juzgues, perdoná y no guardes rencores, eso purifica tus emociones
-Escuchá a tu intuición
-Prestale atención a las sincronías, a los números, a tus sueños…allí se están expresando con un mensaje 
-¡Escribiles o conversá con ellos! Por más loco que suene, que ellos sientan que aún sin verlos creés en su presencia y en su ayuda, abre el canal de contacto con mayor facilidad y flexibilidad 
-Les es placentero ayudarte desde lo más micro hasta lo más macro, por lo cual, si precisás «ver pruebas» pediles ayuda en algo sencillo y esperá. Tenés que confiar, no hacerlo para comprobar que tu mente tiene razón…

La cuestión principal es no esperar el contacto de determinada manera, porque eso viene desde tu mente racional y ellos no se comunican así. Vas a tener que expandir tu paciencia, tus canales perceptivos y trabajar más con tu hemisferio derecho del cerebro, aquel que rige la comunicación no verbal. También es recomendable meditar, hacer caminatas en la naturaleza y hacer ejercicios para reactivar la glándula pineal.

 

*Créditos de ilustración desconocidos.

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Ángeles: compañeros de camino.

Los ángeles son seres celestiales, que nunca estuvieron encarnados en un cuerpo físico, y que, de acuerdo al significado de su nombre, se los considera «mensajeros de Dios». Sin entrar en categorías religiosas, podemos definir a Dios como a la energía divina que está presente en todo, con la diferencia de que, en su mayor vibración, son los ángeles quienes pueden vincularse con ella y no nosotros (ni aunque estuviéramos muuuuy elevados espiritualmente podríamos soportar la luminosidad de encontrarnos «cara a cara» con la energía de donde provenimos, nos quemaría el cuerpo físico). En general, podemos considerar a los ángeles como energía portadora de amor.

Se dice que en algún momento hubo ángeles encarnados, pero lo hacen o hacían con propósitos específicos, cuando las personas suelen negar su lado espiritual, por ejemplo, y precisan ayuda urgente.

Doreen Virtue, una gran autora dedicada al trabajo con ángeles, dice que todos contamos con, al menos, dos ángeles de la guarda. Es decir, ¡no tenemos sólo uno! Es más, podemos tener muchos más, basta con solicitarlos, por ejemplo. 

Los Ángeles de la Guarda son nuestros ángeles personales, permanecen junto a nosotros durante toda nuestra vida terrenal y jamás se apartan de nuestro lado. Nos aman de manera incondicional y jamás se sienten enojados, frustrados o aburridos por nuestros actos. No tienen juicios de valor como nosotros, son energía divina.

Supuestamente, los ángeles no tienen alas: en el Renacimiento quienes comenzaron a pintarlos (y creo que directamente a verlos) interpretaron su aura de luz como alas, y así terminaron apareciendo en todas las obras de arte. De hecho, así es como reconocemos a un ángel, ¿cierto? La cuestión es: ellos no tienen forma. Pueden presentarse como personas, puntos de luz, formas de energía, etc, (sí, incluso con alas, para que los reconozcamos y no les temamos) 

Hay una división llamada «Los nueve coros» que explica cómo se dividen los ángeles, en tres esferas de tres categorías cada una, y aquí les cuento:

-Serafines: el orden superior de los ángeles, son resplandecientes y son pura luz, porque son los que se encuentran más próximos a la Fuente de Energía Divina. Cantan la música de las esferas y regulan el movimiento de los cielos según emana de la Fuente.
-Querubines: son los que se representan como niños con alas estilo Cupido. Ellos son amor puro, son los custodios de la Luz y de las estrellas.
-Tronos: son ángeles acompañantes de los planetas, y para la Tierra hay un trono específico.

-Dominios: son los «supervisores» o «directores» de los ángeles, es decir, gobiernan las actividades de todos los grupos angélicos que están a continuación. Sirven para integrar los mundos espiritual y material. Reciben órdenes divinas y rara vez se contactan con nosotros, pero su trabajo está vinculado con nuestra realidad. 
-Virtudes: gobiernan el orden del universo físico y se encargan de «vigilar» a las luminarias (Sol y Luna) y a los planetas. Pueden proyectar grandes niveles de energía divina. Trabajar con ellos nos ayuda a infundir mayor energía espiritual en el planeta.
-Poderes: son guerreros pacíficos que purifican el universo de energías inferiores. Portan la conciencia de toda la humanidad, conservan nuestra historia colectiva. A esta categoría pertenecen los ángeles del nacimiento y la muerte. Ellos pueden trabajar con la energía del Plan Divino y enviarnos visiones de una red espiritual mundial (para unirnos en pos del cuidado y salvación del planeta). Se encargan del cuerpo espiritual de la Tierra, que son nuestras creencias y también las religiones.

-Principados: son los que supervisan al planeta, con el fin de asegurar que exista paz en la Tierra. Son guardianes de grandes grupos en general, como ciudades y países. También se los llama ángeles integradores. 
-Arcángeles: también llamados ángeles superlumínicos, se ocupan de las zonas más amplias del quehacer humano. Son supervisores de la humanidad. Cada uno posee un rasgo distintivo de la Divinidad.
-Ángeles: los más cercanos a nosotros, con los que estamos más familiarizados y se ocupan de asuntos humanos. Hay muchas clases diferentes, con muchísimas funciones. Son acompañantes (aquí están los ángeles de la guarda) y son nuestros guías hacia una consciencia cada vez mayor.

Hay ángeles para absolutamente todo: para la abundancia, sanadores, para las mudanzas, para los viajes, hay ángeles de la forma física (para ayudarnos a cuidar nuestro cuerpo) y muchos más. En un próximo artículo les cuento sobre ellos más en profundidad. 
Tanto a ellos como a los ángeles de la guarda, los podemos llamar cuando sea, no importa la hora, el momento, el lugar, ¡ellos están para ayudarnos! No sientan que pueden molestarlos, en absoluto. Y tampoco sientan que por llamar a muchos ángeles le están quitando ángeles a otro: ellos son multidimensionales y trabajan fuera de la noción humana de tiempo y espacio, por lo cual pueden estar en varios lugares al mismo tiempo.

El contacto con ellos se puede sentir en el cuerpo físico (sensación de paz, de amor, hasta escalofríos y piel erizada), pueden hablar con ellos, escribirles cartas, pintarlos, dedicarles música (clásica, que es la que les gusta), pedirles señales (suelen presentarse con monedas, plumas, cartas que se encuentran, libros que se caen y abren en una página determinada, hasta los animales pueden ayudarlos a expresarse, etc…) y hasta pueden pedirle su nombre, sobretodo al ángel de la guarda. Él puede responder de la manera que mejor encuentre: sueños, nombres que aparecen random en la mente (no suelen tener nombres «humanos»), y cualquier tipo de señal. 

Prueben establecer contacto y no esperen verlos o tener manifestaciones de su presencia super grandes: ellos saben que nos podemos asustar y van a ir apareciendo de a poco, pero cuando sientan un gran amor y/o paz interna, es porque un ángel anda por allí.

 

*Créditos de imagen desconocidos.

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Guías Espirituales

En el proceso del despertar de consciencia, es decir, de despertar a la noción de que «esto no es lo único que existe» y de conocernos espiritualmente -por sintetizarlo de alguna manera- comenzamos a observar que no somos los únicos habitando este planeta. De hecho, se dice que los humanos podemos acceder hasta 9 u 11 dimensiones -de las miles probables- con todo nuestro potencial desarrollado, y en cada dimensión hay seres acordes a la vibración de la misma. E incluso, somos «visitados» por seres de muchos sistemas estelares y que están más cerca de la Fuente de Energía Divina que nosotros (la Diosa-Dios). Estos seres incluyen a los ángeles y arcángeles, maestros ascendidos (que tuvieron una o varias vidas terrenales donde masterizaron la materia), energía en forma de diosas y dioses (se dice que la energía tiene una intención y es interpretada por el humano en forma de un maestro o diosa/dios que la mente puede identificar y con quien se siente seguro, confiado, pero que por sí misma no tiene forma reconocible), seres estelares como pleyadianos, sirianos, oriones…y en un nivel más «cercano», cada ser humano cuenta con su ángel de la guarda y con un máximo de 33 guías.

Los guías no son tan conocidos como los ángeles pero para mí son igualmente importantes. Podemos contactar con ellos de manera mucho más «fácil» que con los ángeles, que tienen una vibración mucho más elevada porque siempre fueron ángeles, son energía divina. En cambio, la gran mayoría de los guías ha experimentado algún tipo de vida o existencia, sobretodo tridimensional, y ha ascendido para seguir con su tarea de servicio.

Para conectar con ellos, lo primero es reconocer que sos energía, espíritu, un Alma cósmica viviendo una experiencia material. Tu Alma es fácilmente identificable con las cosas que amás, los juegos que preferías en la infancia y tu energía primaria: activa, pasiva, enérgica y emprendedora, creativa y apasionada, aventurera y dinámica, intensa y fuerte, arremolinada y fresca, etc…

El primer paso antes de conectar con tus guías personales, es reconocer qué te gusta, qué te hace feliz, y así abrir las puertas de contacto con tu propia Alma, para alimentarla, nutrirla. ¿Cómo podés hacer esto? -Escuchando la música que más feliz y alegre te pone
-Cantando y bailando
-Celebrando estar viva
-Dándote un baño relajante con tus aromas favoritos
-Meditando
-Decorando tu casa o rincón favorito, ¡armando un altar!
-No haciendo nada
-Haciendo lo que más ames en el mundo sin sentir culpa ni excusarte (claramente no tiene que ser algo que lastime a otro ser vivo)
-Pasear en la naturaleza
-Hacer ejercicio
-Escribiéndole o hablándole, al fin y al cabo tu Alma es vos misma
-Riéndote a carcajadas
-Confesándote a vos misma qué harías si no tuvieras miedo
(el miedo es una forma en la que «somos controlados» por fuerzas dominantes que no nos quieren despiertos ni conscientes)
-Haciendo algo creativo sin importar el qué dirán: pintar, escribir, dibujar, cocinar algo nuevo, salir a caminar por una zona que no es la acostumbrada, reciclando prendas o accesorios, etc…
-Estando en silencio

Una vez que comiences a nutrir a tu Alma, el contacto será cada vez más fluído. Te sugiero que comiences hablándole como si fuera tu mejor amiga, porque cuando hacemos las cosas «para un otro» es mucho más fácil que hacerla para nosotros mismos, sobretodo al iniciar algo tan profundo…pero llegará un momento en que comiences a hablarle como parte tuya, no dual y separada, sino como tu propia esencia. El Alma sabe cuál es nuestro camino, nuestro Norte, y RECONOCERNOS COMO UN ALMA es la meta de todos estos pasos. No es algo ajeno o separado de vos, TU ALMA SOS VOS.

En astrología el Alma es vinculada con la Luna, con Neptuno y hasta con Plutón, aunque la Luna y el Sol son el fiel reflejo de su pureza, en su estado de vibración más alto. En general, creo que el Alma se refleja en toda la carta, es un combo de espíritu + personalidad (alma + ego si preferís llamarlo así).

Los Guías Espirituales han estado ligados a la tierra al menos una vez y por eso pueden ayudarnos con su visión «terrenal». Nuestros ángeles nos guían y ayudan en todo momento, pero los guías únicamente pueden hacerlo si les pedimos que así sea. Como mucho, ellos querrán atraer nuestra atención para que les pidamos ayuda porque ven cosas que nosotros no podemos percibir.

Los guías pueden ser familiares desencarnados, seres que en otra vida han colaborado de manera muy cercana con nosotros, maestros espirituales, etc… Provienen de muchas dimensiones y campos energéticos diferentes, y todos están en algún proceso de evolución de su Alma, en servicio. También pueden ser seres de otras galaxias y sistemas solares. Pero los guías más «famosos» son los animales, llamados «Animales de Poder» para el chamanismo. Nuestras mascotas ya fallecidas pueden ser guías nuestras incluso.

En general, podemos tener un máximo de 33 guías espirituales, pero a medida que expandimos nuestra consciencia y elevamos nuestra vibración, ellos pueden ser muchos más.
Hay claves para vincularte con ellos:
1- Preguntarte cuán lista estás para recibirlos
2- Aprender a aquietar la mente y a escuchar a tu interior
3- Hacer ejercicio
4- No hacerte la víctima, sino responsabilizarte 100% de tu vida
5- Perdonar y no juzgar
6- No tener expectativas
7- Comenzar por escribirles

Más adelante les voy a seguir compartiendo consejos para contactarse con sus propios guías.

 

*Créditos de ilustración desconocidos.

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Intenciones de Luna nueva

Cuando leí «El Secreto», me decepcioné bastante. Es un libro que utiliza como base una de las 7 leyes metafísicas universales para decirnos que podemos lograr lo que queremos, pero casi todos sus ejemplos son materiales y se olvidan de advertir que las cosas que deseemos deben ser con cuidado.

¿Qué quiero decir con esto? Que sí, que podemos obtener absolutamente todo lo que deseemos, material o no, porque tenemos todo el poder del Universo dentro nuestro, pero al mismo tiempo nos olvidamos de que nuestros deseos afectan a otros.
Por ejemplo: si yo deseo encontrar dinero en la calle, olvido que eso significa que alguien lo perderá.
Entonces, ese «detalle» que el libro y la película omiten, es desear «bajo la gracia y de manera perfecta para mí y para todo el mundo», lo cual implica que mi deseo, al cumplirlo, se hará en equilibrio con los demás, sin dañar ni afectar negativamente a nadie más.
Esto es parte de la Ley del Mentalismo, una ley universal que plantea que todo es mente y que los pensamientos son cosas, los podemos materializar.

Lo que sí me dejó de bueno este libro, fue la idea de visualizar gráficamente todo lo que deseo, que es algo que también aprendí mientras estudiaba metafísica.
Comencé pegando en una cartulina todas las imágenes del tipo de vida que quería tener, la casa, el auto, etc…con el tiempo fui refinando mis deseos y armando mejores collages, sobretodo al respecto de mi crecimiento interno. Te recomiendo hacerlo del modo vieja escuela: tijera, revistas y pegamento. El cerebro trabaja de diferentes maneras cuando hacemos algo artesanalmente y de manera digital, y el primero es un modo más primitivo y directo de comprender lo que estamos deseando materializar. 

Cada Luna nueva es una apertura energética. Es la época de sembrar, de iniciar, de comenzar a trabajar en nuestras intenciones de manifestar deseos, sueños, proyectos.
Aprovechar esta oportunidad para plasmar en papel lo que nos gustaría lograr (así sea en collage ode manera escrita, pintura, dibujo, etc…) implica comprender que desde nuestra mente se inician todas las acciones y se llevan a cabo a partir de nuestras manos.

Nacimos con la capacidad de soñar -y algunos bien en grande- así que eso significa que tenemos la capacidad de hacer de esos sueños una realidad. No sería justo que tuviéramos una imaginación o inspiración muy fructífera y no pudiéramos usar el arte como manifestación de ellas, por ejemplo. Soy una convencida de que no hay imposibles a la hora de concretar todo aquello que vinimos a vivir, pero siempre depende de cuánto lo deseemos, que el cumplimiento de ese deseo no le haga mal a nadie, y que lo trabajemos. Si además esa manifestación puede ir de la mano con quienes vinimos a ser -con nuestra misión de vida- entonces no cabe duda que será posible hacerlo realidad.

Para esto, primero tenemos que saber bien qué deseamos y armar una lista de prioridades: si yo quiero, por ejemplo, comprarme una casa para tener estabilidad, pero no tengo trabajo, entonces mi prioridad será entender mi deseo de estabilidad interna y conectarlo a mi capacidad de sentirme estable (comprendiendo qué significa eso para mí) y entonces conseguir un trabajo que me permita ahorrar, para luego comprarme la casa. No es sencillo manifestar un deseo de viajar a China si le tengo miedo a los aviones, porque primero tengo que sanar ese miedo, ¿se entiende?

Una vez que entendamos que todo deseo necesita una base emocional e interna que lo sustente, podremos desarrollar la idea principal y a partir de eso enfocarnos en lo que está a nuestro alcance, todo aquello que podemos hacer, con y sin ayuda de los demás. Los vínculos siempre suelen ser de mucha ayuda para concretar nuestros deseos.

A partir de esto, ya podemos poner manos a la obra y comenzar a buscar o investigar qué necesitamos para lograrlo. Si quiero mudarme de país, después de comprender todos los cambios emocionales que eso conlleva, lo siguiente será averiguar todos los trámites legales y requisitos necesarios. Organizar el deseo es una gran ayuda a la hora de hacerlo real.

 

*Créditos de imagen: Pinterest

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Ley de atracción

«SEGÚN PIENSAS EN TU ALMA, ASÍ ES.»

Para explicarles sobre la ley de atracción, realmente llamada Principio del Mentalismo, inevitablemente debo hacerlo citando a Conny Méndez, gran autora metafísica:

“Todo el día y toda la noche estamos pensando una infinidad de cosas distintas. Pasa por la mente una especie de película cinematográfica constante, pero desconectada. Entre tantas ideas diferentes nos detiene alguna que otra. A éstas las contemplamos mentalmente, les damos vueltas, posiblemente las comentamos con alguien y luego volvemos a repasarlas más tarde. Esas ideas se convierten en imágenes mentales. La imagen mental es lo que pasa al subconsciente, se establece allí y vuelve, lo que llaman los psicólogos, «un reflejo». Los psicólogos no estudian sino los reflejos que gobiernan el comportamiento y las aberraciones mentales. Los metafísicos abarcan un campo mucho más amplio y saben que los reflejos gobiernan no sólo al hombre, sino también a todo lo que le ocurra al hombre exteriormente.


Tantas veces se contemple o se estudie una idea, tanto más se arraiga su reflejo en el subconsciente. El subconsciente no discierne. Esa no es su función. El no tiene poder para protestar. No tiene voluntad propia. No tiene sentido del humor. No sabe si la orden que le hemos dado es un chiste o es en serio. Su función consiste: primero, en almacenar las imágenes mentales, y luego lanzarlas hacia afuera como salen las copias fotostáticas. Es un autómata o un robot. Es un servidor maravilloso que nos economiza toda la tarea de recordar y poner en práctica todo lo que vamos aprendiendo y que hemos ido aprendiendo ¡desde que no éramos más que una gota de agua en el océano! Es pues un secretario, archivador, bibliotecario insigne. Al no haber más archivado la imagen mental que le preparamos, él comienza a reproducirla, aprovechando la más insignificante oportunidad, para el resto de la vida… y las vidas… del sujeto, hasta que el sujeto le da la orden de cambiar una imagen por otra.”

Esto quiere decir que basta con que creemos una imagen mental o visualicemos lo que deseamos o queremos evitar, para que el inconsciente ponga manos a la obra. Como no conoce negativas, cualquier orden que comience con un “No quiero que…” para el inconsciente (que también funciona como el Universo) eso significa “Quiero que…”. Así es como llegamos al primer paso: dejar de hablar y hablarnos en negativo. Continúa (y en esto resumí):

“Ejemplo: ¿Recordarás tú la primera vez que oíste mencionar el «catarro»? La noticia te vino de tus mayores y por lo tanto no la pusiste en duda. La aceptaste como cosa natural. Después te enseñaron a temerlo. Te advirtieron las causas del catarro. Todo eso lo viste en tu mente con puntos y detalles. Pasó a tu subconsciente y ya no tuviste que recordar más nunca las advertencias que te hicieron tus mayores. Tú no las volviste a pensar, pero tu subconsciente reprodujo con toda fidelidad un buen catarro cada vez que te encontrabas con una de las causas. ¡Fíjate bien! Tú no tuviste que volver a pensarlo jamás, pero tu subconsciente jamás ha olvidado la orden. (…)
Esta mecánica es igual para todos los demás males que aquejan al ser humano, desde el catarro hasta la muerte; accidentes, luchas, vejez, pobreza, «mala suerte», fealdad moral, «pecados», cataclismos, guerras, mal tiempo, crisis monetaria, enemistades, pleitos, etc. Los hombres varían pero el proceso de reproducción es siempre el mismo.
La ley que estoy explicándote se llama El Principio del Mentalismo y es la Primera Ley de la Creación. Este es el universo mental. Esto es lo que quiere decir la Metafísica cuando dice «Todo es Mente».”

EL PRINCIPIO DEL MENTALISMO.

Nuevamente, les transcribo tal cual como lo presentó Conny Méndez, es un poco graciosa la manera en que lo hizo porque hasta suena maravillada ella misma. (lo que está en mayúsculas y en negritas, es original). Traté de quitar los comentarios poco relevantes para que no se hiciera muy pesado de leer:

“Les advierto que es la forma de curar todas las enfermedades, las de ustedes y las de los demás; es la forma de resolver todos los problemas y todas las calamidades, es decir el Principio del Mentalismo es el descubrimiento SENSACIONAL porque el mundo no lo conoce y sabe muy poco de él. De manera sencilla dice que TODO, TODO LO QUE A NOSOTROS NOS OCURRE ESTÁ EN NUESTRA MENTE Y SE REFLEJA HACIA FUERA. Las enfermedades, el aspecto que tienes, si eres fea, si eres bonita, si eres gorda, si eres flaca, si eres vieja, si eres joven, todos los problemas, todas las calamidades; en fin, todas las catástrofes del mundo se reflejan hacia afuera porque están en la mente
individual como creencias, opiniones firmes, establecidas como conceptos. Todo, todo esto está en la mente de cada quien. Piensas en una cosa y ya. De inmediato quedó registrado y si no lo vuelves a pensar, se graba y llega a formarse lo que nosotros llamamos un concepto: es como el negativo de una fotografía que reproduce en el exterior el positivo de la foto, es decir, el retrato.


Ahora sí podemos borrar todo lo que hemos pensado mal; ¡Por supuesto que sí se puede! 
Las cosas que te ocurren son buenas porque has pensado positivamente y todo lo negativo es lo que sale reproduciéndose en todas las enfermedades, todos los males.
Una persona me dijo el otro día: «Me han puesto el teléfono pero no está comunicando todavía porque tú sabes cómo es la gente del teléfono» Entonces le di un regaño y le respondí: «No señor, la gente del teléfono no tiene la culpa de que estés pensando y decretando que no te lo van a poner. SI PIENSAS DE ESE MODO ELLOS TE OBEDECEN». Bien, resulta que ya saben ustedes un poco lo que es el Principio del Mentalismo, es un descubrimiento SENSACIONAL porque pensar que podemos cambiar nuestra vida y cambiar todo lo que nos sucede y transformar todo es un descubrimiento sensacional. (Yo era muy feíta y ahora me siento muy bonita).”

Para poder comenzar a practicar, pueden comenzar con pequeñas cosas, como que no haya cola en el super o que encuentren rápidamente lugar para estacionar. Esto se llama “Decretar” y tiene algunas reglas para funcionar correctamente:

– Nunca enunciar el decreto en negativo. Comenzar con “yo quiero” o “yo deseo” es lo más indicado.
– Terminar el decreto con las siguientes frases:
1- “En armonía para mí y para todo el mundo.”: cuando dicen esto, las empleadas aceleran su trabajo o el que ocupaba el estacionamiento se tiene que ir, por ejemplo.
2- “Gracias (Madre, Padre, Jesús, Jehová, Alá, Brahma, Diosa, Dios, Creador, Energía, Universo, Cosmos, Amor Divino, o incluyo “yo mismo”; aquí se pronuncia a aquello en que se crea) ya lo conseguí.”
– No podemos pedir cosas para otros y mucho menos que alteren el libre albedrío o elección de los demás, como pedir “Que fulana me quiera/vuelva” por ejemplo.

“¡No me crean! ¡No me crean nada! ¡Pruébenlo y compruébenlo; no me crean, yo no quiero que ustedes me crean a ciegas! Pruébenlo y compruébenlo mañana por la mañana; eso sí: ustedes salen seguros de que estoy diciendo la verdad con toda fe de que son capaces. Digan: ‘YO QUIERO, después EN ARMONÍA PARA TODO EL MUNDO, y GRACIAS.’ ”

La Ley espiritual inmediatamente domina a la Ley material. La Ley material se pliega, se adapta de inmediato; ella no tiene derecho. Eso es lo que representa el Principio del Mentalismo o Ley de Atracción: que lo que realmente deseamos, lo podemos crear con el poder de nuestra mente.

Tienen un gran poder en sus manos ahora. Como le dijo el tío Ben a Spiderman: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad.”
Úsenlo sabiamente.

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¿Problemas o aprendizajes?

¿Qué es «bueno» y qué es «malo» para nosotros?

Desde nuestro punto de vista, lo bueno sería aquello que cumple el objetivo o las metas de nuestro ego, es decir, que sea lo que queramos que sea.
Lo malo sería, en oposición, aquello que vivimos y no cumple nuestras expectativas, es inverso a lo que queríamos que fuera.
Calificamos las cosas en base a cuánto cumplen con nuestros deseos, lo cual es una manera que nos limita el «ver más allá», la apertura.

Por supuesto que existen cosas desagradables y tristes dentro de la sociedad que nadie quiere experimentar, pero no me refiero a los sucesos externos, ajenos a nuestra intimidad, sino a los que están directamente vinculados a nuestros deseos, metas y emociones.

Cuando tenemos un «problema» (entre comillas porque no considero que realmente existan cosas tales llamadas así), cuando nos separamos de una pareja, perdemos a un ser querido, nos echan de un trabajo, estamos indecisos, confusos, perdidos…ante cualquiera de esas situaciones decimos que estamos bajo el efecto de algo «malo». Como decía, entonces, «malo» para nuestro ego.

Nos cuesta aceptar que la vida no es lo que queremos siempre, porque vivimos enfocados en que las cosas (todas las cosas) deberían ser siempre como queremos, deberían cumplir con nuestras expectativas y darse exactamente como lo deseamos. ¿Por qué? Porque necesitamos sentir la seguridad que nos da el control de los acontecimientos, de las consecuencias. No nos gusta que nos muevan de nuestro cuadradito con base ilusoriamente estable.

Entonces, así es como muchas personas dicen que «la vida es una mierda», que «la felicidad no existe o es efímera», que cada día es un pesar, que está «tirando para no aflojar», etc…lo cierto es que todas esas personas desconocen su propio poder y creer escépticamente que todo en la vida está destinado a suceder y nada se puede hacer. Son personas a las que seguramente les cuesta horrores tomar responsabilidad por un cambio y, por ende, a las que los cambios los aterran. ¿Te sentís identificada?

Sigo: cuando creemos que las cosas son buenas o son malas, sólo estamos viendo desde el matiz de nuestro propio egoísmo terrenal. No abrimos la cabeza a observar que hay algo más: que todo lo que vivimos, lo elegimos; que todo lo que vivimos, es lo que tiene que suceder en ese momento para que podamos absorber un determinado aprendizaje (y que si no aprendemos, repetimos la lección); que todo lo que vivimos no se puede calificar porque no es un sustantivo que pueda adjetivarse, sino directamente es un aprendizaje y como todo aprendizaje, no tiene calificativos (porque invariablemente es un paso hacia nuestro crecimiento, lo cual es una ventaja, algo «bueno».)

Cada situación que vivimos es un aprendizaje. Cuando abrís la mente a esta concepción, dejás de pre-ocuparte, dejás de querer tener el control y comenzás a hacer algo para aprovechar esas enseñanzas en lugar de rechazarlas por miedo al dolor, a fracasar, a sentirte mal, etc…

Otra cosa que hacemos mucho, es asfixiarnos de cosas para hacer cuando nos sentimos mal, en lugar de simplemente dejarnos en paz, dejarnos ser y estar EN la emoción, sentirla, pero darnos cuenta que no somos eso, que solamente es una fase dentro de la cual lo más sano es permitirnos sentirla, experimentarla y dejarla ir cuando sea necesario.

Las angustias, depresiones, desesperanzas, radican en la falta de fe en el proceso de la vida. No estoy diciendo que alguien con depresión va a leer esto y va a salir sonriente al almacén, en absoluto, porque es un tema profundo, delicado y sumamente personal, pero sólo quiero darles una idea.

Si confiáramos más en que cada situación «mala» es un aprendizaje que tenemos que atravesar para nuestra evolución; si pudiéramos confiar en que el Universo sólo nos da aquello que necesitamos para crecer y que podemos manejar (porque tenemos el poder); si pudiéramos creer en que los conceptos de «soltar» y de «cambios» son renovaciones de ciclos en lugar de tragedias; si pudiéramos abrir la mente a que la felicidad no es un momento de «se me dió lo que quería» sino un estado del Alma, del Ser, en el cual aceptamos cada experiencia como un escalón en nuestro tránsito hacia la evolución, estoy segura de que no existirían más críticas hacia lo ajeno, ni dramas, ni sentimientos de odio porque estaríamos felices aceptando nuestro paso por la vida como quien va a una escuela de crecimiento.

Aceptar cada situación, experiencia y emoción que sentimos, simplemente dejándolas ser sin querer controlarlas a favor de nuestro ego, sino trabajando con ellas a favor de nuestra Alma, de nuestro propósito, creo que es la manera más sana de vivir y más acorde a lo que el Universo quiere de nosotros: crecimiento y evolución en un permanente estado de seguridad interna, de estabilidad y amor propio, rebosantes de felicidad por el simple hecho de estar vivos.

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Crear una vida con significado

A medida que vamos creciendo y nos vamos conociendo, nos vamos despertando. Pero no siempre es así, hay gente que vive toda su vida dormida a la idea de que hay algo más, de que no todo es lo que hay, o es reticente a despertarse porque eso la llevaría a tomar muchísimas decisiones casi siempre radicales y dolorosas.

Despertar no es sencillo, pero es la clave para crear y vivir una vida llena de significado.

¿A qué me refiero con despertar?

Despertar es darse cuenta que la realidad material no es todo, que tenemos un propósito y que para ser felices, debemos llenar nuestros vacíos con significado y no con cosas que lo aparentan tener.

Vivimos en una sociedad que nos abruma con publicidad y fantasías, que nos sugiere que la felicidad se encuentra en autos, maquillajes, ropa y comida chatarra, que nos obliga a buscar la perfección para ser valiosos y queridos, que nos hace creer que para ser merecedores de la abundancia, tenemos que gastar lo que ni siquiera ganamos. Tenemos que «tener», tenemos que hacer dinero, tenemos que tener un buen puesto laboral, tenemos que formar una familia tipo, tenemos, tenemos, tenemos…. Los medios nos imponen una cantidad interminable de «tenés que» que llenan el vacío existencial de ni siquiera saber por qué o para qué estamos vivos.

Para la sociedad de consumo nacemos para cumplir un rol, un estereotipo y seguir las reglas como robots de las peores películas de ciencia ficción. Debemos respetar y perseguir el status quo, ser perfectos, lindos, comprarnos el último celular y ni hablemos de cómo nos vestimos…

Despertar es abrir los ojos a que todo es una mentira, a que no queremos ser lo que nos dijeron que debemos ser, que la perfección es un imposible para la cualidad humana, que los objetos no tienen significado per se, sino que se lo damos nosotros y que, principalmente, escuchar  y lidiar con nuestros vacíos, miedos e inseguridades es nuestra responsabilidad y nadie más que nosotros es capaz de hacernos felices.

La búsqueda continua de satisfacción jamás llegará a su término porque somos seres naturalmente insatisfechos, porque no nos enseñaron a escucharnos, a conectar con nuestros verdaderos deseos, a intuir, a sentir. Nos enseñaron que las cosas o están bien o están mal, que los fracasos son malos y que ser lindo y delgado es bueno, nos enseñaron a sumar y a ocultar nuestras emociones, a meter nuestros defectos bajo la alfombra y a comprarnos lo que nos quieran vender. Nos enseñaron, prácticamente, a meter en una bolsa de basura nuestra humanidad y a renegar de cualquier cosa que sea aparentemente espiritual, porque eso es de chantas.

No nos enseñaron a ser empáticos, a escuchar y a escucharnos, a creer en lo invisible, a salir de la «matrix». No nos enseñaron que somos perfectos y merecedores tal cual somos, que nuestros defectos no son tales, sino que son parte de nuestro Ser y que la vida es un viaje lleno de aprendizajes, procesos, evaluaciones y ciclos. ¡No nos enseñaron a respetar nuestros ciclos! Nos enseñaron de tabúes, de cosas que dan vergüenza, de las cosas que no se habla y de que hay que respetar a la Iglesia. Nos enseñaron que nos tenemos que callar.

Despertar es hacerse cargo de todo eso y tirarlo a la basura. Despertar es saber que tenemos el suficiente poder como para darle miedo a los medios, a la iglesia, al capitalismo, a las normas y a los tabúes sociales.

Despertar es darse cuenta un día, que la mitad de las cosas materiales que tenemos, no nos dan satisfacción y ni siquiera cumplen su rol. Es eliminar, tirar y regalar lo que no nos sirve, que le servirá a alguien más. Es estar a punto de comprar algo nuevo y preguntarse «¿Esto le añadirá valor a mi vida?» y si no lo hace, simplemente dejarlo en la estantería.

Despertar es poner límites para que nadie, nunca más, nos pase por encima. Y es aprender a liberarse de todas las ataduras sociales y materiales que nos impusieron.

Crear una vida con significado es posible una vez que despertamos.

El Nodo Sur en Capricornio llegará en Noviembre para hacernos despertar ante esto y tirar al «deber ser» a la basura. Tenemos 19 meses de trabajo duro para abrir los ojos.
Ya era hora.

–> Para más sobre esto, les recomiendo el documental Minimalism en Netflix.