Publicado el Deja un comentario

Vive como escribes.

A Mariana la conocí a través de mi blog personal, donde vomitaba todo lo que me pasaba. Le gustaba cómo escribía y tenía el emprendimiento más mágico y hermoso que conocí: hacía jabones artesanales impregnados de su esencia. Amaría tener algunos en mi vida ahora, me transmitían cosas hermosas.

En aquel entonces se sumó a una feria de artesanos que armaba en casa, con la que fuimos un disparador para las ferias de la ciudad (¡salimos hasta en Clarín!) y siempre la sentí como una gran amiga, hermana del alma. Como si tuviéramos cosas que aprender una de la otra. Lo sigo sintiendo más allá de la distancia.

La admiro mucho, siempre lo hice. Contagiaba su magia y yo quería hacer eso, poder transmitir y contagiar mi esencia. Tal vez se está enterando ahora de lo mucho que me despertaba charlar con ella, sentirla cerca. La quiero con el Alma, con magia, como se quiere a esas personas que son parte de tu grupo de almas. Hasta me abrió las puertas a un trabajo que amé.

En julio de 2013 yo estaba muy triste -el año de mis mayores despertares- y ella me acercó a los registros akáshicos. Mientras escribo lloro, porque siento muchas ganas de ir a abrazarla ya mismo y acompañarla.

Esa primera vez que me abrió los registros, cerró el texto con un “¡Vive como escribes!” y ha sido mi lema desde entonces. Si puedo viajar con las letras, si me sano con las palabras, entonces puedo vivir como escribo. No sé cómo agradecerle esos mensajes todavía. También fue el texto que me impulsó a viajar, a mudarme a Uruguay, a volar.

Mariana estuvo triste, y le envié de regalo el libro de Rituales.
Me confirmó que llegó en el mejor momento. Y me alegra el corazón que así sea, porque si hay algo que deseo con el Alma, es que ella y todas las mujeres del mundo recuperen su magia, su sabiduría, el poder de transmitir su esencia. Es lo mínimo que espero con ese libro y de la revolución que estamos viviendo.

No estamos solas, nos tenemos entre todas, sin importar la distancia.

¿A qué mujer hermosa y mágica conocés y querés contarle de tu amor y admiración por ella? Hacelo, es el momento.

Publicado el Deja un comentario

Carta a una Trabajadora de la Luz.

Creo sinceramente que llegaste a esta vida con un profundo saber íntimo de lo que habías venido a hacer y un sistema de guía interior para hacer que ocurra.
No hablo de un camino meticulosamente definido, que viene con un manual de instrucciones, sino de una certeza inamovible y hondamente arraigada de que estás aquí por una razón. De que hay mucho por hacer y el Universo te ayudará a lograrlo.

Creo sinceramente que hasta que respondas a esta llamada tendrás siempre la
sensación de que te falta algo y de que algo se te olvida. Uses lo que uses para anestesiarla, seguirá ahí. La única forma de detener la llamada es respondiendo.

Creo sinceramente que el mensaje que llevas impreso está arraigado en ti con tanta firmeza que a veces te cuesta darte cuenta de que no todo el mundo piensa como tú. Y es así.

Creo sinceramente que elegiste a tus padres. Por muy severos o tolerantes, ricos o pobres, inteligentes o zafios, viejos o jóvenes, atentos o atormentados que fueran, y por muy presentes que estuvieran o no, los elegiste tú. Y al hacer esta elección tan simple se te situó en el lugar exacto y se te dio exactamente
lo que te inspiraría a levantarte, a levantarte y entrar en ti, a levantarte y entrar en tu yo más elevado y auténtico. A ocupar tu puesto.

Creo sinceramente que las tragedias, las pérdidas, la tristeza y el dolor de tu vida no te han ocurrido a ti, sino para ti. Y doy gracias a lo que fuera que te hizo desplomarte, quebrarte y abrirte, porque el mundo te necesita abierta.

Creo sinceramente que las lecciones de la vida tienen menos que ver con acertar que con errar.

Creo sinceramente que estás mejor encaminada de lo que sientes, incluso aunque no lo sientas –sobre todo si no lo sientes–. Porque cuanto más te desvías del camino, más cerca estás en realidad de abandonar el camino equivocado y adentrarte en aquel que te llevará a casa.

Creo sinceramente que estás más cerca de lo que piensas y más cualificada para hacer realidad tu mensaje de lo que jamás imaginarías.

Creo sinceramente que lo que has venido a enseñar es precisamente lo que más necesitas aprender, y que los mejores profesores son aquellos que más forcejean, porque cuando se les hace la luz, es un fogonazo triple.

Creo sinceramente que la oscuridad es un proceso de gestación y que, para
encontrar tu luz, antes tienes que aventurarte por entre las sombras de tu ego.
Creo sinceramente que para ser una luz en el mundo, necesitas antes volver a casa, a quien de verdad eres, y luego mostrárselo con valentía al mundo entero.

Creo sinceramente que estás rodeada de un equipo personal de ángeles, guías y maestros, tanto en este mundo como en el más allá, entregados tan íntegramente a tu desarrollo que, si lo supieras, no pasarías ni un día más
preocupándote por si todo saldrá como debiera. Y si pudieras verlo todo desde su perspectiva…, cada vez que te encontraras con una dificultad la afrontarías con un grito de entusiasmo.

Creo en ti. Y en nosotras. Y en todo esto.
Así sea.

Rebecca Campbell.

Publicado el

Si sana una, sanamos todas

Últimamente en las sesiones se repiten muchos factores.

De por sí, todas las sesiones que tengo en el mismo día tienen puntos en común: la Luna en la misma casa, el mismo ascendente, aspectos repetidos… Esto me sugiere cada vez más que la casualidades no existen, sino que todos estamos conectados, en red.

La gran mayoría llega buscando un gran cambio: de trabajo, para tomar una decisión al respecto de un vínculo, para atravesar una gran iniciación como la maternidad o la independencia laboral, para encontrar la pasión y el propósito transpersonal, pero muchísima gente llega para conocerse mejor porque está en medio de un proceso de despertar de consciencia.

Mi mirada astrológica incluye a la genealogía prácticamente de la mano, y ésto me hace ver otros patrones que se repiten: los secretos familiares, las cosas «de las que no se habla» pretendiendo negarlas, y los abusos.

Casi siempre termino sugiriendo alguna terapia, y derivo a psicólogas, biodescodificadoras y a mi chamana de confianza.

Con esto quiero decir que muchas veces, en el proceso de autoconocimiento y de sanación, tenemos que encontrarnos con lo que duele, lo que negamos, hurgar en la mierda, descubrir secretos escondidos bajo capas y capas de abusos, abortos, pérdidas, y otros tantos asuntos familiares.

Y definitivamente siempre llego al mismo punto:

para poder amarnos «más y mejor» -por decirlo de alguna manera- es imperioso sanar el vínculo con la niña interna y trascender a nuestra sombra.

Psicológicamente a la sombra (eso negado, reprimido, lo que no nos gusta de nosotros, hay mucho sobre la sombra en mi web) se la tiene que integrar, y a la niña interna se la tiene que maternar, aprender a nutrir como si fuéramos nuestras propias madres. Niñas, niños, niñes interiores.

En todo proceso de autoconocimiento hay dolor que atravesar y trascender, y eso conlleva responsabilidad y paciencia.

Estamos en un momento en que -más allá de los géneros- estamos despertando a la diosa, a la energía que nos ayuda a recordar nuestra esencia, lo que verdaderamente somos.

Somos una red, una gran matriz donde todos estamos interconectados. Al responsabilizarnos de nuestros propios procesos, de lo que nos toca, si sana una, sanamos todas.

Venus en Cáncer se encuentra en trino a Neptuno en Piscis: ideal para conectarse, meditar, sanar, perdonar y mimarse mucho.

Publicado el Deja un comentario

Libros & autores para despertar consciencia

Ya que estamos en temporada Virgo bien mercurial, les dejo libros y autores recomendados para el despertar de consciencia. Algunos son sencillos y otros bastante más complejos, aunque hay muchísimos libros que dejé afuera de la lista pero ya nombrando a sus autores los pueden ir encontrando.

De Chopra, por ejemplo, no puedo recomendar ninguno, ya que todos sus libros y videos tienen su mensaje, así que el que te llegue será el indicado.

También hay muchos autores del pasado como Helena Blavatsky y Alice Bailey, entre otros, cuyos libros son sumamente interesantes y profundos.

Espero que les sean de provecho.✨ Si te gustó y sentís que es de utilidad, bienvenido sea el compartir.🍄

Publicado el

El tiempo libre es tu derecho

Con el Sol en Virgo, Mercurio en el mismo signo (que es una de sus casas) en inconjunción a Quirón retro en Aries, y con Marte también desde su casa ariana en cuadratura a Saturno retro en Capricornio, necesitamos parar con la autoexigencia y la culpa, y meter el dedo en la llaga que sí hay que tocar.

Sentimos culpa de tener tiempo libre. De descansar, de darnos tiempo para sanar, para estar con nosotras mismas, para estar sin hacer nada. Es más, muchas personas no saben qué hacer cuando tienen tiempo libre.

Para muches es síntoma del capitalismo en el que vivimos, y quienes tengan ancestros indígenas, africanos y/o sean personas negras o de color, lo experimentan también gracias a la época de la colonización, cuando sus ancestros fueron brutalmente abusados, violentados y esclavizados.

El asunto es, que finalmente llegó el momento del mundo en el que estamos visibilizando todo lo que está mal: el patriarcado, los abusos del capitalismo y sus consecuencias, los abusos y destrucciones de la colonización, y todas y cada una de las cosas que se derivan de ellos. Porque, si buscamos bien, casi todos los males del mundo provienen de las mismas causas.

No sólo estamos tirando abajo el patriarcado, sino que también nos estamos animando a hacer mierda todas las creencias que nos mantuvieron toda la vida en lugares incómodos, de estancamiento, inferiores. Estamos destruyendo el deber ser, y hasta la palabra «normalidad».

Que sea «normal» que estés todo el tiempo a full sin darte chance de tener tiempo libre o descansar, no es sano. Que sea «normal» vivir entre abusos, que haya gente que no tiene para comer, que haya feminicidios diarios, que hagamos bosta el planeta, no es sano. Es enfermizo.

Y si no es sano, pero es lo que siempre pasa, entonces tiene que dejar de llamarse «normal». Es nocivo, es atentar contra nuestra salud mental, emocional, física y espiritual, y la del planeta. Es veneno.

Y el veneno nunca puede ser normal.

Publicado el

Sin reciprocidad no hay equilibrio

Hay quienes toman todo el tiempo y nunca dan nada a cambio, sobretodo en cuanto a los bienes naturales. Veo todos los días a personas subiendo el auto a la plaza del barrio o en el césped frente al arroyo, sin importar si contaminan un espacio natural. Los veo encendiendo hogueras que después dejan sin apagar.

Los escucho contaminando auditivamente todo el entorno, con parlantes gigantes, autos con música a puertas abiertas e incluso celulares a todo volumen. Pareciera que ya no se puede disfrutar de un entorno natural sin contaminarlo de alguna manera, porque el ser humano no está acostumbrado -en la sociedad actual- a poder sostener y sobrevivir en silencio. Oh, qué horror los cantos de los pajaritos.

Gente que va a la playa y deja toda su mugre allí. Que se divierte matando animales, cazando por placer. Alguien que pasa caminando y arranca la única flor que crece en un baldío. Personas que construyen su casa con vista al mar derribando médanos y árboles.

Los asuntos se tejen entre el abuso, el egoísmo y la inseguridad. Querer ser notado. Sentirse dueño de todo. Pensar sólo en uno. No poder estar solo con los propios pensamientos, no tolerar el silencio y el contacto con lo temido de uno mismo. «Acá llegué yo y con esto hago lo que quiero.», «Esto me lo llevo», «Esto -inserte objeto, espacio, persona- ahora es mía/o». «Yo estoy acá, véanme, nadie más importa». Cualquiera sea el mensaje, termina siendo destructivo. Nadie se responsabiliza por su parte en la naturaleza, nadie se hace cargo de que está actuando como una mierda. No, claro, eso sigue bajo la alfombra.

El humano es destructor pero no por naturaleza, sino por educación y costumbre. Siempre creo que de fondo hay esperanza, pero para eso tendrán que cambiar los sistemas educativo, social, económico, político.

Los bienes y recursos naturales no son ilimitados. Tu vida tampoco lo es y está dejando huella: llevate la basura que hagas en la playa, no enciendas fuego en espacios naturales, no dejes la canilla abierta al pedo, no subas tu auto a un espacio natural, no destruyas plantas ni derribes árboles «porque te molestan». Ahí el que los está molestando, sos vos.

Que tu huella deje amor, no destrucción.

Publicado el

Desaprender para recordar

Esta es mi frase de cabecera últimamente.

Siento que, poco a poco, dejo de «ser astróloga», por citar sólo un ejemplo, para reconocer que «trabajo de astróloga» o que «me guían los astros». Siento que si me defino con etiquetas, no puedo expresar todo lo que soy, como si la esencia no pudiera ser calificada nunca, y creo que así es: indefinible, inexplicable.

Luego de años de trabajo interno, siento que estoy llegando a núcleos fuertes, pesados, que me piden trascender mi historia personal, perdonar, hacer consciente lo inconsciente. Sanar. Pero sanar, ahora, ha cambiado y es algo que tampoco puedo definir, porque estoy recordando cómo sanar en lugar de «aprenderlo».

Creo que en la vida no venimos a aprender nada, pero se nos inculcan muchas cosas que, a medida que crecemos, damos por ciertas. Y que cuando llegan momentos clave, comenzamos a darnos cuenta que para saber, realmente, necesitamos comenzar a desaprender. En esa estoy, desaprendiendo mi camino. Sosteniendo la sabiduría que recordé gracias a personas maestras en mi vida, como mi mamá, mis amigas, mi psicóloga, mi pareja -gran maestro-, y otras maestras y maestros de la información. Sin dejar de agradecer a mis guías, ángeles y Maestros Ascendidos. El reino de lo invisible no es de menor importancia por no ser tangible, sino todo lo contrario: es parte del equilibrio.

Estoy aceptando que vengo de las estrellas, sí, pero que soy humana. Que mis pies necesitan anclar en la tierra, en el presente, y mis brazos han venido a proteger a Gaia, en todas sus formas. Que estamos todos juntos en esto. Que el otro tiene su propio tiempo para desaprender y su propia historia.

Estoy desaprendiendo, todo. Me doy tiempo para equivocarme, o ya ni me lo pregunto. Me dejo de quejar o exigir producir cuando el momento y el cuerpo piden descansar.
Estoy soñando con muchas cosas que parecen recuerdos.
Estoy recordando detalles y cosas que amé de mi infancia en lugar de seguir aferrándome sólo a las que me dolieron, como una víctima rencorosa.

Estoy maternando a mi niña y poniéndome primera en mi lista.

Recordar es saber quién soy. Aunque no tenga etiquetas para explicarlo.

Publicado el

La sombra personal.

A todos nos gustaría que aquello que más nos duele de la sociedad, no exista. No importa si es un concepto (mentira, avaricia, ansias de control y poder, etc) o una realidad pura y dura (la pobreza, la violencia, guerras, feminicidios, etc), nos gustaría de una vez erradicarlo a la mierda. Pero, como todo, es un proceso.

Ningún cambio social se logrará sin derribar toda la energía capricorniana, explotada en este 2020 por la triple conjunción: la creencia de que valemos algo de acuerdo al dinero que ganamos, que el dinero que ganamos dependa del título que tenemos, que la educación no sea tal sino un adoctrinamiento para el capitalismo, que los mismos de siempre sean los que mantienen el control sobre la población aumentando la brecha social, que las oportunidades sean por amiguismos y contactos, que el poder y el miedo sean siempre comandados por las mismas élites, etc. La sociedad capricorniana se está yendo por un tubo y es un proceso que se hará más fuerte con los años.

La Gran Mutación de fin de año se encargará de romper con un montón de egos y estereotipos que estuvieron negándose a ver que a mayor luz, mayor sombra hay y será necesario aceptarla e integrarla.

Como seres sociales, estamos constantemente intercambiando información unos con otros. Elegimos vínculos, grupos y colectivos donde nos sentimos cómodos, comprendidos, y con quienes compartimos los mismos valores. Pero en la vida será inevitable encontrarnos con personas que nos muestren cosas que no nos gustan, no sólo para que nos juguemos a hacer algo por el mundo, sino para mejorarnos a nosotros mismos también.

Lo que te molesta de un otro, te hace ruido por algo. ¿Sos capaz de salir de tu caverna personal y ver que hay cosas que estás ignorando, de vos misma y de otros? ¿Sos capaz de reconocer que tu verdad crea tu realidad y que te limita de crear otras? ¿Podés dudar de tus propias creencias? ¿Te animás a ver que todo lo que te altera y criticás de otros es reflejo tuyo?

La humildad, la capacidad de corregirse y la de mirar hacia adentro con honestidad, te darán más de lo que tu soberbia te da. Pero, claro, habrá que reconocer que equivocarse natural y que es imposible ser perfectos.

Publicado el

Tu camino es tu propósito.

Siempre que llegan a una sesión en la búsqueda de su propósito, me gusta explicar lo siguiente:

«El propósito es todo lo vivido en nuestra historia: desde la primera inhalación al nacer hasta la exhalación final al desencarnar. Todo lo que es parte de nuestra vida es propósito, porque éste es evolutivo. Es decir, el propósito de que cada uno de nosotros esté vivo, es la evolución del Alma. Es que crezcas y desarrolles tu máximo potencial.

Luego, dentro de este propósito personal, se encuentra lo que me gusta titular como «Propósito transpersonal», que incluye nuestros gustos, dones, talentos, habilidades, vocación, profesión y trabajos varios. Que trabajes de algo que no te gusta te está indicando justamente lo que no es por ahí, lo que no te llena. Está bueno tener un punto de partida, saber dónde no nos queremos quedar. El propósito transpersonal está ligado a darle al mundo nuestros dones, a no ser egoístas. Y a lo que nos apasiona, claro.

Viviendo en un sistema capitalista, tendremos que establecer el valor de nuestros servicios, tiempo, sabiduría, conocimientos, energía, para poder vivir de eso que tanto amamos, y convertirlo en un trabajo redituable, sin importar su estabilidad, porque al fin y al cabo entendemos que es propia y va de la mano con el ritmo personal, los propios ciclos y los ciclos de nuestro trabajo también.

Hay meses que no daremos abasto de tanto trabajo y otros en que podremos aprovechar para descansar. Y ahí le encontramos la función a la energía de tierra de nuestra carta natal: Tauro, Virgo y Capricornio nos enseñan a tener un valor, una organización y una estructura previsoria para poder sentirnos estables más allá del dinero que ingrese por mes.

Lógicamente, aprender a manejar nuestras finanzas es uno de los mayores desafíos de la vida, porque va de la mano con nuestra noción de abundancia, valor personal y merecimiento.»

Se trata de observar todo lo que nos ha traído hasta acá. No nacimos para quedarnos en el mismo molde toda la vida, ni para temerle al cambio.

Agradezcamos tener el privilegio de hacer nuestras búsquedas y de poder acceder a herramientas que nos ayudan a crear desde nuestro pequeño mundo, un mundo mejor.

Publicado el Deja un comentario

Ego espiritual.

Somos ego y somos espíritu, somos materia y energía. Ninguna de estas cosas está bien o mal, son todo lo que somos. Luz y oscuridad. Cuerpo y alma.

El «ego espiritual» o uno de los disfraces del ego, se hace visible cuando alguien intenta dejar de lado su propio ego en su camino de «regreso al alma», es decir, intenta trascender su persona y ser únicamente espíritu, vivir sólo en lo espiritual. Es una búsqueda búdica, de iluminación y trascendencia romantizada.

Sucede cuando una persona -con todos sus privilegios- tiene acceso al mundo intelectual de la espiritualidad: libros, cursos, maestros. El paso siguiente será la práctica, lo que llevará a la persona al mundo pisciano, a la experiencia de fusión con el todo. Y ahí se queda, en el mundo espiritual volátil, pretendiendo ser todo luz y amor y convirtiendo sus mensajes en algo tan peligroso como la radioactividad.

Como está tan anclado en su ego -porque cree que lo trascendió- y en los mensajes de amor y alta vibración, no ve lo que realmente tiene enfrente: su poca capacidad de vivir en la Tierra, y lo mucho que precisa integrar su sombra. Se convierte en alguien espiritualmente soberbio, desprestigia y hasta insulta a quienes no piensan igual, o «vibran bajo».

El ego es un compañero terrenal, nos sostiene en este plano y sin él seríamos entes que andan volando por ahí sin límites, personalidad, etc. Cuando lo dejamos hablar demasiado alto, es que comenzamos la búsqueda: sentimos que necesitamos un cambio. Pero ni meditando 24/7 vamos a ponerlo en su lugar si no nos hacemos responsables de nuestra propia sombra primero.

Por eso, al llegar a la etapa pisciana, álmica, es preciso volver atrás, tener consciencia social y aportar al colectivo, reconocer que se está acá para masterizar la materia también, y así. La parte de integrar la sombra será la más dura, que tal vez nos lleve toda o gran parte de la vida. Ahí es donde el ego encontrará su lugar como colega y no como jefe, y donde aprendemos a ser humildes, a reconocer nuestros miedos e inseguridades, y a empatizar con el otro que vive su propio viaje.

No es la idea que seamos perfectos, sino que aprendamos a SER en equilibrio todo lo que somos.

Publicado el Deja un comentario

La espiritualidad es un camino personal

Desde todo lo que aprendí en mi vida, fui creando mi sistema de creencias, aceptando como «válido» todo aquello que me inspiraba confianza y que experimentaba como verdadero. Fui muy dogmática y lo estoy viendo claro ahora, cuando reconozco y comprendo que cada camino espiritual es diferente, que nadie tiene una receta mágica que funcione para millones. Y si te lo prometen, suele ser mentira para simplemente hacer dinero.

No es mi intención que mi verdad personal se convierta en un dogma ni decirles que la cosa es así y listo. Mi intención es poder ayudarles a obtener un poco de claridad en un mundo tan confuso y guiarles, en lo posible, a despertar su consciencia a las posibilidades que tienen en sus vidas, y a que no todo el mundo puede acceder a ellas. Despertar es salir de un lugar egoísta donde todo lo quiero intencionar y crear para mí, para hacerlo para todo el mundo. Mi intención es que se cuestionen hasta sus propias verdades para poder descubrir lo realmente verdadero, que se encuentra dentro.

Los grandes autores que develaron lo oculto

Diferentes autores que leí transmitían un conocimiento similar entre sí, con una base en común: somos co-creadores de todo lo que sucede nuestras vidas, es decir, creamos nuestro destino de la mano con la energía del Gran Espíritu, Fuente o dios. Consciente o inconscientemente, atraemos lo que necesitamos para aprender, crecer y evolucionar en nuestro camino, cuya meta al fin y al cabo siempre es retornar al Espíritu, a sentirnos Uno con el Universo.

Los libros y autores que más me han llevado a probar empírica y energéticamente su conocimiento intelectual, son bases históricas metafísicas y energéticas, ahora llamadas «cuánticas» (porque se ve que da un poco más de crédito). Entre ellos se encuentra la piedra fundacional que es El Kybalión, de Tres Iniciados, que resume las siete leyes herméticas que son las bases de la energía del Universo.

Autores fundamentales de los que aprendí muchísimo son Conny Méndez, Louise Hay, Drunvalo Melchizedek, Barbara Hand Clow, Barbara Marciniak, Madame Blavatsky. Puedo sumar a muchos más como Deepak Chopra y Eckhart Tolle, por ejemplo, y aún así me quedo corta. Pero todos ellos son las bases fundacionales de mis creencias y sin embargo no soy 100% «fiel» a ninguno. Porque me gusta sentirme, escucharme y canalizar mis propios mensajes también, además de tener un pensamiento independiente a cualquier figura humana. Endiosarnos entre nosotros nos hace perder el poder que tenemos como individuos, y a veces también mucha plata.

El movimiento «autoayuda»

Una gran cantidad de oradores espirituales y de autoayuda de la actualidad lo que han hecho es tomar lo que han compartido estos autores, sumarle información de libros sagrados (la Biblia es el ejemplo más usado) y de Un curso de Milagros, y mezclar todo junto en forma de batidos para vender sus propios cursos, libros y hasta sagas de libros incluso, donde te obligan a comprarlos todos si querés tener abundancia, por ejemplo. Cursos que valen cientos o miles de dólares te garantizan que, al terminarlos, podrás manifestar toda la abundancia en tu vida. ¿Qué es lo que más vende? La promesa de ser millonario. Y la otra es la de sanar.
Claro que los que se hacen millonarios con esa promesa, son ellos. Una cosa es ponerle valor a tu trabajo, lógico, para vivir de la manera deseada, pero otra es el abuso sólo para cumplir la propia ambición de tener más y más.

¿Te acordás del libro y la película «El Secreto»? Pues no era secreto en realidad cuando fue publicado.

Lo que hicieron fue tomar la Ley del Mentalismo de Hermes Trismegisto, y reducirla a un sencillo mensaje: «podés tener todo lo material que quieras», porque lo material nos da felicidad y seguridad, ¿cierto?

Bueno, aquí no te enseñaban nada sobre el libre albedrío, sobre lo peligroso que es intencionar algo material sin haber hecho trabajo de consciencia primero, sobre el egoísmo de pedir siempre para mí y de, además, tener la ambición de ser millonario por el simple hecho de serlo y ostentarlo, cuando ni siquiera sabrías qué hacer con todo ese dinero. Declararon la guerra al elitismo desde un lugar exclusivamente elitista. «Voy a ser como vos, empresario multimillonario, pero no voy a trabajar para eso, sólo intencionar y hacer mi tablero de visualización».

¿Entonces intencionar no funciona?

No estoy diciendo eso. Intencionar, visualizar y crear listas de intenciones en Lunas nuevas, por ejemplo, son un hermoso ejemplo de cómo somos co-creadores en el mundo tridimensional. El asunto es que no conozco a nadie que haya intencionado: «quiero ser millonario para donar 3/4 de mis ganancias». Nos han hecho creer -y tomo mi parte de responsabilidad porque sé que fui una de esas- que podemos crear y manifestar todo lo material que deseemos, la abundancia que anhelemos, intencionando y visualizando, haciendo el trabajo diario que eso implique y ya. Además, para intencionar con sabiduría es preciso conocer las siete leyes herméticas y entender cómo funcionan, por eso El Kybalión es el inicio de todo.

Pero no hay ritual, ni deseo de Luna nueva al respecto de la abundancia que funcione, si estamos viviendo desde una posición de miedo y egoísta, pensando que «abundancia» es sinónimo de dinero y sin tener consciencia de lo que el sistema económico es. Ningún ritual te va a funcionar ni aunque quemes un árbol entero de canela, cítricos y laurel, a menos que te hagas consciente de tus propios patrones y creencias internas respecto al merecimiento, abundancia (también de amor, vínculos, trabajos, experiencias, etc) y amor propio, que van de la mano.

No existen las recetas mágicas. Para tener lo material que deseás, primero hay que superar miedos, integrar sombras, enfrentarse con la propia oscuridad. Para que cuando veas a alguien que está atascado en el mismo lugar donde estuviste vos, sepas con qué herramientas ayudarle. Porque no se trata de hacerse millonario en realidad, se trata de aprender a manifestar para DAR, así sea transmitiendo el mensaje y tu experiencia, haciendo trabajo voluntario, donando lo que no usás, etc. Uno debe trabajar de verdad en sí mismo y luego ser lo suficientemente generoso como para dar todo eso, en la forma que sea, hacia el mundo.

De paso: nadie es toda luz y nubecitas de amor, si te venden eso te venden la mitad del paquete.

Ah, entonces me tengo que superar para ayudar a los inferiores a mí.

Dios, no. Me cansé de leer personas que creen que aprender algo y crecer es dejar atrás a otros, que tener dinero los hace superiores a los que tienen menos o que quienes viven en la indigencia directamente son inferiores al resto. Es patético, humillante y CERO humano-espiritual. «Ser espiritual» en realidad ya somos, no tenemos que convertirnos en nada. Pero cuando decidimos encarnar aquello que elegimos antes de nacer (Nota: elegimos qué tipo de aprendizaje, no la manera en la que lo aprenderemos) de por sí implica reconocer que somos seres espirituales manifestados en la materia y que:

1- caminar un sendero hacia el Espíritu no implica ignorar y desapegarte de lo humano 100% (porque lo necesitás para sobrevivir), criticar a quien desea manifestar algo en la materia o sentirte superior al resto, y así dar livianamente el mensaje de que cada uno es responsable de lo que crea en su vida, sin tener en cuenta que hay gente que no vive como vos y no tiene tus mismas herramientas de consciencia.
2- abrazar tu humanidad y manifestación en la materia no implica olvidarte que sos algo más grande que lo manifestado en la materia (porque así te convertirías en alguien que abre la grieta aún más)

Todos los extremos nos llevan al desequilibrio.

Nacemos y crecemos en un sistema piramidal, donde el que está más arriba es admirado, envidiado, repudiado por los de abajo. Y los de abajo crecen mirando hacia arriba intentando trepar hasta la cima, a veces sin importar cómo. Por eso lo que más coherencia y equilibrio no dará como sociedad, es ponernos a todos en horizontal, de igual a igual, que no haya gurúes, dioses, poderosos encima del resto. Al fin y al cabo todos vamos hacia el mismo destino en la vida, nadie está exento de morir y seguro nadie se lleva su dinero a la tumba.

Vamos llegando al punto

Cuando te venden cursos, libros (o sagas de libros), cuando ves documentales «espirituales» y todo te promete ascensión, abundancia, sabiduría, están simplemente vendiendo. Listo, eso es el capitalismo: pagás por una promesa, por la idea que te prometen de convertirte en alguien que tiene una vida preciosa. Es decir, siempre te falta algo, material o espiritual, pero te falta. Se aprovechan de tus miedos y tu sensación de carencia.

Cuando, además, el ser que te vende todo eso te hace sentir inferior, te dice que tenés que seguirle comprando libros, cursos o unirte a su fundación si querés saber más y poder hacerte rico, comprarte la casa o el auto, AMIGUE DATE CUENTA. Te están cachando.

No hay nadie que te pueda decir cómo, darte una receta mágica para solucionar tus problemas o prometerte que con este ritual todo va a mejorar. La verdad es que todo está en tus manos, pero sólo si tenés las oportunidades para ello.

Primero porque cada ser es único, lo que funciona para mí puede no funcionar para vos y mucho menos para alguien que vive en India. Acá el punto es: tenés acceso a todas estas promesas porque tenés alimento, techo, familia. Es decir, te hacen olvidarte de ser agradecida/o de las cosas que ya tenés porque te hacen mirar el agujero que siempre falta llenar o tapar. Y, creáse o no, estás en una posición de privilegio.

Porque hay gente viviendo en la calle que ni siquiera puede tomarse el tiempo de pensar en que tienen la posibilidad de tener otra vida. No lo saben, ni les interesa porque les preocupa su supervivencia. Y éste es sólo el ejemplo más sencillo. Tal vez en lugar de decir: «lo eligió antes de nacer (cosa con la que estoy en desacuerdo, porque pudo haber elegido el aprendizaje y no la experiencia en sí) y debe salir sólo de esa» podés darle una mano desde un lugar menos soberbio y sorete. Y capaz con un poquito hacés mucho, y hasta cambiás la perspectiva.

Entonces:

Lo que quiero transmitir es que seamos agradecidos, no desde una posición de superioridad, sino de compasión y empatía. Sí, dale, intencioná hacerte millonaria, pero que sea para poder ayudar al vecino al que se le voló el techo además de para comprar tu casa. ¿Me explico bien?

En un mundo social, a la sociedad la mejoramos entre todos, no haciendo sólo lo que puedo por mi ranchito. Trabajando, creciendo y compartiendo en red. Dándome cuenta de que si coseché veinte tomates y al vecino le comieron las tomateras las langostas, entonces le puedo compartir de mi cosecha y no guardarla para que se pudra porque no llego a consumirla entera.

El pensamiento de carencia nos hace acumular y tarde o temprano comprobamos que acumular tampoco nos tapa el agujero: es porque no hemos tomado la suficiente responsabilidad de cerrarlo desde abajo, desde la causa.

También, algo que es muy claro en el camino mientras lo transitamos, es que la riqueza, la sanación o lo que deseemos, se manifiesta naturalmente mientras más cómodos estamos con nuestra Alma y humanidad, con las dos juntas, no separadas. Ser espiritual implica ser humano, no vivir en un trance extático constante que ignora la tridimensión donde el cuerpo se ancla.

Resumiendo

Al inconsciente colectivo lo hacemos funcionar entre todos: más miedos tengo sin reconocer e integrar mi sombra, más miedo tendré de salir a la calle. Más agradecida soy por mis privilegios, mayor abundancia en todos los aspectos podré experimentar para aportar al colectivo -material y al inconsciente- y así estaré poniendo mi granito de arena en hacer de mi comunidad y del mundo, un lugar mejor. Y no sólo para mí, sino también para los que vienen atrás.

No somos superiores a nadie sólo por tener oportunidades y privilegios, hemos tenido suerte, hemos trabajado por ello, nos hemos esforzado y aprendido mucho. Pudimos tener siempre una casa, educación, alimento. Pero hay gente que no tiene nada de eso, que tal vez si no nos sacamos la venda de los ojos, nunca la tendrá. Porque no es sólo el estado el que tiene que hacerse cargo del menos afortunado: somos todos. A LA HUMANIDAD LA HACEMOS ENTRE TODOS.

Intencioná, visualizá y si querés aprendé a meditar para elevar tu vibración, conectá con las 7 leyes herméticas. Se puede, claro. Pero no te ilusiones con que tu vida mejorará y todos los problemas del mundo se habrán acabado. Si lográs lo que deseás, que ojalá así sea, corrés el riesgo de ponerte una venda en los ojos. De verdad, pasa y te olvidás de los que están en guerra, de los masacrados por fuerzas que deberían protegerles, de las mujeres asesinadas por sus parejas.

A veces siendo felices incluso nos olvidamos de agradecernos a nosotros mismos, de disfrutar de nuestras recompensas porque siempre creemos que falta más.

No es mi intención decirte «che, hay mucha mierda en el mundo, no disfrutes de tu felicidad». ¡Para nada! Disfrutala, co-creála, gozate. Pero no te pongas la venda para hacer todo sólo para vos, por favor. Porque eso es lo que más nos daña: olvidar que todos somos todos. Que lo espiritual sea humano y vieceversa.

Eso es lo fundamental: aprovechar las oportunidades disponibles reconociendo que hay otros que no tienen ninguna y haciendo lo mínimo por el de al lado, no subirnos a un pedestal moral, pedorro y espiritualmente soberbio para sentirnos mejor.

Extra

Cuestioná y dudá de:

– los mensajes y cursos tipo «averiguá si sos Trabajador/a de la Luz» o si sos médium, o canal. Naturalmente todos lo somos.

-los cursos, retiros, etc que pidan cientos o miles de dólares. El conocimiento y la energía valen y quien lo brinda precisa dinero como vos para vivir, pero no dejes que se abusen. La sabiduría, de todos modos, no se puede comprar.

– los hombres que te dicen cómo vivir tu maternidad, tu menstruación o tu manera de dar la teta. Ningún estudioso lo sabrá mejor que alguien que lo vive.

– cada persona que te diga que sabe la verdad, que tiene seguidores que le llaman «Maestro/a», que imita a grandes avatares como Buda o Jesús, que son muy «yoístas» y dan su mensaje desde un lugar egoico.

– las asociaciones, escuelas o personas que sean demasiado insistentes en que pagues algo que ellos ofrecen, que te asocies, inscribas, etc, sobretodo si se tornan agobiantes y/o violentos.

– los que te digan que tenés que estudiar sus propios contenidos (libros, cursos, etc) porque estarán haciendo foco en tu hemisferio racional y no te dejarán elegir con tu intuición qué te resulta verídico y qué no. No te dejan pensar por vos misma/o.

-los que aseguran que porque su mensaje es de determinada manera (canalizado, recibido a través de sus capacidades mediúmnicas, recordado de otras vidas, etc) es real. Claro que puede ser verdad para ellos, pero no necesariamente debe y puede sentirse verdadero para vos. En la búsqueda de la verdad estamos todos, y es personal, no única.

– todo, incluso de lo que te digo acá. Experimentá por vos misma/o. Permitite elegir cuál es tu verdad personal, para ser libre de dogmas ajenos y sobretodo para pensar de manera independiente. En esta era todos queremos alguien que nos de pautas, nos diga el cómo o nos sane. Pero nadie puede hacerlo por nosotros.

No compres creencias y maestros. Sos la única persona que sabe lo que necesita, incluso cuando tu mente racional cree que no.

Nos olvidamos que nosotros podemos hacerlo con el acompañante terapéutico adecuado, sea psicológico, chamánico, astrológico, el que mejor te resuene, porque es nuestro propio camino el que está envuelto, nuestro desarrollo.
Y si tu crecimiento te pide a gritos que tu medicina se la des al mundo, a veces sin importar lo que obtengas a cambio, entonces ahí estarás haciendo un verdadero camino espiritual de regreso a casa, y haciendo de esta Tierra su mejor versión, allanando el camino hacia la 5D.

Lo hacemos juntos, no separados.

Publicado el Deja un comentario

Marte ingresa a Aries

Marte está en el grado 29 de Piscis, en el umbral, a punto de saltar hacia Aries -una de sus casas- mañana. Se cuadra a los Nodos así que necesitamos liberar energía contenida.

Los seis meses que nos esperan con Marte en Aries, directo, retro y directo de nuevo, no vienen livianitos: va a estar tocando a la triple conjunción en Capricornio -Júpiter, Saturno y Plutón- y se va a seguir cuadrando a Plutón mientras los otros dos ingresan juntos a Acuario en diciembre. No, no es contenido sencillo de digerir porque vamos a estar más hartos que ahora, de lo que sea que se sientan hasta la coronilla.

Estas tensiones no son guerras pero sí representan la ira contenida de pueblos hartos de ser ovejas.

Desde que nacemos estamos sometidos a un sistema al que tenemos que responder bajo determinados arquetipos, se correspondan o no con nuestros arquetipos internos. Crecemos reprimiendo lo oscuro, lo que está mal, todo lo que nos critican lo aprendemos a auto criticar. «Niño, que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca.» Y ahí vamos, respondiendo como ellos quieren, bajando la cabeza.

Nos educan para ser obreros, si nos va mal en una materia escolar se nos castiga con una «mala nota» en lugar de cuestionar que tal vez ese niñe no se siente ni se sentirá a gusto con los números, porque ha nacido para ser artista. La educación no educa, nos mete en una caja mental y literal, profesional. Luego los padres se enojan si al terminar los estudios uno no quiere elegir obligatoriamente una carrera -para ser oveja que aporte al capital- o se quiere ir a recorrer el mundo para comprenderse a sí mismo, para encontrar y permitir que surjan los verdaderos arquetipos internos: el sabio, el artista, el sanador, etc.

La educación y el sistema social tienen que cambiar si queremos vivir en un mundo más justo. Ser conscientes de lo que nos molesta es un gran paso para poder ser, el día de mañana pero también ahora, parte del cambio. Votar con consciencia también es importante, para que no nos gobierne nadie que se preocupe por las empresas y se olvide de los humanos.

Vamos a cambiar realmente cuando votemos pensando en todos y no en el propio culo.

Publicado el

Espiritualidad privilegiada.

Damos por sentada nuestra supervivencia porque tenemos cubiertas todas nuestras necesidades básicas. Por eso podemos elegir un trabajo, o dejarlo y emprender, cambiar el rumbo de nuestro camino profesional, elegir qué comer, etc. En sí, podemos elegir y ya eso dice todo. Tenemos la consciencia disponible -porque tenemos tiempo y no nos preocupamos por subsistir- para expandirla, meditar, hacer yoga, y aprender cómo manifestar lo que deseamos. Podemos acercarnos al conocimiento, libros y cultura que nos abrirán nuevas puertas. Podemos elegir.

Hay gente que no.

No todos tenemos la chance de elegir. No todos tenemos las mismas posibilidades. No todos tenemos la misma comodidad, seguridad y estabilidad dentro de la sociedad. No todos estamos seguros en casa. Muchos no sufrimos discriminación ni racialización ni abusos. La mayoría tenemos un techo sobre nuestras cabezas.

Pero quienes sí podemos elegir, tenemos la responsabilidad no sólo de hacernos cargo de lo que deseamos crear, sino también de pensar en el colectivo al hacerlo, porque no vivimos solos.
Nuestra mayor responsabilidad es no ser ciegos ni negadores.

Es un tema tan delicado como extenso, y hay miles de ejemplos diferentes. Creo, personalmente, que sí somos capaces de crearlo todo, pero depende de tener la posibilidad de aprender eso, de intentarlo y de lograrlo.
Me parece que en el camino de crecimiento personal, es necesario no vivir en una nube de pedos con elefantes rosas sirviendo champagne. Porque lo personal es colectivo y abrazar la «espiritualidad» no puede ni debe ser nunca una tarea egoísta y romantizada.

Ser mejor ser humano implica trabajar en uno mismo, responsabilizarse de la propia mierda y ser consciente de que eso es un paso para crear una sociedad mejor, sin tanta brecha social, discriminación y con posibilidades de crecimiento -de todo tipo- iguales para todos.

Es urgente cortar con la «espiritualidad» superflua y egoísta.
Bienvenido Neptuno a retrogradar.

Publicado el

La noche oscura del Alma.

Un poco de historia (personal)

En el 2002 tenía 19 años. Había tenido que dejar la facultad, en casa me estaban exigiendo que buscara trabajo, hacía un tiempo me habían roto el corazón y, aunque estaba en una relación, sabía que no había sanado del todo.

No sabía si quería retomar mis estudios y, en ese caso, cómo, dónde, con qué dinero. La crisis del 2001 en Argentina había pegado fuerte. No quería trabajar de algo que no me gustara. En realidad, no quería nada. Nadie me entendía, tenía pensamientos oscurísimos, sentía urgencia por escapar de todas las presiones, incluyendo las de mi cabeza. Soñaba con viajar, con irme a un retiro bien lejos, donde nadie me pudiera encontrar y mucho menos romper los ovarios. Sentía mucha ira, celos, odio, mucho pero mucho dolor.

Estaba completamente insegura en todos los aspectos de mi vida, sentía que podía volverme loca.
Me la pasaba llorando, durmiendo, desganada, ni siquiera de averiguar qué me gustaba en la vida.

Un día me dí cuenta que la cabecera de mi cama daba, al otro lado de la pared, con el baño, directamente hacia el inodoro. Todos los desechos de mi casa parecían llenar mi cabeza. Me acuerdo hasta del día en que le conté a mamá y me ayudó a cambiar la cama de lugar. Ahí, poco a poco, todo empezó a mejorar. Pero muy pacientemente, nada muy loco. Yo seguía sintiéndome…incomprendida, rebelde, confusa, perdida.

En ese entonces, la música me salvaba la cabeza, fue mi salvavidas. Cadena Perpetua, sobretodo, una banda que siempre me ayudó a comprenderme y a la que le estoy eternamente agradecida. Sentía que con sus letras me podía hacer entender, que por fin descubría que alguien más se sentía como yo.
A veces creo que fue parte de la adolescencia, de mi búsqueda de identidad, y que fue necesario sentirme tan perdida. Pero esa no fue la única vez. Un lema de mi blog personal en ese entonces era «Vivo en crisis existencial».

Mi ascendente en Escorpio me llevó a incontables noches oscuras sin esperarlo, antes y después de esa. Cuando comencé a estudiar astrología, todo comenzó a tener sentido. Ahora ya reconozco cuando ese proceso asoma, y me dejo llevar, porque resistirme sólo me provoca dolor.

De todos modos, tengas el ascendente que tengas, es más normal vivir esta crisis varias veces en la vida que una sola, aunque la primera suele ser la más grande e identificable con los «síntomas» de los que te hablo más abajo.

¿Qué es la noche oscura del Alma?

Es un período de la vida en el que perdemos la fe, nos sentimos deprimidos, sin norte, como hundidos en nuestra parte oscura sin siquiera saber si podremos salir de allí. Es un quiebre dentro de nuestro camino y se relaciona más que nada a la búsqueda espiritual. Se llama así por un poema escrito por San Juan de la Cruz en su camino de ascensión espiritual, en la búsqueda para unirse con su dios.

La noche oscura del Alma es una crisis existencial luego de la cual salimos renacidos, y creamos grandes cambios en nuestra vida.

Astrológicamente, hay períodos muy marcados de tránsitos astrológicos y progresiones, que pueden indicar este período. Porque es sólo eso, un período, un capítulo de nuestras vidas.
Es como una purga, una limpieza para comenzar a tomar consciencia de otras cosas importantes en nuestra vida, incluso es un reencarrilamiento, donde no podemos forzar la aparición de la luz: tenemos que atravesar el proceso porque saldremos de allí más fuertes y llenas de poder.

La entrega al proceso es fundamental para que duela lo menos posible y para permitir que se nos muestre todo aquello que debemos liberar, dejar ir, despedir.

Podés estar experimentándola si:

-No tenés motivación para nada, ni siquiera para llorar o salir de la cama
-Te sentís perdida/o, no sabés hacia dónde ir o qué paso siguiente darás o «deberías dar»
-Comenzás a cuestionar tus «debería» y te nace una especie de rebeldía ante todo lo impuesto, incluso por vos misma/o
-Experimentás tristeza, angustia, miedos, confusión, irritabilidad, ira repentina, y sentís que estás sola/o en el mundo, que nadie te entiende
-Necesitás definir tu personalidad, tu identidad y te atrae el mundo espiritual, el de contacto con tu niña/o interior y con tu Alma
-Creés que antes era todo mejor, antes de cuestionarte, antes de enjuiciarte a vos misma/o, antes de…
-Sentís que estás tocando fondo y no tenés esperanzas
-Estás en un umbral, en un quiebre, donde tenés que tomar una decisión
-Todo se siente oscuro, turbio, hasta que descubrís que hay algo en tu vida que tiene que irse o cambiar

Puede confundirse con la depresión, así que, aunque sigas leyendo, te recomiendo consultar con algún especialista en salud mental tan pronto puedas, para que te guíe al respecto.

Es un momento de prueba, de introspección, donde lo que peor nos hace es intentar cumplir con las exigencias del entorno, sobretodo si son de parte de entes o personas con quienes estamos reevaluando el vínculo. Sentimos que nos podemos volver locos si nos siguen «molestando». Puede sonar bastante egoísta, pero es un proceso vital para el renacer, porque nos pone en contacto con nuestra propia oscuridad, para que al conocerla, comencemos a aceptarla e integrarla en nosotros. Pero, puede suceder que eso nos frustre aún más…

¿Qué hago si estoy atravesando este período?

Lo fundamental es reconocer que es pasajero, aunque a primera impresión parezca que no lo es.

Yo creo que escribir todo lo que me pasaba fue parte de mi proceso y me permitió liberar todo lo que tenía dentro. Así que te recomiendo eso como primera tarea: expresá lo que te pasa, sacálo de adentro.

Lo otro, como dije más arriba, fue la música. Escuchá bandas y cantantes con los que conectes, que te levanten el ánimo o al menos reflejen lo que te pasa, para ayudarte a comprenderlo.

La meditación es otro gran plus: guiada, en silencio, con música, etc. Tratá de acercarte poco a poco y no te frustres si en los primeros intentos no pasa nada: a casi nadie le pasa.

Apreciá el presente. Salí a la naturaleza, vinculate con el mundo a través de tus sentidos. «Ahora mismo estoy tocando esta textura, saboreando esta comida, mirando esta cosa, etc.» Bajar al presente calma la ansiedad que te provoca no saber cuándo pasará.

Pero pasa. Mi recomendación es no resistirte a tu sombra y pedir ayuda, siempre hablarlo con alguien es sanador, aunque la mayoría de tu tiempo lo quieras pasar a solas.
Y si querés ayudar al proceso, una consulta de carta natal sobretodo con terapia floral puede ser una guía que te traiga un poquito de luz en el camino.

Te abrazo y sabé que no estás sola/o.
La luz está ahí, aunque todavía no la veas.

Publicado el

¿A quién le depositás tu fe y tu confianza?

Las predicciones son creadas por humanos.

Podemos evaluar aspectos astrológicos, utilizar cualquiera de las mancias existentes para tener un mensaje, podemos sumar algo de ciencia y crear una predicción a nuestro gusto. Es algo así como realizar un horóscopo: veo la posibilidad pero no puedo decirle a todo el mundo del mismo signo que lo vivirá de igual manera, por dentro y por fuera, porque cada persona es un mundo. Cada cultura, es un mundo también. Cada ego, lo es.

¿Qué ganaría alguien anunciando una predicción catastrófica en esta era? Se gana renombre, se gana atención, se ganan seguidores. Es el orgullo de sentirse especial, privilegiado, un elegido. Se gana dinero, también. Pero nadie gana nada de relevancia asustando a un mundo entero, con la inconsciencia de lo que eso puede generar.

Cada vez que una predicción anuncia una catástrofe, nos está avisando que hay cosas que tenemos que corregir, cambiar, comportamientos urgentes a modificar. ¿Esto le llega realmente al político corrupto, a los líderes que manejan todo tras bambalinas, a las multinacionales que destruyen el planeta, al racista y al abusador? No, claramente no son mentes receptivas. Así que no podemos esperar el cambio desde ahí, lo tenemos que hacer nosotros, que es a quienes la predicción está dirigida: más miedo, más fácil se nos controla. Entonces si a quienes tenemos que hacer el cambio, se nos asusta, adiós cambio. El miedo es la mejor herramienta de control.

Es nuestra responsabilidad observar cómo una predicción aumenta el miedo del inconsciente colectivo, para cumplirla.

LAS PREDICCIONES SE CUMPLEN PORQUE CREEMOS EN ELLAS. Si se desestiman, no tienen importancia, el miedo no logra cumplirla. No es casual que las predicciones hermosas, en general, que anuncian belleza y felicidad, no sean tan conocidas. Porque no venden, y porque, además, seríamos capaces de ser libres y felices, cosa que a ninguna empresa le conviene. 🙂

Cualquier predicción existe para ser evitada, se crea desde una mente que está dentro de un contexto cultural y que interpreta las cosas como las ve.

El astrólogo hindú

Si se asustan por las predicciones del niño hindú, tengan en cuenta que la astrología védica en su mayoría es predictiva y determinista, no es de aplicación psicológica, evolutiva, etc. Es kármica y la sociedad oriental en general no ha salido del concepto de karma aún, que es algo que prácticamente ya no se cumple como antes. Oriente adquirió sabiduría cuando la Kundalini del planeta residía en los Himalayas. ¿Qué pasa ahora que reside en los Andes? ¿No les parece que se sigue utilizando a la sabiduría antigua sin permitir que se adapte al tiempo actual?

Claro que muchísima de la sabiduría oriental es aplicable de manera atemporal, pero tenemos que aprender a discernir y también a elegir lo que consumimos y aceptamos como verdad. Alguien se hace famoso por una predicción que acierta y ya, no cuestionamos nada más, le entregamos nuestra confianza. Es un juego tan antiguo como desesperante.

Las predicciones que hace este chico, por ejemplo para el próximo eclipse solar del 21, se rigen por las mismas reglas que lo hacían antaño, sobretodo porque será visto desde parte de India. Por ejemplo: las mujeres embarazadas no deben salir, nadie debería ser tocado por rayos eclipsados del Sol, mujeres poderosas sufrirán (hola patriarcado), los cultivos y las lluvias se pueden ver afectadas, durante el período del eclipse no se debe comer, beber ni ir al baño, sólo se deben cantar mantras, etc… todas condiciones vinculadas a creencias y normas religiosas hindúes en este caso.

Pero… ¿no han visto las predicciones en las que erró? Cuando por ejemplo dijo que el Covid se «iba» en mayo. ¿Acaso estamos tan desesperados que ya ni estadísticas evaluamos? Es triste que en pleno 2020 sigamos creyendo que otra persona siempre es la que tiene la verdad, porque ni tiempo nos damos de encontrarla dentro nuestro.

Abrir la mente

Si bien a partir de diciembre y durante 2021 mucho del sistema económico, político y social seguirá sacudiéndose, comprendan que la predicción de hambruna, extinción de la humanidad y otros, está muy relacionada a la cultura de quien la creó. Permítanse conectar con su propio Yo Superior para reconocer sus miedos y dejarlos ir, para que nuestros cerebros encargados del estrés y las huídas no nos hagan liberar más cortisol ni nos pongan en estado de alerta constante. Necesitamos dejar de buscar excusas para temer todo el tiempo, de estar pendientes de las noticias o de esperar a un mesías que nos de respuestas para saber cuándo terminará todo esto.

No podemos controlar algo tan grande a menos que nos unamos en meditaciones, en acciones para dejar de llenar al inconsciente colectivo de pánico y en tomar responsabilidad por el planeta, desde nuestro lugar como individuos. Con más temor y ansiedad entorpecemos el camino de algo que en realidad podría estar poniéndonos en aviso para que realmente seamos mejores seres humanos y cuidemos y amemos más al planeta. Es más, les recuerdo la Ley del Mentalismo: como piensas (y crees) vibras y como vibras, manifiestas.

Los astrólogos del medioevo trabajaban de manera predictiva, es por eso que la astrología medieval ha sido desplazada por vertientes más psicológicas, espirituales, evolutivas y terapéuticas, cuya tarea es devolverle la libertad al ser humano, que en algún momento le entregó a a iglesia, a un dios superior y a un estado que, juntos, incineraron, torturaron, asesinaron y abusaron de miles de personas.

Si nuestra mirada cambió, ¿por qué seguimos sosteniendo banderas que nos asustan en lugar de mover el culo para realmente evitar la predicción en lugar de quedarnos llorando en un rincón porque la creemos verídica inmediatamente?

Abramos la mente, mundo. Los eclipses Géminis-Sagitario nos irán mostrando lo fácil que nos idolatramos entre nosotros y cómo esa idealización se irá cayendo en pedazos. Ojalá que así sea.